Mostrando entradas con la etiqueta Rigger. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rigger. Mostrar todas las entradas

Cómo pintar un Sorolla con Acuarela en 13 pasos.

Copiar a los grandes maestros es importante. El artista ya ha hecho por nosotros lo más fundamental del proceso artístico: TRADUCIR EL UNIVERSO QUE NOS RODEA. Cuando se es un pintor poco experimentado -o con falta de técnica-, convertir la realidad circundante en líneas, pinceladas o manchas de color, puede resultar un asunto muy complicado. Lo importante a la hora de pintar es saber que unas flores claras que se encuentran sobre sendas macetas de barro no son más –en nuestro lienzo o papel-, que unas pinceladas de formas irregulares. El pintor, en este caso Sorolla, ha decidido plasmar dichas flores –y las macetas- sobre un fondo de vegetación oscura. De ese modo cobran más importancia. Observemos el centro de la composición.

JOAQUÍN SOROLLA—La Alberca. Alcázar de Sevilla. 1910

A base de copiar las traducciones que hacen los grandes maestros, acabaremos aprendiendo a traducir la realidad por nosotros mismos, con nuestro criterio. Reducir las tres dimensiones del mundo que nos rodea a las dos que tiene nuestro papel, nos parecerá más fácil una vez que hayamos observado a los maestros. Practicar cómo resuelven y traducen ellos es una buena forma de empezar. Después de adquirida la técnica, seremos capaces de expresarnos de una FORMA PERSONAL, con ARTE, que es el cometido de cualquier persona que entra en el mundo de la pintura.

En el caso de La Alberca de Sorolla, y de toda la pintura de Sorolla, no olvidar un concepto: Que no hay luz sin sombra, y que en las sombras de su pintura hay luz, color. Decir sombra no es decir negro. Hay que desterrar esta idea.


<alt="La Alberca. Sorolla. Versión Acuarela"/>

Acuarela Paso a Paso. Pintar un Sorolla con Acuarela. 
La Alberca. Alcázar de Sevilla. Joaquín Sorolla. 1910
Versión en Acuarela de Macarena Márquez






La Alberca. Alcázar de Sevilla. Óleo Original de Joaquín Sorolla. 1910 
Archivo de Wikimedia Commons


Materiales:

  • Papel: Tamaño. Aunque se puede hacer en cualquier tamaño, por tratarse de un estudio de aprendizaje, recomiendo un tamaño no menor a A4. Lo más recomendable bajo mi punto de vista sería un A3 o aproximado. Gramaje y tipo de papel. Puede ser un Canson, Guarro o Arches. Lo importante es que tenga como mínimo un gramaje de 240g/m2 y que sea de grano grueso.
  • Pinceles: Redondos y planos del 12, 10, 6, 4, 2. Un Rigger para delinear.
  • Lápiz o portaminas: H
  • Enmascarador para blancos
  • Pincel de goma de punta fina para el enmascarador.
  • Acuarela: Paleta básica de 10/12 colores

PROCESO Paso a paso – LA ALBERCA de SOROLLA


La Alberca. Sorolla. Figura 1. Dibujar.

La Alberca. Sorolla. Figura 2. Enmascarar

La Alberca. Sorolla. Figura 3. Primeras manchas. Grises y medias tintas.



La Alberca. Sorolla. Figura 4. Primeros verdes



La Alberca. Sorolla. Figura 5. Tonos Tierra. Terracotas. Primera capa. Verdes segunda capa.



La Alberca. Sorolla. Figura 6. Tonos Tierra. Segunda capa. Terracotas. Profundidad del agua y vegetación. Ramas.

<alt="Sorolla con Acuarela"/>
La Alberca. Sorolla. Figura 7. Levantar reservas. Matizar. Redibujar. Firmar


1.— Dibujar las líneas principales. Se trata de hacer una especie de mapa personal que nos facilite el proceso. Lo importante es que ese dibujo nos aclare a nosotros. Figura 1

2.—Reservas de Blanco: Observar bien el modelo y aplicar máscara en donde sea necesario. De forma orientativa enumero algunos puntos de luz a reservar. Figura 2:

  1. Hojas amarillo-verdosas sobre fondo oscuro a la izquierda de la composición y sobre cielo
  2. Flores blanco-azuladas en el centro (están sobre fondo verde)
  3. Margaritas y flores claras a la derecha de la composición.
  4. Algunas pinceladas naranjas (del pequeño naranjo a la izquierda de la composición, delante de terraza) También hay que reservar las pinceladas rojas y anaranjadas de la parte inferior (flores)
  5. Algunos reflejos claros en el agua: alguna pincelada a la izquierda y algunos puntos de reflejo a la dcha.

