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Como pintar DE NOCHE con Acuarela - Urban Sketcher Albaicín Granada

Granada de noche y primavera. Con o sin cuaderno uno pinta. En el instante o al instante o muchos instantes después de los instantes.

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com


No sabría qué decir sobre pintar en Granada, o sobre Granada. Cualquier rincón, calle o plaza recreado supone una especie de profanación. En el caso granadino lo mejor es la realidad, que en su caso no está compuesta sólo de espacios y luces, sino también de tiempos. De olores, sabores, texturas y sonidos que se pueden coger. Por ello, al pintar en Granada con nuestras acuarelas, podremos reflejar la exclusiva realidad. O un instante. Si optamos por la primera opción, será difícil igualar, y mucho más arduo aportar algo sin estropear. Si por el contrario intentamos pintar un instante, nos habremos salido de sus calles y sus cuestas, de sus jardines. Y quizá nos reencontremos con algo que nos dejó cuando ya no estábamos allí.


<alt="Plaza de San Miguel Bajo"/>
Granada - Plaza de San Miguel Bajo
Soñé que pintaba. Macarena Márquez. Acuarela sobre Fabriano.
 

En cualquiera de los casos, es una tarea diferente. No es lo mismo pintar un paisaje, la naturaleza en estado puro, que la naturaleza doblegada de las ciudades. Tendré detractores por decir esto, pero siempre prefiero el último caso. En este concreto de Granada, la ciudad supera y trasciende la naturaleza. E incluso la encierra y la enfoca entre muros de adobe y adarves.


 La primera vez que fui con la intención de plasmar algo, lo hice una pequeña libreta en donde esbozaba pequeños deslumbramientos que tenía cada vez que doblaba una calle o me adentraba por un jardín, en el instante en que me paraba en la puerta de un carmen a escuchar la algarabía de agua, pájaros y chasquidos de cosas. Al final, escribía más que pintaba, pensando que cuando llegara al estudio sería capaz de extraer algo de todo aquello que poco a poco me iba superando desde todos los puntos del espacio y dimensiones científicas y por descubrir. Me iba quedando atrás. Y esbozaba o lo intentaba en mi pequeño Sketch Book. No es lo mismo pintar a partir de una foto que pintar in situ


El movimiento Urban Sketcher tiene un sentido que a mí me gusta y me parece original. Y es que, el tiempo es otro. Uno se detiene y trasciende lo que pinta, entra en esa dimensión retomada en la actualidad como contrapartida a la velocidad de nuestras horas, que se denomina “movimiento slow”. Frente a la fast food o comida rápida, la slow food o comida lenta. Hay muchos restaurantes con el sello Slow food. Este movimiento se inició en Italia a fines de los ochenta unido al de Cittá Slow. Y lo mismo sucedió con el turismo lento. La escritora de viajes Nicky Gardner decía que la velocidad destruye la conexión con el paisaje. Y tenía razón. Hay un turismo que está concebido como turismo de supermercado, de grandes superficies. Se consumen ciudades y “sitios que ver” como se consumen horas de televisión. No hablo de la buena televisión.


 Ese concepto casi filosófico del viaje o turismo lento -que me encanta-, en Granada es algo que tiene lugar sin querer. El Paseo de los Tristes no es para seres estresados ni para apagar fuegos. En cuanto a los vericuetos de boj de La Alhambra no están hechos para correr. En el Albaicín, lo mejor es subir lentamente, y bajar aún más lento, haciendo una parada en la Placeta de San Miguel Bajo siempre que se pueda. Por la tarde. Sin prisa. Si tenemos la suerte de poder sentarnos, mejor.

 

Allí se encuentra la iglesia de San Miguel Bajo, de estilo mudéjar, que se asienta sobre los restos de una antigua mezquita árabe de la que queda el aljibe, y cuya fachada es un compendio de sencillez artística. De noche, sus muros encalados parecen tener luz. Uno se sienta por allí y espera a tener sueño. Y si el sueño no llega, sencillamente espera y después se va escuchando los susurros y pisadas de los últimos en recogerse, que en Granada siempre son bastantes, y bastantes más que los primeros.

