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Cómo oscurecer colores con Acuarela. Con ejemplos. Parte I.

 Oscurecer colores con Acuarela no es tarea fácil. No es lo mismo oscurecer cuando trabajamos con óleo, acrílicos o pinturas opacas, que hacerlo con acuarela o tinta china, cuyos valores son transparentes.  Sobre esto se ha hablado mucho. Por tanto, voy a intentar explicar cómo oscurecer con ejemplos.


Dedicado a mi química preferida, Sofía, y su personal forma de entender el color a la hora de decorar, de vestir, de vivir.


Lo primero para comprender cualquier paso que demos es definir, intentar acercarnos a lo que significa la palabra oscurecer. La Real Academia Española define oscurecer en primer término como el acto de: Privar de luz y claridad. En lo que a pintura se refiere su definición es la siguiente: Dar mucha sombra a una parte de la composición para que otras resalten. Es decir, que no se trata de hacer opaco un color, o de desvirtuarlo, sino de restarle claridad o luz.


<alt="Cómo oscurecer rojos"/>
Figura 1. Oscurecer colores. Rojos.
Acuarela sobre papel Sennelier.
Macarena Márquez Jurado


Como se puede observar en la Figura 1, el rojo oscurecido con carmín (1) llega a ser poderoso, es un color intenso, que no deja de ser alegre y expresivo a pesar de oscurecer al Bermellón, incluso lo intensifica y le aporta belleza. En cuanto a este mismo color mezclado con Azul Ultramar (2), es otra forma de oscurecimiento del rojo, menos brillante. Lo hace virar hacia tonos caldero que a veces desearemos obtener, y no por ello deja de ser rojo. Imaginemos un marinero veneciano. Tiene su camiseta de rayas. En la zona de luz esa raya será roja, y en la zona de sombra, esa misma raya será caldero. Es solo un ejemplo. Muy simplificado, claro. Para una mejor comprensión de lo que es oscurecer.

Me encantaría decir que esto es una tarea muy fácil, oscurecer, pero no es así. Es más, me parece uno de los secretos de la pintura de todos los tiempos. Sólo los genios de la pintura lo hacen y han hecho bien.

Porque no se trata de añadir negro, aunque puede ser y lo voy a explicar a continuación, sino de elegir el negro u otros colores. Y también se trata de elegir bien lo que pintamos al lado, ya que un color no se manifiesta en su totalidad sin su compañero en el papel. Los colores que rodean a un color concreto alteran dicho color, le dan luz o se la quitan. Y también modifican nuestra percepción de este. Los colores, dependiendo de los añadidos que hagamos a nuestra composición conforme avanza, resultan inestables, y, sobre todo, son dependientes entre sí. Por tanto, no podemos hablar de un color concreto cuando vemos una obra, ya sea acuarela, óleo, acrílico o el medio que sea, sino que ese color dependerá de lo que haya a su alrededor.

Por esta inestabilidad y dependencia, por la inconcreción que está en el corazón de los colores, la tarea de oscurecerlos se torna no ya en algo muy difícil, sino mucho más inestable, dependiente e inconcreto que el color en sí. Esto es algo que cualquier profano en la materia puede percibir, y que han estudiado teóricos del color y de la percepción como John Ruskin, Johannes von Allesch, Kandinsky o Rudolf Arnheim.

Por ello, para no perdernos en disertaciones, comienzo ya a mostrar algunas pruebas de oscurecimiento de los colores al margen de lo explicado en la figura 1.

En primer lugar, presento la forma básica de oscurecimiento de colores. Para ello he mezclado los colores primarios: Rojo, Azul y Amarillo con Negro. Y, en segundo lugar, he mezclado dichos primarios con Gris Payne. Se pueden hacer otras combinatorias, pero hay que empezar por algo. Desde vuestros comentarios me pedís siempre que comience con lo más simple, y así hago.

<alt="Oscurecer el rojo"/>
Figura 2. Oscurecer colores. Rojo con Negro o Gris Payne.
Acuarela. Macarena Márquez Jurado


En la figura 2 se puede observar, en la parte de arriba el oscurecimiento del Rojo Bermellón con Negro, y en la parte inferior, el mismo rojo oscurecido con Gris de Payne. Sobran las palabras para mostrarlo. Lo mejor es ver, observar lo que sucede. Es un oscurecimiento, pero el resultado no es el mismo.

A menudo, sobre todo cuando se está empezando, se oscurece todo con negro, o con gris, y esa es una forma reduccionista de comprender la ausencia de luz o una merma del brillo. Tampoco con ello quiero decir que no haya que hacerlo. Todo dependerá de la latitud, la temperatura del aire, la estación o lugar geográfico concreto que queramos expresar. Sin olvidar que la vegetación también altera la luz, la calidad de la tierra que pisamos, y nuestro propio estado, que se proyectará en todo lo que pintemos.

