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Qué es un Sketchbook

 El Sketchbook, o cuaderno de bocetos, es un bloc que lleva el artista o aficionado cuando sale del estudio. Tiene alguna característica básica. Aunque los hay de muchos modelos y calidades, lo idóneo es que tenga tapa dura.

Cuando estamos en la calle o en medio de la naturaleza no hay mesa. Debemos poder apoyar sin que se nos arrugue el papel. Por otro lado, dependiendo si vamos a dibujar o a pintar con acuarela, necesitaremos un tipo de papel de mayor o menor gramaje. Si vamos a hacer apuntes, elegiremos un papel de grano más fino y menor gramaje, pero en cuanto entra en juego el agua, hay que ir subiendo el gramaje y la calidad. El papel deberá tener mayor consistencia. Si es posible libre de ácidos para que resista mejor el paso del tiempo, que es lo que yo quiero.

<alt="Sketchbook Malasaña Madrid"/>
Sketchbook - Madrid - Malasaña
Macarena Márquez Jurado
www.macuarela.com

Hay veces en que pintamos sentados sobre una piedra, en la arena de la playa o la tumbona, sobre una silla plegable, en un poyete o banco. Nuestra mesa normalmente son nuestras piernas, por eso la tapa dura del cuaderno es fundamental. También es posible que queramos pintar desde arriba, o que no nos podamos sentar. Entonces nos pondremos de pie, cogeremos el cuaderno con una mano, a modo de atrio, y pintaremos o dibujaremos con la que queda libre.

Hay sketchbook con forma panorámica, horizontal, que son los que mejor se adaptan para ciertos paisajes de campo o marítimos, aunque en ocasiones, como la que ilustra este artículo, me gustan los tamaños algo más cuadrados, de modo que quede papel suficiente para poder escribir.

El sketchbook no sirve sólo para plasmar espacios, imágenes o el mundo que nos rodea, para el artista todo es motivo de creación. Hay artistas plásticos, o aficionados, a los que no sólo nos gusta la imagen, sino también la palabra. Para ello, la elección de nuestro cuaderno de bocetos será fundamental. Soy escritora.

En los ratos de tranquilidad, en vacaciones o cuando salimos intencionadamente a pintar al exterior, muchas veces nos sobrevienen ideas. Puede ser una frase sin mucho sentido, una reflexión, la descripción personal de una imagen. Todo quedará reflejado en nuestro diario plástico.

<alt="Malasaña Madrid Calle del Espíritu Santo"/>
Sketchbook - Madrid - Malasaña
Macarena Márquez Jurado
Texto. Pag. Izquierda

Iba de paseo por Malasaña, bajaba por la calle Espíritu Santo, al llegar a la de Santa Lucía me encontré con este esquinazo. Ahí paré. Se acababa de disparar la creatividad. Era un edificio azul sobre un cielo azul de los intensos. Abajo estaba anocheciendo. Arriba aún era de día. Un verdadero lío de luces y de azules.

No había banco. No había silla. Así que esbocé de pie, abriendo las líneas hacia arriba, exagerando la inclinación para reflejar mi situación de calle. Tuve que hacer un esfuerzo para comprender qué era más azul, el cielo, el edificio, o la atmósfera de la calle, a donde la luz ya casi no llegaba. Eso de que abajo sea casi de noche y arriba aún de día es algo que me encanta y que se da en las ciudades. 

Fijé la luz y los colores in situ, con pinceles de agua que llevo cargados, y escribí con un rotulador metálico. 

<alt="Pincel con cargador"/>
Pincel con cargador

Rotulador Metálico Staedtler

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Fijé la luz y los colores, ese momento. Rematé líneas ya en casa. Me quedé sin luz. Ni abajo, ni arriba.

<alt="Urban Sketch Madrid"/>
Sketchbook - Madrid - Malasaña
Macarena Márquez Jurado
Página derecha


Pero la luz se ha quedado en el cuaderno. Se trata de otra luz y otros colores que los que aporta una o un millón de esas fotografías de las que llenan de bytes nuestros teléfonos. La fotografía es un arte que también me encanta y que me ayuda a la hora de enfocar o de llevarme paisajes cuando no voy con cuaderno. Esto es otra cosa.