Plaza de San Miguel Bajo - Granada
Junio de 2018
Macarena Márquez - www.macuarela.com


En cualquiera de los casos, es una tarea diferente. No es lo mismo pintar un paisaje, la naturaleza en estado puro, que la naturaleza doblegada de las ciudades. Tendré detractores por decir esto, pero siempre prefiero el último caso. En este concreto de Granada, la ciudad supera y trasciende la naturaleza. E incluso la encierra y la enfoca entre muros de adobe y adarves.

 

Siguiendo con el turismo lento, y dentro de esa línea de lentitud a la que me refería, habría que hablar también de pintura y bocetos lentos. Es conocido por cualquier artista que podemos pintar a partir de los trillones de fotos que sacamos cuando vamos deviaje. Podemos recrear en lienzos o cuadernos de forma compulsiva. Esa forma de pintar también describe el pálpito de un artista: el borbotón. Cualquiera de las artes tiene instantes que son veloces y muy intensos. Con todo, también hay momentos y lugares que te paran, en los que la voz del tiempo reclama tu atención para que observes, para que contemples, racionalices, y después te abandones. 


Granada es una ciudad que está hecha de instantes veloces muy intensos en lo que a arte y expresión artística se refiere. Son instantes de captación que conllevan grandes frenadas, instantes en los que no se puede hacer otra cosa que parar. En el caso de los Urban Sketcher, aprendices o artistas avezados, no quedará otra salida que la de reducir la belleza a líneas, sintetizando todas las longitudes de onda de los colores en dos o tres. La sensación en un lugar como Granada es la de que tenemos que comprimir los instantes, la belleza, con gran humildad. Como en las buenas partituras, en donde notas y tiempos son colocados de forma perfecta hasta reflejar algo. Y eso como mucho. La mayoría de las veces, ante bellezas grandes, el artista, o da un salto al vacío y rompe con la realidad, o estropea. Creo que la mejor forma de reflejar Granada sería en clave cubista, en clave Fauve, abstracta. Pero nunca realista.

 

Aquí os dejo este instante recreado. Es un boceto más literario que plástico. No pude pintar in situ porque todo resultaba un verdadero estropeo. Era de noche y había una luz granadina de junio. Esbocé. Después soñé que pintaba eso que vi. Y volví a esbozar. Es lo que veis. 


No se trata exactamente de un urban sketch. Estuve allí, sí. Y esbocé allí en mi cuaderno de bocetos. Y rompí después. Lo que veis es que soñé que pintaba. Se trata de una recreación pintada de noche sobre una noche concreta, con toda la redundancia de la frase. Ahí dejé mi caballete dentro del esbozo. Y ahí sigo en un instante de junio, tan lento que quedó parado entre mis instantes robados ¿O arrobados?


Para suerte mía, el instante se coló. Y se quedó.

 

Material empleado:

Cuaderno de bocetos: Fabriano

Acuarelas en pastilla: Caja de 12 unidades

Pinceles:

  • Redondos del 2, 4, 6

Lápiz: Portaminas 2HB

Goma de borrar de miga de pan


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La Cuestión 106 - Novela

Con Dos Rombos - Novela

Treinta y siete minutos en el atasco - Novela

Bárbara de Braganza - Biografía Histórica

El Fantasma de Cervantes


CÓMO PINTAR UN PAISAJE en 25 pasos. ACUARELA PASO A PASO

Este ejercicio de Acuarela paso a paso está diseñado para personas que están empezando a pintar. Con él aprenderemos conceptos básicos aplicables a otros paisajes. Siguiendo los pasos, han aprendido muchas personas a lo largo de horas de taller de acuarela. Aun cuando creían que no eran capaces.

