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Cómo pintar un RETRATO en clave FAUVISTA en 3 pasos

 © Macarena Márquez Jurado

Pintar un retrato en clave fauvista es entrar en otra dimensión, ser libre para retratar a una persona en todos sus planos y universos, sin ceñirse a la realidad visual y sin que deje por ello de ser dicha persona.

<alt="Pintar retrato paso a paso"/>
Cómo pintar un retrato en clave fauvista
www.macuarela.com
Retrato de Dolly Martín White


Material Utilizado:

·         Papel de grano fino, 300 gr/m2. 

·         Acuarelas líquidas

·         Témpera

 

Para comprender los fundamentos de este movimiento, que siempre me ha seducido, os remito al artículo:  Fauvismo. Lo FAUVE en Acuarela. Allí están las claves para agrandar nuestra percepción a la hora de ponernos frente a un paisaje o retrato de Matisse, por ejemplo. En este artículo me quiero detener, no en el movimiento fauvista en sí, sino en expresar de forma descriptiva – con imágenes y palabras - la fuerza que confiere liberarse del dibujo y de todos los cánones aprendidos para adentrarnos en lo que el artista intuye. Es el pintor el que expresa según el motivo que ve, lo que ve o a quien ve. Y hay diferentes claves o estilos para hacerlo. Dichos estilos, los cánones o las claves, son vehículos de expresión. Mientras mejor los conozcamos y los apliquemos, más cerca estaremos de aportar algo. Hay veces en que es mejor no expresar. Cuando la realidad nos supera, si la reflejamos de forma deficiente o sin hacer aportación alguna, resulta mejor seguir aprendiendo antes de conformarnos y colgar nuestra obra en el salón de nuestra casa. Claro que lo podemos hacer, pero eso no es arte. A veces es mejor una pared vacía.

Hay personas que expresan mucho sin herramientas ni horas de estudio. Por otro lado, hay quienes ejecutan con gran virtuosismo, que tienen todas las herramientas y conocimientos, pero que no expresan nada. Con todo, ni lo uno ni lo otro es lo común, estos ejemplos marcarían los dos extremos. En cuanto a los estilos, unos se adaptarán mejor que otros a nuestra forma de conocimiento del mundo, aunque no son excluyentes. El artista puede expresar a través de vehículos o estilos diferentes y no siempre tiene que utilizar la misma línea en la práctica.

Con esta liberación de todo el aprendizaje académico que propongo en este artículo, no quiero decir que no sea necesario saber dibujar o pintar. No es eso. Hay personas que piensan que pueden pintar maravillosamente sin saber. Y eso solo sucede cuando el genio supera a todo lo aprendido y solucionado a lo largo de la Historia del Arte por los pintores y artistas. Paolo Uccello, uno de los artífices del invento de la perspectiva, no dormía estudiando la forma de colocar las lanzas de sus cuadros en el suelo de forma que parecieran oblicuas al espectador. Oblicuas: esa dificultad superada por los artistas del Renacimiento. Ahora nos parece muy fácil traspasar a las dos dimensiones de nuestro papel la tercera dimensión, el profundo, en el Quattrocento no. El hombre medieval aun no sabía pintar con perspectiva. Dicho invento, comprender cómo se podía plasmar el volumen de un ser humano en un soporte plano, fue la gran revolución y uno de los grandes aportes de los artistas del Renacimiento a la Historia de la Pintura. También fue precisamente esta contribución la que nos llevó a querer plasmar la realidad cada vez de una forma más fidedigna, más real, hasta llegar a lo fotográfico. En ese bagaje, los artistas perdieron muchas veces fuerza, el estro artístico, la esencia. Esto no siempre reside en la realidad y su fidedigna plasmación, sino en una meta realidad que no todos pueden aislar o percibir, y mucho menos plasmar. Del mismo modo, no todo el mundo es capaz de aislar un elemento en una probeta, o de obtener el pigmento de la falla de la mina.

