Cómo dibujar antes de empezar a pintar con Acuarela. La percepción Gestáltica.

Antes de empezar a pintar con acuarela y a nadar en el agua, es importante tener algunos conceptos de dibujo claros. Si no aprendemos a hacer una observación de la realidad desde el punto de vista artístico, es imposible que podamos reflejar realidad alguna. Hay personas que piensan que pueden pintar muy bien sin tener nociones de dibujo. Y es cierto. Hay casos de ello. Sin embargo, la gran mayoría acabará estancada. Incluso cuando su línea sea la abstracción, es fundamental un entendimiento profundo de la realidad circundante y sus dimensiones para poder abstraer.

 Si nos disponemos a pintar con acuarela, y no somos muy diestros en la técnica, es aconsejable que antes cojamos lápiz y papel y emprendamos algunos bocetos. También lo podemos hacer con rotuladores de acuarela, o con bolígrafos de tinta líquida. De ese modo no podemos borrar, y los intentos fallidos nos servirán como aprendizaje y ejercicio.

 Para ello, paso a comentar algunas nociones, que no siempre están claras, recomendando dos libros para quienes quieran profundizar, uno de John Torreano, de aportaciones inigualables: Dibujar lo que vemos. Y un clásico para todos los estudiosos de Rudolf Arnheim: Arte y Percepción Visual. Al final añado la bibliografía.

 La primera cuestión antes de dar comienzo a nuestros bocetos con Acuarela sería la siguiente:

 ¿Qué es dibujar?

 Dibujar es dar un salto desde una realidad tridimensional, que es en la que vivimos y que consta de las variables: alto, ancho y profundo, a otra bidimensional, que es la que tiene nuestro papel: alto y ancho.

¿Y cuál dimensión de las tres es la que le falta a nuestro papel para que tengamos que hacer ese esfuerzo?

Claramente: Lo profundo.

Lo profundo fue el gran motivo de estudio de los pintores del Renacimiento. Resultado de ello fueron las leyes de la perspectiva, ese gran invento que resolvió la dificultad de la que hablo. Paolo Uccello, pintor del Quattrocento, llegó a no dormir -según nos cuenta Vasari-, para desentrañar esta complejidad.

El hombre del siglo XXI, el artista en concreto ya no valora estos conceptos básicos, el salto que hay que dar desde las tres dimensiones del mundo, a las dos del lienzo. La herramienta ya está inventada, y se llama perspectiva. Desde que aprendemos en el colegio, dibujamos con estos avances incorporados. Con todo, conocer qué es lo que a veces nos impide dibujar, es algo en lo que vale la pena incidir.

Nuestro papel es plano, sólo tiene ancho y alto, y en él tendremos que reflejar la profundidad de los cuerpos y de los espacios, incluso el tiempo. Es una empresa difícil que a muchas personas se les resiste. La mayoría de las veces sucede porque no nos hemos parado a pensar en este conflicto. Pasar del mundo tridimensional en que vivimos a nuestro soporte de papel, al que le daremos vida con nuestra imaginación y nuestras acuarelas, es todo un reto. Nuestro cerebro tiene que hacer un gran esfuerzo que acaba siendo natural.

Antes de que nos convirtamos en “maestros” -queremos pintar bien desde la tercera acuarela- y que nos volquemos en la abstracción, recomiendo el método de la ESCUELA GESTALT aplicado al dibujo y a la pintura.

La Gestalt es una escuela alemana que ha estudiado el dibujo, el proceso por el que entran las formas en nuestro cerebro. Este proceso es desarrollado como un TODO, aconsejando evitar el dibujo por partes, tan atractivo cuando estamos empezando. Durante generaciones se ha enseñado a dibujar elemento a elemento. Y hay mucha frustración en adultos que hubieran deseado plasmar su lado más creativo, sin éxito. Porque lo que hay que enseñar es a ver. Después a mirar. Eso es anterior a dibujar. Y, por supuesto, muy anterior a pintar una acuarela.

¿Qué le sucede al principiante cuando quiere dibujar a una persona? Que empieza por la cabeza, pinta todos los elementos de la cabeza, pelo, cráneo, rostro, boca, frente, ojos, pestañas, incluso pupilas.  Después pinta el cuello, los hombros, brazos o torso. Cuando quiere llegar los pies de la persona, el aprendiz que no ha sido adiestrado en el arte de mirar, se queda sin papel. No caben ni las piernas. En realidad, el papel se ha acabado a la altura de las rodillas. Y ¿por qué sucede eso? La respuesta es porque no ha visto a esa persona como un todo, sino parte a parte. La mirada holística es importante para el artista.

GESTALT es igual a FORMA en alemán. Dibujar es ver, y aprender a dibujar es aprender a ver. Y para ver, en este sentido, hay que aislar la vista de la función habitual que todo homo sapiens tiene integrada. Hay que adiestrarla. No podemos olvidar que, originalmente, nuestra vista tiene una función discriminatoria, para la supervivencia de la especie. Y que la función estética es cultura y, por tanto, algo que hay que educar.


LOS 2 TIPOS DE PERCEPCIÓN SEGÚN LA ESCUELA GESTALTICA

<alt="Antes de pintar hay que dibujar"/>

Percepción Habitual y Percepción Estética. Figura 1
Acuarela y Bolígrafo de Tinta
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1.- Percepción habitual: Es lo que tenemos aprendido, lo que conocemos, la forma que tenemos de ver normalmente en tres dimensiones. Pongo el ejemplo de la silla porque es un clásico. Una silla tiene 4 patas, un asiento, un respaldo. Todas ellas son cosas diseñadas con el objetivo de que, si nos sentamos, no nos caigamos al suelo. No concebimos una silla con 2 patas y, por eso, si dibujamos una silla, la dibujaremos con 4 patas. Aunque no quepan en el papel y no las veamos. Nuestra visión del mundo tiene más de dos dimensiones y así lo intentamos plasmar. Según mi opinión, esto es uno de los mayores obstáculos a la hora de dibujar, de los que generan más frustración en las personas que, quieren hacerlo, pero no se atreven.

2.- Percepción estética: Es lo que realmente vemos en un instante y lugar concreto. Desde un punto de vista en que la silla está de frente, o lateral, y nuestros ojos a la altura del asiento, es muy probable que solo veamos dos patas, y, sin embargo, es una silla. Y, además, si dibujamos lo que vemos, en dos dimensiones, y lo hacemos bien, esa silla no se va a caer. Haced la prueba. Esa es la percepción ESTETICA, en la que debemos movernos para aprender a dibujar y a pintar bien. Al principio, uno intentará dibujar las cuatro patas. Aunque no quepan en nuestro papel lo forzará. No se ven, pero se intentará. Es difícil pasar de una percepción habitual a una estética. Pero, como todo, es cuestión de práctica.