He seleccionado Los Picos de Europa por su nombre, porque recorren Cantabria, Asturias y León y en ellos he pasado inolvidables días de verano observando luces, contraluces, nubes, verdes, azules y soles.

El ejercicio consta de dos esquemas, uno de dibujo con los planos numerados (fig.2)  y otro de pintura paso a paso (fig.1). El marco desde donde se  pinta es el Mirador Pozo de la Oración en Cabrales. Son los Picos de Europa, el Naranjo de Bulnes desde Cabrales. Por la tarde. En verano. Si queréis ver una foto mejor sólo tenéis que poner en el buscador: Mirador Pozo de la Oración. Aunque casi mejor ésta que adjunto más abajo, así haréis la abstracción y no pintaréis detalles. La foto es oscura. Había más luz. 

<alt="Pintar paisaje paso a paso cómo pintar montañas"/>
Picos de Europa. Naranjo de Bulnes. Desde Mirador del Pozo de la Oración. Cabrales.
Figura 1. Desarrollo Paso a Paso.


Material:

  1. Papel de Acuarela: De 20 x31 cms. o similar, no menor. Gramaje 300 gr. Grano medio o grueso para que resistan las capas de aguadas. Estamos aprendiendo y necesitamos que el papel soporte nuestros errores. Si es de grano fino y regular no aguantará.
  2. Pinceles: Redondos y planos del 10 y del 12. Una paletina algo mayor para hacer veladuras. Y un rigger o pincel del núm.2
  3. Acuarelas: De pastilla. Es suficiente con una caja de 12 de gama media. No utilizaremos blanco ni negro.  
  4. Cinta de pintor para hacer márgenes.
  5. Lápiz duro o portaminas: HB o H 
  6. Goma de borrar maleable.

Mirador Pozo de la Oración. Picos de Europa

Algunas ideas previas a empezar

Mientras más lejos está un objeto, menos nítidos veremos sus contornos y menos saturación de color tendrán la aguadas.

Mientras más fríos sean nuestros tonos, más lejos parecerá que están nuestras montañas. El ojo no detecta ni rojos ni sienas a partir de cierta distancia, por eso, si queremos que nuestros montes o campos reflejen una lejanía kilométrica, no podemos poner un pequeño árbol verde en el horizonte, ni una roca siena tostada en lo alto de nuestras cumbres. A esa distancia, el ojo humano solo detecta grises, azules muy rebajados, violetas, toda la gama fría del espectro. No intentes nunca copiar una foto con exactitud. Tu aportación es lo que importa. Es mejor una buena foto que una mala acuarela. Intenta mejorarla siempre. Recuerda que la foto que puedes ver aquí es oscura. Tan solo es un referente.

A lo largo de horas de clases, he conocido muchas personas, personalidades diferentes con grados de seguridad y estima distintos, con objetivos distintos. Muchas de ellas son de las que desean pintar, quieren hacerlo y siempre lo han querido, pero creen que no pueden.  Tan sólo les he transmitido confianza, sabiendo por experiencia que, al llegar al punto número 5, ya empiezan a ver que sus montañas aparecen a lo lejos, y se alejan. A todas ellas les he demostrado que sólo tienen que aprender a ver. Detenerse y mirar antes de dar comienzo a una composición. En su mente está lo que saben, lo que les han enseñado de una forma muy reduccionista. Y si les preguntas de qué color es el tronco de un árbol dirán: Marrón.

¿Marrón? -les pregunto yo. ¿Qué color es ese? Si no sabemos nombrar los colores de forma correcta, no podremos apreciar dichos colores.  

Dicen marrón porque reducen toda la gama de sienas, de tierras y ocres, a la palabra marrón. El tronco de todos los árboles se ha reducido a madera, y la madera a caoba por la ley de las categorías de Aristóteles. O sea, a madera oscura. Como si la madera de un fresno o de un pino no fuera clara y hubiera tantos tonos de madera como árboles.

