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EL OCRE AMARILLO

En este artículo se explica todo sobre el color OCRE AMARILLO: Su evolución a lo largo de la Historia del Arte. Su uso en Acuarela con ejemplos prácticos.


Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PY43

Color: Ocre Amarillo

Descripción Química: Óxido de Hierro amarillo natural

 © Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

 

Para empezar a hablar de este color, básico en cualquier paleta de artista, vuelvo a regresar a la Provenza francesa, de la que últimamente no salgo. Este color, ya en su vertiente de producto de Bellas Artes, fue extraído de los acantilados de Rosellón (Les Ocres) a fines del siglo XVIII. El artífice fue Jean Étienne Asier, que no dejó pasar desapercibido el hecho de vivir en uno de los depósitos de ocre más importantes del planeta, Rosellón, lugar en donde todo es ocre, las fachadas, los caminos, los acantilados, incluso la atmósfera cuando se pone el sol en verano y a uno le parece estar viviendo inmerso en una visión filtrada de este color.


<alt="Color Ocre Amarillo"/>

Foto 1: El Ocre Amarillo www.macuarela.com
1-2 y 3: Acuarela en pastilla. 4: Acuarela en Tubo. 5: Acuarela líquida.


Asier fue el primero en separar el tinte ocre de la arena de los acantilados, aislando el pigmento. Desde allí, lo transportó a Marsella, y desde el puerto de Marsella lo comercializó. Primero lo dio a conocer en Europa y a continuación en el resto del mundo. Fue un negocio floreciente a pesar de que produjo el descontento de los vecinos de Rosellón, que protestaron porque la arena y polvo desechado, una vez aislado el pigmento, se empezó a acumular en su calles, por lo que, cada vez que se levantaba el viento, la transparencia atmosférica a la que estaban acostumbrados se emborronaba. Asier tuvo que enviar los depósitos de desecho fuera del núcleo poblacional.

Actualmente se puede caminar por el llamado Sendero del Ocre, una ruta inevitable e inspiradora para cualquier amante de los colores y que, siendo turística, se sale un poco de los circuitos más renombrados. Se trata de una inmersión en un color concreto, zambullida en un océano en el que todo es ocre y que da paso al entendimiento profundo de muchos de los cuadros del grupo de pintores que trabajaron la luz de Provenza, Gauguin, Van Gogh, Cezanne, Picasso etc. Sin este paseo conoceremos la obra de estos pintores, claramente, pero no del mismo modo.  

En cuanto a la historia del ocre se remonta al Paleolítico. Es uno de los colores fundamentales, y casi exclusivos, del arte rupestre. Pero también se utilizó a lo largo de toda la Historia del Arte, en el arte egipcio, griego y romano. Plinio y Vitrubio ya hablaron de su uso, aunque quien teorizó en lo que se puede considerar el primer tratado moderno de pintura fue Cennino Cennini. Lo hizo en El Libro del Arte, del que ya hemos hablado en otros artículos relativos a esta historia y uso de los colores. Para una mayor profundización en la historia de los ocres y amarillos, recomiendo el artículo: El Amarillo de Cadmio.

Sobre el Ocre, Cennini nos dice en su tratado: Es amarillo cierto color natural que se llama ocre. Este color se encuentra en tierra de montaña, allí donde se encuentran ciertas venas como las de azufre.

Por todo ello, el ocre es un color que se conocía ya desde la Prehistoria y la Edad Antigua, que fue utilizado en el Renacimiento y del que habla Cennini y los tratadistas posteriores con profusión. Pero, tal y como lo conocemos, en su línea comercial de material para las Bellas Artes el Ocre Amarillo es un producto de fines del siglo XVIII, aislado, fabricado y comercializado por Asier, que reservó sus mejores producciones para los artistas. Se trata de un pigmento estable y resistente a la luz. Su éxito estriba en el hecho de que no resulta tóxico. En cuanto a su uso resulta imprescindible. La versión sintética de este color no se obtuvo hasta 1920.