Dicen que solo el arquitecto que sabe y conoce puede derribar el edificio. Lo hemos podido ver en algunos casos en que un rascacielos ha ardido y ha sido el arquitecto quien ha tenido que dar las pautas para acabar de derribarlo. Es una metáfora. Después, han podido pasar varias cosas, o que se construya un nuevo edificio o que no se construya nada. Pero si se construye de nuevo, esta nueva construcción puede ser diferente. Y el espacio sigue siendo el mismo.

Lo mismo puede suceder en pintura. Se puede retratar a una persona con realismo, con hiperrealismo, con pintura, escultura, arquitectura o con una cámara de fotos. Pero también se puede intentar captar a esa persona derribando todas las pautas aprendidas, como el arquitecto del que hablaba, para reflejar una meta realidad, que solo es alcanzable a partir de estilos que no abordan al retratado con las claves clásicas. El fauvismo es uno de los estilos artísticos que considero más libres para el retrato. Hablo de ese retrato que no pierde la base del retratado, algún punto de parecido con la realidad, de una meta realidad que aun conecta con lo descriptivo. Por supuesto que existen otras formas, otros caminos, estilos artísticos. Pero en este artículo he querido hablar de éste.

Desde esta libertad de ejecución, he pintado este retrato, que en realidad es un metaretrato fauvista.

He utilizado tres de las muchas claves de este tipo de pintura. Son las siguientes. Te animo a seguirlas, que emprendas un retrato con estas pautas, libre, y que compruebes el resultado:

1.- Hay que Liberarse de todo lo aprendido. Aunque digo liberarse, no quiero decir no conocer o no haber aprendido. Para pintar bien es necesario saber. En ocasiones es necesario saber y olvidar, aunque sea momentáneamente. Para deconstruir es necesario saber construir. Para derribar su edificio el arquitecto ha sabido levantarlo previamente. Tanto si sabes mucho como si sabes poco, haz la prueba. Libérate de ello y ponte frente a la persona que quieres retratar, frente a ella o frente a una foto. No para copiarla. Es algo más profundo. Inténtalo hasta conseguirlo. La persona ¿es rubia y de grandes ojos azules con pestañas larguísimas y mirada profunda? Olvida todo y quédate con la mirada profunda. A ver cómo se pinta eso.

<alt="Pintar retrato paso a paso. 1"/>







Retrato Fauve con Acuarela: Hexágono inferior izquierdo. El ojo no es un ojo, la nariz no es una nariz, la frente no es una frente, la ceja no es una ceja. Pero lo son.

2.- Es el color el que dibuja y no la línea. Piensa en ello antes de abordar tu retrato. El valor es el color. Y son colores planos. A través de las masas planas de color se puede obtener volumen. Rosas. Verdes. Haz la prueba.

<alt="Pintar retrato paso a paso. 2"/>

3.- No hay más lejos o más cerca, no hay perspectiva atmosférica, aquella que aprendimos por la cual, dicho de una forma simplista, mientras más lejos está un cuerpo hay que pintarlo más claro. La única profundidad en este tipo de pintura es el color. La luz no proyecta sombras. No hay degradación tonal producida por el grado de humedad o la temperatura. No hay distancias.


<alt="Pintar retrato paso a paso. 3"/>



 




Te animo a que pruebes. Pinta un retrato con estas tres claves. No busques parecido con la realidad, el parecido que se encuentra es de otro tipo. Investiga. Experimenta. Da un salto y comprueba tú mismo lo que hay.

Nota 1: Para comprender la pasión por la perspectiva generada en los pintores del Quattrocento, recomiendo el precioso relato de Marcel Schwob: Paolo Uccello: Pintor.

 

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El papel lienzo para pintar con Acuarela - Antinoo

 Me quedé sin papel específico para acuarela. Al menos no eran de las calidades que suelo usar. Pero eso nunca es motivo para no emprender una nueva acuarela. Tenía varios pliegos de papel lienzo, que utilizo normalmente para acrílicos, tinta china o gouache, pero que también pueden servir para pintar con acuarela.

Tenía papel lienzo, y también tenía a Antinoo desde hacía varias semanas rondando por mi mente.