 La percepción estética haría alusión a las formas bidimensionales concretas que ve cada persona en un lugar y punto del espacio.

<alt="Percepción en Dibujo"/>
Percepción Habitual y Percepción Estética. Figura 2. Silla
Acuarela y Bolígrafo de Tinta
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 Nos cuesta mucho pintar o dibujar solo lo que vemos, dos patas en vez de cuatro. Es algo difícil hasta de escribir, pero, las personas tendemos a ver lo que creemos y a no creer en lo que vemos.

Si en la silla de la derecha (figura 3) sólo vemos 2 patas y un indicio de la tercera, ¿Por qué intentar pintarla con 4 patas?

<alt="Percepción Estética"/>
Silla visión 4 patas. Silla visión 2 patas. Figura 3
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 Y ¿Qué hacer para evitar el dibujo por partes que propone la Escuela Gestáltica?

 El camino es ENCAJAR (figuras 4 y 5)

 En base a la ley de la Pregnacia, o de la buena forma, la persona que percibe adoptará la forma más sencilla entre todas las que percibe. Por ejemplo, si vemos una persona gruesa delante de nosotros, podemos discriminar los brazos y manos que sobresalen del cuerpo, las piernas, que tiene separadas, etc. Aun así, percibiremos el todo global de la esa figura. La encajaremos, por ejemplo, en un tronco de cono (ver figura num. 4 ) Eso permitirá evitar el inicial dibujo por partes.

<alt="Cómo encajar una figura"/>
Encajar. Gestalt. Ley de la Pregnancia. Figura 4
Bolígrafo de Tinta
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 Todas las formas de la naturaleza se pueden insertar en una forma geométrica. Si antes de empezar con los detalles al dibujar, esbozamos la caja en donde vamos a meter nuestra figura, cuando lleguemos a los pies de la persona de la que hablábamos cabrán en la hoja de papel. Porque hemos empezado por el todo, aislando con nuestra vista su cuerpo e introduciéndolo en una forma geométrica o caja.

 Haz la prueba.

<alt="Las figuras geométricas"/>
Formas Geométricas -  Boceto - Encajar. Figura 5
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 Después, sólo después, coge las acuarelas, escoge tu paleta: Rojo, amarillo, verde, azul, siena, violeta y naranja. Y pinta. No queramos ser Rothko antes de saber pintar las patas de una silla.

¡Ánimo!

Bibliografía:

  • Torreano, John. Dibujar lo que vemos. Ed. Blume. Barcelona, 2008
  • Arnheim, Rudolf. Arte y Percepción visual. Alianza Forma. Madrid, 2010.


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Cómo pintar flores con acuarela en 30 pasos

Tutorial: GERANIOS – Acuarela Paso a Paso

Iniciación a la pintura de flores con acuarela número 1

Autor: Macarena Márquez

 

Al final, las flores son manchas, espacios de luz y color sobre nuestro papel que toman mayor o menor cuerpo según nuestra forma única de entender lo que nos rodea, de expresar ese espacio en donde somos, estamos o vivimos. Macarena Márquez

 

Generalidades antes de empezar

 

A la hora de iniciarse en esta técnica de la acuarela, la esquematización del dibujo y el hecho de ir rellenando espacios capa a capa, resta la transparencia y soltura inherente a toda pintura a la acuarela. Esta es una forma de ejercicio para comprender el proceso paso a paso de este tipo de pintura. En este caso, sobre todo cuando se está en una fase inicial de aprendizaje, lo más apropiado es la técnica llamada “Húmedo sobre seco”, es decir, que, en la mayoría de las fases, esperaremos a que esté seca la capa anterior para continuar con nuestro trabajo. En la técnica “Húmedo sobre húmedo”, la pintura se aplica cuando la capa anterior aún está húmeda, por lo que es imprevisible lo que puede suceder, sobre todo, si no dominamos la técnica.



Acuarela: Flores paso a paso. Figura 1
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<alt="Pintar flores paso a paso cómo pintar flores"/>

Acuarela: Flores paso a paso. Foto original
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Se deberá hacer el dibujo esquematizado, ver figura número 2, pero no hay que escribir los números y letras dentro de cada espacio. Es suficiente tener abierta en la pantalla de nuestro ordenador la figura número 3 del plan general que se adjunta.

 

Acuarela: Flores paso a paso. Figura 2
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<alt="Pintar flores paso a paso con acuarela"/>

Acuarela: Flores paso a paso. Figura 3
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Siempre tendremos un papel al lado de pruebas, para no pasarnos de pigmento ni de agua. Cualquier pincelada, cuando se está aprendiendo con esta técnica debe ser probada antes de ser aplicada sobre el papel.

 

Cada vez que finalicemos una de las etapas que se exponen a continuación, es necesario poner nuestro papel a distancia para comprobar cuáles son nuestros adelantos y cómo progresa nuestra pintura. El hecho de pintar no es pura matemática, los tutoriales nos ayudan, van con nosotros hasta que somos capaces de soltarnos, pero es nuestro papel, nuestro propio proceso, verlo durante muchos ratos, lo que nos irá dando las pautas.

 

Se recomienda mirar también el proceso general en las figuras que se adjuntan. Desde el primero hasta el último.

 

Una vez que hemos finalizado, es aconsejable volver a pintar las mismas flores capa a capa, pero ya sin numeración ni esquemas. Si hemos seguido los pasos, seguramente hayamos comprendido que el capa a capa, el dejar tiempos de secado entre una y otra, la limpieza del agua y los pinceles, alejarnos de nuestro trabajo cada vez que utilizamos nuestro pincel y un buen dibujo esquemático es una base óptima para empezar a pintar. Y, no sólo una maceta, sino verdaderos jardines.  

 

Iniciación a la pintura de flores con acuarela. Geranios

 

1.— Dibujar según esquema. Las líneas se han dibujado muy nítidas para una mayor comprensión del proceso, pero en la realidad de un acuarelista el dibujo no debería ser así. Como todo dibujo de acuarela, apenas se debería notar. Figura 1.