Como dato curioso cabe reseñar que en la famosa paleta limitada de Zorn, artista sueco, pintor y gran acuarelista de fines del XIX y principios del XX, el ocre amarillo era uno de los cuatro colores exclusivos: Ocre Amarillo, Rojo de Cadmio, Negro Marfil y Blanco. Esto lo menciono porque se considera que limitar la paleta de colores es uno de los modos más eficaces de aprender. Primero habría que empezar a pintar de forma monocromática, después con una paleta limitada como la de Zorn y, sólo cuando se ha experimentado y estudiado suficiente, se utilizarán las paletas policromáticas complejas. Expreso esto porque es común que la persona que se inicia en la acuarela de forma autodidacta se haga con una caja en la que abundan los colores, cosa que no es beneficiosa para formarse en la discriminación de valores con nuestros ojos. Si no se aprende a ver de una forma selectiva es imposible plasmar algo, sea en papel en lienzo. El soporte es lo de menos. El ojo humano es educable y, por lo general, pintará mejor una persona con el ojo adiestrado e instruido que otra que solo compra cajas de acuarela y materiales de forma compulsiva. Recomiendo a Zorn. 

Y ahora pasemos a la práctica y uso de este color en acuarela.

De todos es conocido que, una de las bases de gris en acuarela resulta de mezclar el Siena Tostada con el Azul Ultramar. Pues bien, si cambiamos el Siena Tostada por el Ocre Amarillo, nuestro gris resultará más cálido. Aquí está la muestra.

<alt="AZUL ULTRAMAR Y OCRE AMARILLO"/>
Foto 2: Formación de grises con acuarela. Azul Ultramar + Ocre Amarillo

Para oscurecer el ocre amarillo, recomiendo utilizar el negro, y de forma contenida. Sobre el oscurecimiento de los amarillos ya he hablado anteriormente. Es una de las tareas más difíciles que se le presentan al artista.

<alt="Negro y Ocre Amarillo"/>
Foto 3: Oscurecimiento del Ocre Amarillo con Negro

En cuanto a algunas mezclas que recomiendo hacer para que podáis comprobar que no todos los tonos terrosos son monótonos son las siguientes:

1.- Ocre Amarillo + Verde Esmeralda. El resultado de esta mezcla es un verde muy potente que me encanta.

<alt="Macuarela"/>
Foto 4: Acuarela. Verde Esmeralda + Ocre Amarillo

2.- Ocre Amarillo + Carmín de Alizarina. La mezcla puede ser la de ciertos melocotones, la nectarinas, algunas tierras de arcilla, acantilados, troncos de pinos, la sangre. Este color lo podemos encontrar en muchos cuadros de Gauguin en Martinica.

<alt="Color Carmín y Ocre"/>
Foto 5: Acuarela. Carmín de Alizarina + Ocre Amarillo

3.- Ocre Amarillo + Violeta de Cobalto. Es la mezcla más osada. Hay que saturar muy poco la mezcla, pues los dos colores tiñen bastante, pero el resultado es sorprendente, un color púrpura nada habitual.

Foto 6: Acuarela. Violeta de Cobalto + Ocre Amarillo

Al acabar de escribir este artículo, me doy cuenta de lo que da de sí un color que a veces ha sido denostado por ser terroso y no tener la vibración de los azules o los escarlatas.

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Macarena Márquez Jurado

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Novela:La Cuestión 106

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La montaña de Cézanne que Picasso amó: Sainte-Victoire.

En el verano de 2021 fui a comprobar la fascinación que Cezanne sentía por la montaña Sainte-Victoire, hechizo que llevó a Picasso a comprar parte de su ladera norte. Desde el Atelier de Cezanne en Aix en Provence, hice este boceto con acuarela, del que dejo la realidad actual de la panorámica, y dos fases. La acuarela, al final, es un medio. Se puede pintar en todas las claves artísticas con ella.  


