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Acuarela y Diseño para El Fantasma de Cervantes

En el Día del Libro: Acuarela y diseño para El Fantasma de Cervantes.

 

A don Miguel de Cervantes Saavedra.

A su novela: El Coloquio de los Perros.

 A su Casa Museo de Valladolid.



El 23 de Abril se considera el Día Internacional del Libro. Se conmemora el fallecimiento de dos de los escritores más relevantes de la Historia de la Literatura Universal: Cervantes y Shakespeare. Aunque hoy se sabe que Cervantes, en realidad no murió el 23 de Abril, sino el día anterior, en Madrid, y que se enterró el 23 de Abril en el Convento de las Trinitarias Descalzas.

Dataciones al margen, el peso de Cervantes no recae en un día más o menos dentro del calendario gregoriano o juliano, sino en el aporte a la cultura universal. Supo crear prototipos humanos, seres cuyas formas de pensar y conducirse no se pasan de moda para caer en el olvido, como pasamos la mayoría de nosotros, sino que se quedan.

<alt="Macarena Marquez El Fantasma de Cervantes"/>

Acuarela y Diseño -  El Fantasma de Cervantes

Las personas que me siguen conocen que hay dos partes en mí, una pinta con palabras, y otra escribe con imágenes. Por eso hoy, he querido rendir tributo a la figura de Cervantes, nuestro escritor, con los dos humildes canales de expresión con que cuento. Pintar y escribir van unidos. La acuarela nunca la olvido.

El colegio no me acercó a Cervantes a pesar de haber tenido una profesora que era persona docta en la materia. Digo docta, pero mala pedagoga. Estaba en su nube de saber y sus clases me producían, a mí y al resto de niños y adolescentes, un sopor indescifrable. Eso sí, nos enseñó Lengua Española de forma clara, y eso se lo debo. De Literatura nos enseñó poco. Después, en el bachillerato, tuve otra profesora, también muy docta en Literatura, pero que, del mismo modo que la profesora de mis años infantiles se hallaba siempre en su nube literaria. Yo había aprendido ya esto de subirse a las nubes, y, en cuanto ella comenzaba el ascenso, yo volvía los ojos hacia la derecha y, observando por la ventana, me subía a la mía. Esa profesora sí que nos hizo leer el Quijote, pero no nos acercó al Quijote, y mucho menos al escritor, a Cervantes. Como tenía que examinarme, ya no era una niña, decidí leer en diagonal algunas páginas del principio, del centro y final del libro. Y también leí en diagonal un libro de Martín de Riquer que se encontraba en la biblioteca de mi padre: Aproximación al Quijote.

Salí airosa. Con estos dos métodos conseguí aprobar con sobresaliente, por dos veces y en dos cursos, el obligado tema “Quijote” de mis años colegiales. Pero ni lo leí, ni lo entendí, ni comprendí la importancia y, sobre todo, el deleite de conocer al escritor y su obra.

Llegada la juventud, tuve la suerte de tener una profesora de Literatura de las mejores que he tenido y se pueden tener en la vida de cualquier estudiante. Era una asignatura de Literatura para historiadores. También se trataba de una persona docta. Además, era pedagoga. No estaba únicamente en su nube de saber, sino que, por su carácter apasionado, te arrastraba a ella. En la universidad también había ventanas, pero su nube era mejor que la que yo podía ver entonces. El entusiasmo de esta intelectual era tan grande que aquel año, en que yo podía haber aprendido una Historia de la Literatura para Historiadores del Arte, Quijote y Cervantes incluido-, aquella profesora universitaria nos arrastró en su pasión a leer a Clarín y únicamente a Clarín. Nos hizo ver que era mejor conocer a un solo autor que a todo el elenco sin conocer al final a ninguno. El conocimiento de Clarín se lo debo, naturalmente. Comprendí su arte y su genio y empecé a aprender lo que es escribir una novela: La Regenta, empresa que nos llevó un año de dedicación. Por Cervantes pasamos de puntillas, aunque yo tenía guardada la bala de la “Aproximación al Quijote”, de Martín de Riquer, y la lectura en diagonal aprendida en los años infantiles. Ese tipo de lectura, casi fotográfica, me ha ayudado mucho a lo largo de la vida intelectual en discernimientos y síntesis mentales varias, que en este artículo no vienen al caso.