2.— Reservar con enmascarador las R. Hay muchas. Sólo se han señalizado con flecha las más pequeñas para una mejor comprensión, pero hay más. Ver figura 3.

3.— Pintar con Amarillo limón los números 1. Si no tenemos Amarillo Limón, hacer con Amarillo de Cadmio Claro + una punta de Verde Cinabrio.

4.— Pintar con una mezcla de Rojo de cadmio + Ocre amarillo suave todo lo que tiene un 5, tenga letra o no la tenga. Ver figura 3.

  5.— Hacer la base de los rosas de las flores con Rojo de Cadmio+Rosa Permanente. Si   observamos el modelo original, sería el rosa más claro de todos, la base sobre la que   añadiremos más capas de color. Es todo lo que tiene un 2, tenga o no tenga letra.      Comprobar pincelada y tono en nuestro papel de pruebas y observar las figuras que    se adjuntan con el proceso general. Ver figura 3 y 4


Acuarela: Flores paso a paso. Figura 4
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6.— Volver a entrar con una mezcla de Rojo de Cadmio + Siena Tostada en algunos 5. Sólo en los 5A y en los 5AA.

7.— Con una mezcla hecha con verde cinabrio y azul ultramar se entrarán en todos los números 4, tengan letra o no la tengan.

8.— Hacer un tono pardo y pintar los 9.  Sólo los 9, no los 9B. Los 9 son los puntos de oscuridad que están dentro de la planta.  Los 9B, que son el fondo de la composición, se pintarán más adelante. Ver figura 3. En acuarela siempre se pinta de claro a oscuro, pero en trabajos que entrañan dificultad de dibujo, de tonos y colores, hay que situar algunos oscuros antes de terminar. A ellos nos agarraremos como referencia para no perdernos. Para la persona que aprende la técnica de acuarela, pintar flores paso a paso puede resultar complicado, tanto, que es posible que al final todo resulte una balsa de un color pardusco. Hay que recordar que, en las flores, luminosas y coloridas, algunos puntos de oscuridad son necesarios precisamente para resaltar dicha luz. No hay luz sin sombra. Al pintar, muchas veces es la sombra la que nos da la luz por contraste. El color pardo se hará con: Verde esmeralda + Azul Ultramar + Carmín de Alizarina + Sombra tostada. Todos los colores muy saturados.

9.—Hacer una mezcla de Rosa Permanente + Rojo de Cadmio para los 2A y los 2AA.  Debe tener más cantidad de Rosa Permanente que de Rojo de Cadmio y dar como resultado un valor medio, ni muy suave ni muy pigmentado. Sería el tono medio de los rosas de las flores. Es muy importante a estas alturas del proceso limpiar los pinceles y cambiar el agua. Para conseguir unos rosas buenos es necesaria cierta pulcritud o acabarán siendo grises sin brillo alguno. En las fotografías se aprecian más rojos de lo que son en la realidad. En el papel serán más rosas.


 
Acuarela: Flores paso a paso. Figura 5
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10.— Realizar un verde pardo con Verde Hooker + Azul Ultramar + un poco de Sombra Tostada. Pintar con él los 4A y los 4AA. Sería el segundo nivel de verde de las hojas.

11.— Realizar un rosa con Rosa permanente + Rojo de cadmio. Debería tener un valor medio, tirando a fuerte, pues sería el tercer nivel de color de las flores. Para los 2AA.

12.— Pintar el tercer nivel de verde de las hojas. Son los 4AA y los 4AAA. Es un verde más cálido que el anterior que se hará con: Verde Esmeralda + Siena Tostada. Tendrá un valor de saturación medio, ni muy aguado, ni demasiado subido de color. Ver figura 5.

13.— Pintar con Ocre Amarillo medio todos los 5, tengan o tengan letra.

14.— Pintar el fondo, los 9B, con tono pardo muy oscuro, casi negro. El negro se realizará con Verde Esmeralda + Carmín de Alizarina + Sombra Tostada + Azul Ultramar. Todos los colores deben estar muy saturados. Se intentará dar las pinceladas de forma horizontal. Ver Figura 5

15.—Pintar con Siena Tostada + Sombra Tostada los 5AA.

16.— Dar algunos toques de rojos, más oscuros, en algunos puntos de la flor según convenga. Hay que alejar el papel y ver en dónde van faltando oscuros.

17.— Mezclar Siena Tostada + Rojo de Cadmio en los 5AB.

18.— Comprobar si el fondo necesita una mayor cantidad de oscuridad y aplicar el tono pardo del paso 14.

19.— Aplicar un verde más subido de tono en los 4AAA. Para ello mezclar: Verde Cinabrio + Verde Esmeralda + Amarillo de Cadmio.  La mezcla tiene que estar muy saturada de pigmento. Ensayar en nuestro papel de pruebas. Ver Figura 5 y Figura 6.

<alt="Pintar flores Acuarela"/>
Acuarela: Flores paso a paso. Figura 6
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20.— Volver a alejar el papel para comprobar si es necesario algún punto más de verde saturado en las hojas.

21.— Aplicar una mezcla de Siena tostada + Sombra tostada en los 5AA.

22.— Levantar reservas. Previamente hay que comprobar que todo está bien seco. Figura 6.

23.— Botón de flor bajo las flores. Han estado reservados. Se pintan con la técnica de húmedo sobre húmedo. Aplicaremos pincelada muy aguada de amarillo limón. Cuando todavía esté húmeda dicha pincelada, se pondrá una punta de Rojo de Cadmio en el extremo inferior del botón y se dejará actuar. Hacerlo antes en nuestro papel de pruebas en una mancha para ver cómo actúa esa punta de rojo sobre el amarillo muy húmedo. Figura 6.

24.— Comprobar que el tiesto esté bien seco. Si es así, pintar con Rojo de Cadmio de valor medio toda su superficie tenga el número o la letra que tenga. Se trata de unificar tonos.

25.—Hacer un Amarillo Limón con Amarillo de CadmioOscuro + Verde Cinabrio y matizar las hojas que estaban reservadas. Aparecerán blancas. Ver figura 5 y 6.

26.— Volver a dar algunos toques oscuros, sean verdes, rojos o negros en donde sea necesario. Volver a poner a lo lejos para ver qué nos pide nuestro trabajo. Es necesario establecer un diálogo con nuestra composición. ¿En dónde queda sin profundidad? ¿Qué oscuro ha quedado opaco al secar? etc. Corregir.