3.- Tramos de luz que entran detrás de las macetas. Figura 3: Poner agua y añadir una punta de amarillo de cadmio con una punta de rojo de cadmio. Aplicar. Es algo muy suave, para manchar el papel de una forma cálida, casi sin color. Como el tono resultante dependerá del blanco de nuestro papel, si es necesario, al final se retocarán algunos claros con témpera blanca mezclada con siena o terracota para conseguir igualar al original. Se trata versionar un óleo. La acuarela no trabaja con blanco normalmente, pero para acercarnos a un original como éste, a veces es necesario.

4.—Aplicar con Rosa Permanente MUY REBAJADO algunas pinceladas previas a empezar con los grises. Mirar cielo y bordes del ciprés. Figura 3.

A lo largo de todo el proceso, iremos dando capa sobre capa. No intentemos que los grises oscuros o que los violetas profundos de la alberca tengan su oscuridad/profundidad desde el primero momento. Se trata de dar capa sobre capa, el oscuro va surgiendo de la cantidad de pigmento. Iremos siempre de menos a más intensidad con paciencia. 

5.—Grises y medias tintas. Figuras 3, 4 y 5: Es lo primero que vamos a pintar. Los grises, las medias tintas de los fondos. La base se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada. En determinadas zonas lleva más azul que siena.

  1. Cielo: Observar los matices, a la izquierda es más cálido que en el centro de la composición. No olvidar que estamos pasando de un óleo a una acuarela, por lo que ni tonos ni pinceladas pueden ser idénticos.
  2. Fachada de la terraza derecha:
  • A la izquierda Es casi blanco. Primero pondremos agua, y después añadiremos una punta de Azul Ultramar –casi imperceptible-, otra de Siena tostada. Añadiremos un poco de Amarillo de Cadmio para dar calidez a la cal. Todo en muy pequeñas proporciones. Se trata de manchar un poco el blanco del papel.
  • A la derecha: En la parte superior y algunas zonas del inferior de la fachada derecha, hay algunos grises muy limpios en la base (azulados, transparentes). En los que se ve a través de la vegetación. En la parte central de dicha fachada hay un gris rojizo: Primero ponemos el agua, después una punta de azul ultramar, otra de Siena tostada y otra de Rojo de cadmio, todo en muy pequeñas proporciones.
  1. Fachada de la tapia izquierda. Lo que se ve debajo de la vegetación son unos grises violáceos –casi azules- que se hacen con Azul Ultramar y Rosa transparente muy rebajado. Si queda demasiado violeta, añadir un punto de siena para ensuciarlo. Aplicar observando el modelo. Hay unas pinceladas Azul de Prusia verticales, que se tendrán que dar sobre la fachada izquierda cuando seque la base violácea que acabamos de dar. Ese azul se hace con Azul ultramar+ Verde esmeralda y una punta de Siena Tostada. De momento estamos con los fondos. Son los previos a lo meramente figurativo de la composición.
  2. Agua: En el extremo inferior izquierdo: Hay que volver a aplicar ese tono violáceo. Cuando seque volveremos a dar pinceladas con Azul de Prusia (Azul Ultramar +  Verde Esmeralda + Punta de Siena Tostada) sobre ese tono violáceo según el modelo.
  3. Sobre algunas partes bajas del cielo: Aplicar ese tono Azul de Prusia, pero muy rebajado con agua. Mirar modelo. Son pinceladas muy suaves.
  4. Tonos azulados en el agua (hacia la derecha): Se hacen con azul cobalto o en su defecto ultramar muy rebajado.

