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Cómo pintar un RETRATO en clave FAUVISTA en 3 pasos

 © Macarena Márquez Jurado

Gracias, "Francia". Gracias a los "acuarelistas franceses" por el interés.

Pintar un retrato en clave fauvista, al estilo de Matisse,  es entrar en otra dimensión, ser libre para retratar a una persona en todos sus planos y universos, sin ceñirse a la realidad visual y sin que deje por ello de ser dicha persona.


<alt="Pintar retrato paso a paso"/>
Cómo pintar un retrato en clave fauvista
www.macuarela.com
Retrato de Dolly Martín White


Material Utilizado:

·         Papel de grano fino, 300 gr/m2. 

·         Acuarelas líquidas

·         Témpera

 

Para comprender los fundamentos de este movimiento, que siempre me ha seducido, os remito al artículo:  Fauvismo. Lo FAUVE en Acuarela. Allí están las claves para agrandar nuestra percepción a la hora de ponernos frente a un paisaje o retrato de Matisse, por ejemplo. 


Y, si queréis profundizar, os recomiendo el libro editado por Alianza y cuyo autor es John Elderfield:



Pero vayamos a la práctica. En este artículo me quiero detener, no en el movimiento fauvista en sí, sino en expresar de forma descriptiva – con imágenes y palabras - la fuerza que confiere liberarse del dibujo y de todos los cánones aprendidos para adentrarnos en lo que el artista intuye. 


Es el pintor el que expresa según el motivo que ve, lo que ve o a quien ve. Y hay diferentes claves o estilos para hacerlo. Dichos estilos, los cánones o las claves, son vehículos de expresión. Mientras mejor los conozcamos y los apliquemos, más cerca estaremos de aportar algo. Hay veces en que es mejor no expresar. Cuando la realidad nos supera, si la reflejamos de forma deficiente o sin hacer aportación alguna, resulta mejor seguir aprendiendo antes de conformarnos y colgar nuestra obra en el salón de nuestra casa. Claro que lo podemos hacer, pero eso no es arte. A veces es mejor una pared vacía.


Hay personas que expresan mucho sin herramientas ni horas de estudio, o académicas. Por otro lado, hay quienes ejecutan con gran virtuosismo, que tienen todas las herramientas y conocimientos, pero que no expresan nada. Con todo, ni lo uno ni lo otro es lo común, estos ejemplos marcarían los dos extremos. Los conocimientos nos ayudan a no estancarnos. 


En cuanto a los estilos, unos se adaptarán mejor que otros a nuestra forma de conocimiento del mundo, aunque no son excluyentes. El artista puede expresar a través de vehículos o estilos diferentes y no siempre tiene que utilizar la misma línea en la práctica.


Con esta liberación de todo el aprendizaje académico que propongo en este artículo, no quiero decir que no sea necesario saber dibujar o pintar. No es eso. Hay personas que piensan que pueden pintar maravillosamente sin saber. Y eso solo sucede cuando el genio supera a todo lo aprendido y solucionado a lo largo de la Historia del Arte por los pintores y artistas.


Paolo Uccello, pintor florentino y uno de los artífices del invento de la perspectiva, no dormía estudiando la forma de colocar las lanzas de sus cuadros en el suelo de forma que parecieran oblicuas al espectador.


La batalla de San Romano, por Paolo Uccello
Este es un archivo de Wikimedia Commons,
 un depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia.
Galería Uffizi - Florencia


Oblicuas: esa dificultad superada por los artistas del Renacimiento. Ahora nos parece muy fácil traspasar a las dos dimensiones de nuestro papel la tercera dimensión, el profundo, en el Quattrocento no. El hombre medieval aun no sabía pintar con perspectiva. Dicho invento, comprender cómo se podía plasmar el volumen de un ser humano en un soporte plano, fue la gran revolución y uno de los grandes aportes de los artistas del Renacimiento a la Historia de la Pintura. 


También fue precisamente esta contribución la que nos llevó a querer plasmar la realidad cada vez de una forma más fidedigna, más real, hasta llegar a lo fotográfico. En ese bagaje, los artistas perdieron muchas veces fuerza, el estro artístico, la esencia. Esto no siempre reside en la realidad y su fidedigna plasmación, sino en una meta realidad que no todos pueden aislar o percibir, y mucho menos plasmar. Del mismo modo, no todo el mundo es capaz de aislar un elemento en una probeta, o de obtener el pigmento de la falla de la mina.