<alt="Como oscurecer azules"/>
Figura 3. Oscurecer colores. Azul con Negro o Gris.
Acuarela. Macarena Márquez Jurado

En la figura 3 muestro la misma combinatoria. En la parte superior he mezclado Azul con Negro y en la inferior, el mismo color con Gris de Payne. A mí me encanta el Ultramar con Negro. El resultado es muy potente, expresivo para mostrar ciertas profundidades del agua, la noche, sombras muy oscuras, tejidos negros que muchas veces dan un resultado más artístico oscureciendo azules. En cuanto al Azul oscurecido con Gris Payne, arroja un resultado más verdoso, menos profundo, y muy útil dependiendo de lo que estemos pintando.

En este sentido, quiero apuntar que oscurecer no es una regla matemática. Pintar no es matemática, no es química mezclada en probeta, aunque también lo sea. Hay una belleza inmensa en la matemática, no digamos en esas probetas de laboratorio llenas de líquidos preciosos que no existen ni en la Naturaleza. Pero no sería exacto, ni artístico, si cada vez que pintamos con acuarela y quisiéramos oscurecer dijéramos, introduce en el mortero: 10 ml de Agua destilada, 5 mg de Azul y 0.3 de Negro. Eso es lo que muchos de vosotros que estáis empezando quisierais y pedís en el momento en que acudís a clases. Cuando uno aun no es diestro en una materia necesite anclajes, picaportes, pasamanos, cuerdas, puertos, mucho orden para no perderse. Todo es poco. El agua es libre y se mueve libre por nuestro papel cargada de colores que reaccionan como quieren en los distintos papeles que utilicemos.  Por eso, esto que os muestro solo es una forma de empezar a hacer pruebas. Con un orden, pero ensayos que a cada uno resultará de un modo dependiendo de múltiples factores.

<alt="Cómo oscurecer amarillos"/>
Figura 4. Oscurecer colores. Amarillo Con Negro y con Gris Payne.
Acuarela. Macarena Márquez Jurado

Y he dejado para el final el color más difícil, según mi humilde experiencia. Necesario, frágil y potente a la vez, alegre, luz en sí misma. Quizá por eso mismo, el amarillo es un color tan dificultoso de utilizar, con complejidades que no tienen otros colores básicos. Al pintar con él podemos hundirnos en un alarde artificioso, o ensuciarlo hasta hacer que nuestra composición pierda su limpieza. Oscurecerlo es casi un imposible.

Aquí os dejo la misma secuencia que he utilizado con los otros dos primarios (Figura 4). En el primer caso, he mezclado con negro. He añadido poco pigmento para que el amarillo no desaparezca, aunque también quiero reseñar que no es un color tan débil como para fulminarlo con otro. El amarillo modifica intrínsecamente los otros colores. Parece que desaparece, pero no lo hace. Es como borrar el sol. De noche no lo vemos, pero ahí está. Pensemos en un crepúsculo de verano, de esos lentísimos de julio o de agosto. Una vez que el sol se ha puesto y no lo vemos, sigue incidiendo, no desaparece.  Continúa alterando esos cielos y horizontes que nos parecen imposibles de abordar sin caer en el emborronamiento o la cursilería. Y de igual forma sucede con el amarillo, que creemos taparlo, pero no podemos. Se queda y modifica nuestras noches, nuestros mares sin luna, o los tejidos pintados con acuarela.  En la parte superior de la figura podemos ver lo que sucede al mezclar amarillo con negro. En cuanto a la parte inferior, lo he mezclado con Gris Payne. Esquemáticamente, si pintamos un bronce al que le da una luz fuerte de mediodía, el lado iluminado apuntaría al amarillo y el lado oscuro viraría hacia el color verdoso. No sería un negro por poca luz que reciba.  

En próximos artículos, parte II,  seguiremos profundizando en la luz y en la oscuridad y su plasmación en nuestras acuarelas con otros colores, los complementarios.

Espero que, al menos, este artículo haya inducido a la reflexión sobre los valores de la luz y su ausencia. Después de ello, todo es experimento.

Y ahora dime: ¿De verdad que vas a pintar sólo con negro la pantalla de tu ordenador? Es probable que quieras hacerlo. Pero, si lo haces, que sea porque quieres, no porque no veas otros tonos.

