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CÓMO PINTAR UN PAISAJE en 25 pasos. ACUARELA PASO A PASO

Este ejercicio de Acuarela paso a paso está diseñado para personas que están empezando a pintar. Con él aprenderemos conceptos básicos aplicables a otros paisajes. Siguiendo los pasos, han aprendido muchas personas a lo largo de horas de taller de acuarela. Aun cuando creían que no eran capaces.

He seleccionado Los Picos de Europa por su nombre, porque recorren Cantabria, Asturias y León y en ellos he pasado inolvidables días de verano observando luces, contraluces, nubes, verdes, azules y soles.

El ejercicio consta de dos esquemas, uno de dibujo con los planos numerados (fig.2)  y otro de pintura paso a paso (fig.1). El marco desde donde se  pinta es el Mirador Pozo de la Oración en Cabrales. Son los Picos de Europa, el Naranjo de Bulnes desde Cabrales. Por la tarde. En verano. Si quereis ver una foto mejor sólo teneis que poner en el buscador: Mirador Pozo de la Oración. Aunque casi mejor ésta que adjunto más abajo, así haréis la abstracción y no pintaréis detalles. La foto es oscura. Había más luz. 

<alt="Pintar paisaje paso a paso cómo pintar montañas"/>
Picos de Europa. Naranjo de Bulnes. Desde Mirador del Pozo de la Oración. Cabrales.
Figura 1. Desarrollo Paso a Paso.


Material:

  1. Papel de Acuarela: De 20 x 31 cms. o similar. Gramaje 300 gr. Grano medio o grueso para que resistan las capas de aguadas. Estamos aprendiendo.
  2. Pinceles: Redondos y planos del 10 y del 12. Una paletina algo mayor para hacer veladuras. Y un rigger o pincel del núm.2
  3. Acuarelas: De pastilla. Es suficiente con una caja de 12 de gama media. No utilizaremos blanco ni negro.  
  4. Cinta de pintor para hacer márgenes.
  5. Lápiz duro: HB o H. 
  6. Goma de borrar maleable.

Mirador Pozo de la Oración. Picos de Europa

Algunas ideas previas a empezar

Mientras más lejos está un objeto, menos nítidos veremos sus contornos y menos saturación de color tendrán la aguadas.

Mientras más fríos sean nuestros tonos, más lejos parecerá que están nuestras montañas. El ojo no detecta ni rojos ni sienas a partir de cierta distancia, por eso, si queremos que nuestros montes o campos reflejen una lejanía kilométrica, no podemos poner un pequeño árbol verde en el horizonte, ni una roca siena tostada en lo alto de nuestras cumbres. A esa distancia, el ojo humano solo detecta grises, azules muy rebajados, violetas, toda la gama fría del espectro. No intentes nunca copiar una foto con exactitud. Tu aportación es lo que importa. Es mejor una buena foto que una mala acuarela. Intenta mejorarla siempre. Recuerda que la foto que puedes ver aquí es oscura. Tan solo es un referente.

A lo largo de horas de clases, he conocido muchas personas, personalidades diferentes con grados de seguridad y estima distintos, con objetivos distintos. Muchas de ellas son de las que desean pintar, quieren hacerlo y siempre lo han querido, pero creen que no pueden.  Tan sólo les he transmitido confianza, sabiendo por experiencia que, al llegar al punto número 5, ya empiezan a ver que sus montañas aparecen a lo lejos, y se alejan. A todas ellas les he demostrado que sólo tienen que aprender a ver. Detenerse y mirar antes de dar comienzo a una composición. En su mente está lo que saben, lo que les han enseñado de una forma muy reduccionista. Y si les preguntas de qué color es el tronco de un árbol dirán: Marrón.

¿Marrón? -les pregunto yo. ¿Qué color es ese? Si no sabemos nombrar los colores de forma correcta, no podremos apreciar dichos colores.  