Lo que sí viene al caso es que Cervantes nunca llegó a mí. O miento, llegó a mí, pero tarde.

Fue en Valladolid. Allí viví unos años y Cervantes vivió otros a primeros del siglo XVII. Artistas e intelectuales de la época acompañaron a Cervantes en el movimiento demográfico que se produjo tras ser declarada esta ciudad capital de la corte en 1601. Reinaba Felipe III.

Próximo a la casa en donde Cervantes habitó junto a sus hermanas tuvo lugar una grave escaramuza. Como consecuencia de esta murió don Gaspar de Ezpeleta, y don Miguel tuvo que testificar. Lo hizo él y las personas que vivían allí, proceso por el que hoy sabemos parte de la historia del escritor, de su estancia y de su casa en esta ciudad. El documento de dicho proceso fue encontrado en la Real Chancillería de Valladolid y hoy es custodiado en la Real Academia. Recomiendo a todos cuantos hacen turismo de interior, la visita a este sugestivo lugar vallisoletano, hoy museo. Uno puede sentarse en los jardines que se encuentran al exterior, y comprender muchas cosas.

Allí se me ocurrió y escribí esta historia de Cervantes y de Carlos Luna, vecino de su casa en el Valladolid actual. El joven Carlos habla con el escritor cada vez que abre el libro y tiene que estudiar. Es una forma de acercamiento al escritor español universal, ciudadano del mundo, que tan bien nos ha retratado. Todos nosotros, sus contemporáneos, quienes le antecedieron en el tiempo y los que hoy vivimos, estamos fotografiados en una de sus Novelas Ejemplares: El Coloquio de los Perros. En este libro debemos al genio de las letras que nos haya reflejado. Lo hizo con su prosa inteligente y única, en lo mejor y lo peor de los que vivimos, entonces y hoy. Con una modernidad pasmosa y sintética.

Sigo sin leer el Quijote entero de forma ortodoxa, pero cada vez entiendo más al escritor y me siento más cerca de él y de su obra. Al fin y al cabo, a base de diagonales fotográficas,  tengo casi todo el espacio del Quijote en mi cabeza, como uno de esos robot aspiradora que succionara tesoros en vez de basura. Tengo el espacio del Quijote, el suyo y aquellos que se abren con su lectura. De una forma diferente, pero de una forma.

La ilustración la hice para este libro, con fondo amarillo. Quería acercar a Cervantes al lector, y el amarillo es el segundo color del espectro visible. El que más nos acerca a los objetos que vemos, sólo superado por el rojo.

<alt="El Fantasma de Cervantes"/>

Diseño para El Fantasma de Cervantes - Macarena Márquez

En la ilustración se puede ver a Carlos Luna en su dormitorio, invadido por el letargo de ensoñarse con un escritor que había vivido en la casa que él podía divisar desde su dormitorio. Está rodeado de objetos tecnológicos, pero sucumbe a la llamada de su vecino en el tiempo.

Este es mi pequeño homenaje al escritor del que tanto he aprendido. Acabaré leyendo el Quijote sin diagonales ni imágenes. De la forma habitual. Si puedo. El coloquio de los perros lo he leído de la forma habitual. Aunque nadie me obligó.


<alt="Dia Internacional del Libro 2021"/>


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Macarena Márquez Jurado

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Ceras Acuarelables

Ceras Acuarelables


© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

 

Las ceras acuarelables son colores a la cera que se pueden utilizar en seco o en húmedo. Podemos querer acuarelar toda nuestra obra, o sólo algunas partes, dejando los trazados de color en seco, tal y como se aplican. También tiene otra cualidad, y es que, o bien podemos trabajar con transparencias, o con el color sólido. Dependiendo de nuestros gustos o de lo que queramos pintar. El que sea más o menos transparente también dependerá de dos factores, la cantidad de color que apliquemos al pintar, y la rotundidad o fuerza de nuestro trazo.

Creo que pintar con este tipo de ceras es tan fácil como difícil. A veces, cuando queremos conseguir planos de color block muy elementales, resulta más fácil que con la acuarela en pastilla o en tubo. Sin embargo, a la hora de conseguir matices se requiere cierta técnica.

