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El papel lienzo para pintar con Acuarela - Antinoo

 Me quedé sin papel específico para acuarela. Al menos no eran de las calidades que suelo usar. Pero eso nunca es motivo para no emprender una nueva acuarela. Tenía varios pliegos de papel lienzo, que utilizo normalmente para acrílicos, tinta china o gouache, pero que también pueden servir para pintar con acuarela.

Tenía papel lienzo, y también tenía a Antinoo desde hacía varias semanas rondando por mi mente.

Antinoo. Figura 1. Acuarela sobre Papel Lienzo.
Macarena Márquez Jurado


Digo esto porque, hay algunas personas que están todo el día comprando materiales y no pintan nunca. Por el contrario, otras, no tienen tantos materiales, y, sin embargo, no paran de pintar. El equilibrio estaría en tener tantas ideas, como materiales para plasmarlas.

Siempre he hablado sobre el conocimiento de los materiales como primer paso antes de empezar en el mundo de la acuarela. Hay artistas que, inicialmente tienen la pulsión de pintar, y después buscan los instrumentos necesarios para llevar a cabo su inspiración. Y, si las tiendas están cerradas y los envíos tardan en llegar, pintan con el mismísimo plumero, con el cepillo de dientes, la brocha del colorete o un bastoncillo aplicado a cualquier papel o cartulina: la caja de detergente desplegada, la portada del periódico o la parte de atrás del calendario de turno. Hay veces en que sucede eso, la necesidad de pintar, ese algo que viene a ser como un aprieto cuya fuente no se sabe en dónde radica y que nos pone manos a la obra. En este sentido, todo nace de un deseo indescifrable que algunos han llamado el “estro”. De hecho, la Real Academia de la Lengua Española define el estro como la Inspiración ardiente del poeta o del artista. Y ante dicha inspiración no cabe otra acción que darle salida. La emoción es aquello que nos mueve. Y uno de los caldos de cultivo de la mayoría de los artistas.

Antinoo. Figura 2. Acuarela sobre papel Lienzo. Final
Macarena Márquez Jurado

Y ¿qué sucede si ante dicha sensación uno no tiene papel idóneo? Que pinta en otros que cree menos idóneos, o incluso en los tabiques. Así empezó el Arte Rupestre a falta de pasta de papel y de inventos. Para un artista y su estro, no hay obstáculos. Eso forma parte de la creatividad. El ser más creativo no es el que mejor pinta, es el que más soluciones aporta ante una idea o problema. Por eso, ahora en que por fin se sabe lo que es la creatividad, que no significa precisamente que uno esté todo el día pintando flores o componiendo cancioncillas, las personas de gran de creatividad son buscadas por las empresas. Las empresas continuamente tienen que sortear problemas. Por supuesto que para ello hay capacidades, conocimientos y especializaciones, pero uno de los rasgos psicológicos para desentrañar obstáculos, o salvarlos, es el rasgo creativo de las personas.

Y ahora vayamos al momento en que había agotado mis papeles y en que me encontré con varios pliegos de papel lienzo. Antinoo ya estaba en mi cabeza. Acababa de releer Las Memorias de Adriano, de Margarite Yourcenar, de contemplar por no sé cuántas veces el Antonio de La Galería Uffizzi de Firenze (Italia), el indefinible de El Museo del Prado de Madrid (España), y el que yo veía como la perfección del equilibrio y la racionalidad en el rostro: El Antinoo de El Museo Arqueológico de Delfos (Grecia).

Antinoo, el efebo divinizado por Adriano, llevado a las cotas máximas de la Historia del Arte en su plasmación escultórica del ideal, eso es lo que quise plasmar aquí, sin alejarme de la verdad artística, porque uno corre el peligro de estropear siempre, aplicando tan sólo otras técnicas.

Proceso de la acuarela ANTINOO sobre papel lienzo. Acuarela paso a paso:

Lo primero que hice fue elegir un punto de vista bajo. Con ello quería resaltar la potencia del personaje, la belleza terrestre que nos mira desde arriba, porque se sabe superior, y nos encandila. Pero también quise abrir ese gran espacio sobre su cabeza. Aparentemente es un vacío. Pero solo aparentemente. Ondea sobre esa belleza pasmante, que nos detiene y trasciende.

