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EL AMARILLO de CADMIO

EL AMARILLO de CADMIO

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PY37.

Amarillo de Cadmio.

Descripción Química: Sulfuro de Cadmio

Los amarillos tienen su origen en la tierra, en las plantas. Los carotenoides aportan el tono amarillo, por ejemplo al maíz, la yema de huevo, las hojas de los árboles, flores y ciertas frutas. Pero ese mismo amarillo también proviene del arsénico.

<alt="Amarillo de Cadmio"/>
El amarillo de Cadmio - www.macuarela.com

Etimológicamente procede del inglés antiguo: geolu. En cuanto a la palabra castellana, en los diccionarios etimológicos se indica que proviene del latín hispánico: amarellus, que a su vez se deriva de la palabra latina: amarus. Pero también lo hacen derivar de la palabra: ambarellu, que a su vez proviene de la palabra árabe ambar. Lo de enlazarlo con la palabra latina: amarus = amargo, puede ser porque es el color que aparece en las personas que padecen del hígado o del páncreas, ya que el verdadero término latino para el amarillo es: Helvus. No podía ser otro, de ahí el nombre del dios sol: Helios. Si estáis interesados en profundizar en este término y su curiosa evolución, os remito al siguiente link. Se trata de un foro en torno a la palabra amarillo en el Centro Virtual Cervantes que resulta muy esclarecedor.

https://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=13524

En otro orden de cosas, que el que nos lleva en este post, podemos decir del color amarillo, que, aunque se utiliza desde la Prehistoria, fueron los egipcios quienes desarrollaron el pigmento, una especie de sulfuro de arsénico que llamaron Oropimente, originario de Esmirna. Era muy tóxico, y se llegó a utilizar a lo largo del tiempo hasta llegar a las letras miniadas de los códices medievales. Cennino Cennini, en su libro: El Manual del Artesano, habló de este Oropimente en el siglo XV. Lo alabó por su belleza, y también alertó sobre su carácter venenoso, aconsejando a quienes lo utilizaban no acercárselo a la boca para evitar daños.

Así hasta que se fabricó químicamente, surgiendo los amarillos modernos. El amarillo de cadmio, en todas sus tonalidades, desde los anaranjados hasta los tonos más verdosos como el cadmio limón, sustituyó al oropimente, al primitivo y al de fabricación artificial. 

El Cadmio, elemento químico de la tabla periódica con símbolo Cd, fue descubierto por Fiedrich Stromeyer, un químico alemán, que observó en la fábrica de cinc de Salzgitter, ciudad del norte de Alemania, un óxido amarillento que se convertiría en un nuevo metal. El mineral del cinc se llamaba cadmia o calamina, de ahí el término cadmio. El sulfuro amarillo, bautizado por Stromeyer como sulphuret, se utilizaba en la pintura francesa y alemana a partir de 1830, aunque su uso generalizado en pintura no se desarrolló hasta finales de la década de 1840. Se trata de un metal de color grisáceo, siendo el sulfuro el que le da el carácter de amarillo. El Amarillo de Cadmio tiene una buena resistencia al calor y se presenta en tres tonos: Oscuro (núm.3), Claro (núm.1) y Medio (núm.2). También hay un Cadmio limón. El amarillo núm.4 es acuarela de tubo, y el núm.5 Tinta China Amarillo Cadmio.

Sea el que sea resulta un básico de cualquier paleta de acuarelista. A excepción del Cadmio Limón, los amarillos de cadmio son colores cálidos, que dan una buena base para nuestras composiciones. Por ejemplo, si queremos pintar tomates maduros, daremos inicialmente una aguada de amarillo de cadmio medio/oscuro rebajado con agua antes de empezar a aplicar los verdes y los rojos. Eso aportará luz y calidez a nuestros rojos. Y también dará un efecto de calor a nuestros paisajes. Un recurso que ya utilizaban los grandes maestros del impresionismo fue el de pintar una línea de amarillo de cadmio rebajado en las líneas de horizonte. No hay más que observar los cuadros de Monet, que utilizaba de forma profusa este color, según demuestran los análisis de su paleta. Recomiendo ver los cuadros realizados por este pintor a partir de la Exposición Universal de París de 1867. 