Ceras Acuarelables
La casa verde - Ceras Acuarelables - Macarena Márquez


A mí me gusta utilizar este tipo de lápices o barras de ceras solubles al agua, wax crayons en inglés, sobre papel negro de 300 gramos. El color sobrepigmentado de la cera vibra sobre el papel oscuro. En este caso, he utilizado papel verdoso de gramaje 300. El color es lo de menos, depende de los gustos, pero gran parte del éxito está en las marcas y en la calidad del producto.

Mi opinión sobre esta técnica es muy concreta. Recomiendo este tipo de cera, por supuesto para niños, también para personas que están empezando y que aún no tienen demasiado juicio de evaluación sobre su propia obra. Tampoco tienen complejos, y cuando se pinta de esta forma, libremente y sin temor a equivocarse, se puede llegar a resultados excelentes. Incluso a verdaderas obras de arte, a las que el artista experto llega por evolución después de pasar por todas las destrezas y estilos.

Y también las recomiendo para artistas con mucho dominio de todas las técnicas, en este caso de técnicas al agua. Porque es una forma excelente de soltarse y dejar atrás lo aprendido para desarrollar y, a veces, encontrar un lugar diferente, pintando con un estilo diferente.

A quien no recomiendo este tipo de ceras acuarelables, aunque tampoco esto que expreso es algo rotundo, y nunca se sabe, es a las personas con un nivel medio de aprendizaje en el arte de pintar. Ese nivel medio es el que requiere disciplina, y los crayons solubles al agua, si no se abandonan los miedos, pueden resultar frustrantes. Combinan el tramado de la pintura con lápiz o pastel más clásica, con la aventura del agua, que la denomino así porque es una verdadera aventura. Lo que quiero expresar es que, después de dibujar y tramar una composición, con sus luces, sombras y matices, al añadir agua con nuestro pincel sobre la pintura en seco, nos arriesgamos a perder el trabajo previo.

Por supuesto que esto es algo con lo que el artista juega desde que se enfrenta a un papel blanco, o negro, sin embargo, en el caso de los crayons es un viaje hacia el “no sé qué va a pasar”, una aventura intrépida en la que tenemos que estar continuamente arriesgándonos a perder. Está claro, el que no se arriesga no gana nada, y en esto, como en todo, hay verdaderos virtuosos de la técnica, artistas con mayúsculas que siempre ganan.

Es maravilloso que nos regalen una caja de crayons solubles al agua, si es de una marca de las reconocidas en el mercado, mucho mejor. A mí, solo el olor, ya me inclina a coger mis ceras y a pintar. Pero, si no nos las regalan y tenemos que comprarlas, empezaría por una caja de pocos colores y de una de las marcas que hay en el mercado para ensayar. Es importante probar el pigmento, que sea de calidad, y también es importante su concentración, ya que de esto depende la brillantez de los colores, su vibración. Y, por supuesto, los resultados. Hay algunos crayons que, en la caja parece que tienen colores atractivos y sólidos, pero al aplicar, simplemente al rayar, ya podemos darnos cuenta de que el pigmento no se corresponde con lo que parece, apenas pintan por decirlo de una forma lo más clara posible, no digamos ya cuando aplicamos agua, porque entonces el pigmento desaparece del todo. Sobre todo, si lo que queremos es hacer un trabajo de diseño, necesitaremos que sean cubrientes para obtener colores block

Hay marcas excelentes que venden este tipo de ceras solubles por separado, lo que es conveniente, primero porque con los tres colores básicos: rojo, amarillo y azul, blanco y negro, podemos hacer pruebas. Y después, si los resultados son buenos, podemos adquirir cajas de 24, de 40 o los colores que queramos. La variedad es enorme. Como digo, yo valoraría mucho, lo que más, que, al aplicar agua sobre nuestra trama de cera en seco, no queden marcas o restos; que sean realmente solubles, y que se disuelvan con facilidad, sin tener que aplicar añadidos de agua, al menos no más agua de la que queremos.

Material empleado:

Papel de gramaje 300 gr. Algodón 100%. Tamaño: Pliego.

