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Mezquita de Córdoba con Nescafé, Acuarela y Tinta china

Pintar la Mezquita de Córdoba con Nescafé y Tinta china

Intenta pintar el Tiempo

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com


Para realizar esta pintura de carácter “instantánea” en la que no me quise detener en el detalle, utilicé tres de los recursos con los que más me gusta pintar. El primero es el Nescafé soluble, el segundo: la Tinta China, un acuarelable con carácter permanente. Y el tercero es un tipo de papel utilizado en fotografía: El papel Couché.


Material empleado:

Papel Couché. Gramaje 310 gr RC Brillant (Observaciones más abajo)

Nescafé Classic Natural. Café Soluble.

Tinta China

            Amarillo – Gelb

            Azul Cobalto – Kobaltblau

            Negro – Schwarz

            Carmin – Karmin

            Bermellón – Zinnober

Pinceles:

Redondos del 12, 10, 4

          Plano del 10

Líquido Enmascarador

 



<alt="Mezquita de Córdoba"/>

Mezquita de Córdoba by Macarena Márquez Jurado


Sobre la técnica del Nescafé mezclada con Tinta China

 

Ya he hablado en anteriores posts. Y habrá más. Adoro la inmediatez de esta textura al ser aplicada por el pincel mezclada con agua. Y como explico a continuación, esta vez lo he hecho en binomio perfecto con Tinta China de Colores, lo que, dado el carácter permanente de la Tinta China, y el aglutinante que resulta de los azucares del Nescafé, produce un efecto único al secar. Si a eso le añadimos que he trabajado sobre un papel Couché (fotográfico) brillante de 300 gr/m2 de gramaje, el resultado es el que tenéis aquí. A mí me encanta porque quise plasmar un Self de Mezquita, una sensación, una instantánea acuarelable. Y creo que ahí está. No es una pintura hiperrealista, es una sensación dentro de un ambiente. Y pintar el Tiempo.

 

Nescafé mezclado con colores es uno de mis recursos cuando quiero situarme en un ambiente de interior, o de exterior, que arropa. Aquello de los “Momentos Nescafé” fue y es una realidad transferible al arte y sus momentos, sus luces. Sólo tenéis que partir de Nescafé puro, añadir unas gotas de agua, mover hasta conseguir una mezcla glaseada, como un almíbar espeso, y ya tenemos la base. Iremos añadiendo tinta china de colores y haciendo pruebas hasta conseguir resultados. Lo mejor es la experiencia personal. A mí me gusta tener una hoja de papel al lado en donde hago rayas para probar texturas y tonos. El Nescafé con Carmín, Bermellón y Amarillo, como he utilizado en esta composición, da calor, ambiente, una sensación de estar dentro del lugar y sentir la luz, el olor, la temperatura del lugar.

 

La Tinta China


Es un tipo de pintura que se utilizó desde tiempos inmemoriales por los artistas chinos debido a varios factores, entre los que se encuentran que su arte no siempre busca la absoluta fidelidad al objeto representado y su entorno. Es un arte de tipo intelectual, en donde el paisaje alterado por los fenómenos de luz y temperatura no interesa.  La tinta china es de secado rápido, y muy contundente en cuanto a pigmentación, por lo que para conseguir medias gradaciones de luz no es la pintura más recomendable. Pero esa perspectiva, llamada atmosférica, en que la distancia y la cercanía la marcan la luz y otros elementos como el viento o el grado de humedad, no es algo que en este tipo de pintura se suela utilizar. A diferencia de la pintura occidental, en la oriental, el objeto o sujeto artístico se representa en sí mismo, teniendo el lugar o paisaje en donde se inserta una importancia relativa, a menudo simbólica. Las gradaciones medias no son las que más interesan, por lo que la tinta china es lo más recomendable.

 

Por eso también he elegido esta pintura como base para representar el “arbolado de columnas y arcos” de la Mezquita de Córdoba. Quería conseguir un efecto de visión rápida, un self de mezquita, pero no de cualquier mezquita, sino de la Mezquita de Córdoba. Utilizo la palabra Self en su valor, no fotográfico (selfie), sino en el más puro junguiano de “sí mismo”, en este caso “sí misma”, porque es mezquita.

 

El papel Couché

 

Se trata de un papel impermeable, en que la pintura no penetra, por lo que es toda una experiencia deslizar el pincel y llegar hasta el final del pliego. La comparación sería, ir en patera sobre el mar o haciendo esquí acuático. Pintar sobre este papel es hacer esquí acuático. Brillante, suave e impermeable, todo un festival para un pincel que va cargado de Nescafé y Tinta China de colores.

 

En este caso he utilizado uno de gramaje considerable, 300 gr/m2. Y el resultado final lo podéis ver.

 

Como dejo reflejado en esta pintura y en este post, no he querido pintar de forma realista, lo que he querido es plasmar el self de la mezquita de Córdoba, la sensación, la temperatura y el tiempo. Si es que el tiempo se puede pintar.