Antinoo. Figura 1. Acuarela sobre Papel Lienzo.
Macarena Márquez Jurado


Digo esto porque, hay algunas personas que están todo el día comprando materiales y no pintan nunca. Por el contrario, otras, no tienen tantos materiales, y, sin embargo, no paran de pintar. El equilibrio estaría en tener tantas ideas, como materiales para plasmarlas.

Siempre he hablado sobre el conocimiento de los materiales como primer paso antes de empezar en el mundo de la acuarela. Hay artistas que, inicialmente tienen la pulsión de pintar, y después buscan los instrumentos necesarios para llevar a cabo su inspiración. Y, si las tiendas están cerradas y los envíos tardan en llegar, pintan con el mismísimo plumero, con el cepillo de dientes, la brocha del colorete o un bastoncillo aplicado a cualquier papel o cartulina: la caja de detergente desplegada, la portada del periódico o la parte de atrás del calendario de turno. Hay veces en que sucede eso, la necesidad de pintar, ese algo que viene a ser como un aprieto cuya fuente no se sabe en dónde radica y que nos pone manos a la obra. En este sentido, todo nace de un deseo indescifrable que algunos han llamado el “estro”. De hecho, la Real Academia de la Lengua Española define el estro como la Inspiración ardiente del poeta o del artista. Y ante dicha inspiración no cabe otra acción que darle salida. La emoción es aquello que nos mueve. Y uno de los caldos de cultivo de la mayoría de los artistas.

Antinoo. Figura 2. Acuarela sobre papel Lienzo. Final
Macarena Márquez Jurado

Y ¿qué sucede si ante dicha sensación uno no tiene papel idóneo? Que pinta en otros que cree menos idóneos, o incluso en los tabiques. Así empezó el Arte Rupestre a falta de pasta de papel y de inventos. Para un artista y su estro, no hay obstáculos. Eso forma parte de la creatividad. El ser más creativo no es el que mejor pinta, es el que más soluciones aporta ante una idea o problema. Por eso, ahora en que por fin se sabe lo que es la creatividad, que no significa precisamente que uno esté todo el día pintando flores o componiendo cancioncillas, las personas de gran de creatividad son buscadas por las empresas. Las empresas continuamente tienen que sortear problemas. Por supuesto que para ello hay capacidades, conocimientos y especializaciones, pero uno de los rasgos psicológicos para desentrañar obstáculos, o salvarlos, es el rasgo creativo de las personas.

Y ahora vayamos al momento en que había agotado mis papeles y en que me encontré con varios pliegos de papel lienzo. Antinoo ya estaba en mi cabeza. Acababa de releer Las Memorias de Adriano, de Margarite Yourcenar, de contemplar por no sé cuántas veces el Antonio de La Galería Uffizzi de Firenze (Italia), el indefinible de El Museo del Prado de Madrid (España), y el que yo veía como la perfección del equilibrio y la racionalidad en el rostro: El Antinoo de El Museo Arqueológico de Delfos (Grecia).

Antinoo, el efebo divinizado por Adriano, llevado a las cotas máximas de la Historia del Arte en su plasmación escultórica del ideal, eso es lo que quise plasmar aquí, sin alejarme de la verdad artística, porque uno corre el peligro de estropear siempre, aplicando tan sólo otras técnicas.

Proceso de la acuarela ANTINOO sobre papel lienzo. Acuarela paso a paso:

Lo primero que hice fue elegir un punto de vista bajo. Con ello quería resaltar la potencia del personaje, la belleza terrestre que nos mira desde arriba, porque se sabe superior, y nos encandila. Pero también quise abrir ese gran espacio sobre su cabeza. Aparentemente es un vacío. Pero solo aparentemente. Ondea sobre esa belleza pasmante, que nos detiene y trasciende.

Una vez seleccionado el punto de vista y el perfil que me gustaba, dibujé. Sin apartarme del original, o apartándome sólo en la medida de la precisión que puede tener una mano impulsada por un cerebro de Homo Sapiens. Las esculturas de Antinoo nos sobrepasan.