Crayons: Ceras acuarelables. Caja de 40 unidades

Pinceles:

Redondos del 6 y 18

Plano del 12

Barniz plastifijador:

Lápiz: Carboncillo

 

Recomiendo varias cosas, al margen de mi inclinación por el papel negro para esta técnica. También se pueden utilizar cuadernos de papel blanco para técnicas mixtas, existentes en el mercado, y que son de gran calidad. Siempre recomendaré gramaje alto para trabajar con ceras solubles al agua. En ocasiones, podemos necesitar hacer raspados, y un papel con apenas gramaje no lo admitiría. En esta composición, he hecho algunas rayas raspando con un cutter.

También es bueno contar con un portaceras. Son como los portalápices, pero de diámetro mayor. Son necesarios porque los crayones vienen envueltos en un papel protector que tenemos que quitar en la medida en que vamos utilizándolos, y porque, al no pintar con ellos de forma oblicua al papel, sino más bien tumbándolos, necesitaremos un mango más largo que el que ofrece un tramo de cera o la cera entera, que no mide mucho más de 8 cms. Hay una gran diferencia entre pintar sin portaceras, o con este artilugio. Siempre en la medida de las necesidades.

Lo siguiente que recomiendo es un cutter, no sólo para raspados como ya he apuntado, sino para sacar punta, ya que, aunque después añadamos agua, podemos necesitar hacer líneas finas, e incluso dejar esas líneas sin acuarelar.

Del mismo modo aconsejo hacer pruebas de rayado en un papel antes de empezar, ya que, dependiendo de las marcas, algunas veces, al añadir el agua, permanecen las líneas que hemos trazado, y sus marcas no siempre quedan bien.

Hay paletas específicas para este tipo de ceras solubles al agua, y también se puede hacer pruebas en una tabla blanca de cocina de las que existen en el mercado, que tienen serigrafiadas pequeñas urdimbres que vienen bien a la hora de probar los colores y texturas.

Por último, he de decir que, una vez terminada la obra, suelo utilizar barniz plastifijador. Para proteger de la luz, pero también porque los oscuros tienden a matificarse, y este tipo de barniz aporta brillantez a la composición.

Espero que este artículo haya sido útil. 


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Fauvisme. Lo FAUVE en Acuarela

Lo FAUVE en Acuarela

 © Macarena Márquez Jurado

Lo plano es belleza. Hay veces en que uno quiere dejar atrás la perspectiva atmosférica -lo impresionista- y adentrarse provisto de acuarelas y gouache en el mundo de lo plano, en el de los planos y el cine. Esta composición está realizada con gouache y acuarela y texturizada con Office 365. Su título es: Entrar en la noche como en el cine. Y no es lo que puedo ver en el mundo real, pero sí en el artístico en que me muevo.
 

Material Utilizado:

·         Papel de grano fino, 300 gr/m2. 

·         Acuarela de tubo

·         Acuarela líquida

·         Gouache Blanco

          Ceras Acuarelables

C

 

Estos colores inducen al sueño, a la calma. Vienen a ser como una clase de yoga, o una meditación, un adentramiento, pero en clave colorística. No es lo que veo, sino lo que quiero ver, y veo. Y plasmo.

He seleccionado antes de pintar el Movimiento Fauve porque es el que mejor permite esta abundancia. Para los Fauve, la predominancia está en el color. Es el color el que dibuja, y no la línea. Es un arte en donde la perspectiva atmosférica deja de funcionar como así lo vio y lo expresó uno de sus representantes principales, por no decir el principal, Henry Matisse. Matisse vivió durante casi toda su vida en Niza, en la Costa Azul. Al principio de su estancia, residió en primera línea de playa, en donde los contrastes de luz y sombra son continuos, en un espacio en donde no hay un minuto sin que el grado tonal suba o baje.  En hoteles como el Mediterráneo, primero, en donde pintó su serie de Odaliscas, o el Hôtel Nice Beau Rivage, en donde pintó su famoso cuadro: Tempestad en Niza, reconocida su habitación por los balaustres que se atisban en la parte inferior.

