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Cómo pintar un Sorolla con Acuarela en 13 pasos.

Copiar a los grandes maestros es importante. El artista ya ha hecho por nosotros lo más fundamental del proceso artístico: TRADUCIR EL UNIVERSO QUE NOS RODEA. Cuando se es un pintor poco experimentado -o con falta de técnica-, convertir la realidad circundante en líneas, pinceladas o manchas de color, puede resultar un asunto muy complicado. Lo importante a la hora de pintar es saber que unas flores claras que se encuentran sobre sendas macetas de barro no son más –en nuestro lienzo o papel-, que unas pinceladas de formas irregulares. El pintor, en este caso Sorolla, ha decidido plasmar dichas flores –y las macetas- sobre un fondo de vegetación oscura. De ese modo cobran más importancia. Observemos el centro de la composición.

JOAQUÍN SOROLLA—La Alberca. Alcázar de Sevilla. 1910

A base de copiar las traducciones que hacen los grandes maestros, acabaremos aprendiendo a traducir la realidad por nosotros mismos, con nuestro criterio. Reducir las tres dimensiones del mundo que nos rodea a las dos que tiene nuestro papel, nos parecerá más fácil una vez que hayamos observado a los maestros. Practicar cómo resuelven y traducen ellos es una buena forma de empezar. Después de adquirida la técnica, seremos capaces de expresarnos de una FORMA PERSONAL, con ARTE, que es el cometido de cualquier persona que entra en el mundo de la pintura.

En el caso de La Alberca de Sorolla, y de toda la pintura de Sorolla, no olvidar un concepto: Que no hay luz sin sombra, y que en las sombras de su pintura hay luz, color. Decir sombra no es decir negro. Hay que desterrar esta idea.


<alt="La Alberca. Sorolla. Versión Acuarela"/>

Acuarela Paso a Paso. Pintar un Sorolla con Acuarela. 
La Alberca. Alcázar de Sevilla. Joaquín Sorolla. 1910
Versión en Acuarela de Macarena Márquez






La Alberca. Alcázar de Sevilla. Óleo Original de Joaquín Sorolla. 1910 
Archivo de Wikimedia Commons


Materiales:

  • Papel: Tamaño. Aunque se puede hacer en cualquier tamaño, por tratarse de un estudio de aprendizaje, recomiendo un tamaño no menor a A4. Lo más recomendable bajo mi punto de vista sería un A3 o aproximado. Gramaje y tipo de papel. Puede ser un Canson, Guarro o Arches. Lo importante es que tenga como mínimo un gramaje de 240g/m2 y que sea de grano grueso.
  • Pinceles: Redondos y planos del 12, 10, 6, 4, 2. Un Rigger para delinear.
  • Lápiz o portaminas: H
  • Enmascarador para blancos
  • Pincel de goma de punta fina para el enmascarador.
  • Acuarela: Paleta básica de 10/12 colores

PROCESO Paso a paso – LA ALBERCA de SOROLLA


La Alberca. Sorolla. Figura 1. Dibujar.

La Alberca. Sorolla. Figura 2. Enmascarar

La Alberca. Sorolla. Figura 3. Primeras manchas. Grises y medias tintas.



La Alberca. Sorolla. Figura 4. Primeros verdes



La Alberca. Sorolla. Figura 5. Tonos Tierra. Terracotas. Primera capa. Verdes segunda capa.



La Alberca. Sorolla. Figura 6. Tonos Tierra. Segunda capa. Terracotas. Profundidad del agua y vegetación. Ramas.

<alt="Sorolla con Acuarela"/>
La Alberca. Sorolla. Figura 7. Levantar reservas. Matizar. Redibujar. Firmar


1.— Dibujar las líneas principales. Se trata de hacer una especie de mapa personal que nos facilite el proceso. Lo importante es que ese dibujo nos aclare a nosotros. Figura 1

2.—Reservas de Blanco: Observar bien el modelo y aplicar máscara en donde sea necesario. De forma orientativa enumero algunos puntos de luz a reservar. Figura 2:

  1. Hojas amarillo-verdosas sobre fondo oscuro a la izquierda de la composición y sobre cielo
  2. Flores blanco-azuladas en el centro (están sobre fondo verde)
  3. Margaritas y flores claras a la derecha de la composición.
  4. Algunas pinceladas naranjas (del pequeño naranjo a la izquierda de la composición, delante de terraza) También hay que reservar las pinceladas rojas y anaranjadas de la parte inferior (flores)
  5. Algunos reflejos claros en el agua: alguna pincelada a la izquierda y algunos puntos de reflejo a la dcha.