Dicen marrón porque reducen toda la gama de sienas, de tierras y ocres, a la palabra marrón. El tronco de todos los árboles se ha reducido a madera, y la madera a caoba por la ley de las categorías de Aristóteles. O sea, a madera oscura. Como si la madera de un fresno o de un pino no fuera clara y hubiera tantos tonos de madera como árboles.

Cuando a esas personas que queriendo pintar, no se atreven, o lo hacen mal, les dices que pinten lo que ven y no lo que saben, si realmente lo hacen, pintarán algunos troncos de árbol azules, otros verdosos, muchos grises, violetas o sienas. Con todo, la mayoría no son siena tostada. Y, si lo son porque lo ven, deben tener el tronco de árbol encima, a diez centímetros, ya que la distancia y el grado de humedad aclararán toda nitidez y transformarán los colores cálidos y menos cálidos en tonos fríos. Aun así, como pintan lo que saben, a pesar de ver que esa franja de árboles en la lejanía es una pincelada gris -como mucho-, no pintarán esos árboles agrisados, como los ven, sino como si esa supuesta madera que ellos suponen caoba oscura, “marrón” para todos los árboles, estuviera delante, a un paso, no a varios kilómetros del lugar en que pintan.

Ese es el salto que hay que dar. Para aprender tenemos que empezar pintando lo que vemos, no lo que sabemos. Después, cuando ya se han adquirido las destrezas, se podrá pintar lo que se quiera, lo que se ve, lo que no se ve, pero se sabe, lo que se ve y se sabe, lo que sólo se sabe y todo lo contrario. Con este ejercicio, que es muy simple y está diseñado para aprender a pintar, desarrollaremos destrezas que después aplicaremos a otros paisajes. Aconsejo seguir el paso a paso, tan útil cuando se está aprendiendo.

<alt="Pintar paisaje paso a paso. Fase 1. Cómo pintar montañas"/>
Fig. 2 Pintar Paisaje. Acuarela Paso a Paso. Esquema de dibujo.

Pintar paisajes paso a paso

1.- Con cinta carrocera recuadrar el papel. Es una forma de obtener márgenes limpios.

2.- Dibujar según figura 2.  En acuarela, el dibujo siempre es muy suave ya que se trata de un medio transparente. No es necesario poner los números al hacerlo. Simplemente tendremos el modelo esquematizado delante. Lo que se ha hecho en esta primera fase es reducir el dibujo general a planos muy concretos, más bien esquemáticos. Esta reducción de la realidad a planos es algo que después, a medida que avancemos, haremos siempre con facilidad. Será de las primeras cosas que haremos al abordar un paisaje que parece que nos abruma por su grandeza y que no nos atrevemos a afrontar, a circunscribir dentro de un papel de acuarela; que nos hace sentir inseguros por su inmensidad. A medida que avancemos, esa traducción de la realidad a planos será algo que haremos de forma natural. Ante un paisaje, pero también ante la cara de una persona. El pintor pinta hasta cuando no pinta.

3.- Lo primero al abordar un paisaje es situar por qué lugar entra la luz y ser racionales y constantes en ello. Eso es muy importante, ya que, si pintamos del natural, la luz será cambiante. A lo mejor empezamos con sol de mediodía y nos vamos al atardecer. Si nuestro cuadro empieza con sol de mediodía, intentaremos ser coherentes, aunque el sol se ponga. Comenzaremos pintando siempre los claros.

4.- Pintar con Ocre amarillo muy suave (poco pigmento, mucha agua) los lugares en donde cae el sol. En este caso el sol entra por la derecha del dibujo. Es un sol a punto de ponerse, proyecta sombras muy largas. Esos lugares son el número 7 y el 7B.

5.—Con azul ultramar muy suave pintar todas las capas de arriba abajo, a excepción de la 10, la 1 y la 6, que son los tres tramos inferiores. Tampoco se pintarán los números 7 ni el 7B. Sin miedo. Es el tono del cielo. En el cielo no volveremos a entrar con la acuarela, pero sí encima del resto de capas.