Por último, y en lo relativo al uso del amarillo de cadmio en acuarela, quiero decir que es el color más difícil de oscurecer, el cadmio y todos los amarillos. Si lo hacemos con Gris Payne, haremos un verdoso, y si lo oscurecemos con ocre, restaremos la vitalidad y brillantez al amarillo. Habrá que hacerlo o con siena, o con rojo muy oscuro, pero de forma moderada. Como mucho, podremos utilizar su complementario: el violeta.  Y del mismo modo, para aclararlo sin que pierda su entidad, habrá que hacerlo con amarillo limón o blanco.

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Macarena Márquez Jurado

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EL AZUL ULTRAMAR

Índice Internacional de los Colores.
Número IC:  PB29
Descripción Química: Sulfosilicato de sodio aluminio
Nombre: Azul Ultramar

De los tres colores primarios: Rojo, amarillo y azul, este último es el que al mezclar con negro o blanco conserva mejor su entidad. Os animo a hacer la prueba con acuarelas. El rojo con blanco deja de ser un rojo, un amarillo con negro deja de tener el distintivo amarillo, tan peculiar. Por eso el azul es el color con más carácter, por decirlo de alguna forma. Sigue siendo azul mezclado con negro o blanco. Más o menos claro, más o menos profundo, pero Azul.

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

En la muestra todos son Azul Ultramar:

1: Azul Ultramar de Tinta China.

2: Azul Ultramar de Acuarela Líquida.

3 y 4: Azul Ultramar de dos marcas distintas de Acuarela en pastilla. 

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Azul Ultramar - Macarena Márquez Jurado

Colores y emociones están íntimamente relacionados. Kandinsky decía del azul muy oscuro que era como el sonido de un violoncelo. Si relacionamos color, emoción y música, hay que recordar que el azul sugiere una tristeza de tipo poética, pensamientos oníricos, melancolía, y que, por eso, al Blues se le llamó Blues. Aunque hay varía teorías, la más aceptada dice que proviene de las palabras Blue Devils (diablos azules). En el siglo XVIII, cuando una persona tenía uno de esos estados relacionados con la melancolía, y también cuando estaba ebrio, se creía que veía estas figuras azules, o que tenía the blues. Y, aunque el Blues se inició como expresión de los esclavos del sur de Estados Unidos, en las plantaciones de algodón, que lo entonaban como un canto para dar vía libre al sufrimiento y a la tristeza, y que tenía una connotación espiritual, en la base de todo ello está el color azul.

En cuanto a color se refiere, el Azul Ultramar, llamado también azul verdadero, llega desde más allá del mar y por vía marítima, Ultra-Mar, como ya dijo Marco Polo. En concreto, desde unas montañas de Afganistán, en donde se encontraba una gema semipreciosa llamada lapislázuli, ya conocida por los egipcios, que no lo utilizaron como color en sus pinturas por no haber sabido desarrollarlo, aunque sí en tapices, tejidos y joyería.

Fue a partir de la Edad Media cuando el Azul Ultramar llegó a Europa. El noble color obtenido del lapislázuli afgano era muy costoso, por eso los pintores renacentistas lo empleaban de forma contenida en sus composiciones pictóricas, en vestimenta o attrezzo de sus mecenas. Pero, sobre todo, en el manto de la Virgen por su grado de importancia. Lo encontramos en las pinturas de Simone Martini, discípulo aventajado de Duccio di Boninsegna, quien dio un paso adelante en cuanto a recursos pictóricos de la Historia del Arte, al sustituir fondos dorados por azules de ultramar sin parangón en su conocidísima obra: La Maestá del Palazzo de Siena.

https://artsandculture.google.com/asset/maest%C3%A0/zwF3haL1RjxMeg?hl=es.  

Recomiendo observar con detenimiento esta pintura para comprender lo que es el desarrollo en la aplicación de los colores de los maestros del Quattrocento y del Cinquecento italiano. En el siglo XXI, si a un pintor le falta Azul Ultramar, va a la tienda, o lo pide por Internet, y, como mucho lo tiene en su casa en 24 horas listo para su utilización, y no precisamente para pintar el manto de la Virgen, sino para todo.