Antinoo. Figura 3. Acuarela sobre papel Lienzo.  Fase Inicial.
Macarena Márquez Jurado

Después pinté con acuarela reduciendo la paleta al máximo: Siena Tostada, Ocre Amarillo, Azul ultramar y Negro. El Carmín de Alizarina solo lo utilicé, como siempre, mezclado con Bermellón, para el punto de la firma.

Antinoo. Figura 4. Acuarela sobre papel Lienzo. Proceso
Macarena Márquez Jurado

Al pintar sobre lienzo, por si hacéis la prueba, comprobaréis que el papel, al ser muy plástico, a veces reacciona a su modo, y no siempre mandamos sobre ello. Eso puede ser bueno o no. Depende de las reacciones y a donde nos lleve. Pero hay que dejar actuar al agua.

Así hice.

El resultado fue este que veis. (Figura 2). En algunos sectores me encantó lo que me devolvió el papel, unas calidades de tela transparente, o menos transparentes. En otros sectores se me abría la pincelada, quedaba demasiado mate, y el resultado no era bueno. Para esto hay muchas soluciones: Goma Arábiga, que no tenía, o algún barniz para acuarela, que también se me había acabado. Otra solución era incidir sobre los espacios matificados oscuros que no me gustaban con nueva carga de acuarela, pero, al ser papel lienzo, que absorbe menos que el de acuarela específico, al final podía llegar a una balsa de oscuro de esas que acaban secando en clave blanquecina.

Los medievales utilizaban clara de huevo y azúcar como aglutinante. Opté por el azúcar. Cogí agua limpia y bastante azúcar. Apliqué sobre algunos oscuros y algunos claros. Y se quitó ese efecto de pincelada mal aplicada. (Figura 5)

Antinoo. Figura 5. Acuarela sobre papel Lienzo. Detalle con veladura de agua azucarada en algunos sectores.
Macarena Márquez Jurado

Después inserté a Antinoo entre tres elementos:

El primero, las puntas de diamantes que nos marcan la dirección. Antinoo es un diamante de la Tierra. Es la Belleza.

Antinoo. Figura 6. Acuarela sobre papel Lienzo. Puntas de Diamante. Direccionalidad.
Macarena Márquez Jurado


El segundo, apliqué algo de técnica de collage insertando papel de periódico y pegándolo con pegamento en spray, para apartarlo, por un lado, de la escultura clásica, y como elemento compositivo que lo literaturiza, como así nos ha llegado el personaje. Como alguien que está entre lo real histórico, que fue y existió, y lo literario perteneciente a su recreación. No sabemos la realidad del rostro de Antinoo, pero, desde luego, si posee la octava parte de armonía y de belleza que sus recreaciones artísticas, era un rostro imposible de no ser contemplado. (Figura 6).

El tercero, por detrás y por encima de la cabeza de Antinoo, puse unas pompas de cristal que lo sumen en la ingravidez, desde el carbono de las puntas de diamante y la belleza de la tierra, hasta lo gaseoso del espacio superior, trascendente y misterioso.

No se vende.

Antinoo. Figura 7. Acuarela sobre papel Lienzo. Pompas de cristal. Detalle. Macarena Márquez Jurado

Dejo muestras de cuanto he explicado, para que experimentéis con los materiales y texturas. No siempre lo ortodoxo es lo mejor. Y esta acuarela, aunque he pintado con acuarela, no es una acuarela tradicional al uso. Experimentad. Dejaos sumir en el misterio del Arte. Porque el Arte siempre regala.


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Importancia del FONDO en los retratos. Acuarela.

Análisis sobre la Acuarela: Retrato de Ana y Andrés con fondo de fin de semana. Ana&Andrés watercolor portrait.

JAN VAN EYCK y VELAZQUEZ

© Macarena Márquez Jurado

Material Utilizado:

  •  Papel Guarro 240 gr.
  •   Acuarelas de tubo Sennelier Serie 2



<alt="Retrato Acuarela"/>
Retrato de Ana y Andrés con fondo de fin de semana

Se ha escrito mucho sobre la importancia del fondo en nuestras composiciones. Quiero intentar sintetizar en este primer artículo e ir a los dos puntos fundamentales a la hora de tratar este tema. Hay muchos matices que vendrán más adelante. Hoy voy a esquematizar, aplicando conceptos a esta acuarela e ilustrando sobre la base de dos obras de arte.