6.— Pintar con amarillo cadmio oscuro el número 6, el 1, el 11, el 10, el 2 y el 3. Como podéis observar, en el 2 y en el 3, en que ya habíamos entrado en el paso anterior con el azul, al entrar ahora con el amarillo, se formará un verde.

7.— Con rosa permanente muy suave (mucha agua) pintar la cara oscura de las montañas: números 8, 9, ,4 y 5.

8.—Entrar con verde cinabrio rebajado en 4.

9.—Pintar el número 2 con un verde saturado de cinabrio + siena tostada. Mezclar en paleta.

10.—Dentro de los 8 de las montañas, remarcar algunas zonas con azul ultramar rebajado. Esos picos de montañas están muy lejos. A pesar de insistir con el ultramar, tiene que ser todo rebajado. Si aportamos intensidad, acercaremos las montañas y lo que queremos es todo lo contrario.

11.— Volver a dar azul ultramar rebajado en el número 5 (ya se habrá secado la capa anterior)

12.— Pintar el número 6 con un verde cinabrio bastante saturado. Las pinceladas aquí deben ser horizontales. Es suelo. Algo nos tiene que atar a la tierra.

13.—Hacer un verde con: Verde esmeralda y siena tostada. Con este verde entrar en el número 2 y el 3 abriendo claros, lo que quiere decir que no es una pincelada plana, describiremos curvas dejando algunas zonas sin pintar.

14.—Entrar en el número 4 y en el 7B (en donde teníamos ocre amarillo) con un gris para tamizar. El gris se hará con azul ultramar + siena tostada en la paleta de mezclas.

15.—Pintar con siena tostada muy rebajado los números 9.

16.— Con verde cinabrio suave o verde Hooker se cubre el suelo: números 1, 6, 10 y 11 dejando algún amarillo.

17.— Hacer la siguiente mezcla: verde cinabrio + siena tostada + una punta de verde esmeralda + una punta de rosa transparente. Tiene que estar bastante saturado de color. El resultado será un pardo, casi negro. Con ello hacemos los arabescos de los árboles. Son los números 2 y 3. Pintar abriendo claros. Se trata de una pincelada artística, redondeada, personal, es zona boscosa.

18.— Con el tono pardo, casi negro, del apartado anterior, pintar la sombra alargada proyectada por los árboles (número 10). Si queremos más oscuro, no olvidar que el negro se puede formar con azul ultramar + verde esmeralda + carmín + sombra tostada.

19.— Comprobar si es necesario volver a dar violeta o azul sobre la capa número 5. A estas alturas del proceso, hay que poner el cuaderno a cierta distancia y alejarnos para comprobar si nuestro paisaje lo pide o no. No siempre es necesario rectificar con violeta o azul.

20.— Entre el 10 y el 2 se hace una línea negra con el rigger.

21.— En el número 11 se añade un poco de verde cinabrio mezclado con siena tostada y, cuando todavía está húmedo, se ponen una puntitas de rojo de cadmio con el rigger y se dejan actuar. Esos puntos rojos, que pueden simular amapolas en el valle, acercarán hasta nosotros el primer plano. El rojo es el color que más nos aproxima. A cierta distancia el ojo no lo detecta, por ello, cuando queremos acercar las cosas ponemos algo de este color en nuestra composición. Es un recurso que utilizaban los impresionistas. Estamos pintando valle, estamos más cerca que de los picos.

22.— Pincelada verde intensa horizontal, de verde cinabrio casi puro en el primer plano.

23.— Entrar nuevamente con gris en el número 4, aunque sólo si es necesario, mirar antes de lejos. Es zona rocosa, unas líneas geométricas grises inclinadas en la dirección del plano aportarán ese efecto de roca. Ver también si es necesario cargar azul en el cielo o en algún otro lugar de las montañas.