Dicen que solo el arquitecto que sabe y conoce puede derribar el edificio. Lo hemos podido ver en algunos casos en que un rascacielos ha ardido y ha sido el arquitecto quien ha tenido que dar las pautas para acabar de derribarlo. Es una metáfora. Después, han podido pasar varias cosas, o que se construya un nuevo edificio o que no se construya nada. Pero si se construye de nuevo, esta nueva construcción puede ser diferente. Y el espacio sigue siendo el mismo.


Lo mismo puede suceder en pintura. Se puede retratar a una persona con realismo, con hiperrealismo, con pintura, escultura, arquitectura o con una cámara de fotos. Pero también se puede intentar captar a esa persona derribando todas las pautas aprendidas, como el arquitecto del que hablaba, para reflejar una meta realidad, que solo es alcanzable a partir de estilos que no abordan al retratado con las claves clásicas. El fauvismo es uno de los estilos artísticos que considero más libres para el retrato. Hablo de ese retrato que no pierde la base del retratado, algún punto de parecido con la realidad, de una meta realidad que aun conecta con lo descriptivo. Por supuesto que existen otras formas, otros caminos, estilos artísticos. Pero en este artículo he querido hablar de éste.


Desde esta libertad de ejecución, he pintado este retrato, que en realidad es un metaretrato fauvista.


He utilizado tres de las muchas claves de este tipo de pintura. Son las siguientes. Te animo a seguirlas, que emprendas un retrato con estas pautas, libre, y que compruebes el resultado:


1.- Hay que Liberarse de todo lo aprendido. Aunque digo liberarse, no quiero decir no conocer o no haber aprendido. Para pintar bien es necesario saber. En ocasiones es necesario saber y olvidar, aunque sea momentáneamente. Para deconstruir es necesario saber construir. Para derribar su edificio el arquitecto ha sabido levantarlo previamente. Tanto si sabes mucho como si sabes poco, haz la prueba. Libérate de ello y ponte frente a la persona que quieres retratar, frente a ella o frente a una foto. No para copiarla. Es algo más profundo. Inténtalo hasta conseguirlo. La persona ¿es rubia y de grandes ojos azules con pestañas larguísimas y mirada profunda? Olvida todo y quédate con la mirada profunda. A ver cómo se pinta eso.

<alt="Pintar retrato paso a paso. 1"/>







Retrato Fauve con Acuarela: Hexágono inferior izquierdo. El ojo no es un ojo, la nariz no es una nariz, la frente no es una frente, la ceja no es una ceja. Pero lo son.

2.- Es el color el que dibuja y no la línea. Piensa en ello antes de abordar tu retrato. El valor es el color. Y son colores planos. A través de las masas planas de color se puede obtener volumen. Rosas. Verdes. Haz la prueba.

<alt="Pintar retrato paso a paso. 2"/>

3.- No hay más lejos o más cerca, no hay perspectiva atmosférica, aquella que aprendimos por la cual, dicho de una forma simplista, mientras más lejos está un cuerpo hay que pintarlo más claro. La única profundidad en este tipo de pintura es el color. La luz no proyecta sombras. No hay degradación tonal producida por el grado de humedad o la temperatura. No hay distancias.


<alt="Pintar retrato paso a paso. 3"/>



 




Te animo a que pruebes. Pinta un retrato con estas tres claves. No busques parecido con la realidad, el parecido que se encuentra es de otro tipo. Investiga. Experimenta. Da un salto y comprueba tú mismo lo que hay.

Nota 1: Para comprender la pasión por la perspectiva generada en los pintores del Quattrocento, recomiendo:

El libro inigualable de Paolo Uccelo de Borsi. En él se puede aprender todo sobre el increíble invento de la perspectiva en pintura.  El precioso relato de Marcel Schwob: Paolo Uccello: Pintor.



Macarena Márquez Jurado Wikipedia

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Libros de la autora: 


Cómo oscurecer colores con Acuarela: Guía Práctica con múltiples ejemplos

La Cuestión 106: El enigma del Velázquez de Orihuela

Con dos rombos - La novela de los baby boomers españoles

Bárbara de Braganza - Biografía Histórica

La flor de la Acacia: Cuento ilustrado con Acuarelas

Boda en Trujillo: Watercolour Sketchbook

El Fantasma de Cervantes



EL OCRE AMARILLO

Registro de la Propiedad Intelectual: Macarena Márquez Jurado

En este artículo se explica todo sobre el color OCRE AMARILLO: Su evolución a lo largo de la Historia del Arte. Su uso en Acuarela con ejemplos prácticos.


Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PY43

Color: Ocre Amarillo

Descripción Química: Óxido de Hierro amarillo natural

 © Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

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Para empezar a hablar de este color, básico en cualquier paleta de artista, vuelvo a regresar a la Provenza francesa, a Rosellón (Les Ocres)Últimamente no salgo del Mediterráneo. Este color, ya en su vertiente de producto de Bellas Artes, fue extraído de los acantilados de Rosellón a fines del siglo XVIII. El artífice fue Jean Étienne Asier, que no dejó pasar desapercibido el hecho de vivir en uno de los depósitos de ocre más importantes del planeta, lugar en donde todo es ocre, las fachadas, los caminos, los acantilados, incluso la atmósfera cuando se pone el sol en verano y a uno le parece estar viviendo inmerso en una visión filtrada de este color.


<alt="Color Ocre Amarillo"/>

Foto 1: El Ocre Amarillo www.macuarela.com

1-2 y 3: Acuarela en pastilla. Winsor & Newton Professional
4: Acuarela en Tubo. Winsor & Newton. Cotman
5: Acuarela líquida.Dr.Martins Hydrus.


Asier fue el primero en separar el tinte ocre de la arena de los acantilados, aislando el pigmento. Desde allí, lo transportó a Marsella, y desde el puerto de Marsella lo comercializó. Primero lo dio a conocer en Europa y a continuación en el resto del mundo. Fue un negocio floreciente a pesar de que produjo el descontento de los vecinos de Rosellón, que protestaron porque la arena y polvo desechado, una vez aislado el pigmento, se empezó a acumular en su calles, por lo que, cada vez que se levantaba el viento, la transparencia atmosférica a la que estaban acostumbrados se emborronaba. Asier tuvo que enviar los depósitos de desecho fuera del núcleo poblacional.


Actualmente se puede caminar por el llamado Sendero del Ocre, una ruta inevitable e inspiradora para cualquier amante de los colores y que, siendo turística, se sale un poco de los circuitos más renombrados. Se trata de una inmersión en un color concreto, zambullida en un océano en el que todo es ocre y que da paso al entendimiento profundo de muchos de los cuadros del grupo de pintores que trabajaron la luz de Provenza, Gauguin, Van Gogh, Cezanne, Picasso etc. Sin este paseo conoceremos la obra de estos pintores, claramente, pero no del mismo modo.  

Sendero del Ocre - Rosellón - Les Ocres

Véronique PAGNIER, Public domain, via Wikimedia Commons

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sentier_des_ocres_4.JPG


En cuanto a la historia del ocre se remonta al Paleolítico. Es uno de los colores fundamentales, y casi exclusivos, del arte rupestre. Pero también se utilizó a lo largo de toda la Historia del Arte, en el arte egipcio, griego y romano. Plinio y Vitrubio ya hablaron de su uso, aunque quien teorizó en lo que se puede considerar el primer tratado moderno de pintura fue Cennino Cennini. Lo hizo en El Libro del Arte, del que ya hemos hablado en otros artículos relativos a esta historia y uso de los colores. Para una mayor profundización en la historia de los ocres y amarillos, recomiendo el artículo: 
El Amarillo de Cadmio.


Sobre el Ocre, Cennini nos dice en su tratado: Es amarillo cierto color natural que se llama ocre. Este color se encuentra en tierra de montaña, allí donde se encuentran ciertas venas como las de azufre.

Por todo ello, el ocre es un color que se conocía ya desde la Prehistoria y la Edad Antigua, que fue utilizado en el Renacimiento y del que habla Cennini y los tratadistas posteriores con profusión. Pero, tal y como lo conocemos, en su línea comercial de material para las Bellas Artes el Ocre Amarillo es un producto de fines del siglo XVIII, aislado, fabricado y comercializado por Asier, que reservó sus mejores producciones para los artistas. Se trata de un pigmento estable y resistente a la luz. Su éxito estriba en el hecho de que no resulta tóxico. En cuanto a su uso resulta imprescindible. La versión sintética de este color no se obtuvo hasta 1920.