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Macarena Márquez Jurado

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EL VIOLETA DE COBALTO

Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PV14

Descripción Química: Fosfato de cobalto

Color: Violeta de Cobalto

© Macarena Márquez Jurado

He descubierto por fin el verdadero color de la atmósfera. Es violeta. El aire fresco es violeta. Monet.

El Violeta es el séptimo y último color del espectro visible. Todo lo que se encuentra más allá de esta frecuencia de luz se denomina Ultravioleta (ultra=más allá) y no es visible para el ojo humano a excepción de algunos niños o adolescentes con el cristalino aún muy joven. En cambio, estas luces más allá del espectro visible para humanos, sí las pueden detectar algunos insectos y animales. Las mariposas y las abejas, por poner un ejemplo, detectan las luces ultravioletas, lo que ayuda a la polinización. También detectan las ondas ultravioletas aves o peces. Y en menor medida algunos mamíferos, por ejemplo los renos. Aunque todo ello está en estudio, y parece que gatos o erizos, por añadir alguna muestra, también podrían tenerla.

Esto en cuanto al violeta del espectro de la luz.

En el sistema de color RYB (Red, Yellow, Blue) y la teoría del color tradicional, el Violeta pigmento, que es del que se trata este artículo, es un color secundario resultado de la suma de rojo y azul. Y de todos ellos, el Violeta de Cobalto, es el obtenido a partir de un mineral: el Cobalto.

 

<alt="Color Violeta de cobalto"/>

Foto 1: El Violeta de Cobalto www.macuarela.com

Las líneas núm. 1, 2 y 3 son acuarelas en pastilla.
 La línea 4 es Violeta de Caran D'ache acuarelable. Neocolor II Aquarelle.

Papel sobre el que se han realizado todas las pruebas del Violeta de Cobalto:  Sennelier Papier Artiste  300 g/m2, Guarro 300 g/m2 y Arteza 230 g/m2


En algunas de las manifestaciones de la Historia del Arte anteriores al aislamiento del cobalto, se ha constatado la existencia de este elemento. Lo utilizaron egipcios, persas, micénicos, romanos o chinos, que aportaron en su arte, mayor o suntuario, azules que contenían cobalto. Así sucede en vidriados, esmaltes o cerámicas azules que son anteriores al hallazgo de este elemento. Pongo como muestra de azules que contienen cobalto las cerámicas vidriadas de la Puerta de Ishtar del Arte Babilónico (siglo VI a.c.) Y más cerca en el tiempo, los azules de las vidrieras de Chartres o Saint Denis, que también le deben a este elemento su magnetismo. En parte es la dimensión del azul que proviene del cobalto lo que deja suspendido en la ingravidez y la belleza a quienes se sumergen en las naves de estas catedrales. Eso en cuanto a elementos no arquitectónicos, la luz, el color y sus efectos. Por tanto, el cobalto se conocía, pero para obtenerlo en toda su pureza sería necesario extraerlo de los minerales mediante procesos químicos, hecho que no tuvo lugar hasta llegar al siglo XVIII.

El cobalto fue aislado por primera vez en la cuarta década del siglo XVIII por el químico sueco Georg Brandt. Fue precisamente él quien demostró que los azules de las vidrieras mencionadas le debían su color. Unido al descubrimiento del cobalto en su fórmula química, vinieron después los pigmentos.

Primero fueron los azules de cobalto y después los violetas. A primeros del siglo XIX, el químico francés Louis Jacques Thénard descubrió un nuevo color que tuvo gran éxito: El Azul Cobalto, al que se sigue llamando en ocasiones Azul Thénard. Thénard fue el inventor también del blanco de plomo y del agua oxigenada.  Su reputación en el campo de la química fue de tal calibre que pasó a ser uno de los 72 grandes referentes de hombres de la Ciencia que están inscritos en la Torre Eiffel de París en el piso primero. Para los amantes del turismo de lo curioso diré que su apellido: Thénard, se encuentra en el lado de la torre Eiffel que da a la Escuela Militar (lado suroeste, puesto 15 de izquierda a derecha)   

El Azul Cobalto resultaba algo más barato que el Azul Ultramar, que antes de llegar a su fórmula química se obtenía del lapislázuli.  Pero no sólo tiene cobalto el Azul de su nombre, también lo tiene el Azul Cerúleo, el Verde de Cobalto y el color del que trata este artículo, y, si bien fue Thénard el que inventó el Azul de Cobalto, el  primer pigmento del Violeta de Cobalto fue obtenido por Salvetat en el año 1859. No es que no se utilizara hasta llegar al siglo XIX, pero no era lo habitual. Había que mezclar rojos y azules para obtenerlo. Y en el caso de utilizar algún pigmento, resultaba muy escaso y gravoso como para ser utilizado en formatos grandes. Por ello, sería adorado por los pintores impresionistas. Pero, también por otros factores. 