Cuando a esas personas que queriendo pintar, no se atreven, o lo hacen mal, les dices que pinten lo que ven y no lo que saben, si realmente lo hacen, pintarán algunos troncos de árbol azules, otros verdosos, muchos grises, violetas o sienas. Con todo, la mayoría no son siena tostada. Y, si lo son porque lo ven, deben tener el tronco de árbol encima, a diez centímetros, ya que la distancia y el grado de humedad aclararán toda nitidez y transformarán los colores cálidos y menos cálidos en tonos fríos. Aun así, como pintan lo que saben, a pesar de ver que esa franja de árboles en la lejanía es una pincelada gris -como mucho-, no pintarán esos árboles agrisados, como los ven, sino como si esa supuesta madera que ellos suponen caoba oscura, “marrón” para todos los árboles, estuviera delante, a un paso, no a varios kilómetros del lugar en que pintan.

Ese es el salto que hay que dar. Para aprender tenemos que empezar pintando lo que vemos, no lo que sabemos. Después, cuando ya se han adquirido las destrezas, se podrá pintar lo que se quiera, lo que se ve, lo que no se ve, pero se sabe, lo que se ve y se sabe, lo que sólo se sabe y todo lo contrario. Con este ejercicio, que es muy simple y está diseñado para aprender a pintar, desarrollaremos destrezas que después aplicaremos a otros paisajes. Aconsejo seguir el paso a paso, tan útil cuando se está aprendiendo.

<alt="Pintar paisaje paso a paso. Fase 1. Cómo pintar montañas"/>
Fig. 2 Pintar Paisaje. Acuarela Paso a Paso. Esquema de dibujo.

Pintar paisajes paso a paso

1.- Con cinta carrocera recuadrar el papel. Es una forma de obtener márgenes limpios.

2.- Dibujar según figura 2.  En acuarela, el dibujo siempre es muy suave ya que se trata de un medio transparente. No es necesario poner los números al hacerlo. Simplemente tendremos el modelo esquematizado delante. Lo que se ha hecho en esta primera fase es reducir el dibujo general a planos muy concretos, más bien esquemáticos. Esta reducción de la realidad a planos es algo que después, a medida que avancemos, haremos siempre con facilidad. Será de las primeras cosas que haremos al abordar un paisaje que parece que nos abruma por su grandeza y que no nos atrevemos a afrontar, a circunscribir dentro de un papel de acuarela; que nos hace sentir inseguros por su inmensidad. A medida que avancemos, esa traducción de la realidad a planos será algo que haremos de forma natural. Ante un paisaje, pero también ante la cara de una persona. El pintor pinta hasta cuando no pinta.

3.- Lo primero al abordar un paisaje es situar por qué lugar entra la luz y ser racionales y constantes en ello. Eso es muy importante, ya que, si pintamos del natural, la luz será cambiante. A lo mejor empezamos con sol de mediodía y nos vamos al atardecer. Si nuestro cuadro empieza con sol de mediodía, intentaremos ser coherentes, aunque el sol se ponga. Comenzaremos pintando siempre los claros.

4.- Pintar con Ocre Amarillo muy suave (poco pigmento, mucha agua) los lugares en donde cae el sol. En este caso el sol entra por la derecha del dibujo. Es un sol a punto de ponerse, proyecta sombras muy largas. Esos lugares son el número 7 y el 7B.

5.—Con azul ultramar muy suave pintar todas las capas de arriba abajo, a excepción de la 10, la 1 y la 6, que son los tres tramos inferiores. Tampoco se pintarán los números 7 ni el 7B. Sin miedo. Es el tono del cielo. En el cielo no volveremos a entrar con la acuarela, pero sí encima del resto de capas.

6.— Pintar con amarillo cadmio oscuro el número 6, el 1, el 11, el 10, el 2 y el 3. Como podéis observar, en el 2 y en el 3, en que ya habíamos entrado en el paso anterior con el azul, al entrar ahora con el amarillo, se formará un verde.

7.— Con rosa permanente muy suave (mucha agua) pintar la cara oscura de las montañas: números 8, 9, ,4 y 5.

