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La montaña de Cézanne que Picasso amó: Sainte-Victoire.

En el verano de 2021 fui a comprobar la fascinación que Cezanne sentía por la montaña Sainte-Victoire, hechizo que llevó a Picasso a comprar parte de su ladera norte. Desde el Atelier de Cezanne en Aix en Provence, hice este boceto con acuarela, del que dejo la realidad actual de la panorámica, y dos fases. La acuarela, al final, es un medio. Se puede pintar en todas las claves artísticas con ella.   

<alt="Pintar paisaje"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
Acuarela sobre Sennelier: Macarena Márquez
 Agosto de 2021


<alt="Macuarela Pintar paisaje Fase 1"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
FASE 1 Acuarela: Macarena Márquez
 

<alt="Macuarela Pintar paisaje Fase 2"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
FASE 2 Acuarela: Macarena Márquez
 


<alt="Fotografía Macarena Márquez Mont Sainte-Victoire Aix en Provenza"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
Fotografía: Macarena Márquez
 Agosto de 2021

A partir de la última década del siglo XIX, Paul Cezanne pasará la mayor parte de su tiempo en Aix, en la Provenza francesa, lugar en donde nació. Cautivado desde niño por su lugar en el mundo, ya no saldrá de allí hasta su muerte, salvando algunos viajes. A propósito de su fascinación por este macizo provenzal, escribió a su amigo, el escultor Philippe Solari, en carta fechada el 23 de Julio de 1896: Quand on est né là-bas, c'est foutu, rien ne vous dit plus (Cuando has nacido allí, no hay nada que hacer, nada te dice más)

La montaña de Sainte-Victoire sería su fuente de inspiración, de donde brotarían numerosas composiciones. Cezanne siempre supo que lo importante de todo arte no es el motivo, sino sus variaciones, las infinitas vertientes con que se encontraba cada vez que, acatarrado, miraba con ojos de artista aquel imponente macizo de mil metros de altitud. Conocía macizos montañosos mucho más elevados, pero ése era el suyo.

Mont Sainte-Victoire. Paul Cézanne.
Date: ca. 1902–6. Medium: Oil on Canvas. Philadelphia Museum of Art.

La fascinación por esa montaña, con sus luces y sus sombras, bajo diferentes estaciones y temperaturas, sometida a alternantes grados de humedad, no fue cosa de sus últimos años de vida, en que la diabetes parece que hizo estragos modificando su talante. Ni tampoco de sus problemas. Ni siquiera fue motivada por el lógico aislamiento que requería para desarrollar su arte. Los introvertidos extraen su energía del universo interior, no del mundo exterior. Aunque no por ello es necesario que tengan sus capacidades sociales mermadas. Menciono esto porque Cezanne tenía fama de misántropo. La misantropía puede resultar un tópico, algo que se achaca a muchos artistas y que en este caso formó parte del mito. Hay algo de ello, pero no sólo en Cézanne, más bien en todos los artistas, que demandan tiempos en soledad para desarrollar su magma interior. Calificar a todos de misántropos es un recurso literario que se adecua bien a cualquier prototipo y que forja la leyenda, lo que no denota un reflejo fidedigno de la realidad artística y sus protagonistas.

Lo cierto es que, a fuerza de decepciones, Cezanne acabó convirtiéndose en aquello que decían de él. Pero sucedió al final de su vida.

Como muy bien expresó Emile Bernard, pintor postimpresionista que conoció y admiró a Cezanne en su paisaje y escenario: “fue un corazón que conoció y una naturaleza que amó. Cualquiera que sea su afecto, quizás hoy mayor por el hombre que por el artista, describiría su carácter desigual, raro, atormentado, cuyo fondo era la bondad, aunque al final la misantropía terminara por dominarlo, como ocurre generalmente con quienes solo han encontrado la malicia, el interés y la maldad en el mundo”. El texto está recogido en: Recuerdos de Cézanne y cartas inéditas. Traducción de Antonio Lastra y Raúl Miranda. Al final del artículo he reseñado una pequeña bibliografía para quien quiera ampliar sus conocimientos sobre Cezanne y su espacio geográfico, un lugar que es punto reverenciado por sus estudiosos y seguidores.