24.- Volver a poner de lejos. Ver si hay que oscurecer algún primer plano para que cada cosa vaya a su sitio y funcione la perspectiva atmosférica. Lo que esto quiere decir es que el plano 3 está más cerca que el 5, por lo tanto, el 5 será algo más claro que el 3. Y el 3 que el 4. Y así sucesivamente. Si vemos que es necesario, volver a aplicar algún verde o tono pardo.

25.— Redefinir contornos con el rigger o el pincel número 2 siempre que sea necesario. A estas alturas del proceso miraremos más que pintaremos. Es cuestión de poner lejos nuestro cuaderno, de poner distancia y observar. El cuadro nos dirá qué le falta. Hay que ser pacientes. Se mira más que se pinta.

26.— Poner nombre al paisaje y firmar. No olvidemos que firmar es dibujar, y que nuestra firma forma parte de la composición. Una firma artística puede estropear o mejorar nuestra obra.

Este ejercicio, al tratarse de una acuarela paso a paso y tener como objetivo aprender a pintar planos de luz y color dentro de un marco de paisaje, puede dar como resultado una pintura esquemática, en la que las capas se nos pueden estropear si no somos diestros aun en el manejo del agua. Si eso es así, os recomiendo volver a pintar. Os sorprenderéis.

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Macarena Márquez Jurado

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Bicromía

Bicromía.

Mujeres de Tahití de Gauguin por Julio Sendino

 http://www.juliosendino.wixsite.com/visual

Lo primero, tendríamos que preguntarnos: ¿Qué es bicromía?


La RAE define el término como: Impresión a dos colores, y, ateniéndome a esta definición, os propongo un ejercicio, que, aunque os pueda parecer simple, es todo un EJERCICIO con mayúsculas con el que aprenderéis a reducir colores, planos y luces y acrecentaréis vuestra capacidad creativa. Y, si no, que se lo digan a Julio Sendino, pintor contemporáneo vallisoletano del que os dejo su página web y al que os animo a seguir.

Conocí a Julio en el año 2010 en Valladolid. Yo daba clases especializadas de Acuarela y él vino a apuntarse. Allí entré en contacto con personas que no he olvidado, con artistas que ahora tienen la pintura a la Acuarela como línea de expresión, algunas de ellas de una talla considerable en un mundo muy competitivo. De todos ellos me siento orgullosa. 

<alt="Bicromia"/>
Mujeres de Tahití de Paul Gauguin - Versión en Acuarela de Julio Sendino

Pero estaba hablando de Sendino.

El vino a mis clases como alumno. Hasta aquí, pintaba óleos y era autodidacta.

Nada más observar sus primeras acuarelas, siendo una persona de las que podrían abundar más, que nada en el silencio, sin andantes maestosos de ningún tipo pudiéndoselos permitir, me di cuenta de que tenía que crear para él un guion especial, que se saliera de la línea habitual de enseñanza del método de la Acuarela. Estaba ante todo un artista. Y un artista que sabía llegaría lejos, como así está siendo y será.

Lo más curioso es que el primer día le mandé este ejercicio, que os muestro, todos los alumnos intentaban transcribir -en clave de acuarela- el óleo de Paul Gauguín: Las mujeres de Tahití. Transcribir un óleo al lenguaje de la Acuarela no es tarea fácil. El óleo es todo un universo de colores no traslucidos, que se trabajan y rebajan con blanco, sobre los que se puede insistir sin temor a estropear por tener un tiempo de secado considerable. La acuarela, por el contrario, es otro mundo, en el que, o no se trabaja con blanco -la luz es el blanco del papel-, o se trabaja con blanco mínimamente. Además, al pintar con acuarela, como el soporte es papel, aunque sea de alto gramaje no se puede insistir.

Por tanto, mis queridos alumnos estaban aquel día en esa dificultad de transcribir, pero en multicolor.

Cuando llegué al sitio de Sendino, él no hacía nada. Había dibujado, pero sin atreverse a empezar. La mayoría había comenzado a trabajar, sobre todo los de nivel menor en esta técnica. La ignorancia siempre es atrevida. Y me encanta, porque ese atrevimiento es lo que nos hace pasar a un nivel superior en todas las facetas de la vida.