8.—Entrar con verde cinabrio rebajado en 4.

9.—Pintar el número 2 con un verde saturado de cinabrio + siena tostada. Mezclar en paleta.

10.—Dentro de los 8 de las montañas, remarcar algunas zonas con azul ultramar rebajado. Esos picos de montañas están muy lejos. A pesar de insistir con el ultramar, tiene que ser todo rebajado. Si aportamos intensidad, acercaremos las montañas y lo que queremos es todo lo contrario.

11.— Volver a dar azul ultramar rebajado en el número 5 (ya se habrá secado la capa anterior)

12.— Pintar el número 6 con un verde cinabrio bastante saturado. Las pinceladas aquí deben ser horizontales. Es suelo. Algo nos tiene que atar a la tierra.

13.—Hacer un verde con: Verde esmeralda y siena tostada. Con este verde entrar en el número 2 y el 3 abriendo claros, lo que quiere decir que no es una pincelada plana, describiremos curvas dejando algunas zonas sin pintar.

14.—Entrar en el número 4 y en el 7B (en donde teníamos ocre amarillo) con un gris para tamizar. El gris se hará con azul ultramar + siena tostada en la paleta de mezclas.

15.—Pintar con siena tostada muy rebajado los números 9.

16.— Con verde cinabrio suave o verde Hooker se cubre el suelo: números 1, 6, 10 y 11 dejando algún amarillo.

17.— Hacer la siguiente mezcla: verde cinabrio + siena tostada + una punta de verde esmeralda + una punta de rosa transparente. Tiene que estar bastante saturado de color. El resultado será un pardo, casi negro. Con ello hacemos los arabescos de los árboles. Son los números 2 y 3. Pintar abriendo claros. Se trata de una pincelada artística, redondeada, personal, es zona boscosa.

18.— Con el tono pardo, casi negro, del apartado anterior, pintar la sombra alargada proyectada por los árboles (número 10). Si queremos más oscuro, no olvidar que el negro se puede formar con azul ultramar + verde esmeralda + carmín + sombra tostada.

19.— Comprobar si es necesario volver a dar violeta o azul sobre la capa número 5. A estas alturas del proceso, hay que poner el cuaderno a cierta distancia y alejarnos para comprobar si nuestro paisaje lo pide o no. No siempre es necesario rectificar con violeta o azul.

20.— Entre el 10 y el 2 se hace una línea negra con el rigger.

21.— En el número 11 se añade un poco de verde cinabrio mezclado con siena tostada y, cuando todavía está húmedo, se ponen una puntitas de rojo de cadmio con el rigger y se dejan actuar. Esos puntos rojos, que pueden simular amapolas en el valle, acercarán hasta nosotros el primer plano. El rojo es el color que más nos aproxima. A cierta distancia el ojo no lo detecta, por ello, cuando queremos acercar las cosas ponemos algo de este color en nuestra composición. Es un recurso que utilizaban los impresionistas. Estamos pintando valle, estamos más cerca que de los picos.

22.— Pincelada verde intensa horizontal, de verde cinabrio casi puro en el primer plano.

23.— Entrar nuevamente con gris en el número 4, aunque sólo si es necesario, mirar antes de lejos. Es zona rocosa, unas líneas geométricas grises inclinadas en la dirección del plano aportarán ese efecto de roca. Ver también si es necesario cargar azul en el cielo o en algún otro lugar de las montañas.

24.- Volver a poner de lejos. Ver si hay que oscurecer algún primer plano para que cada cosa vaya a su sitio y funcione la perspectiva atmosférica. Lo que esto quiere decir es que el plano 3 está más cerca que el 5, por lo tanto, el 5 será algo más claro que el 3. Y el 3 que el 4. Y así sucesivamente. Si vemos que es necesario, volver a aplicar algún verde o tono pardo.