Materiales de campo


A partir de la última década del siglo XIX, Paul Cezanne pasará la mayor parte de su tiempo en Aix, en la Provenza francesa, lugar en donde nació. Cautivado desde niño por su lugar en el mundo, ya no saldrá de allí hasta su muerte, salvando algunos viajes. A propósito de su fascinación por este macizo provenzal, escribió a su amigo, el escultor Philippe Solari, en carta fechada el 23 de Julio de 1896: Quand on est né là-bas, c'est foutu, rien ne vous dit plus (Cuando has nacido allí, no hay nada que hacer, nada te dice más)


La montaña de Sainte-Victoire sería su fuente de inspiración, de donde brotarían numerosas composiciones. Cezanne siempre supo que lo importante de todo arte no es el motivo, sino sus variaciones, las infinitas vertientes con que se encontraba cada vez que, acatarrado, miraba con ojos de artista aquel imponente macizo de mil metros de altitud. Conocía macizos montañosos mucho más elevados, pero ése era el suyo.



<alt="Pintar paisaje"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
Acuarela sobre Sennelier: Macarena Márquez
 Agosto de 2021


<alt="Macuarela Pintar paisaje Fase 1"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
FASE 1 Acuarela: Macarena Márquez
 

<alt="Macuarela Pintar paisaje Fase 2"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
FASE 2 Acuarela: Macarena Márquez
 


<alt="Fotografía Macarena Márquez Mont Sainte-Victoire Aix en Provenza"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
Fotografía: Macarena Márquez. Agosto de 2021

Mont Sainte-Victoire. Paul Cézanne.
Date: ca. 1902–6. Medium: Oil on Canvas. Philadelphia Museum of Art.


La fascinación por esa montaña, con sus luces y sus sombras, bajo diferentes estaciones y temperaturas, sometida a alternantes grados de humedad, no fue cosa de sus últimos años de vida, en que la diabetes parece que hizo estragos modificando su talante. Ni tampoco de sus problemas. Ni siquiera fue motivada por el lógico aislamiento que requería para desarrollar su arte. Los introvertidos extraen su energía del universo interior, no del mundo exterior. Aunque no por ello es necesario que tengan sus capacidades sociales mermadas. Menciono esto porque Cezanne tenía fama de misántropo. La misantropía puede resultar un tópico, algo que se achaca a muchos artistas y que en este caso formó parte del mito. Hay algo de ello, pero no sólo en Cézanne, más bien en todos los artistas, que demandan tiempos en soledad para desarrollar su magma interior. Calificar a todos de misántropos es un recurso literario que se adecua bien a cualquier prototipo y que forja la leyenda, lo que no denota un reflejo fidedigno de la realidad artística y sus protagonistas.

 

Lo cierto es que, a fuerza de decepciones, Cezanne acabó convirtiéndose en aquello que decían de él. Pero sucedió al final de su vida.

Como muy bien expresó Emile Bernard, pintor postimpresionista que conoció y admiró a Cezanne en su paisaje y escenario: “fue un corazón que conoció y una naturaleza que amó. Cualquiera que sea su afecto, quizás hoy mayor por el hombre que por el artista, describiría su carácter desigual, raro, atormentado, cuyo fondo era la bondad, aunque al final la misantropía terminara por dominarlo, como ocurre generalmente con quienes solo han encontrado la malicia, el interés y la maldad en el mundo”. El texto está recogido en: Recuerdos de Cézanne y cartas inéditas. Traducción de Antonio Lastra y Raúl Miranda. Al final del artículo he reseñado una pequeña bibliografía para quien quiera ampliar sus conocimientos sobre Cezanne y su espacio geográfico, un lugar que es punto reverenciado por sus estudiosos y seguidores.

Según la semblanza recogida por Bernard, podemos decir que sí, que acabó sumido en la misantropía, pero otras personas que también lo conocieron, aseguraron que el maestro de maestros fue un hombre proclive a la charla, a la enseñanza de su sabiduría, al contacto con la gente en los cafés de Aix.