Hablo de estos lugares porque son espacios marítimos, de luces, sombras y evoluciones de la luz. Son visitables. Y recomendable hacerlo. Niza es uno de los lugares más artísticos. Es difícil encontrar mejores luces y tonos en el planeta. Lo que resulta paradójico, y deja entrever al gran artista, es que, un pintor mediocre nunca se hubiera atrevido a modificar una realidad inigualable como es la marítima. Sin embargo, él entra en diálogo con la luz y su proyección, la temperatura, el grado de humedad. Hace una inmersión en los valores tonales de la atmósfera hasta dar con su canal de expresión, el fauvismo, en donde a todos estos valores han sido reducidos a un valor predominante: EL COLOR.

 

<alt="Pintar de forma fauvista"/>
Adentrarse en la noche como en el cine
Macarena Márquez
Acuarela y Gouache


En el fauvismo, el sol no proyecta sombras. Y tampoco la luna. La degradación tonal no existe, de ahí la planitud de los colores. Para conseguir esos colores sin progresión de matices, sólidos, actualmente llamados colores block, el propio Matisse empezó a usar papeles coloreados con temperas. Los recortaba y así encontraba soluciones. Con esta técnica compuso su gran obra: La Danza, en donde predominan los tonos anaranjados, los azules y los verdes. Los fauvistas utilizaban una pincelada llena de vigor, tendente a lo grueso, sin matices ni gradación, en donde lo plano es la perspectiva. El término procede del crítico Luis Vauxcelles, que, al contemplar una pequeña escultura clásica de un niño, cuyo autor era Louis Marquet, y que se encontraba en el centro de la sala rodeada de los cuadros fauvistas, exclamó con sarcasmo: “Donatello entre las fieras”. La palabra Fauve significa fiera en francés. Sucedió en el Salón de Otoño de 1905. En París.

La acuarela, la témpera, la acuarela líquida, la tinta china o las ceras acuarelables, todas las pinturas al agua son sólo medios. Como el óleo o los acrílicos. Con ese medio se puede pintar en muchas claves. Está claro que hay un tipo de acuarela clásica, de transparencias, cielos gaseosos y barcos en donde quiero navegar. En donde navego. Pinto acuarela clásica. A veces. Pero el arte es inabarcable, y ese barco de acuarela clásica siempre está abierto a otras vías. El mar es el mismo: En este caso, la Acuarela, la témpera. Pero el rumbo cambia.

Hay acuarelistas ortodoxos que se resisten a salir de la línea acuarelística más clásica. Es respetable y no dejo de admirar su obra todos los días. Pero somos muchos, menos ortodoxos, los que nos abrimos a todas las aportaciones, las clásicas y las menos clásicas, y también las que aún están por llegar. Picasso pintaba con óleo, el óleo era el medio -aunque no siempre-. Y también Rubens pintaba con óleo. Uno en clave cubista, y el otro en la barroca. El medio es óleo, pero no las claves artísticas.

Lo mismo sucede con los acuarelables todos. Son medios. Con este medio se puede pintar en clave cubista, barroca, clasicista, naif, futurista, abstracta… Y también manierista. Nuestro tiempo es manierista. No se inventa nada. Con lo inventado, sea cual sea el medio en que cada artista se sienta cómodo, y los nuevos medios en batidora permanente, experimentamos.

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Acuarela Líquida

Me encanta pintar con Acuarela Líquida. Sus colores son vibrantes, y las tintas resultan más parecidas a la Tinta China de colores. Las utilizo siempre, bien aguada para composiciones de acuarela clásicas, o apenas sin aguar en temas más arriesgados. Aunque, en realidad, lo más recomendable es utilizar estas acuarelas cuando hacemos trabajo de diseño e ilustración, en los que podemos necesitar bloques de color con menos progresión de tonos. En determinados trabajos de prediseño, antes de publicar, o de pasar a lo digital, necesitamos manchas que resulten compactas y en las que no se note la pincelada.

Material:

Papel: 14,8 x 21 cms. de gramaje 160 g/m2

Puede ser cualquier marca, pero en la gama de grano fino.

Pinceles: Redondos del 12, 10 y 4.

Lápiz o portaminas.

Paleta de mezclas redonda.