Una vez seleccionado el punto de vista y el perfil que me gustaba, dibujé. Sin apartarme del original, o apartándome sólo en la medida de la precisión que puede tener una mano impulsada por un cerebro de Homo Sapiens. Las esculturas de Antinoo nos sobrepasan.

Antinoo. Figura 3. Acuarela sobre papel Lienzo.  Fase Inicial.
Macarena Márquez Jurado

Después pinté con acuarela reduciendo la paleta al máximo: Siena Tostada, Ocre Amarillo, Azul ultramar y Negro. El Carmín de Alizarina solo lo utilicé, como siempre, mezclado con Bermellón, para el punto de la firma.

Antinoo. Figura 4. Acuarela sobre papel Lienzo. Proceso
Macarena Márquez Jurado

Al pintar sobre lienzo, por si hacéis la prueba, comprobaréis que el papel, al ser muy plástico, a veces reacciona a su modo, y no siempre mandamos sobre ello. Eso puede ser bueno o no. Depende de las reacciones y a donde nos lleve. Pero hay que dejar actuar al agua.

Así hice.

El resultado fue este que veis. (Figura 2). En algunos sectores me encantó lo que me devolvió el papel, unas calidades de tela transparente, o menos transparentes. En otros sectores se me abría la pincelada, quedaba demasiado mate, y el resultado no era bueno. Para esto hay muchas soluciones: Goma Arábiga, que no tenía, o algún barniz para acuarela, que también se me había acabado. Otra solución era incidir sobre los espacios matificados oscuros que no me gustaban con nueva carga de acuarela, pero, al ser papel lienzo, que absorbe menos que el de acuarela específico, al final podía llegar a una balsa de oscuro de esas que acaban secando en clave blanquecina.

Los medievales utilizaban clara de huevo y azúcar como aglutinante. Opté por el azúcar. Cogí agua limpia y bastante azúcar. Apliqué sobre algunos oscuros y algunos claros. Y se quitó ese efecto de pincelada mal aplicada. (Figura 5)

Antinoo. Figura 5. Acuarela sobre papel Lienzo. Detalle con veladura de agua azucarada en algunos sectores.
Macarena Márquez Jurado

Después inserté a Antinoo entre tres elementos:

El primero, las puntas de diamantes que nos marcan la dirección. Antinoo es un diamante de la Tierra. Es la Belleza.

Antinoo. Figura 6. Acuarela sobre papel Lienzo. Puntas de Diamante. Direccionalidad.
Macarena Márquez Jurado


El segundo, apliqué algo de técnica de collage insertando papel de periódico y pegándolo con pegamento en spray, para apartarlo, por un lado, de la escultura clásica, y como elemento compositivo que lo literaturiza, como así nos ha llegado el personaje. Como alguien que está entre lo real histórico, que fue y existió, y lo literario perteneciente a su recreación. No sabemos la realidad del rostro de Antinoo, pero, desde luego, si posee la octava parte de armonía y de belleza que sus recreaciones artísticas, era un rostro imposible de no ser contemplado. (Figura 6).

El tercero, por detrás y por encima de la cabeza de Antinoo, puse unas pompas de cristal que lo sumen en la ingravidez, desde el carbono de las puntas de diamante y la belleza de la tierra, hasta lo gaseoso del espacio superior, trascendente y misterioso.

No se vende.

Antinoo. Figura 7. Acuarela sobre papel Lienzo. Pompas de cristal. Detalle. Macarena Márquez Jurado

Dejo muestras de cuanto he explicado, para que experimentéis con los materiales y texturas. No siempre lo ortodoxo es lo mejor. Y esta acuarela, aunque he pintado con acuarela, no es una acuarela tradicional al uso. Experimentad. Dejaos sumir en el misterio del Arte. Porque el Arte siempre regala.


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Los pinceles de la Reina Victoria de Inglaterra

 Los pinceles de la Reina Victoria de Inglaterra. 