<alt="Calle Espiritu Santo Madrid Acuarela"/>
Sketchbook - Madrid - Malasaña
Macarena Márquez Jurado
Detalle

Sinceramente, si solo hubiera disparado veinte fotos, que es lo que solemos hacer, esas fotos hubieran caído en el olvido porque casi todas las esquinas de mi ciudad, Madrid, tienen vida, arte, más vida, energía. No pararía de fotografiarla. Pero eso no es lo que quiero. Sobran fotografías rápidas. Y faltan instantes o luces detenidas. 


Hablamos de slow life, slow travel o slow cooking. Empecemos a hablar de slow art.

Esta esquina en concreto no se me va a olvidar nunca, porque, además, no quiero hacerlo. No sé de quien será este cuaderno cuando ya no esté en el planeta. Quien quiera que sea, no tendría la foto, y tampoco ese punto de vista parado en el tiempo en el que algún día yo estuve. Espero despertar la curiosidad de esa persona que lo herede y que se dé el paseo por Malasaña en busca de la casa. A lo mejor pintan las fachadas de otro color. También espero que no lo hagan, porque es preciosa así, y supone un alegre reto contra los azules de los cielos madrileños, esos de los que nunca quiero alejarme y a los que siempre echo de menos cuando no estoy.

El sketchbook es cuadrado, de 19 x 19 cms. y gran calidad: 300 g/m2, 100% algodón, libre de ácidos. Está encuadernado con las tapas de piel sintética, es de la marca Viviva. Y en honor a la marca, espero que viva. Ahí quedará.

Así quedó al completo:

Sketchbook - Madrid - Malasaña
Macarena Márquez Jurado
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En otro artículo hablaré de otros cuadernos de bocetos, de otros bocetos que nada tienen que ver con los paisajes, otras experiencias.

 

Macarena Márquez Jurado

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Rotuladores acuarelables. Water Colour Marker.

 © Macarena Márquez Jurado

En este artículo se explica cómo utilizar los rotuladores acuarelables. Para ello se utilizan ejemplos claros de modo que, cada uno pueda elegir cuándo o cómo utilizarlos; saber, si quiere incorporar todos, algunos o ninguno a su maletín de acuarelista.


Lo primero que quiero expresar es que, cuando nos disponemos a llevar a cabo una acuarela, no siempre nos tenemos que ceñir a un solo material. Imaginemos que iniciamos un boceto sobre papel. Podemos utilizar solo un tipo de acuarela en toda nuestra composición, o mezclar varios tipos. Voy unos días a la montaña, en concreto a una estación de esquí. Pinto varios bocetos de personas en movimiento sobre fondo nevado y diferentes cielos. Puedo utilizar acuarela en tubo para la figura y decidir pintar el cielo con rotulador acuarelable.

Para tomar estas sencillas decisiones del día a día de cualquier pintor, antes hay que conocer materiales y hacer pruebas con ellos.


<alt="Rotuladores Acuarelables para bocetos"/>
Figura 1
Esquiador. Rotuladores Acuarelables.
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Teoría sobre cada material hay mucha, y es muy importante. No me voy a cansar nunca de decir que el que no conoce materiales y texturas, quien no experimenta con ellos, difícilmente puede crear algo diferente, innovar, o sencillamente dar forma a lo que hay en su mente. Eso no quiere decir que tengamos que utilizar todo cada vez que pintamos. La creación de materiales nuevos avanza a un ritmo tan vertiginoso como toda la industria planetaria. Debemos probar lo que se innova o se recrea, al menos algunos elementos, siempre en la medida de nuestras necesidades. Al experimentar con lo novedoso, puede que nos enamoremos de algo y añadamos ese material a nuestra mochila de acuarelista.

A mí me sucedió con los Rotuladores Acuarelables para pintar ciertos cielos. Y lo tengo incorporado a mi maletín cuando voy de viaje o salgo al exterior.


El nivel de pigmentación de estos water colourmarker es alto como se puede observar en la figura 2. En este caso, para pintar un boceto rápido en el que el suelo es nieve, es el propio pigmento azul el que marca la línea de horizonte de la nieve.

<alt="Cielos con acuarela"/>
Figura 2
Detalle cielo. Rotuladores Acuarelables.


