Cómo pintar un dibujo de Goya con Acuarela - Album Sanlucar B de Madrid. Num. 26.

Haciendo una breve historia de este dibujo, hay que decir varias cosas. La primera, que son cuadernos de artista de tipo privado. En ellos, expresa visualmente su universo íntimo. El pintor fue por primera vez a Cádiz en 1792, tras sentirse repentinamente enfermo estando en Sevilla. Esta enfermedad, unida a su sordera, hizo que pasara la convalecencia en Cádiz, en casa de Sebastián Martínez. La enfermedad de Goya ha sido tratada por varios estudiosos. Al parecer, aunque hay muchas teorías, el plomo al que se han expuesto la mayoría de los pintores hasta llegar a fines del siglo XX, que estaba contenido en el color blanco, podía causar males digestivos, entre ellos cólicos. Con todo, Goya se recuperó y regresó a Madrid.

Había empezado a trabajar para los duques de Alba en 1794. Fueron años en que vivían en el Palacio de Buenavista, en la Plaza de Cibeles de Madrid, en lo que hoy es el Cuartel General del Ejercito. Allí, el pintor tenía habilitados aposentos para su estudio de pintura.

 

En junio de 1796, muere el duque de Alba de viruelas en Sevilla, y Cayetana, su viuda, se retiró al Palacio de Sanlúcar de Barrameda a pasar dos años de luto. En su finca reuniría una corte de invitados, sirvientes y allegados, entre los que se encontraba Francisco de Goya, aunque no está documentado que el pintor se alojase en el mismo palacio, sino en Sanlúcar.

Por los alrededores de palacio, Goya paseaba y pintaba escenas cotidianas de la Corte de Alba, de la duquesa y de sus damas, peinándose, bañándose o simplemente descansando. Con ello se libera de todo academicismo y estrechura. La duquesa tenía 34 años. Goya contaba 50 y estaba sordo. Observador y dibujante nato, había adquirido dos cuadernos, uno de 17 por 10 cms, y otro de 24 por 15, que serían lo que posteriormente conocemos como Cuadernos de Sanlúcar o Albumes Sanlúcar, realizados con lápices litográficos y tintas.

 

Animo a todos aquellos que así lo deseen, a dibujar y a pintar aguadas en estas medidas, como Goya en sus Albumes.

Recomiendo pintar en escala de grises, emulando a Goya.


Álbum Sanlúcar B de Madrid. Num. 26. Versión Macarena Márquez a partir del original de Francisco de Goya

Material:

Papel Fabriano: 14,8 x 21 cms. de gramaje 160 g/m2

Pinceles: Redondos del 10, 6 y 4 y un Rigger para delinear.

Lápiz: Hb

Pastillas de Acuarela:

  •          Gris Payne - Payne’s Grey
  •          Siena Tostada - Burnt Sienna
  •          Azul Ultramar – Ultramarine Blue



Álbum Sanlúcar B de Madrid. Doncella mirándose al espejo. Francisco de Goya 1796

Para realizar este dibujo Núm. 26 de Goya que aparece en la parte superior: Doncella mirando al Espejo, lo primero sería realizar un boceto a lápiz, no con mucho detalle, pero sí bien equilibrado. Aunque no parece de gran dificultad, es muy fácil sobrecargar el lado derecho de la composición. Para que no suceda, os recomiendo trazar el eje de simetría, que pasaría -aproximadamente- por la esquina superior del espejo en que la doncella se mira y por la axila. De esa forma el resultado tendrá el equilibrio con que Goya compuso, dando a los dos lados casi el mismo peso por el contraposto del cuerpo de la mujer.

 

Antes de empezar a pintar, observa bien la aguada de Goya. Lo primero es detectar en dónde se encuentra el punto de más oscuridad y el de una mayor incidencia lumínica. Y así toda la gradación tonal. Si no hacemos esto, acabaremos pintando todo plano.

 

En este caso concreto, la mayor oscuridad está en la cabellera de la dama, que será la que tenga más capas de acuarela. El segundo nivel de oscuridad se encuentra en la figura que aparece detrás. En cuanto a la mayor claridad, que sería el tono del papel, en la parte superior del muslo y el suelo de la composición.