De todas estas contradicciones se deduce que todo depende de aquel que nos mira. Y también puede ser que realmente Cézanne fuera a los cafés, se tomará el café -y lo que no fuera café- con quien fuera que fuese; que, a continuación, se sumiera en su mundo; que no le importara cuanto le decían, ni lo que le contaran, mucho menos aquellos que se lo contaban. Es común para muchos artistas que mientras hablan y tratan de escuchar, están creando. Sus mentes son diferentes. El caso es que esa montaña, pintada hasta la saciedad, ya aparecía en cuadros de la primera época.

Tan sólo hay que fijarse en su obra: El Eterno femenino (1877)


Paul Cézanne (French, 1839 - 1906)
The Eternal Feminine (L'Éternel Féminin), about 1877, Oil on canvas
43.5 × 53.3 cm (17 1/8 × 21 in.), 87.PA.79
The J. Paul Getty Museum, Los Angeles


Y ¿Qué es lo que pinta ese artista? ¿Acáso pinta a la mujer?

Únicamente hay que ser un poco observador para comprobarlo.

Cezanne se ha retratado pintando su montaña predilecta. La mujer tiene la forma de la montaña, en paralelo a la forma triangular sobre ella. El pintor mira, como todos, a la mujer. Pero pinta la montaña.

El artista que no consiguió aprobar el examen para entrar en la Escuela de Bellas Artes de París no dejaría de pintarla nunca. Y en estos términos le hablaría al joven Gasquet mientras paseaban por los alrededores de Aix y se adentraban en el sortilegio de la montaña provenzal: Por mucho tiempo carecí del poder y del saber para pintar la Sainte-Victoire. Imaginaba que la sombra era cóncava, como los otros, que no miran. Mientras que, fíjese, es convexa. Huye de su centro. Es una sombra que se evapora, se fluidifica. Participa, toda azulada, en la vibración ambiente del aire. Como allí, a la derecha, en el Pilon du Roi. ¿Ve usted? Al contrario que la claridad, se mece húmeda, espejeante. Es el mar... Eso es lo que hay que expresar. Eso es lo que hay que saber. Ése es el baño de ciencia, podríamos decir, en el que hay que sumergir la placa sensible propia. Para pintar bien un paisaje, debo descubrir en primer lugar las capas geológicas y huir de todo realismo en los detalles, que sólo agrada al gusto burgués.

Cézanne llegaría a pintar su montaña hasta 80 veces.

Años después, Picasso, que amó hasta la saciedad el arte de Cézanne, le diría a Brassai: “¿Cézanne? ¡Fue mi único maestro! Sus cuadros me han acompañado durante toda la vida. He pasado años contemplando sus cuadros. He pasado años estudiándolos”.

Y ¡tanto que lo contempló, lo estudió y lo admiró! Un día llamó a Daniel-Henry Kahnweiler, su marchante a partir de 1912, y le dijo: “Me he comprado la Sainte-Victoire”.

Kahnweiler, sabiendo que Cézanne había pintado decenas de cuadros de esta montaña, le preguntó al artista: “Pero ¿Cuál de ellos?” A lo que Picasso contestó: “La de verdad”.


Picasso compró 1.100 hectáreas de monte, en la ladera norte, castillo y título de marquesado incluido: Vauvenargues. Huyendo del alboroto de Cannes, quería vivir la misma obsesión que Cezanne: Mirar su montaña, vivir su montaña, pintar su montaña, oler su montaña. Amar a los pies de su montaña. Dijo de Cezanne: “Es el padre de todos nosotros”.



Château de Vauvenargues
Vauvenargues

El más internacional de los artistas españoles sigue allí. Al pie del macizo Sainte-Victoire, enterrado en el jardín del Château de Vauvenargues. Junto a Jacqueline, su última mujer, cuarenta y ocho años menor que él, con quien se casó. Rodeado de cedros.