Cogí la pequeña caja de acuarelas de Sendino e hice que la guardara. Dejé en su mesa solo dos pastillas: El Azul Ultramar y el Siena Tostada.

Le dije:

Tienes que traducir el colorido de este cuadro de Gauguin a bicromía. Con solo dos colores, sin blanco y, a base de transparencias, deberás conseguir pintar este cuadro y que sigamos en la playa.


Mujeres de Tahití - Paul Gauguin

Julio se quedó callado. Pero no alegó ninguna dificultad. A pesar de empezar con el mundo de la acuarela, se puso a ello.

El resultado lo tenéis aquí.

El ordenador puede reducir a grises, pero no con esta sutilidad de tonos, con este arte y esta personalidad artística de música callada -como decía Juan de la Cruz- de Julio Sendino. Es un orgullo que tus alumnos te enseñen. Le he pedido a Sendino que me conceda una entrevista en que nos cuente su experiencia actual. Julio está trabajando y descubriendo la encáustica, una técnica milenaria elaborada con cera de abeja de la que espero nos hable pronto.

Material empleado:

Papel para Acuarela de gramaje 160g/m2. 14,8x21 cm.

Acuarela en pastilla:


Siena Tostada – Burnt Sienna

AzulUltramar Claro - Ultramarine Light

Pinceles:

        Plano del 10

        Redondos del 4, 6 y 8

        Rigger

Gracias, Julio Sendino, por haber podido abrirte la puerta al universo watercolor, y también por ser ahora tu aprendiz, aunque sea en la distancia. Te sigo. Y os animo a hacerlo. A veces tenemos la suerte, aunque no caigamos en la cuenta, de tener entre nosotros a un artista grande en desarrollo.

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Macarena Márquez Jurado

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Cuadernos de Viajes

 Cuadernos de viajes

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com


El cuaderno de viaje, de moda y con una línea en ascenso sin precedentes, es una especie de diario de a bordo en el que el capitán puedes ser tú. Une literatura e imagen, y, aunque para crearlo y recrearlo se pueden utilizar muchas técnicas, los acuarelables son los idóneos.


Material empleado:

Cuaderno de Viaje. Hay muchos, de muchos gramajes y calidades.

Gouache:

            Blanco – White

            Rojo Bermellón - Vermilion

Tinta China

            Negro – Schwarz

Acuarela en pastilla:

            Paleta básica caja de 12 colores

Pinceles:

Redondos del 12, 10, 6, 2, 1

Roller Pen de Tinta Líquida resistentes al agua:

            De punta redonda y plana. Números: 0.2, 0.5 y 0.7



<alt="Cuadernos de viajes"/>

Cuadernos de Viaje. Macarena Márquez. www.macuarela.com

 

Llevar una pequeña caja de acuarelas en un bolsillo, algunos pinceles, bolígrafos de tinta, algún tubo de gouache y el cuaderno en sí, es algo que no ocupa lugar. En cuanto al agua, todo acuarelista que viaje sabe que es posible tener siempre agua limpia a mano, aunque no se disponga de grifo. El secreto está en llevar dos pequeños botes que cierren bien. Uno siempre será para limpiar pinceles, y otro para aplicar agua limpia. La limpieza, en la técnica de acuarela es imprescindible. ¿No llevamos siempre la botella de agua encima? Pues para desarrollar un cuaderno de viaje, llevaremos dos pequeños botecitos, que pesan menos.

 

A partir de aquí, todo es empezar.

 

Al principio cuesta. Es como iniciar una novela, una partitura, o un cuadro. El lienzo blanco siempre asusta, pero también es la gran piscina de la creatividad. No está nada escrito, aunque siempre nos hayan dicho lo contrario. El mundo siempre está por descubrir, porque para un artista, de poco sirven las guías si no es capaz de atesorar paisajes y luces, perspectivas, personas y personajes: el planeta. Todo ello sintetizado en bocetos.