 

Para poder discriminar las luces con una mayor precisión, entorna la vista. La gradación, de más a menos oscuro, aparecerá al instante.

 

Una vez situado todo a nivel de composición, dibujo, y de discriminación de luces y sombras, habría que empezar a manchar con Gris Payne muy rebajado con agua una primera capa de aguada. En la misma paleta puedes añadir una punta de siena tostada, para darle cierta calidez al Gris y que vire un poco hacia el tono sepia original de la época. Esta primera capa de aguada incluiría el triángulo central, espalda y pelo de la doncella, a excepción siempre de los blancos. Ahí no entraremos ni siquiera con esta primera aguada, pues el blanco del papel es la luz.

 

Una vez seca esta primera capa, iremos añadiendo nuevas capas -todas ellas suaves- en los tramos que tienen mayor oscuridad. Una capa sobre otra. Es la forma de conseguir volúmenes.

 

Para este tema concreto, al hacer capas húmedo sobre seco, recomiendo pinceles redondos: Número 10, número 6 y número 4, dependiendo el nivel de detalle. Las primeras capas se darían con el pincel más grueso, y las últimas con el número 4.

 

Por último, delinearíamos con un Rigger -os remito al post en que hablo de este tipo de pincel-, las líneas de contorno con que siluetea Goya, sin olvidar poner en el extremo superior izquierdo el número de dibujo, con la misma grafía que el pintor de Fuendetodos.

 

Para terminar, puedes firmar. Por ejemplo, en la parte inferior. Pero siempre poniendo que es una versión de este dibujo de Goya.  En mi caso, como podéis observar, he añadido unas notas de Azul Ultramar al Gris Payne en la parte inferior derecha. No se trata de que hagáis un calco, más bien se trata de versionar. Y en este caso, sin apartarse mucho del tema principal, ya que estamos hablando de uno de los mayores genios de la Historia del Arte, y debemos aprender de él antes de apartarnos sin haber llegado.

 

Espero que disfrutéis.



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Macarena Márquez Jurado

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Qué es un pincel Rigger

Qué es un pincel Rigger

El RIGGER es un pincel muy conocido por los acuarelistas. Sirve para filetear, o hacer líneas finas, sin necesidad de levantar la mano a medio trazo para cargar de color el pincel. Si queremos hacer una línea de trazo extenso y utilizamos un pincel de mechón estándar, no nos quedará más remedio que recargar varias veces nuestro pincel. El recorrido que describirá nuestro trazo será intermitente, y, es probable -siempre que esa no sea nuestra finalidad-, que la línea se distorsione. Para que no suceda eso nace el rigger.

Pintar gatos con Acuarela
Rigger - Los bigotes de Menta - Gato negro con lazo rojo

La palabra Rigger viene del término inglés: Rigging. El Diccionario de Cambridge lo define como: the ropes that support and control a ship’s sails, lo que en castellano se traduce como: las cuerdas que sostienen y controlan las velas de un barco. Pero, en navegación, el cordaje también hace alusión a las cuerdas de los pasamanos, las barandillas y un gran número de elementos que tienen, todos ellos, un denominador común: Son largos. Esto lo explico porque es imposible saber el origen de las cosas si no empezamos por los conceptos. El Rigger no se llama rigger de forma aleatoria.

Examinada la palabra, vayamos a la historia y a los conceptos.

En el siglo XVIII, sobre todo a partir de mediados de siglo, se ponen de moda los viajes culturales. El pintor sale del estudio de una forma plena. 

Pero no se llevan el estudio de pintura encima incluida la mesa, la silla y las cajas. Lo que transportan son sus papeles, pigmentos y aglutinantes: acuarelables. Y, por supuesto, los pinceles. El pincel es al pintor, lo que la pluma fue al escritor, o el cincel a aquel que esculpe. En Europa, los pinceles se comenzaron a fabricar, de forma artesana precisamente cuando se ponen de moda estos viajes. Alemanes, franceses e ingleses se inician en este arte de la fabricación del pincel. En España, Josep Escoda y Roig, junto con su mujer, Rosa Sabatés, empieza a fabricar, también de forma artesana, pinceles, que se venderán en todas las droguerías de Barcelona. También en Girona o Tarragona. Mediante una red de representantes, los iría introduciendo a lo largo de toda la geografía española. Hago referencia a esto porque, hasta llegar a este punto, acuarelistas y pintores tenían que comprar siempre pinceles alemanes o ingleses.