Serie 7 Winsor&Newton

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

 

Al firmar cada pincel, el artesano que trabaja para un artista se convierte a su vez en artista. Macarena Márquez.



<alt="Pinceles Serie 7 Winsor&Newton"/>
Pinceles SERIE 7 Winsor&Newton



 

Material empleado:

Cuaderno de bocetos: FONTAINE. Aquarelle. Watercolour. Papier Noir, negro. Algodón 100% 12x18. 300 g/m2

Acuarelas en pastilla metálicas: Caja de 12 unidades

Pinceles:

Redondos del 2, 4, 6

Plano del 10

Roller Pen de Tinta Líquida resistentes al agua:

            Signo. Pigment Ink White. Mitsubishi Pencil. Co. Ltd.        

Metallic Marker:

            Staedtler 1-2 mm.

 

Lápiz: Portaminas Parker 2HB

Pluma: Parker

Goma de borrar de miga de pan

 

 

Hemos escuchado mucho de pinceles, numeraciones y calidades. Y también acerca del “rey de reyes”, una serie de pinceles ya mitológica por haber sido creados por la casa Winsor&Newton para la mismísima Reina Victoria de Inglaterra.

Por un lado, esta Reina, cuya importancia fue de tal calado que marcó su época con su nombre: Época Victoriana, empezó a escribir una serie de diarios desde muy niña. Fue su madre, María Luisa Victoria, princesa de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, quien se los regaló cuando aún era una niña. Empiezan con una frase de dominio público:

Este libro, me lo dio mamá, para que pudiera escribir en él el diario de mi viaje a Gales"

En ellos, no sólo escribió, sino que plasmó su vida familiar y política a lo largo de su extenso reinado. Lo hizo desde 1832, en que tenía 13 años, hasta 1901 en que murió. Incluyen pinturas y dibujos y se publicaron en 2019 con ocasión del aniversario de su nacimiento, 24 de Mayo de 1819.

Los Archivos Reales, junto con la Biblioteca Bodleian de la Universidad de Oxford y la compañía ProQuest han llevado a cabo la fabulosa acción de digitalizar toda esta obra de corte autobiográfico. Para más información, remito a los enlaces de acceso. En el caso de que se quiera realizar una investigación académica, para acceder hay que escribir al correo electrónico de los Archivos Reales:

http://www.queenvictoriasjournals.org/

http://qvj.chadwyck.com/marketing/about.jsp


Por otro lado, al margen de haber escrito e ilustrado sus diarios a lo largo de toda su vida, hay que decir que no era autodidacta. Su profesor de acuarela fue William Leighton Leith, maestro escocés de acuarela de paisaje, que había comenzado pintando escenas en el Royal Theatre de Glasgow.  Fue a Italia, haciendo el viaje iniciático de los artistas y aventureros de la época. Allí pintó numerosas acuarelas, bocetos y dibujos que se trajo de vuelta a Inglaterra y que le sirvieron de carta de presentación ante las familias acaudalas y aristocráticas del momento. Otro profesor fue Edward Lear, paisajista victoriano que se convirtió en profesor de dibujo de la reina. De Lear son esas fabulosas acuarelas de Meteora, muy famosas y que aconsejo ver para poder comprender mejor las acuarelas e ilustraciones de esta reina. Además, este era un artista que siempre aportaba novedades, ya que estaba instalado en la moda de nomadismo del momento, pasar en Inglaterra el verano, y los meses de frío en poblaciones del Mediterráneo.

 

Estos artistas enseñaban a la futura reina ya en 1817, cuando todavía no había alcanzado los 10 años. Por lo tanto, Victoria no empezó a pintar cuando se iniciaron estos cuadernos, sino mucho antes, desde niña, siempre. Sobre todo, desde que se quedó viuda en diciembre de 1861 después de 21 años de matrimonio con el príncipe consorte Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. La Reina, más que nunca, se aferró a esos diarios.

 

Esto en cuanto a los diarios, cuadernos de viaje, dibujos y acuarelas de la Reina.