27.—Hacer un Amarillo Limón con Amarillo de Cadmio Oscuro + Verde Cinabrio y matizar las hojas que sean necesarias.

28.— Con el rigger hay que dibujar los nervios de algunas de las hojas de los geranios. Sobre todo, la parte de las hojas en las que incide la luz. Se dibujará con un verde algo más oscuro que la base, pero sin pasarse, pues de lo contrario parecería una ilustración. Observar el modelo como referencia para dibujar. Figura 6.

29.— En el caso de que los contrastes de luz y sombra del tiesto continúen siendo excesivos, dar una aguada de Ocre Amarillo + Rojo Bermellón por encima a todo el tiesto.

30.— Al final, siempre es necesario dar un toque personal al trabajo. Si pintamos a la acuarela de forma suave, es seguro que faltarán algunos rosas más subidos de tono que aporten contraste a las flores. Si, por el contrario, nuestro estilo a la hora de pintar a la acuarela es contundente, habrá que rebajar con agua limpia algunos puntos.  Además, se puede redibujar con rigger alguna zona de la composición que lo requiera.


Habrá más artículos de iniciación a las flores. Hasta que seamos capaces de pintar jardines.


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Cómo pintar flores con acuarela en 30 pasos


Cómo pintar MAR, OLAS, ORILLA, ESPUMA en 10 pasos. Acuarela Iniciación.

El error sobreviene cuando, antes de conocer la técnica, ya la hemos abandonado. 

Macarena Márquez

Os dedico esta pequeña iniciación al agua, unos cuantos ejemplos de cómo pintar el mar, las olas, orillas de mar, espuma. Por eso, porque me lo habéis pedido desde varios lugares del mundo, no sólo desde mi país y los países de habla española como Argentina, México, Colombia, Ecuador, Chile, etc. sino desde Canadá, Australia, Irlanda, Israel, Bélgica, Estados Unidos o China. Gracias por la acogida en todos estos lugares. Cada día me sorprende más. Me maravilla empezar la mañana encontrando que tengo un nuevo lector, esta vez en Rusia, me parece extraordinario. Pintar es algo que hermana. El idioma es la pintura. En un mundo cada vez más iconológico, en donde las frases de más de ocho palabras empiezan a sobrar, este idioma de los pintores, el de imágenes y símbolos, está de plena moda, y nos une en la diversidad y en la lejanía. Gracias de nuevo.

Cuando se está empezando a pintar con acuarela, vemos como un objetivo muy lejano la simple idea de enfrentarnos al mar. Solo pensar cómo reducir el movimiento a unas pinceladas nos llena de duda, hasta ir aparcando el tema. Incluso conociendo un poco la técnica, es algo que sucede. Hay casos en que no se tiene ni idea, ni de técnica, ni de teoría del arte, y por su potente atractivo a los ojos del hombre es el primer trabajo que uno se dispone a emprender.

Después de muchos años aprendiendo y enseñando a abordar y a pintar el tema marítimo, he comprendido que no debe ser lo primero que pintemos, a no ser que queramos frustrarnos, ni debemos dejarlo para cuando la vista ya no soporte ni el exceso de luz, ni la oscuridad, cuando seamos tan ancianos que las manos no respondan bien a nuestros deseos de plasmar las maravillas que hemos divisado y divisamos mientras vivimos. Como decía Aristóteles, en el centro está la virtud, y este es un principio muy sensato a la hora de pintar con técnica. Para la creatividad, nunca aconsejaría este principio, ya que resta fuerza. Pero no es la fuerza artística lo que necesitamos cuando estamos aprendiendo, más bien mesura. Aprender técnicas y métodos requiere disciplina y un tiempo lento. Lo primero que pintó Picasso no fue Guernica. De niño empezó pintando con una minuciosidad y afán de detalle que a él mismo le horrorizaban. Y, a la edad de 15 años, mientras aprendía y vivía en La Coruña con sus padres, no pintaba la Torre de Hércules, o la Cabeza de Hombre Barbudo como llegaría a pintar los retratos de Dora Maar. Hasta en los genios hay un proceso. Aunque siempre son genios.

Si pintamos el mar y nunca hemos pintado algo, nos pueden pasar dos cosas, que nos salga algo medianamente aceptable en virtud de “la suerte del principiante”, o que acabemos emborronando. La acuarela es agua. El elemento acuoso está inscrito en su nombre, es su esencia. Y como agua que es, tiende a irse. Si no sabemos detener la pincelada en el momento preciso, o, por el contrario, aplicar el agua intuyendo cuál va a ser su comportamiento en nuestro papel, es muy probable que al final tengamos un pliego con agua de varios tonos que tenderá a unificarse y que, al final, no será mar. Como mucho será un charco fangoso. Yo puedo querer pintar un mar plano, cubista, realista, neoimpresionista, suprematista, abstracto. ¡Claro! Pero que, cuando lo pinte, no sea porque no domino una técnica.

Pintar con acuarela es una técnica, tiene un método. Técnicas y métodos, cuando ya los conocemos y han dado su fruto, están para abandonarlos y experimentar otros siempre que así se desee. Hay pintores que se quedan en ese desarrollo, y alcanzan cotas muy altas desde la técnica. Pero la mayoría experimenta.  El error viene cuando, antes de conocer la técnica ya la hemos abandonado. Es posible que al hacerlo abandonemos, no solo la necesidad pintar un mar de verano, de traerlo con nosotros, sino también todo mar, toda necesidad. La frustración que produce no saber pintar lo que queremos es muy alta cuando nuestra pulsión es sencillamente pintar.

Por eso, porque me lo habéis pedido desde varios lugares del mundo, no sólo desde mi país, España, y los países de habla española, comienzo ahora con un ejemplo para empezar a pintar el mar, las olas. Es un ejemplo muy sencillo, que os animo a desarrollar tal y como lo voy explicando. Más adelante os hablaré de mares y océanos. De momento hablemos de orillas de mar, olas, espuma, transparencias. Es un nivel muy básico. Ya nos iremos complicando más adelante.

<alt="Cómo pintar mar paso a paso"/>

Cómo pintar MAR, OLAS, ORILLA, ESPUMA en 10 pasos. Acuarela Iniciación.

1.—Dibujar a grandes rasgos planos de tonalidad: Nivel 1 de agua, ola 1, ola 2 nivel 2 de agua, arena.