El éxito del Violeta de Cobalto va unido a la salida a la naturaleza que supuso la llegada de los pintores del siglo XIX. En la pintura de paisaje, y en toda la pintura de exterior, los artistas buscaban reflejar la incidencia de los fenómenos atmosféricos en la luz. Las tormentas, la niebla, el viento, la humedad del ambiente después de la lluvia, la lejanía de las montañas, o la línea y franja del horizonte en el mar, todas estas progresiones de la luz, que son motivo de estudio para el pintor, implican distancia, no rotundidad en líneas y tonos. En donde hay humedad marítima o de cualquier origen, no hay una atmósfera tan clara como la que podemos observar y vivir en un lugar de clima seco o continental, mesetas o grandes macizos interiores, en donde la falta de agua hace que los contornos y las líneas de horizonte sean rotundas. Por eso los violetas son fundamentales para estos pintores de la luz. Ya sea en proximidades de ríos, mares, montañas, o en jardines en donde la vegetación y su emanación llenan de partículas la atmósfera, se buscará ese último color de la escala de Newton que denominamos Violeta, que hace que las montañas se alejen, que los árboles de la línea de horizonte resulten sutiles, y que el aire circundante se evapore en nuestro papel o lienzo y nos deje sumidos en la ingravidez. Por eso, también, Monet dijo del Violeta de Cobalto, presente en su paleta como queda constatado, que por fin sabía cuál era el color de la atmósfera: “He descubierto por fin el verdadero color de la atmósfera. Es violeta. El aire fresco es violeta” Monet.

 

<alt="Color Violeta Azulado"/>

Foto 2: Violeta Azulado www.macuarela.com


Pero no fue sólo él. Pisarro o Seurat también lo usaron, y según algunos críticos del movimiento, abusaron del color. Lo utilizaron para aportar sensaciones de lejanía, de sombra ligera, de ingravidez atmosférica. Y también, y con gran acierto, para reflejar el otro gran cometido de los pintores de exterior, la plasmación de todos los efectos que producían los adelantos de la revolución industrial en exteriores: emanaciones de fábricas, humos de coches, vapores de barcos, nubes que atraviesan puentes o las incipientes partículas del aire en las grandes urbes. Ningún color para expresar y plasmar la levedad del aire como el Violeta.

Tal y como he apuntado, con anterioridad se utilizaban violetas policromos, obtenidos por la mezcla de rojos y azules, pero no este Violeta de Cobalto del que hablamos. Hasta llegar a este punto, se utilizaba el Púrpura, combinación de rojo y azul, mezcla no discernible a primera vista. Hacen falta análisis de la pintura para verificar esto. Parece que Renoir, a pesar de conocer el color, se mantuvo en la tarea de mezclar los dos colores para obtener los violetas. En cualquier caso, sean púrpuras o violetas, son colores poco cubrientes, de gran transparencia. Muy posiblemente, por esta última cualidad determinara Monet que era el color de la atmósfera. Y también para el resto de impresionistas y post impresionistas, que lo veían como parte de las sombras proyectadas, llegando a desterrar el negro de sus composiciones. Pero también precisamente por esta transparencia, y por lo caro que resultaba para lo poco que cubría, fue sustituido en gran medida por el Violeta de Manganeso, pigmento sintético más fuerte conocido como Violeta de Nuremberg.

Paul Gauguin lo utilizaba, aunque no se ha constatado químicamente en su obra, pero sí hay documentos que lo atestiguan. En cuanto a Van Gogh, fue maestro en la utilización de violetas enfrentados a amarillos. El violeta es un color secundario 

Los tres colores primarios son: Azul, Rojo y Amarillo y sus complementarios: Naranja, Verde y Violeta. En el caso del violeta, está formado por azul y rojo, le falta el amarillo. Por eso lo complementa y lo busca con nuestra vista. Para una mejor comprensión de los colores complementarios y su uso, remito al artículo El Naranja de Cadmio.

Van Gogh era un maestro en la yuxtaposición de colores primarios y complementarios. Y, si pintaba manzanas o limones, las sombras proyectadas serían violetas por eso de la complementariedad. En la base de ello está el gran teórico del color Michel-Eugène Chevreul, químico francés que investigó sobre la teoría del color y que fue director de la Fabrica de Tapices Manufacture des Gobelins de París. Para comprender el peso intelectual de este químico hay que recordar que sería miembro de La Academia de las Ciencias de Rusia, de Prusia, de Suecia, Turín, de La Academia Americana de las Artes y las Ciencias, o de la Royal Society.