1.    Qué queremos resaltar.

Lo primero es elegir qué queremos resaltar, si el fondo, el retrato, o ambas cosas.  En el caso de este retrato de Ana y Andrés, he querido destacar, por un lado, la pareja que forman, pero sin olvidar que es una pareja que no se resiste al paso del tiempo en común. Por eso la he insertado en un esquema de ambiente de ocio.

Para aclarar bien esto, os remito al cuadro: El matrimonio Arnolfini, pintado por Jan van Eyck en 1434 (National Gallery, Londres). Podríamos hablar durante miles de páginas de este cuadro, pero sólo me referiré a que Van Eyck no pinta a este matrimonio con fondo neutro, sino que los inserta en su hogar, describiendo minuciosamente cada detalle que quiere resaltar, y añadiendo símbolos. Por ejemplo, en el cuadro el esposo sostiene la mano de la esposa, lo que hace referencia a la potestas, la autoridad en la casa. En cuanto a los objetos, además de estar cargados de símbolos, también reflejan el orgullo del bienestar de esta pareja. Sus muebles representan su herencia y sus logros. Ese orgullo es representativo de la incipiente burguesía flamenca de la época, una clase social nueva que se fue enriqueciendo y que empezó a adquirir obras de arte como símbolo de prosperidad. El gran historiador del arte alemán Erwin Panofsky, en su artículo: Jan van Eyck's Arnolfini Portrait (The Burlington Magazine for Connoisseurs, Vol. 64, No. 372. Mar.1934) hizo un estudio de este cuadro digno de ser leído, que aconsejo. Sólo he querido referirme aquí al hecho de: “Qué queremos resaltar”, a la hora de pintar un retrato o boceto de personas.

 

2.    Cómo lo hacemos.

Una vez que sabemos lo que queremos resaltar, procederemos a ver cómo lo hacemos. Si queremos dar importancia solo al retrato, a la esencia y sustancia del retratado, podremos elegir un fondo neutro, nada estridente, que no entretenga la atención de lo esencial. Pero si lo que queremos es reflejar el carácter social o ambiental del retratado, trataremos el fondo con especial atención, llevando a quienes observan nuestra obra a donde nosotros queremos.

Cuando pintamos, es el artista el que le pone el punto de vista al espectador. No olvidemos esto.  Al observar el retrato de Inocencio X de Velázquez (Galería Doria Pamphili, Roma), no somos nosotros -espectadores- quienes decidimos el punto de vista de la obra de arte, sino Velázquez – artista-, que en 1650 decidió pintar una mirada inteligente y turbadora que nos perseguiría a lo largo del espacio mientras observamos. ¿Sómos nosotros quienes nos acercamos o alejamos imponiendo así nuestro punto de vista, o fue Velázquez quien dejó inscrito para la posteridad cuál era el punto de vista?

Esto es algo que siempre hay que tener presente, sea en nuestro nivel o en el nivel que sea. No es el espectador el que determina el punto de vista, somos nosotros quienes guiamos al espectador hacia dónde tiene que mirar. Los historiadores del arte, estudiosos, aficionados, espectadores y turistas sensibles, sabemos que adentrarse en el cuadro de un maestro es ver a través de un artista, entrar en el sancta sanctorum de su atelier más profundo. Somos dirigidos por el artista, incluso cuando hay multipunto de vista, o sencillamente no lo hay.