2.—Reservar blancos con líquido enmascarador:

En este caso, se trata de manchar todo lo que es espuma con el líquido. Sería todo el espacio de Ola 1 y Ola 2. Después, al levantar la máscara, habrá que matizar dichos blancos. Pero eso es después. Muy importante que las líneas inferiores y superiores de nuestra mancha con enmascarador, que son las que conseguirán visualmente el efecto de la ola al romper, no sean unas líneas rectas, todas iguales, sin gracia ni personalidad. Como se puede ver son líneas curvas, redondeadas, no hay dos iguales. Es un ejemplo para aprender. Si hay gotas aisladas, se reservarán también con su forma única, no haciendo círculos blancos pequeños todos iguales. Un gran error es enmascarar todos los blancos sin dibujo. Al reservar los blancos estamos dibujando. En este caso se trata de un ejercicio de iniciación, por eso el resultado es algo estereotipado. Cuando tengamos práctica, ni siquiera haremos reservas de blanco. Seremos capaces de aislar la claridad no entrando ahí con color alguno. Paciencia, artista.

3.— Unas vez que haya secado perfectamente nuestro enmascarador, aplicar una aguada violeta muy clara a todo el trabajo. Para el violeta podemos utilizar Violeta de Cobalto, o mezclar Azul Ultramar con una punta de Rosa Permanente. Pasar por encima de los tramos que hemos enmascarado. Ahí no entrará la pintura. Dejar secar.

4.— Preparar otra aguada, esta vez formada por ese mismo violeta al que añadiremos un poco de ocre amarillo. Para que la transición sea suave, pondremos nuestro papel al revés. La zona de arena quedará arriba. Aplicar. Observar que la aguada vaya cayendo de forma suave. Ayudar con un pincel tipo paletina si es preciso.

5.— Dar la vuelta al papel de nuevo. Pintar los azules del mar. Son turquesas. Mezclaremos en nuestra paleta azul cerúleo con un poco de verde esmeralda y bastante agua. Son dos colores con gran poder de tinción. Se trata de conseguir transparencia. Es un mar del trópico. Dejaremos secar y aplicaremos nuevas pinceladas, nuevas capas hasta conseguir el tono deseado según modelo. Vamos abriendo claridades azules durante todo el proceso. Hay zonas en donde hay una capa, ahí se ve el violeta del fondo, y otras en donde hay varias capas de turquesa. Ahí no se ve aunque está y se acaba notando.

6.— Pintar la zona oscura de la ola. Lo he llamado Nivel 2 de Agua. La base sobre la que estamos pintando es un tono violáceo que proviene de la primera aguada que hicimos + los turquesas, que ya habrán secado. Sobre esta base aplicaremos el tono verdoso con Verde Hooker mezclado con una punta de Siena Tostada y Azul Ultramar. Ir dando capas hasta conseguir la profundidad deseada.

 7.— Levantar líquido enmascarador. Quedará un blanco nítido que tendremos que matizar según el modelo. Primero pintaremos con un gris una mancha, sin llegar ya a los bordes. Este gris lo haremos con Azul Ultramar + Una punta de Siena Tostada. Es un gris azulado.

8.— Cuando esté seco, se aplicará un nuevo gris, pero ya no pintaremos sobre toda la masa gris anterior, sino sólo una parte. Se trata de conseguir varios niveles de gris para que el agua sea agua espumosa, no una zona de blanco plano. Mientras más niveles de gris consigamos, más riqueza en nuestra acuarela. Siempre de menor a mayor intensidad.

9.— Observar nuestra acuarela de lejos. Ver si las olas tienen relieve, si dan la sensación de onda. En el caso de que sea necesario, volver a pintar sobre grises, sobre verdes o turquesas.

<alt="Cómo pintar las olas en 10 pasos"/>

Estoy Reunida. Macarena Márquez. Acuarela. 
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10: Firmar viendo qué color viene bien a nuestra firma. La base de esta composición tiene un valor tonal azul y verde. Ya que has llegado hasta aquí con arte, tienes arte como para firmar en el color que desees. Sólo como orientación te recuerdo, que el naranja busca al azul (porque le falta en su composición) y que el rojo busca al verde por lo mismo. Son complementarios. Estos dos tonos quedan muy bien para firmar en playas. Son el contrapunto idóneo para esta partitura. Pero la creatividad es libre y, si así lo deseas, puedes investigar otros tonos, sin olvidar que tu firma es un dibujo más dentro de los dibujos, una nota más dentro de las notas, un elemento más en tu composición. No lo olvides.

Complementario del azul: NARANJA

Complementario del verde: ROJO

Pintaremos más olas. Hay muchos mares.

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Macarena Márquez Jurado

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El Fantasma de Cervantes

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Acuarela y Diseño para El Fantasma de Cervantes

En el Día del Libro: Acuarela y diseño para El Fantasma de Cervantes.

 

A don Miguel de Cervantes Saavedra.

A su novela: El Coloquio de los Perros.

 A su Casa Museo de Valladolid.



El 23 de Abril se considera el Día Internacional del Libro. Se conmemora el fallecimiento de dos de los escritores más relevantes de la Historia de la Literatura Universal: Cervantes y Shakespeare. Aunque hoy se sabe que Cervantes, en realidad no murió el 23 de Abril, sino el día anterior, en Madrid, y que se enterró el 23 de Abril en el Convento de las Trinitarias Descalzas.

Dataciones al margen, el peso de Cervantes no recae en un día más o menos dentro del calendario gregoriano o juliano, sino en el aporte a la cultura universal. Supo crear prototipos humanos, seres cuyas formas de pensar y conducirse no se pasan de moda para caer en el olvido, como pasamos la mayoría de nosotros, sino que se quedan.

<alt="Macarena Marquez El Fantasma de Cervantes"/>

Acuarela y Diseño -  El Fantasma de Cervantes

Las personas que me siguen conocen que hay dos partes en mí, una pinta con palabras, y otra escribe con imágenes. Por eso hoy, he querido rendir tributo a la figura de Cervantes, nuestro escritor, con los dos humildes canales de expresión con que cuento. Pintar y escribir van unidos. La acuarela nunca la olvido.