En 1839 publicó: De la ley del contraste simultáneo de colores y la variedad de objetos de colores, en donde, entre otras cosas, demuestra que un color no es sólo el color en sí, sino el que está al lado, estableciendo el principio de armonía del contraste, por el que los colores complementarios aportan armonía a las composiciones pictóricas. Este principio fue aprehendido y utilizado hasta la saciedad por los pintores impresionistas y post impresionistas. Y también por sus precursores desde los años cuarenta del siglo XIX. Si se quiere profundizar en las aportaciones de Chevreul, su libro se puede leer en línea en el siguiente enlace. De la loi du contraste simultané des couleurs et de l'assortiment des objets colorés, considérés d'après cette loi dans ses rapports avec la peinture, les tapisseries... / par M. E. Chevreul ; avec une introd. de M. H. Chevreul fils | Gallica (bnf.fr)

Volviendo al Violeta de Cobalto, hay que decir que se sigue utilizando en la actualidad. Se trata de un color sugerente, elegante y silencioso, sin grandes estridencias, bastante transparente y que vira hacia el carmín, más que hacia el azul. Por la poca fuerza cubriente del pigmento es mejor utilizar el Violeta de Cobalto Oscuro, que a pesar de su acepción “oscuro” sigue siendo transparente.

En cuanto a este color, mezclado con otros colores, sorprende. Dejo aquí algunas pruebas.

La primera (Foto 3), es un violeta de Cobalto mezclado con Amarillo Limón. Me gusta el verde frío que resulta de esta mezcla, muy especial. La segunda (Foto 4) son los colores formados por Violeta con Verde Esmeralda, y Violeta con Azul Cerúleo. En el primer caso, resulta una especie de Azul Índigo que, muy rebajado con agua, utilizo en paisaje urbano, para edificios de hormigón o asfaltos, y en el segundo, al mezclar con Cerúleo, resulta un azul añil muy potente.

 

<alt="Color Violeta con Amarillo Indio"/>
Foto 3: Violeta de Cobalto + Amarillo Limón. www.macuarela.com

 

<alt="Violeta de Cobalto y Azul Cerúleo"/>

Foto 4: Violeta + Verde Esmeralda Violeta  y Violeta + Azul Cerúleo www.macuarela.com


Otras dos mezclas que aconsejo son: El Violeta de Cobalto mezclado con el Amarillo Indio. Como se puede observar es un color terroso muy brillante, que parece improbable que puede resultar de un violeta con un amarillo (Foto 5). Y la segunda, Violeta de Cobalto con Acuarela metálica Oro (Foto 6). El surtido de calidades que dimana de esta mezcla es inabarcable. Lo uso para composiciones de tipo cubista. Os invito a probar porque los resultados son impactantes cuando vamos construyendo bloques de pintura únicamente utilizando estos dos colores.

 

<alt="Indian Yellow y Violeta de cobalto"/>
Foto 5: Violeta de Cobalto + Amarillo Indio www.macuarela.com


<alt="Light Gold y Color Violeta de cobalto"/>
Foto 6: Violeta + Oro www.macuarela.com

En cuanto al oscurecimiento del Violeta, lo podemos hacer con Azul Ultramar o con Carmín de Alizarina en mayor o menor medida. Con todo, es uno de los pocos colores que me gusta oscurecer con negro. El negro no desvirtúa el carácter del violeta. Fotos 7, 8 y 9.


<alt="Oscurecimiento del Violeta"/>
Foto 7: Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Azul Ultramar www.macuarela.com


<alt="Oscurecimiento del Violeta"/>

Foto 8. Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Carmín www.macuarela.com

<alt="Oscurecimiento del Violeta Acuarela"/>
Foto 9. Oscurecimiento del Violeta de Cobalto con Negro www. macuarela.com

Por último, presento una muestra del Lila, color resultante de mezclar el Violeta de Cobalto con Blanco.

<alt="Color Lila"/>

Foto 10: Color Lila www.macuarela.com

Como hemos podido comprobar, el Violeta de Cobalto es un color muy versátil, que sorprende cuando somos audaces en las mezclas. Y que, en su vertiente más pura, sólo mezclado con agua, tal y como se muestra en la foto número 1, llega a tonalidades de amplio espectro. Se puede aplicar tanto para una noche de verano, como para una flor que acaba de abrir, pasando por las montañas que se divisan a lo lejos y por un amanecer en el Polo.  Como decía Monet, el aire es violeta.
 

 

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Cómo pintar un Sorolla con Acuarela en 13 pasos.