3.- Tramos de luz que entran detrás de las macetas. Figura 3: Poner agua y añadir una punta de amarillo de cadmio con una punta de rojo de cadmio. Aplicar. Es algo muy suave, para manchar el papel de una forma cálida, casi sin color. Como el tono resultante dependerá del blanco de nuestro papel, si es necesario, al final se retocarán algunos claros con témpera blanca mezclada con siena o terracota para conseguir igualar al original. Se trata versionar un óleo. La acuarela no trabaja con blanco normalmente, pero para acercarnos a un original como éste, a veces es necesario.

4.—Aplicar con Rosa Permanente MUY REBAJADO algunas pinceladas previas a empezar con los grises. Mirar cielo y bordes del ciprés. Figura 3.

A lo largo de todo el proceso, iremos dando capa sobre capa. No intentemos que los grises oscuros o que los violetas profundos de la alberca tengan su oscuridad/profundidad desde el primero momento. Se trata de dar capa sobre capa, el oscuro va surgiendo de la cantidad de pigmento. Iremos siempre de menos a más intensidad con paciencia. 

5.—Grises y medias tintas. Figuras 3, 4 y 5: Es lo primero que vamos a pintar. Los grises, las medias tintas de los fondos. La base se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada. En determinadas zonas lleva más azul que siena.

  1. Cielo: Observar los matices, a la izquierda es más cálido que en el centro de la composición. No olvidar que estamos pasando de un óleo a una acuarela, por lo que ni tonos ni pinceladas pueden ser idénticos.
  2. Fachada de la terraza derecha:
  • A la izquierda Es casi blanco. Primero pondremos agua, y después añadiremos una punta de Azul Ultramar –casi imperceptible-, otra de Siena tostada. Añadiremos un poco de Amarillo de Cadmio para dar calidez a la cal. Todo en muy pequeñas proporciones. Se trata de manchar un poco el blanco del papel.
  • A la derecha: En la parte superior y algunas zonas del inferior de la fachada derecha, hay algunos grises muy limpios en la base (azulados, transparentes). En los que se ve a través de la vegetación. En la parte central de dicha fachada hay un gris rojizo: Primero ponemos el agua, después una punta de azul ultramar, otra de Siena tostada y otra de Rojo de cadmio, todo en muy pequeñas proporciones.
  1. Fachada de la tapia izquierda. Lo que se ve debajo de la vegetación son unos grises violáceos –casi azules- que se hacen con Azul Ultramar y Rosa transparente muy rebajado. Si queda demasiado violeta, añadir un punto de siena para ensuciarlo. Aplicar observando el modelo. Hay unas pinceladas Azul de Prusia verticales, que se tendrán que dar sobre la fachada izquierda cuando seque la base violácea que acabamos de dar. Ese azul se hace con Azul ultramar+ Verde esmeralda y una punta de Siena Tostada. De momento estamos con los fondos. Son los previos a lo meramente figurativo de la composición.
  2. Agua: En el extremo inferior izquierdo: Hay que volver a aplicar ese tono violáceo. Cuando seque volveremos a dar pinceladas con Azul de Prusia (Azul Ultramar +  Verde Esmeralda + Punta de Siena Tostada) sobre ese tono violáceo según el modelo.
  3. Sobre algunas partes bajas del cielo: Aplicar ese tono Azul de Prusia, pero muy rebajado con agua. Mirar modelo. Son pinceladas muy suaves.
  4. Tonos azulados en el agua (hacia la derecha): Se hacen con azul cobalto o en su defecto ultramar muy rebajado.

6.—Vegetación: Aplicar verdes según modelo. Figuras 4, 5, 6 y 7:

  1. La base de los verdes de la fachada izquierda es un Verde Sap + Siena tostada. Cuando seque ese verde, habrá que aplicar un segundo verde más oscuro.  Aplicar verdes también en el reflejo del agua, aquí, los verdes tienen algo de ocre. Observad modelo. Hay que ir dando pinceladas en el agua como si fuera un puzzle. Al final, cobra sentido. Si no tenemos Verde Sap, nos vale el Verde Hooker
  2. Esa base es la misma para la mayoría de la vegetación, a excepción de unos verdes más azulados, que estarían: En la zona central, en donde hay un macizo de flores amarillas y detrás de las mismas. En la maceta de las margaritas de la derecha de la composición. Algunas notas en el arbusto que está delante de la terraza. El verde azulado lo haremos con: Verde Esmeralda + Siena tostada + Azul Ultramar
  3. Zonas oscuras de los verdes de toda la composición: Observar el modelo para ver en dónde se encuentran. Para una buena observación de la pintura, hacer barridos del ojo, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Detenernos cuando vayamos encontrando las pinceladas que buscamos y aplicar en nuestra composición según el modelo. Los verdes oscuros se hacen –siempre- con muy poca agua y la siguiente mezcla: Verde Esmeralda + Azul Ultramar + Carmín de Alizarina + una punta de Siena tostada. Estos colores se aplicarán en mayor o menor medida. 
  4. Amarillo cadmio en el macizo de flores central y amarillos más rebajados en zonas del macizo de vegetación de la derecha  