El colegio no me acercó a Cervantes a pesar de haber tenido una profesora que era persona docta en la materia. Digo docta, pero mala pedagoga. Estaba en su nube de saber y sus clases me producían, a mí y al resto de niños y adolescentes, un sopor indescifrable. Eso sí, nos enseñó Lengua Española de forma clara, y eso se lo debo. De Literatura nos enseñó poco. Después, en el bachillerato, tuve otra profesora, también muy docta en Literatura, pero que, del mismo modo que la profesora de mis años infantiles se hallaba siempre en su nube literaria. Yo había aprendido ya esto de subirse a las nubes, y, en cuanto ella comenzaba el ascenso, yo volvía los ojos hacia la derecha y, observando por la ventana, me subía a la mía. Esa profesora sí que nos hizo leer el Quijote, pero no nos acercó al Quijote, y mucho menos al escritor, a Cervantes. Como tenía que examinarme, ya no era una niña, decidí leer en diagonal algunas páginas del principio, del centro y final del libro. Y también leí en diagonal un libro de Martín de Riquer que se encontraba en la biblioteca de mi padre: Aproximación al Quijote.

Salí airosa. Con estos dos métodos conseguí aprobar con sobresaliente, por dos veces y en dos cursos, el obligado tema “Quijote” de mis años colegiales. Pero ni lo leí, ni lo entendí, ni comprendí la importancia y, sobre todo, el deleite de conocer al escritor y su obra.

Llegada la juventud, tuve la suerte de tener una profesora de Literatura de las mejores que he tenido y se pueden tener en la vida de cualquier estudiante. Era una asignatura de Literatura para historiadores. También se trataba de una persona docta. Además, era pedagoga. No estaba únicamente en su nube de saber, sino que, por su carácter apasionado, te arrastraba a ella. En la universidad también había ventanas, pero su nube era mejor que la que yo podía ver entonces. El entusiasmo de esta intelectual era tan grande que aquel año, en que yo podía haber aprendido una Historia de la Literatura para Historiadores del Arte, Quijote y Cervantes incluido-, aquella profesora universitaria nos arrastró en su pasión a leer a Clarín y únicamente a Clarín. Nos hizo ver que era mejor conocer a un solo autor que a todo el elenco sin conocer al final a ninguno. El conocimiento de Clarín se lo debo, naturalmente. Comprendí su arte y su genio y empecé a aprender lo que es escribir una novela: La Regenta, empresa que nos llevó un año de dedicación. Por Cervantes pasamos de puntillas, aunque yo tenía guardada la bala de la “Aproximación al Quijote”, de Martín de Riquer, y la lectura en diagonal aprendida en los años infantiles. Ese tipo de lectura, casi fotográfica, me ha ayudado mucho a lo largo de la vida intelectual en discernimientos y síntesis mentales varias, que en este artículo no vienen al caso.

Lo que sí viene al caso es que Cervantes nunca llegó a mí. O miento, llegó a mí, pero tarde.

Fue en Valladolid. Allí viví unos años y Cervantes vivió otros a primeros del siglo XVII. Artistas e intelectuales de la época acompañaron a Cervantes en el movimiento demográfico que se produjo tras ser declarada esta ciudad capital de la corte en 1601. Reinaba Felipe III.

Próximo a la casa en donde Cervantes habitó junto a sus hermanas tuvo lugar una grave escaramuza. Como consecuencia de esta murió don Gaspar de Ezpeleta, y don Miguel tuvo que testificar. Lo hizo él y las personas que vivían allí, proceso por el que hoy sabemos parte de la historia del escritor, de su estancia y de su casa en esta ciudad. El documento de dicho proceso fue encontrado en la Real Chancillería de Valladolid y hoy es custodiado en la Real Academia. Recomiendo a todos cuantos hacen turismo de interior, la visita a este sugestivo lugar vallisoletano, hoy museo. Uno puede sentarse en los jardines que se encuentran al exterior, y comprender muchas cosas.

Allí se me ocurrió y escribí esta historia de Cervantes y de Carlos Luna, vecino de su casa en el Valladolid actual. El joven Carlos habla con el escritor cada vez que abre el libro y tiene que estudiar. Es una forma de acercamiento al escritor español universal, ciudadano del mundo, que tan bien nos ha retratado. Todos nosotros, sus contemporáneos, quienes le antecedieron en el tiempo y los que hoy vivimos, estamos fotografiados en una de sus Novelas Ejemplares: El Coloquio de los Perros. En este libro debemos al genio de las letras que nos haya reflejado. Lo hizo con su prosa inteligente y única, en lo mejor y lo peor de los que vivimos, entonces y hoy. Con una modernidad pasmosa y sintética.

Sigo sin leer el Quijote entero de forma ortodoxa, pero cada vez entiendo más al escritor y me siento más cerca de él y de su obra. Al fin y al cabo, a base de diagonales fotográficas,  tengo casi todo el espacio del Quijote en mi cabeza, como uno de esos robot aspiradora que succionara tesoros en vez de basura. Tengo el espacio del Quijote, el suyo y aquellos que se abren con su lectura. De una forma diferente, pero de una forma.

La ilustración la hice para este libro, con fondo amarillo. Quería acercar a Cervantes al lector, y el amarillo es el segundo color del espectro visible. El que más nos acerca a los objetos que vemos, sólo superado por el rojo.

<alt="El Fantasma de Cervantes"/>

Diseño para El Fantasma de Cervantes - Macarena Márquez

En la ilustración se puede ver a Carlos Luna en su dormitorio, invadido por el letargo de ensoñarse con un escritor que había vivido en la casa que él podía divisar desde su dormitorio. Está rodeado de objetos tecnológicos, pero sucumbe a la llamada de su vecino en el tiempo.

Este es mi pequeño homenaje al escritor del que tanto he aprendido. Acabaré leyendo el Quijote sin diagonales ni imágenes. De la forma habitual. Si puedo. El coloquio de los perros lo he leído de la forma habitual. Aunque nadie me obligó.


<alt="Dia Internacional del Libro 2021"/>


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Macarena Márquez Jurado

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EL VIOLETA DE COBALTO

Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PV14

Descripción Química: Fosfato de cobalto

Color: Violeta de Cobalto

© Macarena Márquez Jurado

He descubierto por fin el verdadero color de la atmósfera. Es violeta. El aire fresco es violeta. Monet.

El Violeta es el séptimo y último color del espectro visible. Todo lo que se encuentra más allá de esta frecuencia de luz se denomina Ultravioleta (ultra=más allá) y no es visible para el ojo humano a excepción de algunos niños o adolescentes con el cristalino aún muy joven. En cambio, estas luces más allá del espectro visible para humanos, sí las pueden detectar algunos insectos y animales. Las mariposas y las abejas, por poner un ejemplo, detectan las luces ultravioletas, lo que ayuda a la polinización. También detectan las ondas ultravioletas aves o peces. Y en menor medida algunos mamíferos, por ejemplo los renos. Aunque todo ello está en estudio, y parece que gatos o erizos, por añadir alguna muestra, también podrían tenerla.