Copiar a los grandes maestros es importante. El artista ya ha hecho por nosotros lo más fundamental del proceso artístico: TRADUCIR EL UNIVERSO QUE NOS RODEA. Cuando se es un pintor poco experimentado -o con falta de técnica-, convertir la realidad circundante en líneas, pinceladas o manchas de color, puede resultar un asunto muy complicado. Lo importante a la hora de pintar es saber que unas flores claras que se encuentran sobre sendas macetas de barro no son más –en nuestro lienzo o papel-, que unas pinceladas de formas irregulares. El pintor, en este caso Sorolla, ha decidido plasmar dichas flores –y las macetas- sobre un fondo de vegetación oscura. De ese modo cobran más importancia. Observemos el centro de la composición.

JOAQUÍN SOROLLA—La Alberca. Alcázar de Sevilla. 1910

A base de copiar las traducciones que hacen los grandes maestros, acabaremos aprendiendo a traducir la realidad por nosotros mismos, con nuestro criterio. Reducir las tres dimensiones del mundo que nos rodea a las dos que tiene nuestro papel, nos parecerá más fácil una vez que hayamos observado a los maestros. Practicar cómo resuelven y traducen ellos es una buena forma de empezar. Después de adquirida la técnica, seremos capaces de expresarnos de una FORMA PERSONAL, con ARTE, que es el cometido de cualquier persona que entra en el mundo de la pintura.

En el caso de La Alberca de Sorolla, y de toda la pintura de Sorolla, no olvidar un concepto: Que no hay luz sin sombra, y que en las sombras de su pintura hay luz, color. Decir sombra no es decir negro. Hay que desterrar esta idea.


<alt="La Alberca. Sorolla. Versión Acuarela"/>

Acuarela Paso a Paso. Pintar un Sorolla con Acuarela. 
La Alberca. Alcázar de Sevilla. Joaquín Sorolla. 1910
Versión en Acuarela de Macarena Márquez






La Alberca. Alcázar de Sevilla. Óleo Original de Joaquín Sorolla. 1910 
Archivo de Wikimedia Commons


Materiales:

  • Papel: Tamaño. Aunque se puede hacer en cualquier tamaño, por tratarse de un estudio de aprendizaje, recomiendo un tamaño no menor a A4. Lo más recomendable bajo mi punto de vista sería un A3 o aproximado. Gramaje y tipo de papel. Puede ser un Canson, Guarro o Arches. Lo importante es que tenga como mínimo un gramaje de 240g/m2 y que sea de grano grueso.
  • Pinceles: Redondos y planos del 12, 10, 6, 4, 2. Un Rigger para delinear.
  • Lápiz o portaminas: H
  • Enmascarador para blancos
  • Pincel de goma de punta fina para el enmascarador.
  • Acuarela: Paleta básica de 10/12 colores

PROCESO Paso a paso – LA ALBERCA de SOROLLA


La Alberca. Sorolla. Figura 1. Dibujar.

La Alberca. Sorolla. Figura 2. Enmascarar

La Alberca. Sorolla. Figura 3. Primeras manchas. Grises y medias tintas.



La Alberca. Sorolla. Figura 4. Primeros verdes



La Alberca. Sorolla. Figura 5. Tonos Tierra. Terracotas. Primera capa. Verdes segunda capa.



La Alberca. Sorolla. Figura 6. Tonos Tierra. Segunda capa. Terracotas. Profundidad del agua y vegetación. Ramas.

<alt="Sorolla con Acuarela"/>
La Alberca. Sorolla. Figura 7. Levantar reservas. Matizar. Redibujar. Firmar


1.— Dibujar las líneas principales. Se trata de hacer una especie de mapa personal que nos facilite el proceso. Lo importante es que ese dibujo nos aclare a nosotros. Figura 1

2.—Reservas de Blanco: Observar bien el modelo y aplicar máscara en donde sea necesario. De forma orientativa enumero algunos puntos de luz a reservar. Figura 2:

  1. Hojas amarillo-verdosas sobre fondo oscuro a la izquierda de la composición y sobre cielo
  2. Flores blanco-azuladas en el centro (están sobre fondo verde)
  3. Margaritas y flores claras a la derecha de la composición.
  4. Algunas pinceladas naranjas (del pequeño naranjo a la izquierda de la composición, delante de terraza) También hay que reservar las pinceladas rojas y anaranjadas de la parte inferior (flores)
  5. Algunos reflejos claros en el agua: alguna pincelada a la izquierda y algunos puntos de reflejo a la dcha.