25.— Redefinir contornos con el rigger o el pincel número 2 siempre que sea necesario. A estas alturas del proceso miraremos más que pintaremos. Es cuestión de poner lejos nuestro cuaderno, de poner distancia y observar. El cuadro nos dirá qué le falta. Hay que ser pacientes. Se mira más que se pinta.

26.— Poner nombre al paisaje y firmar. No olvidemos que firmar es dibujar, y que nuestra firma forma parte de la composición. Una firma artística puede estropear o mejorar nuestra obra.

Este ejercicio, al tratarse de una acuarela paso a paso y tener como objetivo aprender a pintar planos de luz y color dentro de un marco de paisaje, puede dar como resultado una pintura esquemática, en la que las capas se nos pueden estropear si no somos diestros aun en el manejo del agua. Si eso es así, os recomiendo volver a pintar. Os sorprenderéis.

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EL NARANJA DE CADMIO

NARANJA DE CADMIO

© Macarena Márquez Jurado – www.macuarela.com

Índice Internacional de los Colores.

Nombre y número IC:  PO20

Descripción Química: Selenosulfuro de Cadmio


En este artículo se explica todo sobre el color Naranja de Cadmio: Su evolución a lo largo de la Historia del Arte. Su uso en Acuarela con ejemplos prácticos. 


A soles naranjas, cielos azules. Y si no, que se lo digan a Monet. Macarena Márquez.

Según la Real Academia de la Lengua, el adjetivo naranja se dice de un color semejante al de la naranja madura, y que ocupa el segundo lugar en el espectro luminoso. Según la longitud de onda, ese segundo lugar va después del rojo y antes del amarillo. Fue Sir Isaac Newton en su tratado: Óptica o tratado de las reflexiones, refracciones, inflexiones y colores de la luz, quien dividió el espectro en colores, siete exactamente. Pero hablemos de su historia. 

 

<alt="Color Naranja"/>


    Naranja de Cadmio. Macarena Márquez Jurado. La línea 1, 2 y 3 son acuarelas de tubo y pastilla. Las líneas 4 y 5 son naranjas de acuarela líquida. 


En los orígenes había un mineral que se llamaba rejalgar. Se trataba de un sulfuro de arsénico de color anaranjado, un mineral tóxico hasta el punto de que hoy en día se utiliza para pesticidas. Históricamente es el que utilizaban los egipcios para el arte funerario. Con él decoraban tumbas y sarcófagos. También lo utilizaban para pintar palacios, casas y parte de la estatuaría. Además, este mineral está en el origen de pigmentación de determinados cosméticos como el colorete egipcio. También en el maquillaje, que era usado tanto por mujeres como por hombres. Los hombres se acicalaban con tonos más rojizos, y las mujeres con otros tonos que tendían más al ocre. El polvo de rejalgar es amarillo anaranjado y mezclado con grasas era utilizado como afeite. No sólo como colorete, también como maquillaje. Con él cubrían imperfecciones dando tono a la piel. 

El rejalgar fue utilizado junto a otro mineral del que ya hablamos en el artículo dedicado al amarillo de cadmio: el oropimente. También es un amarillo anaranjado, o más bien dorado. De él nos habla en el siglo XV Cennino Cennini en su Libro del Arte: Y por su color es el más lindo amarillo parecido al oro que cualquier oro. Y añade sobre su toxicidad: Guárdate de ensuciarte con él la boca, así no recibirá daño tu persona. 

El oropimente, al ser expuesto al fuego, alcanzaba cotas de naranja muy vivo. Fue mineral muy cotizado durante el Imperio Romano. En la Edad Media se utilizó para los códices miniados, que eran manuscritos ilustrados elaborados por monjes virtuosos de la técnica, muy versados artísticamente. Los copistas se encargaban del texto, y los ilustradores de las letras capitales e ilustraciones. Son famosos los del conocido Beato de El Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria, España). El Beato hizo el Comentario al Apocalipsis de San Juan, iluminando con ilustraciones imaginarias y fantásticas el llamado ciclo de Beatos, obra cumbre de la iconografía de la Edad Media que tuvo un éxito sin precedentes en los siglos posteriores y del que no se conserva el original, pero sí múltiples copias de las que han sobrevivido treinta y cinco, realizadas entre los siglos IX al XIII. La presente ilustración pertenece al Códice Vitr/14/2 perteneciente al rey Fernando I y doña Sancha. Los colores son cálidos, y predomina el naranja y tonos rojizos, siguiendo los consejos de San Isidoro de Sevilla.