Esto en cuanto al violeta del espectro de la luz.

En el sistema de color RYB (Red, Yellow, Blue) y la teoría del color tradicional, el Violeta pigmento, que es del que se trata este artículo, es un color secundario resultado de la suma de rojo y azul. Y de todos ellos, el Violeta de Cobalto, es el obtenido a partir de un mineral: el Cobalto.

 

<alt="Color Violeta de cobalto"/>

Foto 1: El Violeta de Cobalto www.macuarela.com

Las líneas núm. 1, 2 y 3 son acuarelas en pastilla.
 La línea 4 es Violeta de Caran D'ache acuarelable. Neocolor II Aquarelle.

Papel sobre el que se han realizado todas las pruebas del Violeta de Cobalto:  Sennelier Papier Artiste  300 g/m2, Guarro 300 g/m2 y Arteza 230 g/m2


En algunas de las manifestaciones de la Historia del Arte anteriores al aislamiento del cobalto, se ha constatado la existencia de este elemento. Lo utilizaron egipcios, persas, micénicos, romanos o chinos, que aportaron en su arte, mayor o suntuario, azules que contenían cobalto. Así sucede en vidriados, esmaltes o cerámicas azules que son anteriores al hallazgo de este elemento. Pongo como muestra de azules que contienen cobalto las cerámicas vidriadas de la Puerta de Ishtar del Arte Babilónico (siglo VI a.c.) Y más cerca en el tiempo, los azules de las vidrieras de Chartres o Saint Denis, que también le deben a este elemento su magnetismo. En parte es la dimensión del azul que proviene del cobalto lo que deja suspendido en la ingravidez y la belleza a quienes se sumergen en las naves de estas catedrales. Eso en cuanto a elementos no arquitectónicos, la luz, el color y sus efectos. Por tanto, el cobalto se conocía, pero para obtenerlo en toda su pureza sería necesario extraerlo de los minerales mediante procesos químicos, hecho que no tuvo lugar hasta llegar al siglo XVIII.

El cobalto fue aislado por primera vez en la cuarta década del siglo XVIII por el químico sueco Georg Brandt. Fue precisamente él quien demostró que los azules de las vidrieras mencionadas le debían su color. Unido al descubrimiento del cobalto en su fórmula química, vinieron después los pigmentos.

Primero fueron los azules de cobalto y después los violetas. A primeros del siglo XIX, el químico francés Louis Jacques Thénard descubrió un nuevo color que tuvo gran éxito: El Azul Cobalto, al que se sigue llamando en ocasiones Azul Thénard. Thénard fue el inventor también del blanco de plomo y del agua oxigenada.  Su reputación en el campo de la química fue de tal calibre que pasó a ser uno de los 72 grandes referentes de hombres de la Ciencia que están inscritos en la Torre Eiffel de París en el piso primero. Para los amantes del turismo de lo curioso diré que su apellido: Thénard, se encuentra en el lado de la torre Eiffel que da a la Escuela Militar (lado suroeste, puesto 15 de izquierda a derecha)   

El Azul Cobalto resultaba algo más barato que el Azul Ultramar, que antes de llegar a su fórmula química se obtenía del lapislázuli.  Pero no sólo tiene cobalto el Azul de su nombre, también lo tiene el Azul Cerúleo, el Verde de Cobalto y el color del que trata este artículo, y, si bien fue Thénard el que inventó el Azul de Cobalto, el  primer pigmento del Violeta de Cobalto fue obtenido por Salvetat en el año 1859. No es que no se utilizara hasta llegar al siglo XIX, pero no era lo habitual. Había que mezclar rojos y azules para obtenerlo. Y en el caso de utilizar algún pigmento, resultaba muy escaso y gravoso como para ser utilizado en formatos grandes. Por ello, sería adorado por los pintores impresionistas. Pero, también por otros factores. 


El éxito del Violeta de Cobalto va unido a la salida a la naturaleza que supuso la llegada de los pintores del siglo XIX. En la pintura de paisaje, y en toda la pintura de exterior, los artistas buscaban reflejar la incidencia de los fenómenos atmosféricos en la luz. Las tormentas, la niebla, el viento, la humedad del ambiente después de la lluvia, la lejanía de las montañas, o la línea y franja del horizonte en el mar, todas estas progresiones de la luz, que son motivo de estudio para el pintor, implican distancia, no rotundidad en líneas y tonos. En donde hay humedad marítima o de cualquier origen, no hay una atmósfera tan clara como la que podemos observar y vivir en un lugar de clima seco o continental, mesetas o grandes macizos interiores, en donde la falta de agua hace que los contornos y las líneas de horizonte sean rotundas. Por eso los violetas son fundamentales para estos pintores de la luz. Ya sea en proximidades de ríos, mares, montañas, o en jardines en donde la vegetación y su emanación llenan de partículas la atmósfera, se buscará ese último color de la escala de Newton que denominamos Violeta, que hace que las montañas se alejen, que los árboles de la línea de horizonte resulten sutiles, y que el aire circundante se evapore en nuestro papel o lienzo y nos deje sumidos en la ingravidez. Por eso, también, Monet dijo del Violeta de Cobalto, presente en su paleta como queda constatado, que por fin sabía cuál era el color de la atmósfera: “He descubierto por fin el verdadero color de la atmósfera. Es violeta. El aire fresco es violeta” Monet.

 

<alt="Color Violeta Azulado"/>

Foto 2: Violeta Azulado www.macuarela.com


Pero no fue sólo él. Pisarro o Seurat también lo usaron, y según algunos críticos del movimiento, abusaron del color. Lo utilizaron para aportar sensaciones de lejanía, de sombra ligera, de ingravidez atmosférica. Y también, y con gran acierto, para reflejar el otro gran cometido de los pintores de exterior, la plasmación de todos los efectos que producían los adelantos de la revolución industrial en exteriores: emanaciones de fábricas, humos de coches, vapores de barcos, nubes que atraviesan puentes o las incipientes partículas del aire en las grandes urbes. Ningún color para expresar y plasmar la levedad del aire como el Violeta.