6.—Vegetación: Aplicar verdes según modelo. Figuras 4, 5, 6 y 7:

  1. La base de los verdes de la fachada izquierda es un Verde Sap + Siena tostada. Cuando seque ese verde, habrá que aplicar un segundo verde más oscuro.  Aplicar verdes también en el reflejo del agua, aquí, los verdes tienen algo de ocre. Observad modelo. Hay que ir dando pinceladas en el agua como si fuera un puzzle. Al final, cobra sentido. Si no tenemos Verde Sap, nos vale el Verde Hooker
  2. Esa base es la misma para la mayoría de la vegetación, a excepción de unos verdes más azulados, que estarían: En la zona central, en donde hay un macizo de flores amarillas y detrás de las mismas. En la maceta de las margaritas de la derecha de la composición. Algunas notas en el arbusto que está delante de la terraza. El verde azulado lo haremos con: Verde Esmeralda + Siena tostada + Azul Ultramar
  3. Zonas oscuras de los verdes de toda la composición: Observar el modelo para ver en dónde se encuentran. Para una buena observación de la pintura, hacer barridos del ojo, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Detenernos cuando vayamos encontrando las pinceladas que buscamos y aplicar en nuestra composición según el modelo. Los verdes oscuros se hacen –siempre- con muy poca agua y la siguiente mezcla: Verde Esmeralda + Azul Ultramar + Carmín de Alizarina + una punta de Siena tostada. Estos colores se aplicarán en mayor o menor medida. 
  4. Amarillo cadmio en el macizo de flores central y amarillos más rebajados en zonas del macizo de vegetación de la derecha  

7.—Violetas del estanque: aplicar violetas según el original. El violeta se hará con Carmín de Alizarina + Azul Ultramar.  El pincel tiene que estar muy limpio o los violetas siempre serán sucios y faltos de interés. Tiene más Carmín que Azul. Es bastante intenso, por lo que, si ponemos mucha agua desde el principio, no lo conseguiremos. Las pinceladas en estos oscuros deben ser con mucho pigmento y poca agua. Figuras 5,6 y 7.

8.—Tonos terracota de la composición. Figuras 5, 6 y 7: Los hay más claros y oscuros. Lo idóneo es preparar distintas variaciones en diferentes pocillos, e ir pintando según el original. Se dará más de una capa según lo necesite nuestro trabajo.

Algunas variaciones para preparar los tonos terracota en nuestros pocillos e ir utilizando:

  • Siena tostada + Rojo de cadmio
  • Ocre amarillo + Rojo de cadmio
  • Ocre amarillo + Rojo de cadmio + un poco de azul ultramar
  • Ocre amarillo + Amarillo de cadmio + un poco de Rojo de cadmio
  • Tierra sombra + Rojo de cadmio + Ocre amarillo + Siena tostada.

Lugares en donde se encuentran estos tonos

  1. Poyete de la terraza
  2. Poyete de la alberca
  3. Macetas: Observar que las macetas reflejadas en el estanque son más oscuras que las reales.
  4. Arco que se entrevé detrás de la terraza (es más rojizo).
  5. Ventana que se entrevé detrás de la terraza. Es siena tostada con una punta de azul ultramar.
  6. También hay ciertos tonos ocres –muy rebajado-en la parte baja del pequeño naranjo que está delante de la terraza.

9.— Intensificar tonos siempre que hayan quedado demasiado claros. Seguramente haya que volver a pintar la superficie azul del agua, algunos verdes y los tonos de las macetas. Comprobar que el reflejo debe ser más oscuro que la realidad. Las macetas reflejadas en el agua son más intensas que las propias macetas. Figuras 5, 6 y 7.

 A lo largo de todo el proceso, iremos alejándonos y acercándonos a nuestro trabajo para poder ver cómo evoluciona. Muchos matices, aciertos y errores sólo se ven desde lejos.

 10.— Levantar reservas. Si es necesario, matizar flores. Figuras 6 y 7.

Flores blancas y amarillas con: Agua a la que se añade una punta de Amarillo Limón.

Flores o frutos rojos/naranjas: Agua a la que se añade Rojo de Cadmio + Carmín o Rojo Bermellón o de Cadmio + Amarillo según necesitemos rojos o naranjas. Hacer muy poca mezcla. Son pinceladas.

Mirar de lejos para comprobar si es necesario meter alguna pequeña pincelada blanca sobre los verdes (flores). De ser así, habría que hacerlo con tempera blanca mezclada con el tono de la flor.

11.— Pintar las ramas del almendro de la izquierda y los troncos del naranjo enano que crece delante de la terraza.  Figuras 6 y 7. El gris de las ramas del almendro de la derecha se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada, al que se le añade una punta de carmín (esas ramas, en el original, son violáceas). El gris de las ramas del naranjo enano de la derecha, en cambio, se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada, con más siena que azul. Observad modelo. 