Yo utilizo un set de 6 de la marca Winsor&Newton para superficies medianas o  grandes, sin olvidar otras marcas de las que hablaré en otro momento. Es cómodo de llevar, viene en una caja que me recuerda algunas vintage que hicieron historia. Son estos. A continuación dejo explicado cómo los utilizo.


Set de 6 Rotuladores Acuarelables  Winsor - Newton


Tienen dos puntas, una que se puede utilizar como pincel directamente, y otra para remarcar, o delinear. Estamos hablando de un material inteligente. Para no dudar, para no machacar las puntas, los tapones están diseñados ad hoc. Esto es, tanto la punta a pincel como la fina están diseñadas para que las podamos distinguir y no machacar, una es con forma apuntada -la fina- y la otra es de base plana - el pincel -.  


Rotulador Acuarelable Winsor - Newton
Dos Tipos de Punta
Diseño inteligente con dos tipos de Tapón para no confundir
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Hay varias formas de utilización. 

Imaginemos que salimos a pintar al aire libre, es muy cómodo llevarlos. No ocupan, son rotuladores. Podemos llevar nuestro pequeño bote de agua y aplicarlos de múltiples formas.

Rotulador Acuarelable Winsor - Newton
Formas de utilización
1- Rotulador directamente sin agua
2- 1º Rotulador y después aplicar agua
3- 1º Agua y después aplicar rotulador

La primera, directamente pinto sobre una lámina plástica y añado agua. Con esa mezcla pinto en mi cuaderno de bocetos. La segunda, pinto directamente sobre mi cuaderno de bocetos y después añado agua, a todo o a algunas partes de la composición. Y la tercera, doy una pincelada de agua en mi cuaderno y después pinto con el rotulador azul, sin ejercer excesiva presión sobre el papel.


Personalmente me gusta esta tercera forma, y es la que he aplicado en el cielo de este boceto. Dibujé la línea de horizonte. Apliqué agua con el pincel sobre el cielo, y después, con la punta gruesa del rotulador, sobre húmedo, describí varios trazos. Lo dejé actuar. Y este es el resultado.

Esa es la magia, experimentar. Nunca se sabe del todo qué va a suceder cuando lo que pintemos esté seco. Hay que probar mucho y dejar hacer a nuestros materiales. En este caso he trabajado sobre un papel nada poroso de grano fino, un cuaderno de bocetos.

Aquí dejo una muestra de lo que explico. Particularmente me gusta más aplicar antes el agua, pero todo es cuestión de gustos y depende no solo del momento y circunstancia, sino también del objeto de nuestra acuarela. En trabajos de ilustración o diseño, casi siempre utilizaré el rotulador acuarelable directamente sobre el papel. 

En cuanto a las firmas, en este caso he utilizado un rotulador metálico dorado. Me encantan. Como siempre digo, la firma es parte de nuestro dibujo, es un dibujo que forma parte de nuestro dibujo valga la redundancia. Es pintura. Además, es composición siempre que así lo deseemos. En este caso he puesto a esquiar las letras. Ese juego creativo es algo que recomiendo.  

Figura 4
Detalle Firma. Rotuladores Acuarelables.
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Se me olvidaba algo. Por tratarse de tintas al agua, no tenemos esa sensación de olor poderoso de los rotuladores de tinta permanente. Estos últimos también me encantan, pero para otras cosas, y, además, esto es un blog de acuarela.

 

 

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El papel lienzo para pintar con Acuarela - Antinoo

Me quedé sin papel específico para acuarela. Al menos no eran de las calidades que suelo usar. Pero eso nunca es motivo para no emprender una nueva acuarela. Tenía varios pliegos de papel lienzo, que utilizo normalmente para acrílicos, tinta china o gouache, pero que también pueden servir para pintar con acuarela.

Tenía papel lienzo, y también tenía a Antinoo desde hacía varias semanas rondando por mi mente.

Antinoo. Figura 1. Acuarela sobre Papel Lienzo.
Macarena Márquez Jurado

Digo esto porque, hay algunas personas que están todo el día comprando materiales y no pintan nunca. Por el contrario, otras, no tienen tantos materiales, y, sin embargo, no paran de pintar. El equilibrio estaría en tener tantas ideas, como materiales para plasmarlas.