 

Bibliografía:

  • Gasquet, Joachim. Cézanne. Lo que vi y lo que me dijo. Gadir Editorial, S.L. 2005.
  • Bernard, Emile. Recuerdos de Cézanne y cartas inéditas. Traducción de Antonio Lastra y Raúl Miranda. Del original:  Souvenirs sur Paul Cézanne et lettres inédites. 1907.
  • Arias Serrano, Laura. Las fuentes de la historia del arte en la época contemporánea. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2012.
  • Brassaï. Conversaciones con Picasso. Aguilar, 1964.
  • Rewald, John. Cezanne. A biography. Abradale Press Harry N. Abrams, Inc. New York, 1990
  • Penrose, Roland. Picasso. Su vida y su obra. Argos Vergara. Barcelona, 1981.

 

 

<alt="Sainte-Victoire desde el atelier de Cezanne www.macuarela.com"/>
Sainte-Victoire
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Macarena Márquez Jurado

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EL AZUL CERÚLEO

AZUL CERÚLEO

Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PB35

Descripción Química: Óxido Tinte de Cobalto

© Macarena Márquez Jurado

Azul cerúleo, de una forma reduccionista y descriptiva, es un azul celeste, brillante y opaco, que vibra hacia tonalidades algo verdosas. En su versión oscura es un azul muy profundo, pero en la clara, que es la más conocida, es el azul de un cielo de verano. O, más bien, es el azul del cielo en verano dependiendo en qué latitudes nos encontremos y con qué grado de humedad atmosférica. Describir los colores no es tarea fácil. En la actualidad se pueden encontrar otros colores muy parecidos al cerúleo, si se quiere ganar en transparencia. Éste puede resultar opaco en las ocasiones en que necesitamos limpieza. Estoy hablando del Azul de Manganeso, que es muy similar al cerúleo, pero menos opaco. El cerúleo, a mí me gusta mucho para cielos y aguas, también para composiciones en gama de grises, por ejemplo, cuando pinto temas urbanos. El resultado de mezclar bermellón y azul cerúleo, es ciudad.

Cerúleo es un matiz del azul, el color de aguas y cielos. Mezclado con bermellón, el azul cerúleo es ciudad, arte urbano.

 Macarena Márquez

El adjetivo cerúleo viene del latín: caeruleus, y a su vez de caelum, cielo. La Real Academia de la Lengua Española, lo define como un color semejante al del cielo despejado o el de la alta mar.


Color Azul Cerúleo
AZUL CERÚLEO - Pruebas

 
1, 2 y 3: Acuarela en pastilla Winsor&Newton Professional

4: Acuarela líquida Vallejo

5: Ceras Acuarelables - Neocolor II Caran D'ache - 7500.171

Letras y números: Acuarelas Ratel caja de 12 metálicas

Pruebas realizadas sobre papel de Acuarela Montval. Grano 300 gr.

El color es un derivado del cobalto que se conoce desde 1805 y que se obtuvo al calentar cobalto con dióxido de estaño. Pero no se comercializó hasta 1870. Lo hizo la empresa Rowney & Co. Esta empresa había nacido un siglo antes. Se trataba de una droguería creada por Thomas y Richard Rowney en Londres. En la tienda se vendían polvos y otras pócimas para las pelucas. Al decaer la moda, transformaron el negocio y lo centraron en la producción de colores para Bellas Artes. En las últimas décadas del siglo XVIII Rowney & Co ya abastecía a artistas famosos como Turner. Se especializaron en el arte de la litografía, y en la producción de acuarelas y óleos. Nombro el arte de la litografía porque los artistas que desarrollaban esta técnica avanzaban en la técnica de las transparencias, y las capas. Y la transparencia es la base de la acuarela, que es de lo que trata este blog. Pero la Historia del Arte es un todo en que el que teoría, arte, artistas, técnicas y materiales navegan juntos a lo largo del tiempo. Ya en el siglo XX tenían varias fábricas en Londres, desde donde se expansionaron. 

Para comprender la importancia de esta casa, hay que recordar que fueron los primeros fabricantes europeos de colores acrílicos para artistas, hoy indispensables en nuestras paletas y que, a mediados del siglo XX, en los años sesenta, pusieron las bases matéricas del Pop Art.