 

Te lo recomiendo. Intenta pintar el tiempo. 



Miles Davis - Técnica: Nescafé y Acuarela

¿Se puede pintar la música?


A todos mis alumnos. Los de Madrid. Los de Valladolid. Los del mundo global Internet.

A aquellos que han estudiado y aprendido conmigo otras cosas, porque todo está en lo que pintamos.

A Nescafé.

A las horas de mesa: Las mejores.


Nota: AL FINAL se encuentra la obra terminada. Es para que lo leais todo.


<alt="Miles Davis"/>

Miles Davis So What - Macarena Márquez Jurado Técnica: Nescafé y Acuarela


Material empleado:

Canson. Papel de Acuarela 29,7x21 cm. Gramaje: 160 gr/m2

 

Nescafé Classic Black Roast

 

Pastillas de Acuarela

Amarillo de Cadmio – Cadmium Yellow pale

Rojo de Cadmio – Cadmium Red

Verde Esmeralda - Emerald

Azul Intenso – Intense Blue

 

Acuarela Metálica

            Oro - Gold

 

Pinceles:

Redondos del 12, 10, 6, 1

            Plano del 10

 

Líquido Enmascarador

 

A veces intento pintar la música, si es que la música se puede pintar.

Kandinsky ya hablaba de ello. Para él, la obra de arte plástica encerraba una partitura. Este concepto lo desarrolló en un libro sin desperdicio que tituló: Lo Espiritual en el Arte, que cualquier pintor debe tener en su base cultural. Porque pintar no sólo es técnica. Ahora mismo podemos encontrar cientos, y más que cientos, cientos de miles de tutoriales que nos enseñan técnica, por ejemplo, de la Acuarela. No hay que ir ni siquiera a clases para aprenderla. Pero insisto, hay algo que no se aprende en los tutoriales. La base cultural, esa hucha de conocimientos atesorada a lo largo de la vida, sea la vida la que sea y más o menos larga, es la que se despliega y esparce su buen aroma cuando pintamos.

Eso al margen del olor del Nescafé, la verdad. Me encanta pintar con este olor. El café limpia nuestras papilas olfativas y tras la limpieza podemos apreciar nuevos registros, por eso en muchas perfumerías encontramos pequeños tarros con café. Como veis, las analogías no son solo musicales, las hay olfativas, gustativas, visuales, táctiles. Nuestros sentidos son las ventanas al mundo. Para un artista son doblemente necesarios. Porque todo aquello que registramos confluye en un instante artístico. Los artistas necesitamos la técnica para no morir de instantes artísticos, para poder ex presar, lo que nos presiona desde dentro. Pero todo va unido. No solo arte, no solo técnica. Son las dos cosas.

Con todo, estábamos en los colores. ¿O también en los olores, en los sonidos? Todo va a la vez.

Hay pinturas planas. Reflejan muchos recursos, técnicas muy depuradas. Pero no encierran ninguna novedad. En ellas no se puede ver al artista, su self, como diría Jung. Son planas por mucha perspectiva que manifiesten. Esto lo aprendía pintando. Y también escribiendo. Me lo enseñaron en la Escuela de Escritores de Madrid. Había creado un personaje que era antipático y maleducado, hiriente. Ese era el personaje. Sin embargo, al actuar, al meter su diálogo entre guiones y plasmarlo en una novela, el personaje era educado y no hería la sensibilidad de nadie. Me costó darle profundidad, la mala educación, esa sinceridad mal entendida de los que por desgracia no quieren hacer suyas otras formas más evolucionadas. Ese carácter no estaba en mi cultura. Pero lo desarrollé para escribir. Es técnica.

Y lo mismo pasa al pintar. Al escuchar So What, ese hito musical de Miles Davis, la fosa téctonica que alberga todo lo aprendido, aquello que durante horas de mesa y experiencia acumulé a lo largo de la vida, y que también alberga a las personas, esos seres que acumularon cultura cerca de mí, esa fosa tectónica se abrió y dejó pasar, no al pincel cargado de acuarela y café soluble de mi marca predilecta. También me dejó pasar a mí en cuanto a ser fusionado a un músico. Tuvo lugar la analogía Aquí está. El pincel lleva, no años de técnica, que declina de la forma ortodoxa por todos lados, sino que me lleva directamente y ya no pinta la técnica. Pinta un trocito de alguien fundido en la música. Y experiencias.
Según Kandinsky, claros y oscuros, unas longitudes de onda u otras, producen diferentes vibraciones psicológicas dentro de nosotros, eso lo saben en el momento actual muy bien los neurocientíficos.


Goethe decía que el hombre lleva la música en sí mismo.
Y yo os sugiero, poned So What de Miles Davis, haced un dibujo de contorno, muy simple. Enmascarar blancos. En este caso no he matizado la línea inferior de debajo de los ojos porque quería resaltarlos, ni tampoco las uñas y sortija. Es algo que dejo así de claro y mal matizado de forma intencionada. Después de enmascarar, poned Nescafé en el centro de un plato, y azules, amarillos y verde esmeralda en los exteriores. Agua, pinceles y mezclar.