Siempre he hablado sobre el conocimiento de los materiales como primer paso antes de empezar en el mundo de la acuarela. Hay artistas que, inicialmente tienen la pulsión de pintar, y después buscan los instrumentos necesarios para llevar a cabo su inspiración. Y, si las tiendas están cerradas y los envíos tardan en llegar, pintan con el mismísimo plumero, con el cepillo de dientes, la brocha del colorete o un bastoncillo aplicado a cualquier papel o cartulina: la caja de detergente desplegada, la portada del periódico o la parte de atrás del calendario de turno. Hay veces en que sucede eso, la necesidad de pintar, ese algo que viene a ser como un aprieto cuya fuente no se sabe en dónde radica y que nos pone manos a la obra. En este sentido, todo nace de un deseo indescifrable que algunos han llamado el “estro”. De hecho, la Real Academia de la Lengua Española define el estro como la Inspiración ardiente del poeta o del artista. Y ante dicha inspiración no cabe otra acción que darle salida. La emoción es aquello que nos mueve. Y uno de los caldos de cultivo de la mayoría de los artistas.


Antinoo. Figura 2. Acuarela sobre papel Lienzo. Final
Macarena Márquez Jurado

Y ¿Qué sucede si ante dicha sensación uno no tiene papel idóneo? Que pinta en otros que cree menos idóneos, o incluso en los tabiques. Así empezó el Arte Rupestre a falta de pasta de papel y de inventos. Para un artista y su estro, no hay obstáculos. Eso forma parte de la creatividad. El ser más creativo no es el que mejor pinta, es el que más soluciones aporta ante una idea o problema. Por eso, ahora en que por fin se sabe lo que es la creatividad, que no significa precisamente que uno esté todo el día pintando flores o componiendo cancioncillas, las personas de gran de creatividad son buscadas por las empresas. Las empresas continuamente tienen que sortear problemas. Por supuesto que para ello hay capacidades, conocimientos y especializaciones, pero uno de los rasgos psicológicos para desentrañar obstáculos, o salvarlos, es el rasgo creativo de las personas.

Y ahora vayamos al momento en que había agotado mis papeles y en que me encontré con varios pliegos de papel lienzo. Antinoo ya estaba en mi cabeza. Acababa de releer Las Memorias de Adriano, de Margarite Yourcenar, de contemplar por no sé cuántas veces el Antonio de La Galería Uffizzi de Firenze (Italia), el indefinible de El Museo del Prado de Madrid (España), y el que yo veía como la perfección del equilibrio y la racionalidad en el rostro: El Antinoo de El Museo Arqueológico de Delfos (Grecia).

Antinoo, el efebo divinizado por Adriano, llevado a las cotas máximas de la Historia del Arte en su plasmación escultórica del ideal, eso es lo que quise plasmar aquí, sin alejarme de la verdad artística, porque uno corre el peligro de estropear siempre, aplicando tan sólo otras técnicas.

Proceso de la acuarela ANTINOO sobre papel lienzo. Acuarela paso a paso:

Lo primero que hice fue elegir un punto de vista bajo. Con ello quería resaltar la potencia del personaje, la belleza terrestre que nos mira desde arriba, porque se sabe superior, y nos encandila. Pero también quise abrir ese gran espacio sobre su cabeza. Aparentemente es un vacío. Pero solo aparentemente. Ondea sobre esa belleza pasmante, que nos detiene y trasciende.

Una vez seleccionado el punto de vista y el perfil que me gustaba, dibujé. Sin apartarme del original, o apartándome sólo en la medida de la precisión que puede tener una mano impulsada por un cerebro de Homo Sapiens. Las esculturas de Antinoo nos sobrepasan.

Antinoo. Figura 3. Acuarela sobre papel Lienzo.  Fase Inicial.
Macarena Márquez Jurado

Después pinté con acuarela reduciendo la paleta al máximo: Siena Tostada, Ocre Amarillo, Azul ultramar y Negro. El Carmín de Alizarina solo lo utilicé, como siempre, mezclado con Bermellón, para el punto de la firma.

Antinoo. Figura 4. Acuarela sobre papel Lienzo. Proceso
Macarena Márquez Jurado

Al pintar sobre lienzo, por si hacéis la prueba, comprobaréis que el papel, al ser muy plástico, a veces reacciona a su modo, y no siempre mandamos sobre ello. Eso puede ser bueno o no. Depende de las reacciones y a donde nos lleve. Pero hay que dejar actuar al agua.