Como dato curioso cabe reseñar que en la famosa paleta limitada de Zorn, artista sueco, pintor y gran acuarelista de fines del XIX y principios del XX, el ocre amarillo era uno de los cuatro colores exclusivos: Ocre Amarillo, Rojo Negro Marfil y Blanco. Esto lo menciono porque se considera que limitar la paleta de colores es uno de los modos más eficaces de aprender. Primero habría que empezar a pintar de forma monocromática, después con una paleta limitada como la de Zorn y, sólo cuando se ha experimentado y estudiado suficiente, se utilizarán las paletas policromáticas complejas. Expreso esto porque es común que la persona que se inicia en la acuarela de forma autodidacta se haga con una caja en la que abundan los colores, cosa que no es beneficiosa para formarse en la discriminación de valores con nuestros ojos. Si no se aprende a ver de una forma selectiva es imposible plasmar algo, sea en papel en lienzo. El soporte es lo de menos. El ojo humano es educable y, por lo general, pintará mejor una persona con el ojo adiestrado e instruido que otra que solo compra cajas de acuarela y materiales de forma compulsiva. Recomiendo a Zorn. 

Y ahora pasemos a la práctica y uso de este color en acuarela.

De todos es conocido que, una de las bases de gris en acuarela resulta de mezclar el Siena Tostada con el Azul Ultramar. Pues bien, si cambiamos el Siena Tostada por el Ocre Amarillo, nuestro gris resultará más cálido. Aquí está la muestra.

<alt="AZUL ULTRAMAR Y OCRE AMARILLO"/>
Foto 2: Formación de grises con acuarela. Azul Ultramar + Ocre Amarillo

Para oscurecer el ocre amarillo, recomiendo utilizar el negro, y de forma contenida. Sobre el oscurecimiento de los amarillos ya he hablado anteriormente. Es una de las tareas más difíciles que se le presentan al artista.

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Foto 3: Oscurecimiento del Ocre Amarillo con Negro

En cuanto a algunas mezclas que recomiendo hacer para que podáis comprobar que no todos los tonos terrosos son monótonos son las siguientes:

1.- Ocre Amarillo + Verde Esmeralda. El resultado de esta mezcla es un verde muy potente que me encanta.

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Foto 4: Acuarela. Verde Esmeralda + Ocre Amarillo

2.- Ocre Amarillo + Carmín de Alizarina. La mezcla puede ser la de ciertos melocotones, la nectarinas, algunas tierras de arcilla, acantilados, troncos de pinos, la sangre. Este color lo podemos encontrar en muchos cuadros de Gauguin en Martinica.

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Foto 5: Acuarela. Carmín de Alizarina + Ocre Amarillo

3.- Ocre Amarillo + Violeta. Floral Pocket Box 12.. Es la mezcla más osada. Hay que saturar muy poco la mezcla, pues los dos colores tiñen bastante, pero el resultado es sorprendente, un color púrpura nada habitual. También tengo que decir que no todos los violetas son iguales, y que este en concreto es muy especial en su pigmentación. Esta caja temática floral de Van Gogh la utilizo mucho por su excelente relación calidad precio. Observad la mezcla. 

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Foto 6: Acuarela. Violeta de Cobalto + Ocre Amarillo

Al acabar de escribir este artículo, me doy cuenta de lo que da de sí un color que a veces ha sido denostado por ser terroso y no tener la vibración de los azules o los escarlatas.

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Libros de la autora: 


Cómo oscurecer colores con Acuarela: Guía Práctica con múltiples ejemplos

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La montaña de Cezanne con acuarela. Sainte-Victoire.

Cómo pintar la montaña de Cezanne con Acuarela.

En verano fui a comprobar la fascinación que Cezanne sentía por la montaña Sainte-Victoire, hechizo que llevó a Picasso a comprar parte de su ladera norte. Desde el Atelier de Cezanne en Aix en Provence, hice este boceto con acuarela, del que dejo la realidad actual de la panorámica, y dos fases. La acuarela, al final, es un medio. Se puede pintar en todas las claves artísticas con ella.  




A partir de la última década del siglo XIX, Paul Cezanne pasará la mayor parte de su tiempo en Aix, en la Provenza francesa, lugar en donde nació. Cautivado desde niño por su lugar en el mundo, ya no saldrá de allí hasta su muerte, salvando algunos viajes. A propósito de su fascinación por este macizo provenzal, escribió a su amigo, el escultor Philippe Solari, en carta fechada el 23 de Julio de 1896: Quand on est né là-bas, c'est foutu, rien ne vous dit plus (Cuando has nacido allí, no hay nada que hacer, nada te dice más)


La montaña de Sainte-Victoire sería su fuente de inspiración, de donde brotarían numerosas composiciones. Cezanne siempre supo que lo importante de todo arte no es el motivo, sino sus variaciones, las infinitas vertientes con que se encontraba cada vez que, acatarrado, miraba con ojos de artista aquel imponente macizo de mil metros de altitud. Conocía macizos montañosos mucho más elevados, pero ése era el suyo.