No tengáis miedo. Don´t be afraid.


No copies. Es imposible hacerlo por dos motivos. El primero, porque el café reacciona con la acuarela y la tinta de forma no matemática, no conmutativa. Importa el orden, el orden de los factores -tinta o acuarela- altera el producto. El segundo motivo y más importante eres tú. En tu forma de llevar el pincel estás tú. Original siempre que no quieras ser otro.


Plasmarás Miles Davis, pero también te dejarás una parte de ti.

Ánimo.


Es vivir, pero de forma plena. Y a base de pintar, acabarás adquiriendo técnica.


  
Os dejo las fotos de todo el proceso.



 




 



 



 

 
<alt="Miles Davis con Acuarela"/>

<alt="Miles Davis"/>

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Pintar con café – Painting with coffee

¿Se puede pintar con café soluble?

La respuesta es sí.

Esfinge de Guizeh -  Nescafé y Agua - Macarena Márquez

El café soluble es una maravilla del mundo de los acuarelables. Sólo añadir una gota de agua y ya podremos pintar, bien en monocromo, o bien añadiendo tintas de colores.

Sólo necesitamos un bote o sobre de café soluble. Puede ser de cualquier marca, aunque también en esto, como en todo, intervienen las diferentes tonalidades que se pueden conseguir. No obtendremos las mismas si utilizamos café soluble lacteado, café soluble descafeinado, o si solo aplicamos el polvo de un clásico negro. Y también interviene, y mucho, si utilizamos un café con mucho azúcar, u otro que no tenga tanta.

El azúcar es un aglutinante poderoso. En la base de composición de las acuarelas está un tipo de solución o jarabe de azúcar, e incluso miel, que contribuye a hacerla más deslizante con el pincel cuando se añade agua. Además, confiere brillo a los pigmentos. Por eso el café soluble, cuando contiene azúcar, es un prodigio de acuarela. El efecto al secar, si lo aplicamos muy puro, es decir, añadiendo poca agua, es esmaltado y brillante.  No hay que olvidar que algunas pinturas, como el gouache, tienen almidón o azucares para retrasar el secado, permitiendo así que la mezcla no se solidifique a mitad de pincelada. El café soluble, aunque su objetivo primordial no es pintar, al igual que el gouache, también contiene azucares. 

Al pintar con estas mezclas, estaremos utilizando, además de un pigmento con gran poder de tinción como el café, un material que servirá de conservante de nuestras producciones.

Os animo a probar. 

En este primer post os dejo una muestra. Y, también un boceto de la Esfinge de Gizeh realizada con dos o tres pinceladas de café en polvo. Primero dibujé con una perspectiva desde abajo. Alargando sus patas delanteras, intenté darle algo que no tiene, velocidad. De ese modo la traigo a nuestro mundo sin que la esfinge pierda su carácter de esfinge parada en el tiempo. Utilicé papel couché, muy satinado y de gran gramaje. Al no absorber, se obtiene una calidad cercana al esmalte.

Muestra de tonalidades adquiridas con NeSCAFÉ

Pintar con café es algo que se hacía desde la Antigüedad, no es nuevo. Desde la Prehistoria se utilizaban pigmentos naturales para expresar y plasmar la realidad. En concreto, las tonalidades que aporta el café son el sepia. Este tipo de obras son a la acuarela lo que aquellas maravillosas fotos de color sepia fueron y son al mundo de la fotografía en general. Podemos reducir nuestra paleta a un único color, lo que hace nuestra composición más interesante. A veces más artística. Es igual que cuando realizamos una fotografía en blanco y negro. La realidad es en colores, por eso para reducirla a un único tono tenemos que dar un salto, entrar en el mundo del arte y la teoría estética. Para realidad está la propia realidad. 


Pintando con Nescafé - Macarena Márquez

En países como Ecuador, por ejemplo, se pinta con café y caña. Y ya hay artistas que se han consagrado gracias a esta técnica. Recomiendo seguir la obra de un artista como Fabián Ortega, quien, valiéndose de los residuos del café molido, empezó a pintar aves autóctonas de Ecuador. Se vale de estos residuos y de agua más o menos caliente para realizar sus composiciones. Su obra empieza a ser valorada y es digna de admirar. Antiguamente, el recurso de la caña era algo común. Yo os aconsejor probar también con pinceles de agua. Tienen un cargador, y para aguadas mayores es muy práctico. 

En mi caso utilizo el café como un recurso más. Además, utilizo café soluble Nescafé, que en ocasiones mezclo con tinta china creando efectos muy impactantes, y en otras ocasiones, con acuarela de colores. El Nescafé siempre es la base, de modo que una misma composición participa del trasfondo sepia inconfundible del café. 

Animo a todos a insertar la técnica en el mundo actual, En siguientes entregas, mostraré la maravilla de mezclar café con colores 


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Macarena Márquez Jurado

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