Así hice.

El resultado fue este que veis. (Figura 2). En algunos sectores me encantó lo que me devolvió el papel, unas calidades de tela transparente, o menos transparentes. En otros sectores se me abría la pincelada, quedaba demasiado mate, y el resultado no era bueno. Para esto hay muchas soluciones: Goma Arábiga, que no tenía, o algún barniz para acuarela, que también se me había acabado. Otra solución era incidir sobre los espacios matificados oscuros que no me gustaban con nueva carga de acuarela, pero, al ser papel lienzo, que absorbe menos que el de acuarela específico, al final podía llegar a una balsa de oscuro de esas que acaban secando en clave blanquecina.

Los medievales utilizaban clara de huevo y azúcar como aglutinante. Opté por el azúcar. Cogí agua limpia y bastante azúcar. Apliqué sobre algunos oscuros y algunos claros. Y se quitó ese efecto de pincelada mal aplicada. (Figura 5)

Antinoo. Figura 5. Acuarela sobre papel Lienzo. Detalle con veladura de agua azucarada en algunos sectores.
Macarena Márquez Jurado

Después inserté a Antinoo entre tres elementos:

El primero, las puntas de diamantes que nos marcan la dirección. Antinoo es un diamante de la Tierra. Es la Belleza.

Antinoo. Figura 6. Acuarela sobre papel Lienzo. Puntas de Diamante. Direccionalidad.
Macarena Márquez Jurado


El segundo, apliqué algo de técnica de collage insertando papel de periódico y pegándolo con pegamento en spray, para apartarlo, por un lado, de la escultura clásica, y como elemento compositivo que lo literaturiza, como así nos ha llegado el personaje. Como alguien que está entre lo real histórico, que fue y existió, y lo literario perteneciente a su recreación. No sabemos la realidad del rostro de Antinoo, pero, desde luego, si posee la octava parte de armonía y de belleza que sus recreaciones artísticas, era un rostro imposible de no ser contemplado. (Figura 6).

El tercero, por detrás y por encima de la cabeza de Antinoo, puse unas pompas de cristal que lo sumen en la ingravidez, desde el carbono de las puntas de diamante y la belleza de la tierra, hasta lo gaseoso del espacio superior, trascendente y misterioso.

No se vende.

Antinoo. Figura 7. Acuarela sobre papel Lienzo. Pompas de cristal. Detalle. Macarena Márquez Jurado

Dejo muestras de cuanto he explicado, para que experimentéis con los materiales y texturas. No siempre lo ortodoxo es lo mejor. Y esta acuarela, aunque he pintado con acuarela, no es una acuarela tradicional al uso. Experimentad. Dejaos sumir en el misterio del Arte. Porque el Arte siempre regala.


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EL VIOLETA DE COBALTO

En este artículo se explica todo sobre el color Violeta de Cobalto: Su evolución a lo largo de la Historia del Arte. Su uso en Acuarela con ejemplos prácticos. 

Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PV14

Descripción Química: Fosfato de cobalto

Color: Violeta de Cobalto

© Macarena Márquez Jurado


He descubierto por fin el verdadero color de la atmósfera. Es violeta. El aire fresco es violeta. Monet.

El Violeta es el séptimo y último color del espectro visible. Todo lo que se encuentra más allá de esta frecuencia de luz se denomina Ultravioleta (ultra=más allá),  y no es visible para el ojo humano a excepción de algunos niños o adolescentes con el cristalino aún muy joven. En cambio, estas luces más allá del espectro visible para humanos, sí pueden ser detectadas por algunos insectos y animales. Las mariposas y las abejas, por poner un ejemplo, detectan las luces ultravioletas, lo que ayuda a la polinización. También divisan las ondas ultravioletas aves o peces. Y en menor medida algunos mamíferos, por ejemplo los renos. Aunque todo ello está en estudio, y parece que gatos o erizos también podrían tenerla.

Esto en cuanto al violeta del espectro de la luz.