3.- Tramos de luz que entran detrás de las macetas. Figura 3: Poner agua y añadir una punta de amarillo de cadmio con una punta de rojo de cadmio. Aplicar. Es algo muy suave, para manchar el papel de una forma cálida, casi sin color. Como el tono resultante dependerá del blanco de nuestro papel, si es necesario, al final se retocarán algunos claros con témpera blanca mezclada con siena o terracota para conseguir igualar al original. Se trata versionar un óleo. La acuarela no trabaja con blanco normalmente, pero para acercarnos a un original como éste, a veces es necesario.

4.—Aplicar con Rosa Permanente MUY REBAJADO algunas pinceladas previas a empezar con los grises. Mirar cielo y bordes del ciprés. Figura 3.

A lo largo de todo el proceso, iremos dando capa sobre capa. No intentemos que los grises oscuros o que los violetas profundos de la alberca tengan su oscuridad/profundidad desde el primero momento. Se trata de dar capa sobre capa, el oscuro va surgiendo de la cantidad de pigmento. Iremos siempre de menos a más intensidad con paciencia. 

5.—Grises y medias tintas. Figuras 3, 4 y 5: Es lo primero que vamos a pintar. Los grises, las medias tintas de los fondos. La base se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada. En determinadas zonas lleva más azul que siena.

  1. Cielo: Observar los matices, a la izquierda es más cálido que en el centro de la composición. No olvidar que estamos pasando de un óleo a una acuarela, por lo que ni tonos ni pinceladas pueden ser idénticos.
  2. Fachada de la terraza derecha:
  • A la izquierda Es casi blanco. Primero pondremos agua, y después añadiremos una punta de Azul Ultramar –casi imperceptible-, otra de Siena tostada. Añadiremos un poco de Amarillo de Cadmio para dar calidez a la cal. Todo en muy pequeñas proporciones. Se trata de manchar un poco el blanco del papel.
  • A la derecha: En la parte superior y algunas zonas del inferior de la fachada derecha, hay algunos grises muy limpios en la base (azulados, transparentes). En los que se ve a través de la vegetación. En la parte central de dicha fachada hay un gris rojizo: Primero ponemos el agua, después una punta de azul ultramar, otra de Siena tostada y otra de Rojo de cadmio, todo en muy pequeñas proporciones.
  1. Fachada de la tapia izquierda. Lo que se ve debajo de la vegetación son unos grises violáceos –casi azules- que se hacen con Azul Ultramar y Rosa transparente muy rebajado. Si queda demasiado violeta, añadir un punto de siena para ensuciarlo. Aplicar observando el modelo. Hay unas pinceladas Azul de Prusia verticales, que se tendrán que dar sobre la fachada izquierda cuando seque la base violácea que acabamos de dar. Ese azul se hace con Azul ultramar+ Verde esmeralda y una punta de Siena Tostada. De momento estamos con los fondos. Son los previos a lo meramente figurativo de la composición.
  2. Agua: En el extremo inferior izquierdo: Hay que volver a aplicar ese tono violáceo. Cuando seque volveremos a dar pinceladas con Azul de Prusia (Azul Ultramar +  Verde Esmeralda + Punta de Siena Tostada) sobre ese tono violáceo según el modelo.
  3. Sobre algunas partes bajas del cielo: Aplicar ese tono Azul de Prusia, pero muy rebajado con agua. Mirar modelo. Son pinceladas muy suaves.
  4. Tonos azulados en el agua (hacia la derecha): Se hacen con azul cobalto o en su defecto ultramar muy rebajado.

6.—Vegetación: Aplicar verdes según modelo. Figuras 4, 5, 6 y 7:

  1. La base de los verdes de la fachada izquierda es un Verde Sap + Siena tostada. Cuando seque ese verde, habrá que aplicar un segundo verde más oscuro.  Aplicar verdes también en el reflejo del agua, aquí, los verdes tienen algo de ocre. Observad modelo. Hay que ir dando pinceladas en el agua como si fuera un puzzle. Al final, cobra sentido. Si no tenemos Verde Sap, nos vale el Verde Hooker
  2. Esa base es la misma para la mayoría de la vegetación, a excepción de unos verdes más azulados, que estarían: En la zona central, en donde hay un macizo de flores amarillas y detrás de las mismas. En la maceta de las margaritas de la derecha de la composición. Algunas notas en el arbusto que está delante de la terraza. El verde azulado lo haremos con: Verde Esmeralda + Siena tostada + Azul Ultramar
  3. Zonas oscuras de los verdes de toda la composición: Observar el modelo para ver en dónde se encuentran. Para una buena observación de la pintura, hacer barridos del ojo, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Detenernos cuando vayamos encontrando las pinceladas que buscamos y aplicar en nuestra composición según el modelo. Los verdes oscuros se hacen –siempre- con muy poca agua y la siguiente mezcla: Verde Esmeralda + Azul Ultramar + Carmín de Alizarina + una punta de Siena tostada. Estos colores se aplicarán en mayor o menor medida. 
  4. Amarillo cadmio en el macizo de flores central y amarillos más rebajados en zonas del macizo de vegetación de la derecha  