Según la semblanza recogida por Bernard, podemos decir que sí, que acabó sumido en la misantropía, pero otras personas que también lo conocieron, aseguraron que el maestro de maestros fue un hombre proclive a la charla, a la enseñanza de su sabiduría, al contacto con la gente en los cafés de Aix.

De todas estas contradicciones se deduce que todo depende de aquel que nos mira. Y también puede ser que realmente Cézanne fuera a los cafés, se tomará el café -y lo que no fuera café- con quien fuera que fuese; que, a continuación, se sumiera en su mundo; que no le importara cuanto le decían, ni lo que le contaran, mucho menos aquellos que se lo contaban. Es común para muchos artistas que mientras hablan y tratan de escuchar, están creando. Sus mentes son diferentes. El caso es que esa montaña, pintada hasta la saciedad, ya aparecía en cuadros de la primera época.

Tan sólo hay que fijarse en su obra: El Eterno femenino (1877)


Paul Cézanne (French, 1839 - 1906)
The Eternal Feminine (L'Éternel Féminin), about 1877, Oil on canvas
43.5 × 53.3 cm (17 1/8 × 21 in.), 87.PA.79
The J. Paul Getty Museum, Los Angeles

Se trata de una obra cargada de crítica social. Tenía treinta y ocho años cuando la pintó. En ella, mientras los varones del pueblo apuntan y parecen fagocitar a una mujer, un artista pinta algo sobre un lienzo.

Y ¿qué es lo que pinta ese artista? ¿Acáso pinta a la mujer?

Únicamente hay que ser un poco observador para comprobarlo.

Cezanne se ha retratado pintando su montaña predilecta. La mujer tiene la forma de la montaña, en paralelo a la forma triangular sobre ella. El pintor mira, como todos, a la mujer. Pero pinta la montaña.

El artista que no consiguió aprobar el examen para entrar en la Escuela de Bellas Artes de París no dejaría de pintarla nunca. Y en estos términos le hablaría al joven Gasquet mientras paseaban por los alrededores de Aix y se adentraban en el sortilegio de la montaña provenzal: Por mucho tiempo carecí del poder y del saber para pintar la Sainte-Victoire. Imaginaba que la sombra era cóncava, como los otros, que no miran. Mientras que, fíjese, es convexa. Huye de su centro. Es una sombra que se evapora, se fluidifica. Participa, toda azulada, en la vibración ambiente del aire. Como allí, a la derecha, en el Pilon du Roi. ¿Ve usted? Al contrario que la claridad, se mece húmeda, espejeante. Es el mar... Eso es lo que hay que expresar. Eso es lo que hay que saber. Ése es el baño de ciencia, podríamos decir, en el que hay que sumergir la placa sensible propia. Para pintar bien un paisaje, debo descubrir en primer lugar las capas geológicas y huir de todo realismo en los detalles, que sólo agrada al gusto burgués.

Cézanne llegaría a pintar su montaña hasta 80 veces.

Años después, Picasso, que amó hasta la saciedad el arte de Cézanne, le diría a Brassai: “¿Cézanne? ¡Fue mi único maestro! Sus cuadros me han acompañado durante toda la vida. He pasado años contemplando sus cuadros. He pasado años estudiándolos”.

Y ¡tanto que lo contempló, lo estudió y lo admiró! Un día llamó a Daniel-Henry Kahnweiler, su marchante a partir de 1912, y le dijo: “Me he comprado la Sainte-Victoire”.

Kahnweiler, sabiendo que Cézanne había pintado decenas de cuadros de esta montaña, le preguntó al artista: “Pero ¿Cuál de ellos?” A lo que Picasso contestó: “La de verdad”.