7.—Violetas del estanque: aplicar violetas según el original. El violeta se hará con Carmín de Alizarina + Azul Ultramar.  El pincel tiene que estar muy limpio o los violetas siempre serán sucios y faltos de interés. Tiene más Carmín que Azul. Es bastante intenso, por lo que, si ponemos mucha agua desde el principio, no lo conseguiremos. Las pinceladas en estos oscuros deben ser con mucho pigmento y poca agua. Figuras 5,6 y 7.

8.—Tonos terracota de la composición. Figuras 5, 6 y 7: Los hay más claros y oscuros. Lo idóneo es preparar distintas variaciones en diferentes pocillos, e ir pintando según el original. Se dará más de una capa según lo necesite nuestro trabajo.

Algunas variaciones para preparar los tonos terracota en nuestros pocillos e ir utilizando:

  • Siena tostada + Rojo de cadmio
  • Ocre amarillo + Rojo de cadmio
  • Ocre amarillo + Rojo de cadmio + un poco de azul ultramar
  • Ocre amarillo + Amarillo de cadmio + un poco de Rojo de cadmio
  • Tierra sombra + Rojo de cadmio + Ocre amarillo + Siena tostada.

Lugares en donde se encuentran estos tonos

  1. Poyete de la terraza
  2. Poyete de la alberca
  3. Macetas: Observar que las macetas reflejadas en el estanque son más oscuras que las reales.
  4. Arco que se entrevé detrás de la terraza (es más rojizo).
  5. Ventana que se entrevé detrás de la terraza. Es siena tostada con una punta de azul ultramar.
  6. También hay ciertos tonos ocres –muy rebajado-en la parte baja del pequeño naranjo que está delante de la terraza.

9.— Intensificar tonos siempre que hayan quedado demasiado claros. Seguramente haya que volver a pintar la superficie azul del agua, algunos verdes y los tonos de las macetas. Comprobar que el reflejo debe ser más oscuro que la realidad. Las macetas reflejadas en el agua son más intensas que las propias macetas. Figuras 5, 6 y 7.

 A lo largo de todo el proceso, iremos alejándonos y acercándonos a nuestro trabajo para poder ver cómo evoluciona. Muchos matices, aciertos y errores sólo se ven desde lejos.

 10.— Levantar reservas. Si es necesario, matizar flores. Figuras 6 y 7.

Flores blancas y amarillas con: Agua a la que se añade una punta de Amarillo Limón.

Flores o frutos rojos/naranjas: Agua a la que se añade Rojo de Cadmio + Carmín o Rojo Bermellón o de Cadmio + Amarillo según necesitemos rojos o naranjas. Hacer muy poca mezcla. Son pinceladas.

Mirar de lejos para comprobar si es necesario meter alguna pequeña pincelada blanca sobre los verdes (flores). De ser así, habría que hacerlo con tempera blanca mezclada con el tono de la flor.

11.— Pintar las ramas del almendro de la izquierda y los troncos del naranjo enano que crece delante de la terraza.  Figuras 6 y 7. El gris de las ramas del almendro de la derecha se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada, al que se le añade una punta de carmín (esas ramas, en el original, son violáceas). El gris de las ramas del naranjo enano de la derecha, en cambio, se hace con Azul Ultramar + Siena Tostada, con más siena que azul. Observad modelo. 

12.— Con el Rigger o un pincel muy fino dibujar líneas finales. Figuras 6 y 7. Hay líneas importantes en las baldosas de la alberca. Las líneas no son negras. Eso es una idea que tenemos que desterrar. Se dice línea y se piensa en lápiz negro. No es así. Cada línea tiene un carácter, más o menos ancha, y un color. Por ejemplo, si nos fijamos en esas líneas de las baldosas del borde la alberca, las que dibujan el suelo, son más anchas y violáceas que las que verticales cortan sobre el agua. Es un ejemplo solo. El pintor no debe cansarse nunca de observar. Podríamos decir que el buen pintor observa más que pinta. 