De este color Azul Cerúleo, o Celina, dice el Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano en su tomo segundo que se preparaba en Inglaterra desde hacía algunos años. Para que nos hagamos una idea, la magna enciclopedia de la Editorial Montaner y Simon es de 1887. En ese año ya le da a este azul una entrada. Y también se le asigna la propiedad de no parecer violeta cuando se expone a la luz artificial, hecho que sucedía con los azules.

En Inglaterra este color era denominado Azul Cerúleo, y en Francia Azul Celeste, y es parecido al tipo de azul denominado durante el Imperio Romano: Azul egipcio. Desde que nació tuvo éxito. Muchos pintores como Monet se hicieron adictos al nuevo matiz. No hay más que observar: La Gare Saint-Lazare de 1877 para comprobar que Monet introduce el cobalto y el cerúleo. Hasta llegar a los impresionistas, la paleta de colores utilizada por los artistas era muy corta. 


La Gare Saint-Lazare. Claude Monet.1877. Museo d`Orsay, París.

Pero también lo utilizan algunos de los pintores del movimiento Nabi, nacido en París a fines de este mismo siglo XIX. Liderados por Serusier, podemos encontrar este color en su obra y en la de los pintores del movimiento pictórico, tales como Vuillard, Maurice Denis y, sobre todo, Pierre Bonnard. No es extraño. El grupo estaba especialmente involucrado en el desarrollo y aplicación del color como base de toda la obra artística.

En esta obra de Pierre Bonnard, que se encuentra en el MuMa Le Havre, en concreto, se aprecia, además del azul cobalto, el cerúleo, más verdoso. El tono es el Azul. Cuando lo calificamos como cobalto, cerúleo, Prusia o ultramar, solo hacemos alusión a matices. El cerúleo es más verdoso que el cobalto, pero es azul, y un matiz.  

Azul Céruleo

Pierre Bonnard - Interior at the Balcony - 1919 - Oil on canvas. 52x77 cm.

© MuMa Le Havre / David Fogel


Bonnard utilizaba una paleta de muy pocos colores, entre ellos: el violeta de cobalto, el bermellón, el amarillo de cadmio limón, el ocre amarillo, azul cobalto y, más que este último, el azul cerúleo. El cerúleo lo solía mezclar con el violeta de cobalto para dar frialdad, y, por consiguiente, alejamiento.

He seleccionado a Bonnard porque era un experto litógrafo, y la litografía y la acuarela están relacionadas. La cromolitografía trabajaba con menos de diez colores superpuestos, y tenía en cuenta la transparencia.  En sus orígenes se utilizaban varias piedras litográficas, dependiendo del número de colores. Normalmente se hacía un impresión en negro, y después se iban superponiendo los colores. Era costoso en lo que a laboriosidad se refiere, pero, gracias a la técnica, artistas como Toulousse Lautrec, o posteriormente Picasso, pudieron imprimir muchas copias de algunos de sus diseños o creatividades. No hay que olvidar los carteles de Moulin Rouge de Toulousse Lautrec. Era algo normal desde que la técnica se inventó y desarrolló. Y estaba en la base del cambio en la forma de empastar de algunos pintores del siglo XX. De hecho, Bonnard y los pintores nabis ya trabajaban el óleo como se trabaja la acuarela, con transparencias, aprovechando el blanco del lienzo, y no empastando todo. Sólo hay que ver alguno de sus cuadros, como El Talismán. 

También estaba el azul cerúleo en la paleta de Paul Signac, el famoso neoimpresionista y divisionista francés. En cuanto a Picasso, heredero, sintetizador de todos estos movimientos, y creador del arte más revolucionario del siglo XX, tenía el cerúleo en sus listas de pedidos. En realidad, el azul cerúleo, si no hubiera estado inventado con anterioridad a estos pintores, y sus estancias en la Costa Azul, que por algo se llama Azul, lo hubieran tenido que inventar en ese momento.