Pasando al nivel sencillo de esta acuarela, en el humilde caso de este ejemplo propio, he querido resaltar el carácter de esta pareja como pareja con vida al margen del trabajo, por eso decidí desde el principio insertarlos delante de unas botellas y de un jamón serrano -pongo serrano porque nos leen no sólo en España-. La franja del fondo no es más que una síntesis del ambiente alegre de fin de semana, al que esta pareja no renuncia después de muchos años. Creo que ese no renunciar a la alegría del fin de semana, cuando se trabaja y se lleva muchos años juntos, es un éxito y así los he querido retratar, o más bien abocetar. La franja del fondo también condensa algunas conversaciones sobre jamón serrano que, siempre antes de las navidades, tuve con mi compañera Ana Reques en momentos de calma laboral.

De una forma muy esquemática, este es el resumen de los dos puntos fundamentales a la hora de elegir fondo para nuestros retratados. Son elementos mínimos que también los fotógrafos conocen. Saben que, si retratan sobre una pared de cal blanca, el resultado será esencialmente retrato, y que, si el fondo es azul, traeremos a un primer plano mucho más próximo al retratado por una cuestión de longitud de onda.













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Cómo pintar ROSTROS con Acuarela en 28 pasos. Tutorial.

Cómo pintar ROSTROS con Acuarela en 28 pasos. Tutorial.

Tutorial: LA AZAFATA. Pintar rostros con Acuarela.
© Copyright: Macarena Márquez

Consideraciones antes de empezar


“La Azafata” es un tutorial para empezar a pintar rostros con acuarela. Es una pintura paso a paso, que, por su fin pedagógico, resta algo de frescura a lo que es la técnica de la acuarela. Hay muchas formas de pintar rostro, muchos rostros y muchas personalidades pintándolos. Pero si a veces has sentido que no sabes cómo abordar la técnica del retrato, o no te atreves a pintar a tu amigo, a tu hermana, o a tu hijo, te recomiendo que sigas estos pasos. Dibuja una cara de forma sencilla, apuntando los elementos del rostro sin detalles, y después sigue el tutorial.


Cuando te hayas soltado en el método, aflorará tu personalidad.


Lo que quiero decir es que ahora, en este momento de mi vida, yo hago otro tipo de acuarela, menos clásica, más contemporánea. Me gusta más, y todo depende de las épocas y momentos. Pero con estos tutoriales he enseñado a miles de alumnos a empezar. Atrévete. Y luego sigue tu camino.


Material empleado:

Papel de Acuarela 29,7x21 cm. Gramaje: 160 gr/m2

Pastillas de Acuarela

Amarillo de Cadmio – Cadmium Yellow pale

Rojo de Cadmio – Cadmium Red

Ocre amarillo – Yellow Ochre

Siena Tostada – Burnt Sienna

Sombra Tostada – Burnt Umber

Verde Esmeralda - Emerald

Azul Ultramar – Ultramarine Blue

Azul de Cobalto – Cobalt Blue

Pinceles:

Redondos del 12, 10, 4, 2

            Plano del 10

Líquido Enmascarador


<alt="Retrato con Acuarela"/>
Cómo pintar rostros con Acuarelas en 28 pasos. Tutorial.
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Proceso


1.- Dibujar según esquema


2.- Reservar con líquido enmascarador: El blanco de los ojos, un toque en el centro de las mejillas, en la punta de la nariz, los pendientes, los dientes, debajo de la ceja derecha según modelo, algunos mechones. La modelo es rubia.


3.- Con una aguada rojo de cadmio muy claro se le da a todo el rostro, el cuello y los lóbulos de las orejas, lo que es la piel. En el único lugar en donde no entraremos con ese color es en el pelo, cuello, iris de los ojos, glóbulos oculares (lo blanco de los ojos), labio superior y dientes. El labio inferior sí se pinta con este color. 


4.- Dar una aguada a todo el pelo. La aguada se mezcla en la paleta: Amarillo de Cadmio Oscuro + un poquito de Siena Tostada. Tener presente al darlo que irán otras capas encima. Ése es el tono más claro del pelo. Vendrán otros. En acuarela, pintamos de claro a oscuro. La guinda de nuestro pastel es el oscuro. No queramos correr, ni ponerla antes de haber horneado todos nuestros colores.