 

Yo recomiendo empezar con un cuaderno de espiral, los hay preciosos y de una calidad inestimable. Los precios, como en todo, también los hay variados, pero no hay que asustarse, el tipo medio es muy asequible. Recomiendo empezar con este tipo de cuaderno de tapa dura por varios factores, porque cada hoja tendrá un desarrollo y no nos descentraremos, pero también porque, si no nos gusta lo que está sucediendo en nuestro papel, lo que es normal, sobre todo cuando se está empezando, podemos arrancar la hoja sin temor a estropear el cuaderno.

 

Después de dos o tres cuadernos, ya podremos elegir cualquier tipo entre toda la oferta del mercado. Los expertos en cuaderno de viaje prefieren los que no tienen espiral, lo que también tiene un sentido concreto. Este tipo de cuaderno, al abrir, ya sea encolado o incluso grapado al centro, no tiene salto entre una hoja y otra. Imaginemos un periódico abierto, ese será nuestro cuaderno, y podremos pintar en el centro de las dos páginas siempre que nos convenga para los textos narrativos, o por la propia importancia que queramos dar a la imagen.

 

Se trata de dar contenido a nuestras visitas, plasmar aquello que nos ha llamado la atención, o dejar inmortalizado un punto de luz y temperatura que nos hizo feliz, o incluso menos feliz, pero fue importante. No todo lo bello es alegre.

 

La fotografía tiene su lugar. Incluso nos valdremos de ella cuando lleguemos a nuestro hotel o apartamento. Sería muy bonito pintar in situ, pero no siempre es posible. Por tanto, la fotografía será nuestra herramienta, en donde nos apoyaremos para transferir algo más. Cuando llegamos de un viaje a menudo nos encontramos con miles de fotografías repetidas, malas, buenas y buenísimas. También malísimas. La mayoría de las veces, no hablo de fotógrafos profesionales o aficionados con técnica y arte, no nos acordamos de seleccionar lo bueno y acabamos acumulando material digital que dejaremos en herencia a nuestros descendientes, y que estos, seguramente, no verán. No lo hacemos ni siquiera nosotros, que hicimos las fotos.

 

En cambio, un cuaderno de viaje es una semblanza propia. En ella mostraremos, no el viaje de la guía de turno, sino nuestro viaje, nuestras simpatías y antipatías, lo que nos hace felices o nos crea conciencia de belleza, de estabilidad y equilibrio. Y dibujaremos y pintaremos montañas, catedrales, mares, trenes, arte, música, Y también a quienes amamos y nunca olvidaremos. Y, además, lo dejaremos ahí para siempre. Casi seguro que no irá a la papelera, desde luego no irá a la papelera de nuestro ordenador porque se trata de un cuaderno, y de un cuaderno joya que, bien realizado, o más de principiante, se rifarán nuestros hijos o amigos cuando ya no estemos.

 

Podría hablaros de la historia de estos cuadernos, pero este post es solo de iniciación. Habrá más. En la muestra tan sólo he escrito a pincel. Un placer que hemos olvidado. Digitar es rápido, y si no que me lo digan a mí, que también escribo. Con todo, coger un pincel, cargarlo de pintura y deleitarnos en ello es entrar en el mundo de la conciencia plena del arte.

 

No olvidemos lo esencial:

 

Lo importante de estos cuadernos es pintar lo que la fotografía no ve.

 

Ve mirando en cuál de ellos vas a empezar a plasmar esto último que acabo de decir.

 


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Macarena Márquez Jurado

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Qué es la noche americana. Veladuras con Acuarela.

Tuve la suerte de volver a ver La Noche Americana de Truffaut en Filmin y ahí recordé por qué me gusta dar veladuras sobre algunas de mis acuarelas.