Ya en el siglo XX, en la cinematografía, el Azul Cerúleo saltó a la fama por una escena inmortalizada por Meryl Streep en la película El Demonio viste de Prada. En dicha escena, de la cual se ha hablado hasta la saciedad, Miranda Priestley, la editora jefe de la revista Runway reprende a su asistente, que, vestida con un jersey azul cerúleo, desconoce el color que lleva encima a pesar de sentirse muy versada e intelectual.

-Pero lo que no sabes es que ese jersey no es azul, no es turquesa ni es marino, en realidad es cerúleo -dice.

El conocimiento del mundo del color nos abre la panorámica a la hora de ver, y, por tanto, de vivir. De los colores se puede hablar. Muchas veces he dicho en los ratos de clases que es un gran ejercicio pintar como si uno fuera ciego. Se colocan las pastillas en un orden y se cierran los ojos, al saber el orden, dónde está cada tono y matiz, la mano va sola. Pensaremos nuestros colores. Están en nuestro cerebro. Y también, a veces, es bueno cerrar los ojos e imaginar los colores, solo imaginarlos, describirlos después. Si tenemos los registros en nuestro cerebro, los veremos aun con los ojos cerrados. No le damos a la vista la importancia que tiene. Con toda la información existente, tendríamos que saber denominar los matices, al menos las personas dedicadas al mundo del cine, de la moda, la decoración o el diseño. A excepción de las personas que desgraciadamente no pueden ver, que pueden tener educado su cerebro en este sentido -y a veces lo tienen más educado que los que ven-, es una maravilla entrar en el mundo del matiz, que hoy dedico al Cerúleo.



Macarena Márquez Jurado

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Cómo pintar un RETRATO EN CLAVE CUBISTA

Hasta llegar al cubismo, cualquier artista que pintara la cara de una niña con el pelo recogido en una cola de caballo desde un punto de vista frontal, pintaba dicha cara con: Dos ojos, una boca, una nariz, una frente y dos cejas. Sin embargo, no pintaba su cola de caballo, situada detrás de la cabeza.

A partir del cubismo, y de Picasso, esa misma cara de niña se pintará con todos sus elementos, los que se ven. Pero también los que no se ven y sí se saben. Por tanto, la cola de caballo la traeremos al primer plano y la pintaremos entera.


Eso es cubismo

Para desarrollar y comprender este pequeño resumen de la visión cubista, recomiendo observar la figura 1 paso a paso. En el retrato realista superior, la modelo, está pintada de frente. En el retrato cubista, que es un segundo desarrollo del anterior, Sofía vuelve a tener el punto de vista frontal. Pero se han añadido un segundo y un tercer punto de vista. La persona que pinta, en este caso yo, está plasmando a la modelo desde delante, desde el lateral y desde detrás.

 

Observar desde tres puntos de vista es algo imposible para el ojo humano, que sólo puede abarcar uno. Si intentamos ver un semáforo, al mismo tiempo desde el frente, con sus colores, y desde la parte trasera, con el tono único del metal, seguramente tengamos un accidente. Es un imposible. Pero se puede pintar en clave cubista y, desde aquí, os animo a hacerlo como ejercicio.

<alt="Cómo pintar un retrato cubista"/>
Figura 1 Retrato Cubista de Sofía - Diferencias entre un retrato realista y otro cubista
 Acuarela. Macarena Márquez. www.macuarela.com

En la realidad, Sofía lleva un pendiente. En la versión cubista, el cubo que conforma dicho pendiente se ha desplegado, se ha abierto como un recortable de papel. Y lo podemos plasmar porque lo sabemos, no porque lo veamos. El cubo del pendiente ha sido extendido en todas sus partes.