12.— Con el Rigger o un pincel muy fino dibujar líneas finales. Figuras 6 y 7. Hay líneas importantes en las baldosas de la alberca. Las líneas no son negras. Eso es una idea que tenemos que desterrar. Se dice línea y se piensa en lápiz negro. No es así. Cada línea tiene un carácter, más o menos ancha, y un color. Por ejemplo, si nos fijamos en esas líneas de las baldosas del borde la alberca, las que dibujan el suelo, son más anchas y violáceas que las que verticales cortan sobre el agua. Es un ejemplo solo. El pintor no debe cansarse nunca de observar. Podríamos decir que el buen pintor observa más que pinta. 

13.— Firmar. Figura 7. No olvidar nunca poner que es una versión del cuadro en cuestión y su autor original. En este caso somos meros copistas. Llegará un momento en que seremos artistas. 

Si quieres suscribirte a este blog, envía un correo a:

macuarela20@gmail.com 


Macarena Márquez Jurado

www.macuarela.com

Novela:La Cuestión 106

Novela: Con dos Rombos

El Fantasma de Cervantes

Blog: The places artists loved


Cómo pintar un dibujo de Goya con Acuarela - Album Sanlucar B de Madrid. Num. 26.

Haciendo una breve historia de este dibujo, hay que decir varias cosas. La primera, que son cuadernos de artista de tipo privado. En ellos, expresa visualmente su universo íntimo. El pintor fue por primera vez a Cádiz en 1792, tras sentirse repentinamente enfermo estando en Sevilla. Esta enfermedad, unida a su sordera, hizo que pasara la convalecencia en Cádiz, en casa de Sebastián Martínez. La enfermedad de Goya ha sido tratada por varios estudiosos. Al parecer, aunque hay muchas teorías, el plomo al que se han expuesto la mayoría de los pintores hasta llegar a fines del siglo XX, que estaba contenido en el color blanco, podía causar males digestivos, entre ellos cólicos. Con todo, Goya se recuperó y regresó a Madrid.

Había empezado a trabajar para los duques de Alba en 1794. Fueron años en que vivían en el Palacio de Buenavista, en la Plaza de Cibeles de Madrid, en lo que hoy es el Cuartel General del Ejercito. Allí, el pintor tenía habilitados aposentos para su estudio de pintura.

 

En junio de 1796, muere el duque de Alba de viruelas en Sevilla, y Cayetana, su viuda, se retiró al Palacio de Sanlúcar de Barrameda a pasar dos años de luto. En su finca reuniría una corte de invitados, sirvientes y allegados, entre los que se encontraba Francisco de Goya, aunque no está documentado que el pintor se alojase en el mismo palacio, sino en Sanlúcar.

Por los alrededores de palacio, Goya paseaba y pintaba escenas cotidianas de la Corte de Alba, de la duquesa y de sus damas, peinándose, bañándose o simplemente descansando. Con ello se libera de todo academicismo y estrechura. La duquesa tenía 34 años. Goya contaba 50 y estaba sordo. Observador y dibujante nato, había adquirido dos cuadernos, uno de 17 por 10 cms, y otro de 24 por 15, que serían lo que posteriormente conocemos como Cuadernos de Sanlúcar o Albumes Sanlúcar, realizados con lápices litográficos y tintas.

 

Animo a todos aquellos que así lo deseen, a dibujar y a pintar aguadas en estas medidas, como Goya en sus Albumes.

Recomiendo pintar en escala de grises, emulando a Goya.


Álbum Sanlúcar B de Madrid. Num. 26. Versión Macarena Márquez a partir del original de Francisco de Goya

Material:

Papel Fabriano: 14,8 x 21 cms. de gramaje 160 g/m2

Pinceles: Redondos del 10, 6 y 4 y un Rigger para delinear.

Lápiz: Hb

Pastillas de Acuarela:

  •          Gris Payne - Payne’s Grey
  •          Siena Tostada - Burnt Sienna
  •          Azul Ultramar – Ultramarine Blue



Álbum Sanlúcar B de Madrid. Doncella mirándose al espejo. Francisco de Goya 1796

Para realizar este dibujo Núm. 26 de Goya que aparece en la parte superior: Doncella mirando al Espejo, lo primero sería realizar un boceto a lápiz, no con mucho detalle, pero sí bien equilibrado. Aunque no parece de gran dificultad, es muy fácil sobrecargar el lado derecho de la composición. Para que no suceda, os recomiendo trazar el eje de simetría, que pasaría -aproximadamente- por la esquina superior del espejo en que la doncella se mira y por la axila. De esa forma el resultado tendrá el equilibrio con que Goya compuso, dando a los dos lados casi el mismo peso por el contraposto del cuerpo de la mujer.