En cuanto a estos últimos, los ingleses, grandes aficionados a la pintura al exterior, aprovecharon bien el hecho de ser fabricantes de los mejores pinceles del mundo. Y también se beneficiaron de la calidad y versatilidad de los pigmentos que les llegaban desde sus colonias. Llegaban a todos los puertos de mar.  Allí, al exterior, cuando querían pintar cuerdas, aparejos, y el maremágnum de líneas apuntando al cielo de las velas de los barcos, empezaron a utilizar este pincel fino de cerdas largas, llamado Rigger. Si pensamos en un puerto de mar del siglo XVIII o XIX, incluso del XX, nos vendrán imágenes de barcos con las velas recogidas, y una marea de líneas apuntando hacia arriba, tensas, o inclinadas, pero casi siempre largas.

La pregunta que entonces y también ahora nos podríamos hacer sería ¿Por qué seleccionar un pincel de mechón largo y fino como el Rigger, antes que otro de pelo corto de las mismas características para pintar los cordajes de los barcos?

Lo bueno del Rigger es que no hay que recargar pintura en mitad de una línea. Con un pincel igual, pero de mechón corto, nos quedaremos sin carga de acuarela a mitad del proceso, y, si estamos pintando una cuerda de un barco de vela, quedarán rotas, temblorosas -que no es lo mismo que destensadas-, nada parecido a lo que son.

Pinceles Rigger

Aterrizando en nuestro momento, actualmente, Scoda fabrica los rigger con pelo de oreja de buey claro. El mechón es extralargo, y los mangos son extracortos, entre 2.5 y 4 cms. De esta forma, tendremos mucho más control en nuestras líneas. No hay que olvidar que el largo de un mango de pincel es muy importante a la hora de pintar. Los mangos largos se fabrican para pintura de caballete, cuando el pintor separa el pincel de su cuerpo para pintar. El mango corto es para pintura sobre mesa. Cuando nos sentamos y pintamos a pocos centímetros de nuestra cabeza, resulta muy fácil sacarse un ojo con un pincel largo. Es muy importante saber comprar y conocer por qué compramos una cosa u otra. El mango extracorto del Rigger -aunque también los hay de mango corto-, es el más indicado para el equilibrio de fuerzas que existe entre: Nuestro carácter, nuestra mano, nuestro pincel y nuestras pinceladas.

Con todo, el Rigger no solo sirve para pintar cuerdas de barcos. También es muy útil cuando lo que pintamos son líneas de bosque, de paisaje, horizontes desérticos, marítimos, arboledas de invierno, paisajes urbanos, cables, tuberías, líneas de carretera, bordillos en el asfalto, ventanas. Y también los bigotes de una gatita como ésta: Menta.

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EL ROJO BERMELLÓN - Acuarela

EL ROJO BERMELLÓN

Índice Internacional de los Colores.
Nombre y número IC: PR106 (Pigmento rojo-red 106) Rojo Bermellón (verdadero)
Descripción Química: Sulfuro de Mercurio

La palabra bermellón etimológicamente procede del francés: Vermillón. Y éste último término del latín: Vermicülus, o larva de la cochinilla del carmín, pues, de las hembras de este insecto, parásito de plantas como las chumberas del Sur de España, se extraía un colorante de color rojizo acarminado que se utilizaba para tintes de todo tipo.

<alt="Rojo Bermellón"/>

Rojo Bermellón. La línea 1 es bermellón de acuarela de tubo, la línea 2 es bermellón de acuarela líquida, las líneas 3 y 4 son bermellones de pastilla.

El verdadero precursor del rojo bermellón y de todos los rojos actuales, fue el cinabrio, mineral conocido ya en la Antigüedad Clásica, que se extraía de las minas de Almadén, Ciudad Real.  Se obtenía con métodos muy dificultosos en las minas españolas, siendo tal su valía, que era necesaria una orden imperial para su obtención. A continuación, se enviaba a Roma, en donde se procesaba.