Acuarela Líquida:

·          Amarillo cadmio oscuro – Cadmium Yellow Deep Hue

·          Verde Oliva – Olive Green

·          Rojo Bermellón - Vermilion Red

·          Rojo Naranja – Orange Red

·          Rojo Intenso – Deep Red

·         Carmín de Alizarina – Alizarín Crimson

·          Azul Ultramar - Ultramarine Blue


Protector Spray 680 Talens

 

 

Actualmente es lo que llamamos color block, un concepto que ha traspasado el mundo del arte pictórico para instalarse en la decoración y en la moda en general. Para conseguir este efecto block, o de color saturado cuyo efecto es la planitud, utilizo siempre la acuarela líquida. El iniciador de esta línea de color block a la hora de pintar fue Piet Mondrian, quien utilizó los colores básicos en su formato block, sobre todo al final de su evolución artística. Las colecciones permanentes del Museo de Arte Reina Sofía y de la Colección Thyssen de Madrid albergan cuadros de este pintor, creador del neoplasticismo, movimiento artístico en cuya base no está la imitación de la realidad, sino la trascripción a partir de los tres colores primarios: Amarillo, RojoAzul, a lo que se añade el blanco y el negro. Es un arte sin profundidad, sin símbolos, sin atmósfera. Marca el inicio del color block al que me refiero, un color al que el acuarelista puede llegar mucho mejor, si lo hace con la acuarela líquida. También con tinta china.


<alt="Acuarela Líquida"/>
Tomates - Acuarela Líquida
Título: Rojo Rojo Rojo
Autora: Macarena Márquez Jurado
www.macuarela.com

Su textura, al secar, es mucho más satinada que la acuarela en pastilla o la de tubo. Resulta más brillante. En cuanto a su nivel de permanencia, ahí es en donde hay que decir que, si se expone a la luz del sol, o excesiva, y también a la luz fluorescente, puede perder tono. Sus colorantes son resistentes, pero no soportan tanto como otro tipo de acuarelas una gran exposición a la luz. Hay barnices que protegen los trabajos con este tipo de acuarelas. Son incoloros. Por ejemplo, yo uso Protecting Spray 680 de Talens, aunque hay muchas marcas. Se trata de una resina que no amarillea y que protege la acuarela, no solo en su color, sino también en el grado de humedad. Recomiendo hacer una pequeña prueba en un papel en el que se haya pintado algo inservible. No se puede pegar excesivamente el bote al papel. Hay acuarelas, sobre todo las oscuras, como verdes, azules o carmines, que al secar pierden brillo. Al hacer la prueba se puede comprobar cómo el color vuelve a ser el que era en su origen, recuperando su esencia.


En cuanto a otra de las peculiaridades que me seducen de estas acuarelas, con la que he trabajado y trabajo a menudo, es que, una vez finalizada la sesión, dejo en la paleta de mezclas los colores. Cuando retomo el trabajo que esté desarrollando pasados unos días, añado unas gotas de agua en cada pocillo, y la acuarela vuelve a su ser, líquida y vibrante, sin haber perdido un ápice de luz. Ni brillo.

 

Para los aficionados al aerógrafo, trabajar con estas acuarelas es toda una fiesta. Al no estar hechas con pigmentos, y sí con colorantes, no taponan las salidas del aerógrafo. También las recomiendo para teñir o variar la tintada, por ejemplo, de una mezcla de gouache o témpera. Como explico, los colorantes de estas acuarelas son muy potentes.

 

Para los que prefieren pigmentos orgánicos, más resistentes a la luz, la marca Dr. Martins ofrece este tipo de acuarelas con excelentes resultados. Se pueden utilizar indistintamente. Aunque tengo que confesar que yo adoro mis Acuarelas Vallejo, que están en mi base de material siempre. Y, por añadidura, todas las demás. Hay que ir eligiendo marca, o marcas.


<alt="color block"/>
Tomates con Acuarela Líquida-Macarena Márquez


Acompaño este artículo sobre acuarela líquida con uno bocetos de tomates realizados con las mismas. En algunos casos, como se puede observar, he dado unos toques de acuarela en pastilla, pero la líquida siempre se sobrepone.

 

Animo a todos a probarla. 


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