13.— Firmar. Figura 7. No olvidar nunca poner que es una versión del cuadro en cuestión y su autor original. En este caso somos meros copistas. Llegará un momento en que seremos artistas. 

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Macarena Márquez Jurado

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EL VERDE HOOKER - HOOKER´S GREEN

EL VERDE HOOKER 

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

Índice Internacional de los Colores.

Número IC:  PG7/PY150

Descripción Química: Chlorinated copper phthalocyanine/nickel azomethine yellow

Nombre: Verde Hooker

Conociendo la obra de este ilustrador botánico, al cargar verde en nuestro pincel haremos del acto de pintar algo más pleno. La Historia es necesaria para tomar conciencia de cualquiera de nuestros actos, pequeños o grandes. Macarena Márquez

<alt="Verde Hooker"/>
Verde Hooker - Hooker´s Green - Ilustración de Macarena Márquez

Entre todos los verdes de un acuarelista, habrá uno que no faltará, el Verde de Hooker. Este color toma el nombre del ilustrador botánico, William Hooker, al que no hay que confundir con otro gran botánico de su mismo nombre, Sir William Jackson Hooker.  El segundo fue famoso porque fue director del Jardín Botánico de Kew. Tenía un herbario conocido a nivel internacional y era escritor científico y colaborador de publicaciones como la Revista Botánica de Curtis, cuyos textos se acompañaban de ilustraciones. Dichas ilustraciones, inicialmente, se coloreaban de forma manual y eran el documento gráfico de las explicaciones sobre cada planta. Para poder hacernos idea de la importancia de esta revista, hay que decir que se hacían tiradas de 3000 ejemplares, lo cual, en aquella época era un triunfo.  Pensemos que el periódico The Sun, en la segunda década del siglo XIX, tiraba 5000 ejemplares, a lo que se añade que la Revista Botánica de Curtis era una publicación para especialistas, destinada a los amantes de la Botánica del siglo XIX. Con todo, también es recomendable en la actualidad para todos aquellos que quieran ver las ilustraciones coloreadas dr la época. Pueden verse en un ejemplar escaneado por la BHL (Biodiversity Heritage Library):

Revista Botánica de Curtis. Ilustraciones. Escaneado por la BHL

En 1820, William fue nombrado catedrático de Botánica de la Universidad de Glasgow y en 1841 director del Jardín Botánico de Kew.  Por todo ello, a menudo se piensa, y así está reflejado en algunos artículos que corren por la estratosfera Internet, que el inventor es él.

Pero es un error.

A pesar de sus contribuciones a la botánica y de su trabajo también como ilustrador: Las ilustraciones de las plantas, una serie de libros de ilustración botánica recopilatorio del herbario por él creado, no es el inventor del verde que lleva su apellido. 

El inventor fue el otro William Hooker, nacido en 1779 y fallecido en 1832, también ilustrador británico que llegó a desempeñar el cargo de artista oficial de La Sociedad de Horticultura Británica. El ilustró sus publicaciones, y muchos otros recopilatorios botánicos como Hooker's Finest Fruits. Este William Hooker, el creador del color, está considerado como uno de los más grandes ilustradores pomológicos que han existido. En 1818 publicó la obra: Podoma Londinensis, libro que contiene ilustraciones muy copiadas por su inigualable belleza, además del valor botánico. Pongo el enlace al libro de Hooker de Google Books. Es toda una escuela de aprendizaje en el arte de la ilustración botánica, y del verde en cuestión.

Podoma Londinensis Google Books

Como ilustrador botánico que da nombre a un color, Hooker lo que buscaba era obtener un tono básico para sus contribuciones editoriales, y ėsta es la base comprensible del verde en estudio. Se trata de un verde profundo, algo apagado, opaco, pero muy versátil para mezclas. Lo empezó a utilizar para ilustrar hojas de plantas, tallos, nogales y crisantemos, pero también frutas como los pomelos o las manzanas. Llegaría a ser un verde tan sutil, que que se vería en casi todas las pinturas de paisaje del siglo XIX, sobre todo en las de mediados y segunda mitad del XIX. Si buscamos cuadros de Carlos de Haes, por ejemplo, podremos encontrar este color en muchas de sus obras. 