<alt="Pintar paisaje"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
Acuarela sobre Sennelier: Macarena Márquez
 Agosto de 2021


<alt="Macuarela Pintar paisaje Fase 1"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
FASE 1 Acuarela: Macarena Márquez
 

<alt="Macuarela Pintar paisaje Fase 2"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
FASE 2 Acuarela: Macarena Márquez
 


<alt="Fotografía Macarena Márquez Mont Sainte-Victoire Aix en Provenza"/>
Mont Sainte-Victoire desde el Atelier de Cézanne. Aix-en-Provence.
Fotografía: Macarena Márquez. Agosto de 2021

Mont Sainte-Victoire. Paul Cézanne.
Date: ca. 1902–6. Medium: Oil on Canvas. Philadelphia Museum of Art.


Materiales de campo para realizar esta acuarela:

1 Winsor & Newton - Caja de acuarela Sketcher Cotman – 12 medio godets 

A esta caja de campo no le falta detalle para pasar un día en el campo, en la ciudad o en la playa. Como podéis observar tiene botellita de agua, recipiente con un clip a la paleta, pincel desplegable (esto también lo traen las que no son de campo), esponja, paleta de mezclas y 12 medios godets. Insuperable.

2 Arches Aquarelle.  Bloc Enc. 14,8x21 cm. Grano Grueso 300g 

3 Arches Aquarelle. 12 hojas  Bloc Enc. 36x26 cm. Grano Grueso 300g 

Sobre los cuadernos, los dos son Arches de grano grueso y de 300 gr. El segundo es de medida mayor, para quienes lo prefieren. En el caso que muestro, está pintado en la medida pequeña, 14,8x21.



La fascinación por esa montaña, con sus luces y sus sombras, bajo diferentes estaciones y temperaturas, sometida a alternantes grados de humedad, no fue cosa de sus últimos años de vida, en que la diabetes parece que hizo estragos modificando su talante. Ni tampoco de sus problemas. Ni siquiera fue motivada por el lógico aislamiento que requería para desarrollar su arte. Los introvertidos extraen su energía del universo interior, no del mundo exterior. Aunque no por ello es necesario que tengan sus capacidades sociales mermadas. Menciono esto porque Cezanne tenía fama de misántropo. La misantropía puede resultar un tópico, algo que se achaca a muchos artistas y que en este caso formó parte del mito. Hay algo de ello, pero no sólo en Cézanne, más bien en todos los artistas, que demandan tiempos en soledad para desarrollar su magma interior. Calificar a todos de misántropos es un recurso literario que se adecua bien a cualquier prototipo y que forja la leyenda, lo que no denota un reflejo fidedigno de la realidad artística y sus protagonistas.

 

Lo cierto es que, a fuerza de decepciones, Cezanne acabó convirtiéndose en aquello que decían de él. Pero sucedió al final de su vida.

Como muy bien expresó Emile Bernard, pintor postimpresionista que conoció y admiró a Cezanne en su paisaje y escenario: “fue un corazón que conoció y una naturaleza que amó. Cualquiera que sea su afecto, quizás hoy mayor por el hombre que por el artista, describiría su carácter desigual, raro, atormentado, cuyo fondo era la bondad, aunque al final la misantropía terminara por dominarlo, como ocurre generalmente con quienes solo han encontrado la malicia, el interés y la maldad en el mundo”. El texto está recogido en: Recuerdos de Cézanne y cartas inéditas. Traducción de Antonio Lastra y Raúl Miranda. Al final del artículo he reseñado una pequeña bibliografía para quien quiera ampliar sus conocimientos sobre Cezanne y su espacio geográfico, un lugar que es punto reverenciado por sus estudiosos y seguidores.

Según la semblanza recogida por Bernard, podemos decir que sí, que acabó sumido en la misantropía, pero otras personas que también lo conocieron, aseguraron que el maestro de maestros fue un hombre proclive a la charla, a la enseñanza de su sabiduría, al contacto con la gente en los cafés de Aix.