7.—Violetas del estanque: aplicar violetas según el original. El violeta se hará con Carmín de Alizarina + Azul Ultramar.  El pincel tiene que estar muy limpio o los violetas siempre serán sucios y faltos de interés. Tiene más Carmín que Azul. Es bastante intenso, por lo que, si ponemos mucha agua desde el principio, no lo conseguiremos. Las pinceladas en estos oscuros deben ser con mucho pigmento y poca agua. Figuras 5,6 y 7.

8.—Tonos terracota de la composición. Figuras 5, 6 y 7: Los hay más claros y oscuros. Lo idóneo es preparar distintas variaciones en diferentes pocillos, e ir pintando según el original. Se dará más de una capa según lo necesite nuestro trabajo.

Algunas variaciones para preparar los tonos terracota en nuestros pocillos e ir utilizando:

  • Siena tostada + Rojo de cadmio
  • Ocre amarillo + Rojo de cadmio
  • Ocre amarillo + Rojo de cadmio + un poco de azul ultramar
  • Ocre amarillo + Amarillo de cadmio + un poco de Rojo de cadmio
  • Tierra sombra + Rojo de cadmio + Ocre amarillo + Siena tostada.

Lugares en donde se encuentran estos tonos

  1. Poyete de la terraza
  2. Poyete de la alberca
  3. Macetas: Observar que las macetas reflejadas en el estanque son más oscuras que las reales.
  4. Arco que se entrevé detrás de la terraza (es más rojizo).
  5. Ventana que se entrevé detrás de la terraza. Es siena tostada con una punta de azul ultramar.
  6. También hay ciertos tonos ocres –muy rebajado-en la parte baja del pequeño naranjo que está delante de la terraza.

9.— Intensificar tonos siempre que hayan quedado demasiado claros. Seguramente haya que volver a pintar la superficie azul del agua, algunos verdes y los tonos de las macetas. Comprobar que el reflejo debe ser más oscuro que la realidad. Las macetas reflejadas en el agua son más intensas que las propias macetas. Figuras 5, 6 y 7.

 A lo largo de todo el proceso, iremos alejándonos y acercándonos a nuestro trabajo para poder ver cómo evoluciona. Muchos matices, aciertos y errores sólo se ven desde lejos.

 10.— Levantar reservas. Si es necesario, matizar flores. Figuras 6 y 7.

Flores blancas y amarillas con: Agua a la que se añade una punta de Amarillo Limón.

Flores o frutos rojos/naranjas: Agua a la que se añade Rojo de Cadmio + Carmín o Rojo Bermellón o de Cadmio + Amarillo según necesitemos rojos o naranjas. Hacer muy poca mezcla. Son pinceladas.

Mirar de lejos para comprobar si es necesario meter alguna pequeña pincelada blanca sobre los verdes (flores). De ser así, habría que hacerlo con tempera blanca mezclada con el tono de la flor.

11.— Pintar las ramas del almendro de la izquierda y los troncos del naranjo enano que crece delante de la terraza.  Figuras 6 y 7. El gris de las ramas del almendro de la derecha se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada, al que se le añade una punta de carmín (esas ramas, en el original, son violáceas). El gris de las ramas del naranjo enano de la derecha, en cambio, se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada, con más siena que azul. Observad modelo. 

12.— Con el Rigger o un pincel muy fino dibujar líneas finales. Figuras 6 y 7. Hay líneas importantes en las baldosas de la alberca. Las líneas no son negras. Eso es una idea que tenemos que desterrar. Se dice línea y se piensa en lápiz negro. No es así. Cada línea tiene un carácter, más o menos ancha, y un color. Por ejemplo, si nos fijamos en esas líneas de las baldosas del borde la alberca, las que dibujan el suelo, son más anchas y violáceas que las que verticales cortan sobre el agua. Es un ejemplo solo. El pintor no debe cansarse nunca de observar. Podríamos decir que el buen pintor observa más que pinta. 

13.— Firmar. Figura 7. No olvidar nunca poner que es una versión del cuadro en cuestión y su autor original. En este caso somos meros copistas. Llegará un momento en que seremos artistas. 

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Macarena Márquez Jurado

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