Aunque él encontró su verde a partir de mezclar Gamboye y Azul de Prusia, el color histórico más parecido se hace con Azul Hierro (PB27) y Amarillo de níquel (PY150) y es algo más oscuro y menos brillante que los actuales.

Acerca del Índice Internacional de los Colores, el nombre y número IC de este color consta de dos pigmentos. Al ser un verde, es un color secundario, por lo que en su composición hay más de un color: uno azul y otro amarillo.

Creo que es importante que sepamos leer bien estas referencias, que vienen en todos los botes, sean de la marca que sea o en el formato y soporte que sea: acuarela líquida, en pastilla o tubo.

El verde Hooker se nombra PG7/PY150.

Esto se traduce así: PG 7 quiere decir: Pigmento Verde Green núm. 7 y PG 150: Pigmento Amarillo-Yellow núm. 150.

El PG 7, es el color Verde de Ftalocianina + El PG 150 es el color Amarillo Níquel de Azo.

Podemos encontrar otros Verde Hooker, dependiendo de que lleven en su composición un amarillo u otro. Así sucede, por ejemplo, con el verde: PG 7/PY 154. Quiere decir que es un Hooker, con Verde de Ftalocianina, pero su amarillo ha cambiado, es el Amarillo de Bencimidazolona.

En la siguiente ilustración queda claro de qué se compone este color.

Formación del Verde Hooker. Ilustración de Macarena Márquez

Esto es muy importante. Si aprendemos a traducir la numeración de los colores, podremos comprar cualquier marca de acuarela -muchas de ellas de excelente calidad-, sin llevarnos sorpresas cuando vamos a pintar nuestro césped o nuestras ilustraciones botánicas, las plantas, los árboles, las praderas y bosques. Gran parte del planeta es verde.

Todas las marcas tienen inscrita esta numeración, por lo que os animo a aprender a descifrar el código. De esta forma elegiremos de una forma un poco profesional.  El verdadero pigmento, en acuarela, no se conoce realmente hasta que hacemos pruebas sobre papel con pincel y agua. Hasta ese instante, no sabemos con precisión el alcance de nuestro pigmento.  Para oscurecer este color, podemos hacerlo con una punta de carmín, o con gris de Payne, pero muy poco. Otra cosa que hay que tener en cuenta con este color es que pierde saturación, y mucha, al secar. Esto quiere decir que cuando pintamos, lo que nos parece un verde muy profundo y oscuro, al secar pierde estos dos valores, aclarando más de lo que quisiéramos.

En las muestras siguientes se puede ver el resultado de mezclar Intense Blue (Azul Intenso) con Verde Hooker Oscuro. El resultado son ciertos tonos marítimos muy profundos. En cuanto a la suma de Amarillo Limón con Hooker es un verde de césped o pradera en verano, de limón virgen. Y animo a probar la mezcla de Verde Hooker con Violeta. El resultado es un gris acerado muy interesante.


<alt="Intense Blue y Hooker'Green"/>
Verde Hooker + Azul Intenso


<alt="Mezcla Amarillo Limón  y Verde Hooker"/>
Verde Hooker + Amarillo Limón

Como siempre, animo a todos a hacer pruebas, ya que el Verde de Hooker con Bermellón, poniendo otro ejemplo, da como resultado un gris muy profundo, de olivar en la lejanía, que también es digno de ser considerado y a mí me encanta.

<alt="Rojo Bermellón y verde Hooker"/>
Bermellón + Verde Hooker

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Macarena Márquez Jurado

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Novela:La Cuestión 106

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EL ROJO BERMELLÓN - Acuarela

EL ROJO BERMELLÓN

Índice Internacional de los Colores.
Nombre y número IC: PR106 (Pigmento rojo-red 106) Rojo Bermellón (verdadero)
Descripción Química: Sulfuro de Mercurio

La palabra bermellón etimológicamente procede del francés: Vermillón. Y éste último término del latín: Vermicülus, o larva de la cochinilla del carmín, pues, de las hembras de este insecto, parásito de plantas como las chumberas del Sur de España, se extraía un colorante de color rojizo acarminado que se utilizaba para tintes de todo tipo.

<alt="Rojo Bermellón"/>

Rojo Bermellón. La línea 1 es bermellón de acuarela de tubo, la línea 2 es bermellón de acuarela líquida, las líneas 3 y 4 son bermellones de pastilla.

El verdadero precursor del rojo bermellón y de todos los rojos actuales, fue el cinabrio, mineral conocido ya en la Antigüedad Clásica, que se extraía de las minas de Almadén, Ciudad Real.  Se obtenía con métodos muy dificultosos en las minas españolas, siendo tal su valía, que era necesaria una orden imperial para su obtención. A continuación, se enviaba a Roma, en donde se procesaba.