En el sistema de color RYB (Red, Yellow, Blue) y la teoría del color tradicional, el Violeta pigmento, que es del que se trata este artículo, es un color secundario resultado de la suma de rojo y azul. Y de todos ellos, el Violeta de Cobalto, es el obtenido a partir de un mineral: el Cobalto.

 

<alt="Color Violeta de cobalto"/>

Foto 1: El Violeta de Cobalto www.macuarela.com


Las líneas núm. 1, 2 y 3 son Acuarelas en Tubo de Winsor & Newton Professional. Es un color que está en la formación de atmósfera, por lo que suelo tener, o godet entero o tubo siempre. Dejo el enlace al tubo, merece la pena no quedarse nunca sin él. 

 La línea 4 está pintada con Cera Acuarelable. Es el Color  Violeta de Caran D'ache acuarelable. Neocolor II Aquarelle. Dejo el enlace a una caja metálica que lo trae, así como los colores básicos para pintar con esta técnica, por si no queréis adquirir un solo color, ni tampoco las cajas grandes sin ser expertos.

Papel sobre el que se han realizado todas las pruebas del Violeta de Cobalto:  Sennelier Papier Artiste  300 g/m2
Guarro 300 g/m2
Arteza 230 g/m2


En algunas de las manifestaciones de la Historia del Arte anteriores al aislamiento del cobalto, se ha constatado la existencia de este elemento. Lo utilizaron egipcios, persas, micénicos, romanos o chinos, que aportaron en su arte, mayor o suntuario, azules que contenían cobalto. Así sucede en vidriados, esmaltes o cerámicas azules que son anteriores al hallazgo de este elemento. Pongo como muestra de azules que contienen cobalto las cerámicas vidriadas de la Puerta de Ishtar del Arte Babilónico (siglo VI a.c.) Y más cerca en el tiempo, los azules de las vidrieras de Chartres o Saint Denis, que también le deben a este elemento su magnetismo. En parte es la dimensión del azul que proviene del cobalto lo que deja suspendido en la ingravidez y la belleza a quienes se sumergen en las naves de estas catedrales. Eso en cuanto a elementos no arquitectónicos, la luz, el color y sus efectos. Por tanto, el cobalto se conocía, pero para obtenerlo en toda su pureza sería necesario extraerlo de los minerales mediante procesos químicos, hecho que no tuvo lugar hasta llegar al siglo XVIII.
El éxito del Violeta de Cobalto va unido a la salida a la naturaleza que supuso la llegada de los pintores del siglo XIX. En la pintura de paisaje, y en toda la pintura de exterior, los artistas buscaban reflejar la incidencia de los fenómenos atmosféricos en la luz. Las tormentas, la niebla, el viento, la humedad del ambiente después de la lluvia, la lejanía de las montañas, o la línea y franja del horizonte en el mar, todas estas progresiones de la luz, que son motivo de estudio para el pintor, implican distancia, no rotundidad en líneas y tonos. En donde hay humedad marítima o de cualquier origen, no hay una atmósfera tan clara como la que podemos observar y vivir en un lugar de clima seco o continental, mesetas o grandes macizos interiores, en donde la falta de agua hace que los contornos y las líneas de horizonte sean rotundas. Por eso los violetas son fundamentales para estos pintores de la luz. Ya sea en proximidades de ríos, mares, montañas, o en jardines en donde la vegetación y su emanación llenan de partículas la atmósfera, se buscará ese último color de la escala de Newton que denominamos Violeta, que hace que las montañas se alejen, que los árboles de la línea de horizonte resulten sutiles, y que el aire circundante se evapore en nuestro papel o lienzo y nos deje sumidos en la ingravidez. Por eso, también, Monet dijo del Violeta de Cobalto, presente en su paleta como queda constatado, que por fin sabía cuál era el color de la atmósfera: “He descubierto por fin el verdadero color de la atmósfera. Es violeta. El aire fresco es violeta” Monet.

El cobalto fue aislado por primera vez en la cuarta década del siglo XVIII por el químico sueco Georg Brandt. Fue precisamente él quien demostró que los azules de las vidrieras mencionadas le debían su color. Unido al descubrimiento del cobalto en su fórmula química, vinieron después los pigmentos.