 

En cuanto a los materiales que utilizaba, paso a hacer una síntesis de los orígenes de la Casa Winsor&Newton y de cómo acaban adquiriendo el sello de abastecedor de la Casa Real y fabricando los pinceles de la Reina.

 

La casa Winsor&Newton abre su primera tienda en el número 38 De Rathbone Place en el año 1832. Por un lado, estaba Henry Newton, el artista, que aportó los conocimientos de técnica pictórica. Por otro lado, estaba Winsor, un químico que contribuyó al incipiente emporio en su parte científica, que en aquella época estaba en plena efervescencia. Los colores, hasta llegar aquí eran inestables y adolecían de calidad. En 1835 introdujeron la glicerina, el elemento que aporta esa untuosidad característica de la acuarela. Fueron avanzando en la creación y resultados, tanto de acuarelas como de pinceles. Desde 1841 tienen el sello de proveedores de la casa real, lo que forma parte también de su prestigio, al margen de la calidad.

 

La Serie 7 de Winsor&Newton se creó en 1866. Es la serie que se hizo para la Reina Victoria de Inglaterra. Hablo un poco de ella porque son pinceles de extrema calidad y que siguen fabricándose de forma artesana.

 

La Serie 7 cuenta con pinceles de pelo de marta Kolinsky que se fabrican a mano por expertos iniciados. Los de numeración alta pueden tardar en fabricarse una semana. El mechón sale de una parte de la cola de las martas. Todo el proceso de fabricación y manufactura, desde la adquisición de la materia prima, es sostenible. Cada pelo se revisa a mano, y los mangos son de madera de abedul, llevando impresos en ellos en oro el sello de la serie.

 

Los originales de la reina Victoria tenían mangos de marfil y las virolas eran de metales nobles como la plata.

 

Actualmente el mechón está atado a mano por hilo de lino dentro de la virola, y lógicamente, las virolas no son de planta sino de un latón, que, chapado en níquel, no se pica ni oxida con el agua y restos de pigmentos. Añaden a la virola una doble hendidura profunda. Una de las cosas para que la punta tenga su eficacia, es el equilibrio que los artesanos tienen que conseguir entre convexidad del mechón y punta. Si no hay proporción, la punta no describirá y descargará acuarela en la medida necesaria, a lo que habrá que añadir que el pincel se abrirá, no volviendo la punta a su estado de origen una vez que ha descargado la mezcla. Hasta ese punto todo es importante en un pincel de calidad. Al combinar pelo de distinta longitud con convexidades diferentes se obtiene un pincel de cuerpo ancho. Parece ser que esta corporeidad del mechón de los pinceles es lo que le gustaba a la reina.

 

En cuanto a la cuestión de la punta del pincel es relevante. Si, cuando el acuarelista desembarca sobre el papel con un pincel cargado, la punta se abre a la menor presión y no retorna a su estado inicial, no seremos dueños del todo de nuestras pinceladas. Está bien el índice de sorpresa en la pintura con acuarela y en toda pintura, pero no todo debe ser sorpresa, hay una parte, siempre, en que el capitán de este barco somos nosotros. Es igual que sucede en el movimiento de unas bolas de billar. Parece que nosotros no controlamos apenas nada de su recorrido. Pero no es así, y, al igual que el agua y sus reacciones, podemos saber con gran precisión qué pasará en la mesa de billar, y también 

en nuestro cuaderno.

 

En los pinceles de Serie 7, la punta no se modifica cuando llega al papel y el pincel pinta llevado por nuestra mano. Se llama Memoria de Forma. Esta memoria de forma la tienen motivado entre otras cosas por las diferentes longitudes del pelo perfectamente enrolladas, a las que se hace girar una y otra vez por las manos de un artesano. Pero también por la convexidad del mechón y el equilibrio del que hablaba. Si todos los pelos son iguales, por muy buena calidad que tenga, al pintar no se obtendrá la misma precisión, será mucho más difícil controlar las circunvoluciones que describen los trazos. Del mismo modo, si el pincel tiene algún pelo de final romo o achatado, que aparece como cortado en seco, tampoco podremos conseguir precisión para una pincelada final que así lo requiera. En la Serie 7, los artesanos de Winsor&Newton comprueban pelo a pelo si hay en todo el mechón un solo pelo cortado.