El gran Vitruvio, arquitecto y tratadista romano del siglo I a. C. ya habló de él en Los Diez Libros de Arquitectura. A partir del Quattrocento, la obra de Vitrubio sería la base para los artistas de Renacimiento. En el capítulo dedicado al color bermellón, explica cómo se extrae el pigmento. También narra cómo se puede utilizar para enlucir las viviendas, y alerta de que, si se utiliza al exterior, puede ennegrecerse, aconsejando el método llamado caysis (en griego) para encerar una vez pintado y obtener resistencia al exterior. Era el mismo sistema que se utilizaba para proteger las estatuas antiguas.

Refiere también en su tratado que, el bermellón se encontró por primera vez en los campos de Éfeso llamados Cilbianos y que “las oficinas del bermellón”, lo entrecomillo para que seamos conscientes de la importancia que tenía, se habían trasladado a Roma por haber descubierto glebas en España.

Aunque desde Éfeso, las glebas pasaron a obtenerse de España, estas se sellaban y eran enviadas a Roma, en donde se procesaban hasta obtener el cotizado bermellón. Las estancias en donde se hacía esto se encontraban en un lugar próximo al templo de Quirino y al de Flora, es decir, en El Quirinal, una de las siete colinas de Roma, lugar que eligieron los patricios para sus villas y en donde hoy se sitúa el Palacio del mismo nombre, sede del Gobierno de Italia. Según Plinio, las minas tenían las glebas que posteriormente darían el mejor bermellón. Hasta tal punto fueron importantes. El monopolio del bermellón sería imperial. De ahí su elevado precio.

Como pigmento, el reputado color se ha utilizado a lo largo de la historia, normalmente para artes suntuarias, pinturas al fresco, tejidos, cosmética y todo aquel objeto importante que se tuviera que revestir de grandeza.  Era algo menos vibrante que el bermellón que conocemos, y tenía un carácter muy venenoso. A eso se unía su tendencia a perder brillo y a matificarse y oscurecer con el tiempo de exposición a la luz y los factores del clima, sobre todo en la pintura al fresco. Remito al estado de las restauraciones de frescos en Pompeya y Herculano, en donde se utilizaba el bermellón.

En cuanto al cinabrio, no sólo se utilizó para extraer pigmento, ha sido utilizado a lo largo de la historia para otros menesteres. Entre otros resulta curioso los estudios del siciliano Campailla, renovador de lo que se llamó las barricas o barriles de Campailla ya a fines del siglo XVII. Se metía a un paciente dentro de las barricas, y, sobre una estufa se vertía cinabrio en la dosis adecuada. Al exhalar mercurio en forma de vapor, dichos vapores eran absorbidos por el cuerpo del paciente y aliviaban el mal de la sífilis. Y también las enfermedades reumáticas, las relativas a las articulaciones y los huesos. Campailla añadió incienso a dichos vapores para que se pudiera inhalar.

Sobre la toxicidad del bermellón (sulfuro de mercurio), menciono aquí que a mediados del siglo XIX empezaron a hacerse advertencias sobre la utilización del bermellón, por ejemplo, en cosmética. Se utilizaba para pintar los labios, y determinadas casas de cosmética tuvieron que retirarlo, para empezar a utilizar otros pigmentos.

Ya en el siglo XX, con el avance de las Ciencias Químicas, los colores, en vez de fabricarse a partir de sus formas vegetales, minerales o animales, lo empezaron a hacer a partir de fórmulas químicas. Actualmente el rojo más extendido, cercano y sustituto del bermellón es el rojo de cadmio.

<alt="Oscurecer rojos"/>
Oscurecimiento de bermellón con carmín

Sobre este color, y su uso en acuarela, hay que decir que es un color de gran tinción y que para oscurecerlo añadiremos carmín de alizarina. No se aconseja oscurecerlo con gris de Payne, si acaso con una punta de negro. Esto es para que no pierda su carácter.  Al añadir carmín a un bermellón o a un rojo de cadmio, le aportaremos oscuridad sin que pierda brillantez.

El bermellón con verde de Hooker crea un gris muy profundo, es el color que vemos al contemplar una fila de olivos en la lejanía, cuando el verde saturado ya ha perdido su color. Aconsejo probar y utilizarlo.

<alt="Rojo Bermellón con verde"/>
Bermellón + Verde Hooker





















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