Fijémonos a continuación en la nariz. Se han pintado tres narices. Dos de perfil. La de la izquierda es la más realista. La de la derecha, es una nariz que está constreñida en un espacio excesivamente pequeño en el que se encuentra junto con los ojos. Se ha hecho así para dar fuerza a los labios de la modelo, más importantes en el conjunto de su cara, y también para hacer una pequeña contribución al tipo de nariz. En cuanto a la tercera nariz, está pintada desde el frente, con una línea de dibujo esquemática, resaltando las pronunciadas aletas. Con todo, a pesar de esta visión desde el punto de vista frontal, las fosas nasales se han pintado desde abajo, cosa imposible de ver al mismo tiempo, pero no de saber. Sabemos cómo son las fosas nasales, aunque desde la visión frontal solo percibamos una línea oscura. Y, como lo sabemos, lo pintamos. Haz la prueba. Observa la cara de una persona que tengas cerca, desde el frente, con tus ojos a la altura aproximada de sus ojos. Comprueba que apenas puedes ver las fosas nasales. Tendrías que sentarte en el suelo y mirar desde abajo para ver lo que yo he plasmado.

 

Pasemos a la boca. Está pintada desde dos puntos de vista, frontal y de perfil. Los dos reflejan la personalidad de la modelo, de sonrisa amplia, con comisuras hacia arriba y de una importancia que llega a ser mayor que la de sus ojos desde el punto de vista formal.

 

Observemos ahora el elemento que mejor define el cubismo en este retrato: el pelo. ¿Por qué? Porque la cola de caballo apenas es un indicio en la realidad, y, sin embargo, en el retrato cubista se ha pintado de perfil y en todo su desarrollo, entera, esquematizada en esas aperturas de blanco que se ondulan verticalmente como si fuera una pintura bizantina.

 

Por último, hay que decir que en el cubismo se reduce la paleta de color, la explosión colorística de los pintores impresionistas. Los colores se agrisan, se utilizan los tonos medios, azules o sienas apagados, todo para focalizar la plasmación de la realidad, en el análisis de las estructuras, primero, y en la síntesis después; sin colores o luces que distraigan, más bien que ayuden a la nueva comprensión del mundo en un lenguaje único: El Cubismo.

Esa plasmación de la realidad en una fase de análisis, y otra de síntesis, es lo que diferencia a las dos etapas en que se ha dividido el movimiento: El Cubismo Analítico, más concreto, cerrado, ortodoxo en la descomposición de las formas hasta ser difícil el reconocimiento de la realidad; que utiliza colores más apagados y paleta reducida. Y el Cubismo Sintético, o segunda fase del desarrollo, en que el artista, incluye indicios de la realidad formal para acercarnos al mundo en el que nos movemos. Un ejemplo sería la introducción de frases, o de objetos de la realidad como periódicos, trozos de manteles, partituras etc. Es lo que llamamos técnica del collage. En la fase analítica, por último, la paleta se abrirá un poco, sin llegar a los alardes colorísticos del estilo Fauve o el Impresionista.

 

Material empleado:

Papel: Canson. Vale cualquiera con tal de que tenga el grano fino. A mí me gusta este cuaderno. Son 20 hojas de un papel satinado, que viene muy bien para las manchas de color planas, sin rugosidad excesiva, suave. Estamos hablando de pintura cubista. No es necesaria la formación de los que denominamos "aguas" en acuarela.


Acuarela en pastilla:

    Rojo Bermellón - Vermilion red

    Carmín de Alizarina - Alizarín Crimson

    Siena Tostada - Burnt Sienna

    Azul Ultramar - Ultramarine Blue

    Azul Cerúleo - Cerulean Blue

    Gris de Payne - Payne’s Grey

Pinceles

    Plano del 10. Redondos del 10, 4 y 2.

    Serie 7

 

Hay tratados y tratados que versan sobre cubismo, entendidos, expertos, menos expertos, libros, vídeos, cátedras, artículos, menciones, publicaciones. Seguiremos ahondando, porque es de los movimientos que más me fascinan y en los que más he profundizado. Si leyendo este artículo, consideras que el cubismo no se puede reducir a unos párrafos, habrás acertado, pero si no se facilita la comprensión del cubismo de una forma sencilla, y se empieza a enseñar a VER cubismo a través de un solo elemento, en este caso un rostro¿Cómo volar o tener un Síndrome de Stendhal delante del Guernica de Picasso, que reúne todos?

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Macarena Márquez Jurado

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Qué es un Sketchbook

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