 



Beato de Liébana. Códice de Fernando I y Dña. Sancha. Biblioteca Digital Mundial.


Estos tonos de los que voy hablando a lo largo del artículo, desde Egipto hasta la Edad Media, se llamaban amarillos ocre, o amarillos rojizos, pero no naranja. Como mucho se hablaba, citando nueva y literalmente a Cennini en el siglo XV, de “cierto amarillo que se llama azafrán”. Sobre él dice: “Es amarillo cierto color que se obtiene de una especia que se llama azafrán. Conviene que lo pongas en un trozo de tela, sobre una piedra o ladrillo caliente. Luego toma media copa, o vaso, de lejía bien fuerte. Métele dicho azafrán y muélelo sobre la piedra” Este color es un amarillo anaranjado, que podemos ver actualmente. Se sigue utilizando como especia para múltiples platos. Fue en el siglo posterior cuando al color se le puso el nombre de la fruta del naranjo. No antes.

 

En 1809, por primera vez se fabricó el primer naranja sintético: el cromo anaranjado. El químico francés Vauguelin lo produjo a partir de unas muestras del mineral llamado crocoíta, de color naranja rojizo. Este amarillo de cromo es menos anaranjado que el naranja actual. Lo podemos ver en la famosa obra Los Girasoles de Van Gogh.


<alt="Color Naranja en Van Gogh"/>


Jarrón con catorce girasoles. Vincent Van Gogh. Oleo sobre lienzo. 1889. Museo de Arte Sompo. Japan. Tokio. Vincent Van Gogh, Public domain, via Wikimedia Commons

Van Gogh utilizaba este amarillo anaranjado porque era más económico que el de cadmio. Todos conocemos, por la correspondencia que mantuvo con su querido hermano: Cartas a Theo, Vicent Van Gogh, que era capaz de cambiar colores con tal de continuar con la fiebre pictórica y su arte. En algunas cartas hace pedidos a Theo que incluyen hasta tres tipos de cromo: amarillo, anaranjado y limón.  Con el inconveniente de que este tipo de amarillo no poseía gran resistencia a la exposición a la luz. Por eso, cada vez más, en las salas en donde se encuentra la obra de Van Gogh, la iluminación es leve. No era sólo su problema. La fabricación de colores en tubos estaba en sus comienzos, era algo casi artesanal. La estabilidad y permanencia de los colores se encontraba en sus orígenes. A eso se unía que, en el caso de Van Gogh, utilizaba los anaranjados de cromo de forma exhaustiva. En cualquier caso, el color original de Los Girasoles no es tan naranja como hoy parece. Los rayos ultravioletas han hecho estragos. Y, aunque sus pinturas siguen estando repletas de belleza, no todos los colores que hoy vemos son exactamente los que él plasmó.

 

Vincent fue un virtuoso del color naranja. Supo utilizarlo en sí mismo y también yuxtaponiéndolo a su color complementario: el azul. La complementariedad de los colores es algo que podemos estudiar y aprender en múltiples libros, también abundan excelentes artículos en la red global, por lo que no me alargaré. Tan sólo me gustaría incidir en algún punto sobre ello, que espero que sirva para una mejor comprensión de lo que significa en la práctica.

 

Los tres colores primarios son: Azul, Rojo y Amarillo.

 

Los tres complementarios de estos colores son: Naranja, Verde y Violeta

 

¿Por qué?