Tal y como he apuntado, con anterioridad se utilizaban violetas policromos, obtenidos por la mezcla de rojos y azules, pero no este Violeta de Cobalto del que hablamos. Hasta llegar a este punto, se utilizaba el Púrpura, combinación de rojo y azul, mezcla no discernible a primera vista. Hacen falta análisis de la pintura para verificar esto. Parece que Renoir, a pesar de conocer el color, se mantuvo en la tarea de mezclar los dos colores para obtener los violetas. En cualquier caso, sean púrpuras o violetas, son colores poco cubrientes, de gran transparencia. Muy posiblemente, por esta última cualidad determinara Monet que era el color de la atmósfera. Y también para el resto de impresionistas y post impresionistas, que lo veían como parte de las sombras proyectadas, llegando a desterrar el negro de sus composiciones. Pero también precisamente por esta transparencia, y por lo caro que resultaba para lo poco que cubría, fue sustituido en gran medida por el Violeta de Manganeso, pigmento sintético más fuerte conocido como Violeta de Nuremberg.

Paul Gauguin lo utilizaba, aunque no se ha constatado químicamente en su obra, pero sí hay documentos que lo atestiguan. En cuanto a Van Gogh, fue maestro en la utilización de violetas enfrentados a amarillos. El violeta es un color secundario 

Los tres colores primarios son: Azul, Rojo y Amarillo y sus complementarios: Naranja, Verde y Violeta. En el caso del violeta, está formado por azul y rojo, le falta el amarillo. Por eso lo complementa y lo busca con nuestra vista. Para una mejor comprensión de los colores complementarios y su uso, remito al artículo El Naranja de Cadmio.

Van Gogh era un maestro en la yuxtaposición de colores primarios y complementarios. Y, si pintaba manzanas o limones, las sombras proyectadas serían violetas por eso de la complementariedad. En la base de ello está el gran teórico del color Michel-Eugène Chevreul, químico francés que investigó sobre la teoría del color y que fue director de la Fabrica de Tapices Manufacture des Gobelins de París. Para comprender el peso intelectual de este químico hay que recordar que sería miembro de La Academia de las Ciencias de Rusia, de Prusia, de Suecia, Turín, de La Academia Americana de las Artes y las Ciencias, o de la Royal Society.

En 1839 publicó: De la ley del contraste simultáneo de colores y la variedad de objetos de colores, en donde, entre otras cosas, demuestra que un color no es sólo el color en sí, sino el que está al lado, estableciendo el principio de armonía del contraste, por el que los colores complementarios aportan armonía a las composiciones pictóricas. Este principio fue aprehendido y utilizado hasta la saciedad por los pintores impresionistas y post impresionistas. Y también por sus precursores desde los años cuarenta del siglo XIX. Si se quiere profundizar en las aportaciones de Chevreul, su libro se puede leer en línea en el siguiente enlace. De la loi du contraste simultané des couleurs et de l'assortiment des objets colorés, considérés d'après cette loi dans ses rapports avec la peinture, les tapisseries... / par M. E. Chevreul ; avec une introd. de M. H. Chevreul fils | Gallica (bnf.fr)

Volviendo al Violeta de Cobalto, hay que decir que se sigue utilizando en la actualidad. Se trata de un color sugerente, elegante y silencioso, sin grandes estridencias, bastante transparente y que vira hacia el carmín, más que hacia el azul. Por la poca fuerza cubriente del pigmento es mejor utilizar el Violeta de Cobalto Oscuro, que a pesar de su acepción “oscuro” sigue siendo transparente.

En cuanto a este color, mezclado con otros colores, sorprende. Dejo aquí algunas pruebas.

La primera (Foto 3), es un violeta de Cobalto mezclado con Amarillo Limón. Me gusta el verde frío que resulta de esta mezcla, muy especial. La segunda (Foto 4) son los colores formados por Violeta con Verde Esmeralda, y Violeta con Azul Cerúleo. En el primer caso, resulta una especie de Azul Índigo que, muy rebajado con agua, utilizo en paisaje urbano, para edificios de hormigón o asfaltos, y en el segundo, al mezclar con Cerúleo, resulta un azul añil muy potente.

 

<alt="Color Violeta con Amarillo Indio"/>
Foto 3: Violeta de Cobalto + Amarillo Limón. www.macuarela.com

 

<alt="Violeta de Cobalto y Azul Cerúleo"/>

Foto 4: Violeta + Verde Esmeralda Violeta  y Violeta + Azul Cerúleo www.macuarela.com


Otras dos mezclas que aconsejo son: El Violeta de Cobalto mezclado con el Amarillo Indio. Como se puede observar es un color terroso muy brillante, que parece improbable que puede resultar de un violeta con un amarillo (Foto 5). Y la segunda, Violeta de Cobalto con Acuarela metálica Oro (Foto 6). El surtido de calidades que dimana de esta mezcla es inabarcable. Lo uso para composiciones de tipo cubista. Os invito a probar porque los resultados son impactantes cuando vamos construyendo bloques de pintura únicamente utilizando estos dos colores.

 

<alt="Indian Yellow y Violeta de cobalto"/>
Foto 5: Violeta de Cobalto + Amarillo Indio www.macuarela.com


<alt="Light Gold y Color Violeta de cobalto"/>
Foto 6: Violeta + Oro www.macuarela.com

En cuanto al oscurecimiento del Violeta, lo podemos hacer con Azul Ultramar o con Carmín de Alizarina en mayor o menor medida. Con todo, es uno de los pocos colores que me gusta oscurecer con negro. El negro no desvirtúa el carácter del violeta. Fotos 7, 8 y 9.


<alt="Oscurecimiento del Violeta"/>
Foto 7: Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Azul Ultramar www.macuarela.com


<alt="Oscurecimiento del Violeta"/>

Foto 8. Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Carmín www.macuarela.com

<alt="Oscurecimiento del Violeta Acuarela"/>
Foto 9. Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Negro www. macuarela.com

Por último, presento una muestra del Lila, color resultante de mezclar el Violeta de Cobalto con Blanco.

<alt="Color Lila"/>

Foto 10: Color Lila www.macuarela.com

Como hemos podido comprobar, el Violeta de Cobalto es un color muy versátil, que sorprende cuando somos audaces en las mezclas. Y que, en su vertiente más pura, sólo mezclado con agua, tal y como se muestra en la foto número 1, llega a tonalidades de amplio espectro. Se puede aplicar tanto para una noche de verano, como para una flor que acaba de abrir, pasando por las montañas que se divisan a lo lejos y por un amanecer en el Polo.  Como decía Monet, el aire es violeta.
 

 

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