El gran Vitruvio, arquitecto y tratadista romano del siglo I a. C. ya habló de él en Los Diez Libros de Arquitectura. A partir del Quattrocento, la obra de Vitrubio sería la base para los artistas de Renacimiento. En el capítulo dedicado al color bermellón, explica cómo se extrae el pigmento. También narra cómo se puede utilizar para enlucir las viviendas, y alerta de que, si se utiliza al exterior, puede ennegrecerse, aconsejando el método llamado caysis (en griego) para encerar una vez pintado y obtener resistencia al exterior. Era el mismo sistema que se utilizaba para proteger las estatuas antiguas.

Refiere también en su tratado que, el bermellón se encontró por primera vez en los campos de Éfeso llamados Cilbianos y que “las oficinas del bermellón”, lo entrecomillo para que seamos conscientes de la importancia que tenía, se habían trasladado a Roma por haber descubierto glebas en España.

Aunque desde Éfeso, las glebas pasaron a obtenerse de España, estas se sellaban y eran enviadas a Roma, en donde se procesaban hasta obtener el cotizado bermellón. Las estancias en donde se hacía esto se encontraban en un lugar próximo al templo de Quirino y al de Flora, es decir, en El Quirinal, una de las siete colinas de Roma, lugar que eligieron los patricios para sus villas y en donde hoy se sitúa el Palacio del mismo nombre, sede del Gobierno de Italia. Según Plinio, las minas tenían las glebas que posteriormente darían el mejor bermellón. Hasta tal punto fueron importantes. El monopolio del bermellón sería imperial. De ahí su elevado precio.

Como pigmento, el reputado color se ha utilizado a lo largo de la historia, normalmente para artes suntuarias, pinturas al fresco, tejidos, cosmética y todo aquel objeto importante que se tuviera que revestir de grandeza.  Era algo menos vibrante que el bermellón que conocemos, y tenía un carácter muy venenoso. A eso se unía su tendencia a perder brillo y a matificarse y oscurecer con el tiempo de exposición a la luz y los factores del clima, sobre todo en la pintura al fresco. Remito al estado de las restauraciones de frescos en Pompeya y Herculano, en donde se utilizaba el bermellón.

En cuanto al cinabrio, no sólo se utilizó para extraer pigmento, ha sido utilizado a lo largo de la historia para otros menesteres. Entre otros resulta curioso los estudios del siciliano Campailla, renovador de lo que se llamó las barricas o barriles de Campailla ya a fines del siglo XVII. Se metía a un paciente dentro de las barricas, y, sobre una estufa se vertía cinabrio en la dosis adecuada. Al exhalar mercurio en forma de vapor, dichos vapores eran absorbidos por el cuerpo del paciente y aliviaban el mal de la sífilis. Y también las enfermedades reumáticas, las relativas a las articulaciones y los huesos. Campailla añadió incienso a dichos vapores para que se pudiera inhalar.

Sobre la toxicidad del bermellón (sulfuro de mercurio), menciono aquí que a mediados del siglo XIX empezaron a hacerse advertencias sobre la utilización del bermellón, por ejemplo, en cosmética. Se utilizaba para pintar los labios, y determinadas casas de cosmética tuvieron que retirarlo, para empezar a utilizar otros pigmentos.

Ya en el siglo XX, con el avance de las Ciencias Químicas, los colores, en vez de fabricarse a partir de sus formas vegetales, minerales o animales, lo empezaron a hacer a partir de fórmulas químicas. Actualmente el rojo más extendido, cercano y sustituto del bermellón es el rojo de cadmio.

<alt="Oscurecer rojos"/>
Oscurecimiento de bermellón con carmín

Sobre este color, y su uso en acuarela, hay que decir que es un color de gran tinción y que para oscurecerlo añadiremos carmín de alizarina. No se aconseja oscurecerlo con gris de Payne, si acaso con una punta de negro. Esto es para que no pierda su carácter.  Al añadir carmín a un bermellón o a un rojo de cadmio, le aportaremos oscuridad sin que pierda brillantez.

El bermellón con verde de Hooker crea un gris muy profundo, es el color que vemos al contemplar una fila de olivos en la lejanía, cuando el verde saturado ya ha perdido su color. Aconsejo probar y utilizarlo.

<alt="Rojo Bermellón con verde"/>
Bermellón + Verde Hooker





















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