Sobre esto es bueno que recordemos que, en un pincel malo, a las pocas sesiones, la virola estará por un lado y el mango por otra causado por unos pegamentos de ínfima calidad y su contacto con el agua y uso que le demos al pincel. Pasa a menudo cuando compramos una cosa por otra. En la serie 7 todo es artesano y calidad. No hay que decir que las virolas en esta serie no tienen soldaduras. Son de una pieza. Pero no debemos admitir pinceles en que haya soldadura, sean de la serie que sean. Ahí se meterá el agua, el pigmento, y al pintar, una gota de suciedad acumulada caerá sin freno a través de la soldadura pudiendo arruinar una pintura.

Finalmente se prueban y estuchan. Algo que me gusta y que dice mucho de la marca, es que, en pinceles grandes, en la caja se pone el nombre del artesano que ha realizado el pincel, hasta ese punto el artesano que trabaja para el artista se convierte a su vez en su artista.

La serie 7 es todo un universo. Y no digo que todos los pinceles que tengamos sean de la serie de la Reina, -me encantan los acrílicos-, pero alguno podemos ir coleccionando para pintar. Cualquier regalo de línea electrónica vale mucho más que un pincel-joya.

Antes de decidirnos por un pincel u otro, propongo observar bien los pinceles, y hacer pruebas. Si conocemos desde la base de qué están fabricados y cuál es la causa, podremos seleccionar mejor.

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Collage con Acuarela

Si el lugar te parece oscuro, pinta una lámpara. Macarena Márquez.


Busqué el periódico por todos lados. Lo quería en papel para proteger la vista, mi más eficaz ventana al mundo. Ese día no quería leer en digital. Pero no tenía un quiosco ni una tienda de prensa cerca, así que me lo inventé. Lo pinté. Y también encendí mi lamparita, a pesar de que la tenía a 700 Kms.

¡Para un pintor todo es posible!

Material empleado:

Papel para Acuarela de gramaje 300g/m2. Grano grueso. Medio pliego.42x59 cm.
Spray Adhesivo Reposicionable
Cutter
Papel de periódico/revistas

Acuarela en pastilla:
Amarillo Cadmio Claro – Cadmium Yellow Pale Hue
Siena Tostada – Burnt Sienna
Ocre Amarillo – Yellow Ochre
Sombra Tostada – Burnt Umber
Carmín de Alizarina – Alizarin Crimson Hue
Azul Ultramar Oscuro- Ultramarine Deep
Azul Ultramar Claro - Ultramarine Light
Gris Payne – Payne´s Grey
Plata – Acuarela metálica - Silver (para firmas)
Café soluble: Nescafé Descafeinado

Pinceles:
Plano del 10, 12, 20, 24
Redondos del 18
Rigger

Collage con Acuarela - EL PAÍS

Por favor no me posicionéis por leer un periódico. Eso es muy fácil. Pero simplista. Este periódico me gusta. Me empecé a desarrollar como persona al mismo tiempo que él como periódico. Crecimos y crecemos juntos. Solo eso. Con todo, no es algo estanco. Los únicos compartimentos estancos en los que me gusta verme son los pocillos de los colores de acuarelas.

Imaginé mi rincón, con su lámpara roja encendida y una cabeza de Atenea de terracota que me traje de Roma medio saliendo de la penumbra. La lamparita iluminaba de forma precubista parte del espacio. Y eso reproduje: La atmósfera, el espacio que se concentra en torno a esa luz de siempre.

En este tipo de pintura no es el realismo lo que prima, sino la temperatura, el ambiente que quise traer hasta mí.

Es un ejercicio que aconsejo. Si algo os gusta, si de vez en cuando os ensoñáis con una o mil imágenes -a cualquier artista visual le sucede-, traedla a vosotros, plasmar esa ensoñación sin poneros barreras, tal y como sale. No tened miedo a que guste o no, a que os encasillen o no. Sed libres para pintar.