La segunda obra que no podemos dejar de ver si queremos comprender un poco más la base de este primitivo Azul Ultramar, es la Capilla Scrovegni de Giotto, en Padua. Giotto hizo en ella un alarde de pigmento. Si puedes ir a Padua, no lo dudes. Y, si no, busca imágenes en Internet. Mira la bóveda, detente en las historias y sus fondos. Sumérgete en el Azul. Y volarás.

En cuanto al pintor que te recomiendo para que estudies en él la aplicación de este color, ya en el siglo XVIII, es Vermeer. Sólo hay que observar La joven de la Perla. Su mecenas le proveía del pigmento, y el pintor no escatimaba cuando era él mismo quien tenía que hacerse con el cotizado tesoro.

En cuanto a la aplicación en Acuarela, por norma general el Azul Ultramar es de los colores cuyos pocillos o botes siempre estarán más desgastados o vacíos en el material de cualquier pintor de acuarelables que se precie. Esto es así, porque es necesario para la formación de grises. Todo lo contrario que sucedía en los inicios de la utilización de este color, en que se intentaba evitar todos aquellos aglutinantes o pigmentos que lo agrisaran.

Uno de los grises base en acuarela se forma a partir de la aguada de Azul Ultramar + Siena Tostada. Yo siempre recomiendo algo más de Azul Ultramar que de Siena. Son grises más fríos, más limpios, y me gustan más. Pero la gama de grises es interminable.

Haced la prueba.

Por último, hay que recordar que este color se comenzó a obtener de forma sintética a partir de que la Société d'encouragement pour l'industrie Nationale, creada en 1801 para promover talentos y fomentar la industria, convocase uno de sus concursos. En la base estaba la obtención del cotizado azul de forma sintética y económica. El ganador fue Jean Baptiste Guimet, un químico francés, que pasó a la historia como el inventor de la fórmula, de ahí el calificativo añadido al Azul Ultramar verdadero, o Ultramar Francés. Eso, a pesar de que también lo consiguiera Christian Gmelin, profesor de química de la Universidad de Tubinga. A partir de su fórmula, se desarrollaría la industria del Azul Ultramar sintético en Alemania.

El Azul Ultramar sintético es más brillante que el original obtenido del lapislázuli. De las marcas actuales, el azul que en la muestra pongo como número 3, algo menos tintado de azul que el resto, sería el que más se parece al original extraído del lapislázuli.

Para terminar, quiero recordaros que el CLASSIC BLUE o Azul Ultramar es el Pantone de este año 2020, azul y profundo.


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Macarena Márquez Jurado

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EL ROJO BERMELLÓN - Acuarela

EL ROJO BERMELLÓN

Índice Internacional de los Colores.
Nombre y número IC: PR106 (Pigmento rojo-red 106) Rojo Bermellón (verdadero)
Descripción Química: Sulfuro de Mercurio

La palabra bermellón etimológicamente procede del francés: Vermillón. Y éste último término del latín: Vermicülus, o larva de la cochinilla del carmín, pues, de las hembras de este insecto, parásito de plantas como las chumberas del Sur de España, se extraía un colorante de color rojizo acarminado que se utilizaba para tintes de todo tipo.

<alt="Rojo Bermellón"/>

Rojo Bermellón. La línea 1 es bermellón de acuarela de tubo, la línea 2 es bermellón de acuarela líquida, las líneas 3 y 4 son bermellones de pastilla.

El verdadero precursor del rojo bermellón y de todos los rojos actuales, fue el cinabrio, mineral conocido ya en la Antigüedad Clásica, que se extraía de las minas de Almadén, Ciudad Real.  Se obtenía con métodos muy dificultosos en las minas españolas, siendo tal su valía, que era necesaria una orden imperial para su obtención. A continuación, se enviaba a Roma, en donde se procesaba.