Primero fueron los azules de cobalto y después los violetas. A primeros del siglo XIX, el químico francés Louis Jacques Thénard descubrió un nuevo color que tuvo gran éxito: El Azul Cobalto, al que se sigue llamando en ocasiones Azul Thénard. Thénard fue el inventor también del blanco de plomo y del agua oxigenada.  Su reputación en el campo de la química fue de tal calibre que pasó a ser uno de los 72 grandes referentes de hombres de la Ciencia que están inscritos en la Torre Eiffel de París en el piso primero. Para los amantes del turismo de lo curioso diré que su apellido: Thénard, se encuentra en el lado de la torre Eiffel que da a la Escuela Militar (lado suroeste, puesto 15 de izquierda a derecha)   

El Azul Cobalto resultaba algo más barato que el Azul Ultramar, que antes de llegar a su fórmula química se obtenía del lapislázuli.  Pero no sólo tiene cobalto el Azul de su nombre, también lo tiene el Azul Cerúleo, el Verde de Cobalto y el color del que trata este artículo, y, si bien fue Thénard el que inventó el Azul de Cobalto, el primer pigmento del Violeta de Cobalto fue obtenido por Salvetat en el año 1859. No es que no se utilizara hasta llegar al siglo XIX, pero no era lo habitual. Había que mezclar rojos y azules para obtenerlo. Y en el caso de utilizar algún pigmento, resultaba muy escaso y gravoso como para ser utilizado en formatos grandes. Por ello, sería adorado por los pintores impresionistas. Pero, también por otros factores. 


 

<alt="Color Violeta Azulado"/>

Foto 2: Violeta Azulado www.macuarela.com


Pero no fue sólo él. Pisarro o Seurat también lo usaron, y según algunos críticos del movimiento, abusaron del color. Lo utilizaron para aportar sensaciones de lejanía, de sombra ligera, de ingravidez atmosférica. Y también, y con gran acierto, para reflejar el otro gran cometido de los pintores de exterior, la plasmación de todos los efectos que producían los adelantos de la revolución industrial en exteriores: emanaciones de fábricas, humos de coches, vapores de barcos, nubes que atraviesan puentes o las incipientes partículas del aire en las grandes urbes. Ningún color para expresar y plasmar la levedad del aire como el Violeta.

Tal y como he apuntado, con anterioridad se utilizaban violetas policromos, obtenidos por la mezcla de rojos y azules, pero no este Violeta de Cobalto del que hablamos. Hasta llegar a este punto, se utilizaba el Púrpura, combinación de rojo y azul, mezcla no discernible a primera vista. Hacen falta análisis de la pintura para verificar esto. Parece que Renoir, a pesar de conocer el color, se mantuvo en la tarea de mezclar los dos colores para obtener los violetas. En cualquier caso, sean púrpuras o violetas, son colores poco cubrientes, de gran transparencia. Muy posiblemente, por esta última cualidad determinara Monet que era el color de la atmósfera. Y también para el resto de impresionistas y post impresionistas, que lo veían como parte de las sombras proyectadas, llegando a desterrar el negro de sus composiciones. Pero también precisamente por esta transparencia, y por lo caro que resultaba para lo poco que cubría, fue sustituido en gran medida por el Violeta de Manganeso, pigmento sintético más fuerte conocido como Violeta de Nuremberg.

Paul Gauguin lo utilizaba, aunque no se ha constatado químicamente en su obra, pero sí hay documentos que lo atestiguan. En cuanto a Van Gogh, fue maestro en la utilización de violetas enfrentados a amarillos. El violeta es un color secundario 

Los tres colores primarios son: Azul, Rojo y Amarillo y sus complementarios: Naranja, Verde y Violeta. En el caso del violeta, está formado por azul y rojo, le falta el amarillo. Por eso lo complementa y lo busca con nuestra vista. Para una mejor comprensión de los colores complementarios y su uso, remito al artículo El Naranja de Cadmio.

Van Gogh era un maestro en la yuxtaposición de colores primarios y complementarios. Y, si pintaba manzanas o limones, las sombras proyectadas serían violetas por eso de la complementariedad. En la base de ello está el gran teórico del color Michel-Eugène Chevreul, químico francés que investigó sobre la teoría del color y que fue director de la Fabrica de Tapices Manufacture des Gobelins de París. Para comprender el peso intelectual de este químico hay que recordar que sería miembro de La Academia de las Ciencias de Rusia, de Prusia, de Suecia, Turín, de La Academia Americana de las Artes y las Ciencias, o de la Royal Society.   