De todas estas contradicciones se deduce que todo depende de aquel que nos mira. Y también puede ser que realmente Cézanne fuera a los cafés, se tomará el café -y lo que no fuera café- con quien fuera que fuese; que, a continuación, se sumiera en su mundo; que no le importara cuanto le decían, ni lo que le contaran, mucho menos aquellos que se lo contaban. Es común para muchos artistas que mientras hablan y tratan de escuchar, están creando. Sus mentes son diferentes. El caso es que esa montaña, pintada hasta la saciedad, ya aparecía en cuadros de la primera época.

Tan sólo hay que fijarse en su obra: El Eterno femenino (1877)


Paul Cézanne (French, 1839 - 1906)
The Eternal Feminine (L'Éternel Féminin), about 1877, Oil on canvas
43.5 × 53.3 cm (17 1/8 × 21 in.), 87.PA.79
The J. Paul Getty Museum, Los Angeles


Y ¿Qué es lo que pinta ese artista? ¿Acáso pinta a la mujer?

Únicamente hay que ser un poco observador para comprobarlo.

Cezanne se ha retratado pintando su montaña predilecta. La mujer tiene la forma de la montaña, en paralelo a la forma triangular sobre ella. El pintor mira, como todos, a la mujer. Pero pinta la montaña.

El artista que no consiguió aprobar el examen para entrar en la Escuela de Bellas Artes de París no dejaría de pintarla nunca. Y en estos términos le hablaría al joven Gasquet mientras paseaban por los alrededores de Aix y se adentraban en el sortilegio de la montaña provenzal: Por mucho tiempo carecí del poder y del saber para pintar la Sainte-Victoire. Imaginaba que la sombra era cóncava, como los otros, que no miran. Mientras que, fíjese, es convexa. Huye de su centro. Es una sombra que se evapora, se fluidifica. Participa, toda azulada, en la vibración ambiente del aire. Como allí, a la derecha, en el Pilon du Roi. ¿Ve usted? Al contrario que la claridad, se mece húmeda, espejeante. Es el mar... Eso es lo que hay que expresar. Eso es lo que hay que saber. Ése es el baño de ciencia, podríamos decir, en el que hay que sumergir la placa sensible propia. Para pintar bien un paisaje, debo descubrir en primer lugar las capas geológicas y huir de todo realismo en los detalles, que sólo agrada al gusto burgués.

Cézanne llegaría a pintar su montaña hasta 80 veces.

Años después, Picasso, que amó hasta la saciedad el arte de Cézanne, le diría a Brassai: “¿Cézanne? ¡Fue mi único maestro! Sus cuadros me han acompañado durante toda la vida. He pasado años contemplando sus cuadros. He pasado años estudiándolos”.

Y ¡tanto que lo contempló, lo estudió y lo admiró! Un día llamó a Daniel-Henry Kahnweiler, su marchante a partir de 1912, y le dijo: “Me he comprado la Sainte-Victoire”.

Kahnweiler, sabiendo que Cézanne había pintado decenas de cuadros de esta montaña, le preguntó al artista: “Pero ¿Cuál de ellos?” A lo que Picasso contestó: “La de verdad”.


Picasso compró 1.100 hectáreas de monte, en la ladera norte, castillo y título de marquesado incluido: Vauvenargues. Huyendo del alboroto de Cannes, quería vivir la misma obsesión que Cezanne: Mirar su montaña, vivir su montaña, pintar su montaña, oler su montaña. Amar a los pies de su montaña. Dijo de Cezanne: “Es el padre de todos nosotros”.



Château de Vauvenargues
Vauvenargues

El más internacional de los artistas españoles sigue allí. Al pie del macizo Sainte-Victoire, enterrado en el jardín del Château de Vauvenargues. Junto a Jacqueline, su última mujer, cuarenta y ocho años menor que él, con quien se casó. Rodeado de cedros.

 

Bibliografía:

  • Gasquet, Joachim. Cézanne. Lo que vi y lo que me dijo. Gadir Editorial, S.L. 2005.
  • Bernard, Emile. Recuerdos de Cézanne y cartas inéditas. Traducción de Antonio Lastra y Raúl Miranda. Del original:  Souvenirs sur Paul Cézanne et lettres inédites. 1907.
  • Arias Serrano, Laura. Las fuentes de la historia del arte en la época contemporánea. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2012.
  • Brassaï. Conversaciones con Picasso. Aguilar, 1964.
  • Rewald, John. Cezanne. A biography. Abradale Press Harry N. Abrams, Inc. New York, 1990
  • Penrose, Roland. Picasso. Su vida y su obra. Argos Vergara. Barcelona, 1981.