Proceso

1.     Dibujar en cuatro líneas nuestra composición situando objetos y teniendo en cuenta las luces. La línea de luz que irradia la lámpara está dibujada desde el principio. Sabía lo que quería ver.

2.    Pintar la cabeza de Atenea con Ocre Amarillo y Siena Tostada. Una vez seca, daremos una segunda capa, pero ya sólo en la parte de la cabeza que queda en la sombra. Aquí aplicaremos Sombra Tostada.

3.    Recortamos con un cutter un trozo de texto y lo pegamos con pegamento en spray. No pegar con otro tipo de pegamento, porque dejará bolsas. Lo recomiendo para todo tipo de collage.

4.    Damos una veladura de gris formado con Azul Ultramar y Siena tostada a parte del texto.

5.    A mano alzada, con pincel, pintamos las letras del logotipo, en este caso El País, con Gris Payne. No es un diseño, es una composición libre basada en el periódico realizada con acuarela, por lo que no quiero copiar exactamente. Las he recreado sin apartarme de su entidad de su self, que me encanta.

6.    Con Nescafé, al que añadiremos unas gotas de agua y un poco de Amarillo, daremos una primera capa a todo el pie de la lámpara.

7.    Con Amarillo Cadmio Claro daremos una veladura muy aguada a la parte superior de la pantalla de la lámpara. Dejar secar perfectamente.

8.   Con Carmín de Alizarina, pintaremos la pantalla. La parte central tiene una capa menos de Carmín, como se puede observar.




Collage con Acuarela. Detalle. www.macuarela.com


9.    Mientras seca, hacer un gris bastante saturado con Azul Ultramar y Siena Tostada. Hacer bastante cantidad en este caso, pues estamos trabajando en medio pliego, la superficie es amplia, y no nos gustaría quedarnos sin pintura a mitad de veladura. Aplicar por encima incluso de la cabeza de Atenea (sólo la parte que queda en penumbra) Al dar la pincelada de una veladura, no es bueno titubear. Dad con seguridad.

10  Volver a aplicar Nescafé con escasa agua en las pinceladas del cuadrado frontal del pie de lámpara tal y como se observa en la imagen.

11.  Volver a aplicar ese mismo Nescafé sobre el carmín de la pantalla. En los laterales, lleva más de una capa. Dejar secar perfectamente.

12.  Pintar el cable de la lámpara con Gris Payne. Son dos capas. Dejar blancos entre el cable y el pie de lámpara. Es un recurso muy acuarelístico con resultados muy impactantes.

13.  Pintar la parte izquierda al lado de la lámpara con Azul Ultramar Oscuro, al que se le ha añadido una gota -mínima- de carmín, y una gota -también mínima-, de Siena Tostada.

14.  Dibujar con pincel redondo del 6 las líneas que podéis observar. Lo he hecho con Sombra Tostada.

15.  Antes de firmar comprobé que me había caído dos gotas de agua sobre la zona de penumbra superior. Quedaban bien, así que no hice nada por arreglar. Hay que dejar que agua y colores nos sorprendan. Eso siempre.

16.  Firmad

¡Ya lo tenemos!

Si vuestro rincón de lectura no viene a vosotros, id vosotros a él.

Mezquita de Córdoba con Nescafé, Acuarela y Tinta china

Pintar la Mezquita de Córdoba con Nescafé y Tinta china

Intenta pintar el Tiempo

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com


Para realizar esta pintura de carácter “instantánea” en la que no me quise detener en el detalle, utilicé tres de los recursos con los que más me gusta pintar. El primero es el Nescafé soluble, el segundo: la Tinta China, un acuarelable con carácter permanente. Y el tercero es un tipo de papel utilizado en fotografía: El papel Couché.


Material empleado:

Papel Couché. Gramaje 310 gr RC Brillant (Observaciones más abajo)

Nescafé Classic Natural. Café Soluble.