 

Antes de empezar a pintar, observa bien la aguada de Goya. Lo primero es detectar en dónde se encuentra el punto de más oscuridad y el de una mayor incidencia lumínica. Y así toda la gradación tonal. Si no hacemos esto, acabaremos pintando todo plano.

 

En este caso concreto, la mayor oscuridad está en la cabellera de la dama, que será la que tenga más capas de acuarela. El segundo nivel de oscuridad se encuentra en la figura que aparece detrás. En cuanto a la mayor claridad, que sería el tono del papel, en la parte superior del muslo y el suelo de la composición.

 

Para poder discriminar las luces con una mayor precisión, entorna la vista. La gradación, de más a menos oscuro, aparecerá al instante.

 

Una vez situado todo a nivel de composición, dibujo, y de discriminación de luces y sombras, habría que empezar a manchar con Gris Payne muy rebajado con agua una primera capa de aguada. En la misma paleta puedes añadir una punta de siena tostada, para darle cierta calidez al Gris y que vire un poco hacia el tono sepia original de la época. Esta primera capa de aguada incluiría el triángulo central, espalda y pelo de la doncella, a excepción siempre de los blancos. Ahí no entraremos ni siquiera con esta primera aguada, pues el blanco del papel es la luz.

 

Una vez seca esta primera capa, iremos añadiendo nuevas capas -todas ellas suaves- en los tramos que tienen mayor oscuridad. Una capa sobre otra. Es la forma de conseguir volúmenes.

 

Para este tema concreto, al hacer capas húmedo sobre seco, recomiendo pinceles redondos: Número 10, número 6 y número 4, dependiendo el nivel de detalle. Las primeras capas se darían con el pincel más grueso, y las últimas con el número 4.

 

Por último, delinearíamos con un Rigger -os remito al post en que hablo de este tipo de pincel-, las líneas de contorno con que siluetea Goya, sin olvidar poner en el extremo superior izquierdo el número de dibujo, con la misma grafía que el pintor de Fuendetodos.

 

Para terminar, puedes firmar. Por ejemplo, en la parte inferior. Pero siempre poniendo que es una versión de este dibujo de Goya.  En mi caso, como podéis observar, he añadido unas notas de Azul Ultramar al Gris Payne en la parte inferior derecha. No se trata de que hagáis un calco, más bien se trata de versionar. Y en este caso, sin apartarse mucho del tema principal, ya que estamos hablando de uno de los mayores genios de la Historia del Arte, y debemos aprender de él antes de apartarnos sin haber llegado.

 

Espero que disfrutéis.



        Si quieres suscribirte a este blog, envía un correo a:

                                macuarela20@gmail.com 


Macarena Márquez Jurado

www.macuarela.com

Novela:La Cuestión 106

Novela: Con dos Rombos

El Fantasma de Cervantes

Blog: The places artists loved














Qué es un pincel Rigger

Qué es un pincel Rigger

El RIGGER es un pincel muy conocido por los acuarelistas. Sirve para filetear, o hacer líneas finas, sin necesidad de levantar la mano a medio trazo para cargar de color el pincel. Si queremos hacer una línea de trazo extenso y utilizamos un pincel de mechón estándar, no nos quedará más remedio que recargar varias veces nuestro pincel. El recorrido que describirá nuestro trazo será intermitente, y, es probable -siempre que esa no sea nuestra finalidad-, que la línea se distorsione. Para que no suceda eso nace el rigger.

Pintar gatos con Acuarela
Rigger - Los bigotes de Menta - Gato negro con lazo rojo

La palabra Rigger viene del término inglés: Rigging. El Diccionario de Cambridge lo define como: the ropes that support and control a ship’s sails, lo que en castellano se traduce como: las cuerdas que sostienen y controlan las velas de un barco. Pero, en navegación, el cordaje también hace alusión a las cuerdas de los pasamanos, las barandillas y un gran número de elementos que tienen, todos ellos, un denominador común: Son largos. Esto lo explico porque es imposible saber el origen de las cosas si no empezamos por los conceptos. El Rigger no se llama rigger de forma aleatoria.