Picasso compró 1.100 hectáreas de monte, en la ladera norte, castillo y título de marquesado incluido: Vauvenargues. Huyendo del alboroto de Cannes, quería vivir la misma obsesión que Cezanne: Mirar su montaña, vivir su montaña, pintar su montaña, oler su montaña. Amar a los pies de su montaña. Dijo de Cezanne: “Es el padre de todos nosotros”.

Château de Vauvenargues
Vauvenargues

El más internacional de los artistas españoles sigue allí. Al pie del macizo Sainte-Victoire, enterrado en el jardín del Château de Vauvenargues. Junto a Jacqueline, su última mujer, cuarenta y ocho años menor que él, con quien se casó. Rodeado de cedros.

 

Bibliografía:

  • Gasquet, Joachim. Cézanne. Lo que vi y lo que me dijo. Gadir Editorial, S.L. 2005.
  • Bernard, Emile. Recuerdos de Cézanne y cartas inéditas. Traducción de Antonio Lastra y Raúl Miranda. Del original:  Souvenirs sur Paul Cézanne et lettres inédites. 1907.
  • Arias Serrano, Laura. Las fuentes de la historia del arte en la época contemporánea. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2012.
  • Brassaï. Conversaciones con Picasso. Aguilar, 1964.
  • Rewald, John. Cezanne. A biography. Abradale Press Harry N. Abrams, Inc. New York, 1990
  • Penrose, Roland. Picasso. Su vida y su obra. Argos Vergara. Barcelona, 1981.

 

 

<alt="Sainte-Victoire desde el atelier de Cezanne www.macuarela.com"/>
Sainte-Victoire
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Cómo pintar un RETRATO EN CLAVE CUBISTA

Hasta llegar al cubismo, cualquier artista que pintara la cara de una niña con el pelo recogido en una cola de caballo desde un punto de vista frontal, pintaba dicha cara con: Dos ojos, una boca, una nariz, una frente y dos cejas. Sin embargo, no pintaba su cola de caballo, situada detrás de la cabeza.

A partir del cubismo, y de Picasso, esa misma cara de niña se pintará con todos sus elementos, los que se ven. Pero también los que no se ven y sí se saben. Por tanto, la cola de caballo la traeremos al primer plano y la pintaremos entera.

Eso es cubismo

Para desarrollar y comprender este pequeño resumen de la visión cubista, recomiendo observar la figura 1 paso a paso. En el retrato realista superior, la modelo, está pintada de frente. En el retrato cubista, que es un segundo desarrollo del anterior, Sofía vuelve a tener el punto de vista frontal. Pero se han añadido un segundo y un tercer punto de vista. La persona que pinta, en este caso yo, está plasmando a la modelo desde delante, desde el lateral y desde detrás.

Observar desde tres puntos de vista es algo imposible para el ojo humano, que sólo puede abarcar uno. Si intentamos ver un semáforo, al mismo tiempo desde el frente, con sus colores, y desde la parte trasera, con el tono único del metal, seguramente tengamos un accidente. Es un imposible. Pero se puede pintar en clave cubista y, desde aquí, os animo a hacerlo como ejercicio.

<alt="Cómo pintar un retrato cubista"/>
Figura 1 Retrato Cubista de Sofía - Diferencias entre un retrato realista y otro cubista
 Acuarela sobre Fabriano. Macarena Márquez. www.macuarela.com

En la realidad, Sofía lleva un pendiente. En la versión cubista, el cubo que conforma dicho pendiente se ha desplegado, se ha abierto como un recortable de papel. Y lo podemos plasmar porque lo sabemos, no porque lo veamos. El cubo del pendiente ha sido extendido en todas sus partes.