 

Pongo como ejemplo el color Naranja, que es el color de referencia de este artículo. El color Naranja es un color secundario que está formado por Rojo y Amarillo. Para no aprender las cosas de memoria, siempre tendremos que preguntarnos lo siguiente: ¿Cuál de los tres colores primarios falta en su composición?

 

En este caso la respuesta es el azul.

 

Por eso el naranja siempre busca al azul, y el azul al naranja.





<alt="Complementario del Naranja"/>


El Naranja es complementario del Azul. 

Esto lo sabía muy bien Van Gogh, que pinta objetos, paisajes, flores, figuras y frutas anaranjadas, yuxtaponiendo azules. De ese modo a nosotros, espectadores, un cuadro de colores azules y naranjas, aparentemente sin ninguna intención más que la artística por parte del gran genio de la Historia del Arte, lo percibiremos como un todo perfecto y global. Azules complementan al naranja, porque le faltan en su composición. Y por eso el naranja busca al azul y es su complementario.

 

Pero no sólo lo sabían los pintores impresionistas y postimpresionistas. También es un recurso muy utilizado en publicidad, para atraer al ojo. Buen ejemplo de utilizar este binomio de colores complementarios: Naranja-Azul, es el maravilloso anuncio del perfume: Terre de Hermes. También lo utiliza Alain Afflelou en su campaña veraniega de gafas Tchin Tchin. La lista es larga, por lo que os sugiero observar las campañas de publicidad desde la perspectiva de los colores. Algunos anuncios son verdaderas obras de arte. En el caso de la campaña de Afflelou, se han complementado los naranjas con azules cerúleos. Quizá por eso del verano. El naranja es la vitalidad, el calor, es la suma del color del fuego y del sol. En cuanto al azul representa la serenidad, la templanza, un refrigerio. También por eso son colores que se buscan y se quieren. 

Volviendo a la perspectiva del color en sí, sin su complementario, Kandinsky dirá del naranja en su libro: De lo espiritual en el Arte, aparecido en 1911 y que es referencia para todos los estudiosos del mundo del color:  El naranja tiene una sensación grave, radiante, que emite salud y vida. Su sonido es similar al de una campana llamando al Ángelus, un barítono o una viola.

 

En cuanto al uso del naranja en acuarela, diré varias cosas.

 

Para oscurecerlo, utilizaremos su complementario. En este caso, no es como el amarillo, tan difícil de oscurecer sin estropearlo. Para apagar el naranja utilizaremos azul y seguirá siendo un color limpio. No dejará de ser naranja. También se puede utilizar el Siena Tostada. En este caso oscureceremos dando viveza.

<alt="oscurecer el Color Naranja"/>


Oscurecimiento del Naranja con Azul o Siena Tostada






Si queremos un color urbano para edificios, calles, muros, tapias y cielos muy personales, utilizaremos naranja transparente y lavanda. Es un gris muy especial, cálido, y uno más entre los grises. A la mezcla podemos añadir un poco de blanco. El tono grisáceo es parecido a esos previos a las luces de tormenta cuando se está haciendo de noche, dependiendo -claro-, de la transparencia que queramos darle, mayor o menor.



<alt="Lavanda"/>


Formación de Grises: Naranja y Lavanda 1

 

<alt="Color Naranja y Lavanda"/>


Formación de grises: Naranja y Lavanda 2


Si lo que queremos son verdes especiales, os dejo una muestra de verde a partir de mezclar naranja con verde esmeralda.


<alt="Verde y Naranja"/>


Formación de verdes: Naranja y Verde Esmeralda

Si pintamos naranjas, las frutas, os recomiendo hacer como hacían los impresionistas, pintar las sombras proyectadas en azul, que es su complementario. No fallaréis.

 

En cuanto a soles naranjas, cielos azules. Y si no, que se lo digan a Monet.

<alt="Color Naranja en Monet"/>


Impresión, Sol Naciente. Jean Claude Monet. 1872. Musée Marmottan, París. 
Claude Monet, Public domain, via Wikimedia Commons



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