5.- Iris de los ojos: Hacer una aguada con azul ultramar al que se le pone una punta de Siena Tostada y otra de Verde Esmeralda. Más azul que Siena y Esmeralda. El azul resultante debe ser grisáceo y claro. Muy importante, antes de que seque ese tono, se pone una gotita de amarillo cadmio oscuro en el centro del iris y se deja que interactúe con el papel y con la mezcla húmeda.


6.- Ir situando segundo nivel de oscuros de la piel con una mezcla de: Rojo de Cadmio + Siena tostada. Los tonos de la piel cuando está cerca del pelo suelen ser bastante cálidos por tratarse de una zona más irrigada. No es lo mismo esa zona que la parte central de la frente o el cuello, mucho más fría. Con ese tono entraremos en toda la zona de cara, cuello y lóbulos de las orejas a excepción de los claros, que están en el centro de la frente, en la parte prominente de las mejillas y de la barbilla, encima del ojo derecho y en la parte central de la nariz. En este momento del trabajo, la nariz tiene que empezar a tomar relieve, a sobresalir de la cara.


7.- Mientras que seca la piel, trabajamos con el pelo. Montar varios tonos de rubio oscuro con: Amarillo de Cadmio Oscuro + Siena tostada + Sombra tostada + Azul ultramar. Es importante no olvidar que estamos trabajando un rubio, no debe cargarse mucho la sombra tostada. Muy importante dar las primeras pinceladas bordeando el rostro y el cuello. Normalmente, mientras más cerca del rostro habrá más oscuridad en el pelo. Estas pinceladas oscuras hacen que el rostro resalte y a la vez lo perfilan. Importante ver las fotos del proceso.


8.- Debajo del ojo habrá que resaltar la ojera. Dar una pincelada suave debajo del ojo, no quiere decir avejentar, ni que la modelo está cansada. Es una muestra de que el ojo es un globo, no es plano, y para dar volumen a las cosas necesitamos los tonos y las sombras. La modelo es joven, por lo que esa pincelada que va a dar expresión a los ojos, no hay que saturarla de pigmento, es solo algo indicativo de la sombra que proyecta el ojo. Nada más.


9.- Pintar todo el labio, el inferior y el superior con un Rojo de Cadmio. Equilibrarlo con una punta de Siena Tostada. La aguada no debe ser ni muy intensa ni tan clara que no se note.


10.- Cuello. Los tonos del cuello siempre son más grisáceos, no son tan encendidos como los de la cara. Para conseguir el efecto mezclar: Siena Tostada + Rojo de cadmio + Azul ultramar. Probar siempre en una hoja de pruebas siempre. Es muy importante. No tiene que parecer ni un lagarto, ni un cangrejo.


11.- Aprovechar que ya se habrá secado el rostro y abordar párpados. Hacer una mezcla de Azul cobalto + Siena tostada y pintar las zonas más oscuras de los párpados.


12.- Boca. Ya habrá secado el labio. Trabajar el labio superior y nuevamente el inferior. Montar mezcla con carmín de alizarina y rojo de cadmio. No muy saturado de pigmento, o parece irreal. El labio es piel, no es una muñeca. Antes de que haya secado, poner una punta de carmín de alizarina para dar volumen y para levantar un poco las comisuras de los labios. La modelo está sonriente, sin pasarse.


13.- Ya habrán secado los párpados, volvemos a los ojos. Con un pincel fino pintamos pestañas. La mezcla será: Azul Ultramar + Siena Tostada. La resultante es un gris. Hacer una línea con el pincel cargado con esa mezcla y tirar del agua hacia fuera. No debe aparecer el efecto muñeca. Cuando se observa un ojo, nunca se ven las pestañas separadas una a una. Las pestañas son una masa de tonalidad para un pintor, al que lo que más debe importar es que sirvan para dar volumen y profundidad a los ojos, pero sobre todo a la mirada. Sin olvidar nunca pestañas y cejas, que dan más profundidad a una mirada que el propio ojo. Observad mucho a las personas, sus ojos. Imaginadla sin cejas, sin pestañas. No caemos en la cuenta de la importancia que tienen ambos elementos en nuestra expresión. Los ojos son las ventanas al mundo, pero cejas y pestañas son nuestras contraventanas. En este paso del proceso observaréis que los ojos aparecen demasiado abiertos. Habrá tiempo de cerrarlos. No hemos acabado. El proceso de acuarela es capa sobre capa y no hay que tener prisa. Dejar secar.