 

 

<alt="Sainte-Victoire desde el atelier de Cezanne www.macuarela.com"/>
Sainte-Victoire
www.macuarela.com







 

¿Se puede pintar con acuarela sobre lienzo?

Sí, se puede pintar con acuarelas sobre lienzo o papel lienzo. Lo explico paso a paso.

Me quedé sin papel específico para acuarela. Al menos no eran de las calidades que suelo usar. Pero eso nunca es motivo para no emprender un nuevo trabajo. Tenía varios pliegos de papel lienzo, que utilizo normalmente para acrílicos, tinta china o gouache, pero que también pueden servir para pintar con acuarela.

Tenía papel lienzo, y también tenía a Antinoo desde hacía varias semanas rondando por mi mente.

Antinoo. Figura 1. Acuarela sobre Papel Lienzo.
Macarena Márquez Jurado

Digo esto porque, hay algunas personas que están todo el día comprando materiales y no pintan nunca. Por el contrario, otras, no tienen tantos materiales, y, sin embargo, no paran de pintar. El equilibrio estaría en tener tantas ideas, como materiales para plasmarlas.

Libros en español sobre la técnica de la Acuarela

Siempre he hablado sobre el conocimiento de los materiales como primer paso antes de empezar en el mundo de la acuarela. Hay artistas que, inicialmente tienen la pulsión de pintar, y después buscan los instrumentos necesarios para llevar a cabo su inspiración. Y, si las tiendas están cerradas y los envíos tardan en llegar, pintan con el mismísimo plumero, con el cepillo de dientes, la brocha del colorete o un bastoncillo aplicado a cualquier papel o cartulina: la caja de detergente desplegada, la portada del periódico o la parte de atrás del calendario de turno. Hay veces en que sucede eso, la necesidad de pintar, ese algo que viene a ser como un aprieto cuya fuente no se sabe en dónde radica y que nos pone manos a la obra. En este sentido, todo nace de un deseo indescifrable que algunos han llamado el “estro”. De hecho, la Real Academia de la Lengua Española define el estro como la Inspiración ardiente del poeta o del artista. Y ante dicha inspiración no cabe otra acción que darle salida. La emoción es aquello que nos mueve. Y uno de los caldos de cultivo de la mayoría de los artistas.


Antinoo. Figura 2. Acuarela sobre papel Lienzo. Final
Macarena Márquez Jurado

Y ¿Qué sucede si ante dicha sensación uno no tiene papel idóneo? Que pinta en otros que cree menos idóneos, o incluso en los tabiques. Así empezó el Arte Rupestre a falta de pasta de papel y de inventos. Para un artista y su estro, no hay obstáculos. Eso forma parte de la creatividad. El ser más creativo no es el que mejor pinta, es el que más soluciones aporta ante una idea o problema. Por eso, ahora en que por fin se sabe lo que es la creatividad, que no significa precisamente que uno esté todo el día pintando flores o componiendo canción, las personas de gran de creatividad son buscadas por las empresas. Las compañías  continuamente tienen que sortear problemas. Por supuesto que para ello hay capacidades, conocimientos y especializaciones, pero uno de los rasgos psicológicos para desentrañar obstáculos, o salvarlos, es el rasgo creativo de las personas.

Y ahora vayamos al momento en que había agotado mis papeles y en que me encontré con varios pliegos de papel lienzo. Antinoo ya estaba en mi cabeza. Acababa de releer Las Memorias de Adriano, de Margarite Yourcenar, de contemplar por no sé cuántas veces el Antonio de La Galería Uffizzi de Firenze (Italia), el indefinible de El Museo del Prado de Madrid (España), y el que yo veía como la perfección del equilibrio y la racionalidad en el rostro: El Antinoo de El Museo Arqueológico de Delfos (Grecia).

Antinoo, el efebo divinizado por Adriano, llevado a las cotas máximas de la Historia del Arte en su plasmación escultórica del ideal, eso es lo que quise plasmar aquí, sin alejarme de la verdad artística, porque uno corre el peligro de estropear siempre, aplicando tan sólo otras técnicas.

Proceso de la acuarela ANTINOO sobre papel lienzo. Acuarela paso a paso:

Lo primero que hice fue elegir un punto de vista bajo. Con ello quería resaltar la potencia del personaje, la belleza terrestre que nos mira desde arriba, porque se sabe superior, y nos encandila. Pero también quise abrir ese gran espacio sobre su cabeza. Aparentemente es un vacío. Pero solo aparentemente. Ondea sobre esa belleza pasmante, que nos detiene y trasciende.