Material empleado:

Papel de Acuarela 29,7x21 cm. Gramaje: 160 gr/m2

Pastillas de Acuarela

Amarillo de Cadmio – Cadmium Yellow

Verde Windsor - Windsor Green

Verde Sap – Sap Green

Rosa Permanente – Permanent Pink

Ultramar Francés - French Ultramarine

Azul Cerúleo - Cerulean Blue

Azul Ultramar – Ultramarine Blue

Azul Sennelier – Sennelier Blue

Pinceles:

            Redondos del 12, 10, 4, 2, 1

            Plano del 10 y del 24

No sé si recordáis algunas películas de los años 70 en que aparecían unas escenas de noche azules que después me ha costado encontrar en la realidad, incluso en las noches más calurosas de verano planetario.

Me encantaba ver a los personajes en la escena moviéndose en la noche a través de sombras y luces de una luna que proyectaba más luz que el propio sol, aunque azul.

Se trataba de la técnica cinematográfica que se llamó “La noche americana”. Era una técnica de iluminación utilizada para aparentar que era de noche en una escena rodada a plena luz del sol. De ese modo no había que rodar de noche, con el consiguiente abaratamiento del rodaje. La escena de nocturno, a lo mejor se había grabado a las doce del mediodía, después, mediante esta técnica, que aplicaba filtros azules, se reducía y enfriaba la iluminación hasta parecer de noche, con sus luces y sus sombras, pero noche.

<alt="Veladuras Acuarela"/>
La noche americana - Macarena Márquez


Hay una película francesa: La nuit américaine, de Truffaut, de 1973, que precisamente toma su título de esta técnica de filtro oscuro sobre la lente, que consigue el efecto noche cuando se rueda de día. Es una película que recomiendo porque en ella, además de aprender de luces y sombras, el cine es el protagonista. En algunas escuelas cinematográficas: La Noche Americana de Truffaut, es el mejor ejemplo para explicar qué es un rodaje.  Fue ganadora de un Oscar en 1974 a la mejor película de habla no inglesa.

Y cine aparte, en el caso de esta acuarela quise aplicar la sensación de filtro azul de esas “noches americanas” que yo recordaba. Pinté el boceto rápido de unas adelfas blancas sobre cielo radiante turquesa de verano mediterráneo. Pensé que el tema ya se había pintado muchas veces. Dejé secar perfectamente, y fui aplicando un filtro de Azul Cerúleo mezclado con Azul Sennelier a pincel seco sobre lo que tenía pintado.

Y ¿qué quiere decir “a pincel seco”? Quiere decir que el pincel va cargado de muy poca agua. Si fuese muy cargado, la capa inferior de nuestro papel se aguaría y desaparecería lo ya pintado. No hay que olvidar que la acuarela es una pintura de carácter no permanente, que en cuanto mezcla con agua, se diluye.

Así pues, a pincel seco, entré con los azules y con mucho cuidado sobre las adelfas de mediodía, al sur de España, a 40 grados al sol. Utilicé un pincel plano del número 24 para hacerlo, de pelo natural, ya que la pincelada que describe es algo más suave que la del pincel sintético. También porque, con este tipo de pincel, resulta más fácil controlar el agua. Cuando quiero hacer veladuras, cargo el pincel solo hasta la mitad de mechón de forma homogénea. La mezcla de color, agua y pigmento, deben estar perfectamente ligadas antes de aplicar la pintura. Y la pincelada debe ser segura, sin titubeos. Insistir con el pincel sobre una pintura que está casi acabada a falta de veladura, estropea nuestra obra si volvemos a aplicar una y otra vez sobre el objeto pintado.

El resultado es la técnica de Noche Americana, pero con acuarela y un resultado de Noche de verano española.

El arte de la pintura y el del cine beben uno de otro. Los registros que un ojo educado en materia artística capta de una obra maestra cinematográfica, nos son los mismos que los que capta un ojo no educado en ello. Y también sucede al revés. Todas las artes se retroalimentan.

Os animo a buscar este recurso de nocturnos a plena luz del día en el cine de la segunda mitad del siglo pasado, y a aplicarlo con cuidado en vuestras acuarelas. Más o menos filtro azul dependiendo de que queráis obtener noches más o menos profundas.


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