Tinta China

            Amarillo – Gelb

            Azul Cobalto – Kobaltblau

            Negro – Schwarz

            Carmin – Karmin

            Bermellón – Zinnober

Pinceles:

Redondos del 12, 10, 4

          Plano del 10

Líquido Enmascarador

 



<alt="Mezquita de Córdoba"/>

Mezquita de Córdoba by Macarena Márquez Jurado


Sobre la técnica del Nescafé mezclada con Tinta China

 

Ya he hablado en anteriores posts. Y habrá más. Adoro la inmediatez de esta textura al ser aplicada por el pincel mezclada con agua. Y como explico a continuación, esta vez lo he hecho en binomio perfecto con Tinta China de Colores, lo que, dado el carácter permanente de la Tinta China, y el aglutinante que resulta de los azucares del Nescafé, produce un efecto único al secar. Si a eso le añadimos que he trabajado sobre un papel Couché (fotográfico) brillante de 300 gr/m2 de gramaje, el resultado es el que tenéis aquí. A mí me encanta porque quise plasmar un Self de Mezquita, una sensación, una instantánea acuarelable. Y creo que ahí está. No es una pintura hiperrealista, es una sensación dentro de un ambiente. Y pintar el Tiempo.

 

Nescafé mezclado con colores es uno de mis recursos cuando quiero situarme en un ambiente de interior, o de exterior, que arropa. Aquello de los “Momentos Nescafé” fue y es una realidad transferible al arte y sus momentos, sus luces. Sólo tenéis que partir de Nescafé puro, añadir unas gotas de agua, mover hasta conseguir una mezcla glaseada, como un almíbar espeso, y ya tenemos la base. Iremos añadiendo tinta china de colores y haciendo pruebas hasta conseguir resultados. Lo mejor es la experiencia personal. A mí me gusta tener una hoja de papel al lado en donde hago rayas para probar texturas y tonos. El Nescafé con Carmín, Bermellón y Amarillo, como he utilizado en esta composición, da calor, ambiente, una sensación de estar dentro del lugar y sentir la luz, el olor, la temperatura del lugar.

 

La Tinta China


Es un tipo de pintura que se utilizó desde tiempos inmemoriales por los artistas chinos debido a varios factores, entre los que se encuentran que su arte no siempre busca la absoluta fidelidad al objeto representado y su entorno. Es un arte de tipo intelectual, en donde el paisaje alterado por los fenómenos de luz y temperatura no interesa.  La tinta china es de secado rápido, y muy contundente en cuanto a pigmentación, por lo que para conseguir medias gradaciones de luz no es la pintura más recomendable. Pero esa perspectiva, llamada atmosférica, en que la distancia y la cercanía la marcan la luz y otros elementos como el viento o el grado de humedad, no es algo que en este tipo de pintura se suela utilizar. A diferencia de la pintura occidental, en la oriental, el objeto o sujeto artístico se representa en sí mismo, teniendo el lugar o paisaje en donde se inserta una importancia relativa, a menudo simbólica. Las gradaciones medias no son las que más interesan, por lo que la tinta china es lo más recomendable.

 

Por eso también he elegido esta pintura como base para representar el “arbolado de columnas y arcos” de la Mezquita de Córdoba. Quería conseguir un efecto de visión rápida, un self de mezquita, pero no de cualquier mezquita, sino de la Mezquita de Córdoba. Utilizo la palabra Self en su valor, no fotográfico (selfie), sino en el más puro junguiano de “sí mismo”, en este caso “sí misma”, porque es mezquita.

 

El papel Couché

 

Se trata de un papel impermeable, en que la pintura no penetra, por lo que es toda una experiencia deslizar el pincel y llegar hasta el final del pliego. La comparación sería, ir en patera sobre el mar o haciendo esquí acuático. Pintar sobre este papel es hacer esquí acuático. Brillante, suave e impermeable, todo un festival para un pincel que va cargado de Nescafé y Tinta China de colores.

 

En este caso he utilizado uno de gramaje considerable, 300 gr/m2. Y el resultado final lo podéis ver.

 

Como dejo reflejado en esta pintura y en este post, no he querido pintar de forma realista, lo que he querido es plasmar el self de la mezquita de Córdoba, la sensación, la temperatura y el tiempo. Si es que el tiempo se puede pintar.

 

Te lo recomiendo. Intenta pintar el tiempo. 



ENTRADAS

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