Examinada la palabra, vayamos a la historia y a los conceptos.

En el siglo XVIII, sobre todo a partir de mediados de siglo, se ponen de moda los viajes culturales. El pintor sale del estudio de una forma plena. 

Pero no se llevan el estudio de pintura encima incluida la mesa, la silla y las cajas. Lo que transportan son sus papeles, pigmentos y aglutinantes: acuarelables. Y, por supuesto, los pinceles. El pincel es al pintor, lo que la pluma fue al escritor, o el cincel a aquel que esculpe. En Europa, los pinceles se comenzaron a fabricar, de forma artesana precisamente cuando se ponen de moda estos viajes. Alemanes, franceses e ingleses se inician en este arte de la fabricación del pincel. En España, Josep Escoda y Roig, junto con su mujer, Rosa Sabatés, empieza a fabricar, también de forma artesana, pinceles, que se venderán en todas las droguerías de Barcelona. También en Girona o Tarragona. Mediante una red de representantes, los iría introduciendo a lo largo de toda la geografía española. Hago referencia a esto porque, hasta llegar a este punto, acuarelistas y pintores tenían que comprar siempre pinceles alemanes o ingleses.

En cuanto a estos últimos, los ingleses, grandes aficionados a la pintura al exterior, aprovecharon bien el hecho de ser fabricantes de los mejores pinceles del mundo. Y también se beneficiaron de la calidad y versatilidad de los pigmentos que les llegaban desde sus colonias. Llegaban a todos los puertos de mar.  Allí, al exterior, cuando querían pintar cuerdas, aparejos, y el maremágnum de líneas apuntando al cielo de las velas de los barcos, empezaron a utilizar este pincel fino de cerdas largas, llamado Rigger. Si pensamos en un puerto de mar del siglo XVIII o XIX, incluso del XX, nos vendrán imágenes de barcos con las velas recogidas, y una marea de líneas apuntando hacia arriba, tensas, o inclinadas, pero casi siempre largas.

La pregunta que entonces y también ahora nos podríamos hacer sería ¿Por qué seleccionar un pincel de mechón largo y fino como el Rigger, antes que otro de pelo corto de las mismas características para pintar los cordajes de los barcos?

Lo bueno del Rigger es que no hay que recargar pintura en mitad de una línea. Con un pincel igual, pero de mechón corto, nos quedaremos sin carga de acuarela a mitad del proceso, y, si estamos pintando una cuerda de un barco de vela, quedarán rotas, temblorosas -que no es lo mismo que destensadas-, nada parecido a lo que son.

Pinceles Rigger

Aterrizando en nuestro momento, actualmente, Scoda fabrica los rigger con pelo de oreja de buey claro. El mechón es extralargo, y los mangos son extracortos, entre 2.5 y 4 cms. De esta forma, tendremos mucho más control en nuestras líneas. No hay que olvidar que el largo de un mango de pincel es muy importante a la hora de pintar. Los mangos largos se fabrican para pintura de caballete, cuando el pintor separa el pincel de su cuerpo para pintar. El mango corto es para pintura sobre mesa. Cuando nos sentamos y pintamos a pocos centímetros de nuestra cabeza, resulta muy fácil sacarse un ojo con un pincel largo. Es muy importante saber comprar y conocer por qué compramos una cosa u otra. El mango extracorto del Rigger -aunque también los hay de mango corto-, es el más indicado para el equilibrio de fuerzas que existe entre: Nuestro carácter, nuestra mano, nuestro pincel y nuestras pinceladas.

Con todo, el Rigger no solo sirve para pintar cuerdas de barcos. También es muy útil cuando lo que pintamos son líneas de bosque, de paisaje, horizontes desérticos, marítimos, arboledas de invierno, paisajes urbanos, cables, tuberías, líneas de carretera, bordillos en el asfalto, ventanas. Y también los bigotes de una gatita como ésta: Menta.

Si quieres suscribirte a este blog, envía un correo a:

macuarela20@gmail.com 


Macarena Márquez Jurado

www.macuarela.com

Novela:La Cuestión 106

Novela: Con dos Rombos

El Fantasma de Cervantes

Blog: The places artists loved















ENTRADAS

La montaña de Cézanne que Picasso amó: Sainte-Victoire.

En el verano de 2021 fui a comprobar la fascinación que Cezanne sentía por la montaña Sainte-Victoire, hechizo que llevó a Picasso a comprar...