Fijémonos a continuación en la nariz. Se han pintado tres narices. Dos de perfil. La de la izquierda es la más realista. La de la derecha, es una nariz que está constreñida en un espacio excesivamente pequeño en el que se encuentra junto con los ojos. Se ha hecho así para dar fuerza a los labios de la modelo, más importantes en el conjunto de su cara, y también para hacer una pequeña contribución al tipo de nariz. En cuanto a la tercera nariz, está pintada desde el frente, con una línea de dibujo esquemática, resaltando las pronunciadas aletas. Con todo, a pesar de esta visión desde el punto de vista frontal, las fosas nasales se han pintado desde abajo, cosa imposible de ver al mismo tiempo, pero no de saber. Sabemos cómo son las fosas nasales, aunque desde la visión frontal solo percibamos una línea oscura. Y, como lo sabemos, lo pintamos. Haz la prueba. Observa la cara de una persona que tengas cerca, desde el frente, con tus ojos a la altura aproximada de sus ojos. Comprueba que apenas puedes ver las fosas nasales. Tendrías que sentarte en el suelo y mirar desde abajo para ver lo que yo he plasmado.

Pasemos a la boca. Está pintada desde dos puntos de vista, frontal y de perfil. Los dos reflejan la personalidad de la modelo, de sonrisa amplia, con comisuras hacia arriba y de una importancia que llega a ser mayor que la de sus ojos desde el punto de vista formal.

Observemos ahora el elemento que mejor define el cubismo en este retrato: el pelo. ¿Por qué? Porque la cola de caballo apenas es un indicio en la realidad, y, sin embargo, en el retrato cubista se ha pintado de perfil y en todo su desarrollo, entera, esquematizada en esas aperturas de blanco que se ondulan verticalmente como si fuera una pintura bizantina.

Por último, hay que decir que en el cubismo se reduce la paleta de color, la explosión colorística de los pintores impresionistas. Los colores se agrisan, se utilizan los tonos medios, azules o sienas apagados, todo para focalizar la plasmación de la realidad, en el análisis de las estructuras, primero, y en la síntesis después; sin colores o luces que distraigan, más bien que ayuden a la nueva comprensión del mundo en un lenguaje único: El Cubismo.

Esa plasmación de la realidad en una fase de análisis, y otra de síntesis, es lo que diferencia a las dos etapas en que se ha dividido el movimiento: El Cubismo Analítico, más concreto, cerrado, ortodoxo en la descomposición de las formas hasta ser difícil el reconocimiento de la realidad; que utiliza colores más apagados y paleta reducida. Y el Cubismo Sintético, o segunda fase del desarrollo, en que el artista, incluye indicios de la realidad formal para acercarnos al mundo en el que nos movemos. Un ejemplo sería la introducción de frases, o de objetos de la realidad como periódicos, trozos de manteles, partituras etc. Es lo que llamamos técnica del collage. En la fase analítica, por último, la paleta se abrirá un poco, sin llegar a los alardes colorísticos del estilo Fauve o el Impresionista.

 

Material empleado:

Papel: Canson. Vale cualquiera con tal de que tenga el grano fino

Acuarela en pastilla:

    Rojo Bermellón - Vermilion red

    Carmín de Alizarina - Alizarín Crimson

    Siena Tostada - Burnt Sienna

    Azul Ultramar - Ultramarine Blue

    Azul Cerúleo - Cerulean Blue

    Gris de Payne - Payne’s Grey

Pinceles

    Plano del 10. Redondos del 10, 4 y 2.

    Serie 7

 

Hay tratados y tratados que versan sobre cubismo, entendidos, expertos, menos expertos, libros, vídeos, cátedras, artículos, menciones, publicaciones. Seguiremos ahondando, porque es de los movimientos que más me fascinan y en los que más he profundizado. Si leyendo este artículo, consideras que el cubismo no se puede reducir a unos párrafos, habrás acertado, pero si no se facilita la comprensión del cubismo de una forma sencilla, y se empieza a enseñar a VER cubismo a través de un solo elemento, en este caso un rostro, ¿cómo volar o tener un Síndrome de Stendhal delante del Guernica de Picasso, que reúne todos?

Habrá más post.

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