14.- Dientes: Comprobar que ya han secado los rojos. Levantar el enmascarador. Hacer una aguada muy rebajada de pigmento con una punta de Azul Ultramar + Siena Tostada. Saldrá un gris muy claro. Pintar toda la zona de los dientes. Dejar secar.


15.- Pintar cejas: Con Azul Ultramar + Siena tostada + Una punta de Ocre Amarillo. No olvidar que es rubia, aunque la ceja es más oscura en general que el cabello, tampoco debe resultar muy oscura. Y tampoco amarilla. Rubio no quiere decir Amarillo. Tened en cuenta que, cuando seque, habrá que dar en alguna parte un segundo nivel de oscuro.


16.- Utilizar esta mezcla añadiendo un poco más de Azul Ultramar para resaltar pestañas y el borde de los ojos con Rigger. Sólo si es necesario.


17.- Levantar el enmascarador del blanco de los ojos, el de las mejillas y la ceja. Con la misma mezcla que hemos dado en las cejas, dar algunas pinceladas oscuras en el pelo. Mirad el modelo y dar oscuros hasta que la cabeza tome volumen.


18.- Pintar nuevo nivel de oscuros para la piel. Mezclar Siena Tostada + Azul Ultramar+ Una punta de Rojo de Cadmio. Muy importante los oscuros del párpado cercanos al lacrimal para dar profundidad a la cuenca ocular. Con esa aguada gris dar a la zona de dientes, pero sin entrar ya en toda la superficie. Y también, con un pincel fino, matizar un poco el blanco de los ojos, sobre todo en los extremos. Observad modelo. Aplicar también en las zonas más cercanas al pelo para dar volumen al rostro y que no se nos quede plano.


19.- Ojos. Podéis observar que, aunque bonitos de color, a estas alturas del proceso nuestra modelo está como espantada. Es la hora de cerrar el ojo un poco y de corregir ese efecto. Hacer un azul cobalto más intenso y aplicar en alguna zona del iris. El iris nunca es un color plano, tiene tonalidad más o menos intensa. Hacer, además, un negro con Sombra Tostada + Azul Ultramar, y, antes de que seque el azul, dejar una punta en las pupilas y dejar actuar al agua. Ver el modelo.


20.- Con mezcla de Rojo de Cadmio+Azul Ultramar Siena Tostada, pintar la parte más oscura del cuello y pómulos.


21.- Aplicar ese mismo gris por encima de los lacrimales en una vertical que subiría hasta la ceja. El objetivo es conseguir que ese punto sobre las cejas sea el más oscuro. Son los que están pegados a la nariz.


22.- Matizar el pelo y poner algún tono intermedio del cabello si es necesario con Siena tostada + Ocre Amarillo + Punta de Sombra Tostada. La primera aguada amarilla debería quedar como los toques de luz o reflejos del pelo.


23.- Con Rojo de Cadmio+ Una punta de Carmín de Alizarina + 1 Punta de Azul Ultramar, matizar los extremos de los labios, y cerrar si es necesario.


24.- Levantar reservas de blanco que quedan: Los aros y alguna mecha en el pelo.


25.- Matizar las reservas de blanco, solo si es necesario.


26.- Los pendientes. Dejar solo en el centro el blanco puro del papel. El resto hay que matizarlo.


27.-Redibujar con rigger algunas zonas si lo pide nuestro retrato. Mechas del pelo, pestañas, óvalo de la cara etc.


28.- Firmar



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<alt="Pintar Ojos"/>


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<alt="Firmar obras de arte"/>

<alt="Retrato con Acuarela"/>

<alt="Cómo pintar un rostro"/>


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ENTRADAS

Cómo pintar un RETRATO en clave FAUVISTA en 3 pasos

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