Una vez seleccionado el punto de vista y el perfil que me gustaba, dibujé. Sin apartarme del original, o apartándome sólo en la medida de la precisión que puede tener una mano impulsada por un cerebro de Homo Sapiens. Las esculturas de Antinoo nos sobrepasan.

Antinoo. Figura 3. Acuarela sobre papel Lienzo.  Fase Inicial.
Macarena Márquez Jurado

Después pinté con acuarela reduciendo la paleta al máximo: Siena Tostada, Ocre Amarillo, Azul Ultramar y Negro. El Carmín de Alizarina solo lo utilicé, como siempre, mezclado con Bermellón, para el punto de la firma.

Antinoo. Figura 4. Acuarela sobre papel Lienzo. Proceso
Macarena Márquez Jurado

Al pintar sobre lienzo, por si hacéis la prueba, comprobaréis que el papel, al ser muy plástico, a veces reacciona a su modo, y no siempre mandamos sobre ello. Eso puede ser bueno o no. Depende de las reacciones y a donde nos lleve. Pero hay que dejar actuar al agua.

Así hice.

El resultado fue este que veis. (Figura 2). En algunos sectores me encantó lo que me devolvió el papel, unas calidades de tela transparente, o menos transparentes. En otros sectores se me abría la pincelada, quedaba demasiado mate, y el resultado no era bueno. Para esto hay muchas soluciones: Goma Arábiga, que no tenía, o algún barniz para acuarela, que también se me había acabado. Otra solución era incidir sobre los espacios matificados oscuros que no me gustaban con nueva carga de acuarela, pero, al ser papel lienzo, que absorbe menos que el de acuarela específico, al final podía llegar a una balsa de oscuro de esas que acaban secando en clave blanquecina.

Los medievales utilizaban clara de huevo y azúcar como aglutinante. Opté por el azúcar. Cogí agua limpia y bastante azúcar. Apliqué sobre algunos oscuros y algunos claros. Y se quitó ese efecto de pincelada mal aplicada. (Figura 5)

Antinoo. Figura 5. Acuarela sobre papel Lienzo. Detalle con veladura de agua azucarada en algunos sectores.
Macarena Márquez Jurado

Después inserté a Antinoo entre tres elementos:

El primero, las puntas de diamantes que nos marcan la dirección. Antinoo es un diamante de la Tierra. Es la Belleza.

Antinoo. Figura 6. Acuarela sobre papel Lienzo. Puntas de Diamante. Direccionalidad.
Macarena Márquez Jurado


El segundo, apliqué algo de técnica de collage insertando papel de periódico y pegándolo con pegamento en spray, para apartarlo, por un lado, de la escultura clásica, y como elemento compositivo que lo literaturiza, como así nos ha llegado el personaje. Como alguien que está entre lo real histórico, que fue y existió, y lo literario perteneciente a su recreación. No sabemos la realidad del rostro de Antinoo, pero, desde luego, si posee la octava parte de armonía y de belleza que sus recreaciones artísticas, era un rostro imposible de no ser contemplado. (Figura 6).

El tercero, por detrás y por encima de la cabeza de Antinoo, puse unas pompas de cristal que lo sumen en la ingravidez, desde el carbono de las puntas de diamante y la belleza de la tierra, hasta lo gaseoso del espacio superior, trascendente y misterioso.

No se vende.

No lo vendo. Esto no.

Antinoo. Figura 7. Acuarela sobre papel Lienzo. Pompas de cristal. Detalle. Macarena Márquez Jurado

Dejo muestras de cuanto he explicado, para que experimentéis con los materiales y texturas. No siempre lo ortodoxo es lo mejor. Y esta acuarela, aunque he pintado con acuarela, no es una acuarela tradicional al uso. Experimentad. Dejaos sumir en el misterio del Arte. Porque el Arte siempre 


Macarena Márquez Jurado Wikipedia

www.macuarela.com


Libros de la autora: 

Cómo oscurecer colores con acuarela

La Cuestión 106 - Novela

Con Dos Rombos - Novela


Bárbara de Braganza - Biografía Histórica

El Fantasma de Cervantes


ENTRADAS

Cómo Oscurecer Colores con Acuarela (El libro que faltaba en tu biblioteca, en e Book y Tapa Blanda)

¿ De qué formas podemos oscurecer acuarelas?  Podemos oscurecer con los colores complementarios del color sobre el que queremos sombra, pero...