El gran Vitruvio, arquitecto y tratadista romano del siglo I a. C. ya habló de él en Los Diez Libros de Arquitectura. A partir del Quattrocento, la obra de Vitrubio sería la base para los artistas de Renacimiento. En el capítulo dedicado al color bermellón, explica cómo se extrae el pigmento. También narra cómo se puede utilizar para enlucir las viviendas, y alerta de que, si se utiliza al exterior, puede ennegrecerse, aconsejando el método llamado caysis (en griego) para encerar una vez pintado y obtener resistencia al exterior. Era el mismo sistema que se utilizaba para proteger las estatuas antiguas.

Refiere también en su tratado que, el bermellón se encontró por primera vez en los campos de Éfeso llamados Cilbianos y que “las oficinas del bermellón”, lo entrecomillo para que seamos conscientes de la importancia que tenía, se habían trasladado a Roma por haber descubierto glebas en España.

Aunque desde Éfeso, las glebas pasaron a obtenerse de España, estas se sellaban y eran enviadas a Roma, en donde se procesaban hasta obtener el cotizado bermellón. Las estancias en donde se hacía esto se encontraban en un lugar próximo al templo de Quirino y al de Flora, es decir, en El Quirinal, una de las siete colinas de Roma, lugar que eligieron los patricios para sus villas y en donde hoy se sitúa el Palacio del mismo nombre, sede del Gobierno de Italia. Según Plinio, las minas tenían las glebas que posteriormente darían el mejor bermellón. Hasta tal punto fueron importantes. El monopolio del bermellón sería imperial. De ahí su elevado precio.

Como pigmento, el reputado color se ha utilizado a lo largo de la historia, normalmente para artes suntuarias, pinturas al fresco, tejidos, cosmética y todo aquel objeto importante que se tuviera que revestir de grandeza.  Era algo menos vibrante que el bermellón que conocemos, y tenía un carácter muy venenoso. A eso se unía su tendencia a perder brillo y a matificarse y oscurecer con el tiempo de exposición a la luz y los factores del clima, sobre todo en la pintura al fresco. Remito al estado de las restauraciones de frescos en Pompeya y Herculano, en donde se utilizaba el bermellón.

En cuanto al cinabrio, no sólo se utilizó para extraer pigmento, ha sido utilizado a lo largo de la historia para otros menesteres. Entre otros resulta curioso los estudios del siciliano Campailla, renovador de lo que se llamó las barricas o barriles de Campailla ya a fines del siglo XVII. Se metía a un paciente dentro de las barricas, y, sobre una estufa se vertía cinabrio en la dosis adecuada. Al exhalar mercurio en forma de vapor, dichos vapores eran absorbidos por el cuerpo del paciente y aliviaban el mal de la sífilis. Y también las enfermedades reumáticas, las relativas a las articulaciones y los huesos. Campailla añadió incienso a dichos vapores para que se pudiera inhalar.

Sobre la toxicidad del bermellón (sulfuro de mercurio), menciono aquí que a mediados del siglo XIX empezaron a hacerse advertencias sobre la utilización del bermellón, por ejemplo, en cosmética. Se utilizaba para pintar los labios, y determinadas casas de cosmética tuvieron que retirarlo, para empezar a utilizar otros pigmentos.

Ya en el siglo XX, con el avance de las Ciencias Químicas, los colores, en vez de fabricarse a partir de sus formas vegetales, minerales o animales, lo empezaron a hacer a partir de fórmulas químicas. Actualmente el rojo más extendido, cercano y sustituto del bermellón es el rojo de cadmio.

<alt="Oscurecer rojos"/>
Oscurecimiento de bermellón con carmín

Sobre este color, y su uso en acuarela, hay que decir que es un color de gran tinción y que para oscurecerlo añadiremos carmín de alizarina. No se aconseja oscurecerlo con gris de Payne, si acaso con una punta de negro. Esto es para que no pierda su carácter.  Al añadir carmín a un bermellón o a un rojo de cadmio, le aportaremos oscuridad sin que pierda brillantez.

El bermellón con verde de Hooker crea un gris muy profundo, es el color que vemos al contemplar una fila de olivos en la lejanía, cuando el verde saturado ya ha perdido su color. Aconsejo probar y utilizarlo.

<alt="Rojo Bermellón con verde"/>
Bermellón + Verde Hooker





















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