En 1839 publicó: De la ley del contraste simultáneo de colores y la variedad de objetos de colores, en donde, entre otras cosas, demuestra que un color no es sólo el color en sí, sino el que está al lado, estableciendo el principio de armonía del contraste, por el que los colores complementarios aportan armonía a las composiciones pictóricas. Este principio fue aprehendido y utilizado hasta la saciedad por los pintores impresionistas y post impresionistas. Y también por sus precursores desde los años cuarenta del siglo XIX. Si se quiere profundizar en las aportaciones de Chevreul, su libro se puede leer en línea.

Volviendo al Violeta de Cobalto, hay que decir que se sigue utilizando en la actualidad. Se trata de un color sugerente, elegante y silencioso, sin grandes estridencias, bastante transparente y que vira hacia el carmín, más que hacia el azul. Por la poca fuerza cubriente del pigmento es mejor utilizar el Violeta de Cobalto Oscuro, que a pesar de su acepción “oscuro” sigue siendo transparente.

En cuanto a este color, mezclado con otros colores, sorprende. Dejo aquí algunas pruebas.

La primera (Foto 3), es un violeta de Cobalto mezclado con Amarillo Limón. Me gusta el verde frío que resulta de esta mezcla, muy especial. La segunda (Foto 4) son los colores formados por Violeta con Verde Esmeralda, y Violeta con Azul Cerúleo. En el primer caso, resulta una especie de Azul Índigo que, muy rebajado con agua, utilizo en paisaje urbano, para edificios de hormigón o asfaltos, y en el segundo, al mezclar con Cerúleo, resulta un azul añil muy potente.

 

<alt="Color Violeta con Amarillo Indio"/>
Foto 3: Violeta de Cobalto + Amarillo Limón. www.macuarela.com

 

<alt="Violeta de Cobalto y Azul Cerúleo"/>

Foto 4: Violeta + Verde Esmeralda Violeta  y Violeta + Azul Cerúleo www.macuarela.com


Otras dos mezclas que aconsejo son: El Violeta de Cobalto mezclado con el Amarillo Indio. Como se puede observar es un color terroso muy brillante, que parece improbable que puede resultar de un violeta con un amarillo (Foto 5). Y la segunda, Violeta de Cobalto con Acuarela metálica Oro (Foto 6). El surtido de calidades que dimana de esta mezcla es inabarcable. Lo uso para composiciones de tipo cubista. Os invito a probar porque los resultados son impactantes cuando vamos construyendo bloques de pintura únicamente utilizando estos dos colores.

 

<alt="Indian Yellow y Violeta de cobalto"/>
Foto 5: Violeta de Cobalto + Amarillo Indio www.macuarela.com


<alt="Light Gold y Color Violeta de cobalto"/>
Foto 6: Violeta + Oro www.macuarela.com

En cuanto al oscurecimiento del Violeta, lo podemos hacer con Azul Ultramar o con Carmín de Alizarina en mayor o menor medida. Con todo, es uno de los pocos colores que me gusta oscurecer con negro. El negro no desvirtúa el carácter del violeta. Fotos 7, 8 y 9.


<alt="Oscurecimiento del Violeta"/>
Foto 7: Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Azul Ultramar www.macuarela.com


<alt="Oscurecimiento del Violeta"/>

Foto 8. Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Carmín www.macuarela.com

<alt="Oscurecimiento del Violeta Acuarela"/>
Foto 9. Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Negro www. macuarela.com

Por último, presento una muestra del Lila, color resultante de mezclar el Violeta de Cobalto con Blanco.


<alt="Color Lila"/>

Foto 10: Color Lila www.macuarela.com

Como hemos podido comprobar, el Violeta de Cobalto es un color muy versátil, que sorprende cuando somos audaces en las mezclas. Y que, en su vertiente más pura, sólo mezclado con agua, tal y como se muestra en la foto número 1, llega a tonalidades de amplio espectro. Se puede aplicar tanto para una noche de verano, como para una flor que acaba de abrir, pasando por las montañas que se divisan a lo lejos y por un amanecer en el Polo.  Como decía Monet, el aire es violeta.

 

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Macarena Márquez Jurado

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